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López de Arriortua, el ingeniero vasco que transformó GM y VW

Ayer, 10 de junio de 2026 falleció en Busturia, Vizcaya, José Ignacio López de Arriortua, ingeniero nacido en Amorebieta el 18 de enero de 1941, a quien la industria del automóvil conoció mundialmente como "Superlópez". Tenía 84 años. Con su muerte desaparece una de las figuras más singulares, brillantes y controvertidas que ha dado el management industrial europeo en el último medio siglo. Este
ingeniero vasco cambió las reglas del automóvil global. 

Su trayectoria encarna una parábola clásica sobre el talento sin fronteras y los peligros de los atajos. Se doctoró en Ingeniería Industrial por la Escuela de Ingenieros de Bilbao en 1966 y comenzó su carrera profesional en Firestone, en Basauri. Políglota —hablaba cinco idiomas— y dotado de una energía casi mítica, su perfil respondía al del técnico europeo con vocación global antes de que esa categoría tuviese nombre. 

El gran salto llegó en 1980. General Motors se fijó en él cuando decidió instalarse en Figueruelas, y López de Arriortua ascendió hasta convertirse en jefe mundial de compras. Fue allí, en la planta aragonesa, donde pulió su método: negociación despiadada con proveedores, eliminación implacable de costes superfluos, estandarización de procesos. Entre sus mayores logros estuvo multiplicar la producción de Figueruelas en solo un año. El apodo "Superlópez" —que él nunca terminó de apreciar— nació en esos años y se quedó para siempre.

Detrás de su apariencia afable —llamaba "colaboradores" a los operarios— había un directivo que aplicaba el bisturí como un cirujano para sanear grandes grupos. Su método, bautizado PICOS (Purchased Input Concept Optimization with Suppliers), no era solo una herramienta de costes: era una filosofía de relación entre fabricantes y proveedores que adelantaba lo que hoy llamamos cadena de valor integrada. Durante su etapa como jefe de compras de General Motors fue reconocido por la mejora de la eficiencia y de la cadena de suministros, una reducción general de costes que permitió a la histórica compañía salir de una de las mayores crisis en toda su trayectoria.

El capítulo de Volkswagen añadió a su leyenda tanto brillo como sombra. En Wolfsburg fue nombrado vicepresidente y responsable de compras y mejora de la producción. Su llegada coincidió con un momento delicado para Volkswagen, y sus recetas de racionalización de costes, negociación con proveedores y estandarización de plataformas contribuyeron a reforzar la competitividad del grupo. Su influencia fue tan grande que llegó a ser considerado el hombre fuerte de la compañía por detrás de Piëch. Sacó a Volkswagen de los números rojos en solo dos años. 

Sin embargo, el éxito vino acompañado de una tormenta judicial sin precedentes en la historia corporativa del automóvil. General Motors y su filial Opel lo acusaron de haberse llevado documentación confidencial y secretos industriales relacionados con procesos productivos, listas de proveedores y proyectos estratégicos. El caso derivó en una disputa transatlántica de alta intensidad: el proceso se cerró en 1997 con un acuerdo por el que Volkswagen se comprometía al pago de cien millones de dólares y a comprar componentes a GM por valor de mil millones durante siete años. López de Arriortua dimitió de Volkswagen a finales de 1996 y regresó a España.

En 1998 sufrió un accidente de circulación en Burgos que le dejó secuelas de por vida y le obligó a retirarse de la vida pública. Desde entonces vivió con discreción en su tierra vasca, lejos del estruendo mediático que había acompañado su ascenso y caída.

Desde una perspectiva educativa, la figura de López de Arriortua merece ser estudiada sin hagiografía ni condena fácil. Fue un innovador en gestión industrial en un momento en que Europa debía reinventarse frente a la competencia japonesa. Su método anticipó principios del lean manufacturing que hoy se enseñan en cualquier escuela de negocios. Al mismo tiempo, su caso ilustra con precisión los límites éticos del ejecutivo que confunde la eficacia con la impunidad.

Su sueño nunca cumplido —construir una planta automovilística en Amorebieta, primero con GM y luego con VW— dice quizás más de él que todas sus victorias contables: era, ante todo, un hombre del País Vasco que quería llevar el mundo a casa. Descanse en paz, "Doctor López", como él prefería que le llamaran.

Zaz: Cantautora que rescató la chanson francesa

Gracias a Mateo, hemos descubierto a Isabelle Geffroy​, conocida por su nombre artístico Zaz, es una cantautora francesa que fusiona la canción francesa con el gypsy jazz. Se hizo famosa con su canción Je veux, segundo tema de su primer álbum, Zaz, que fue lanzado al mercado el 10 de mayo de 2010.​ De las calles de Montmartre a los escenarios del mundo con la herencia de Édith Piaf, reinventada sin traicionarse. Zaz es una voz singular entre el jazz y la canción francesa.

Hay voces que no irrumpen en el panorama musical: lo transforman. Isabelle Geffroy, nacida el 1 de mayo de 1980 en Chambray-lès-Tours, en el corazón del Valle del Loira, es una de esas rarísimas excepciones. Bajo el nombre artístico de Zaz —onomatopeya de energía pura, sin genealogía precisa—, esta cantautora francesa protagonizó en 2010 uno de los debuts más celebrados de la música europea contemporánea, revitalizando un género, la chanson française, que muchos consideraban confinado a los archivos del siglo pasado.

La formación: del conservatorio a la calleLa trayectoria de Zaz es, ante todo, la historia de una educación musical rigurosa que nunca pierde de vista la vida. Desde los cinco años estudió en el Conservatorio de Tours, donde se formó en solfeo, violín, piano, guitarra y canto coral. Más tarde, ya en Burdeos —ciudad a la que se traslada en 1994 tras el divorcio de sus padres—, se matricula en el CIAM (Centre d’Information et d’Activités Musicales), una escuela de música moderna que amplía su horizonte estilístico hacia el blues, el soul y el jazz contemporáneo.

Inspirada por artistas como Ella Fitzgerald, Édith Piaf y Enrico Macías, inició su carrera musical en 2001 con el grupo de blues Fifty Fingers. Cantó en quintetos de jazz en Angoulême y, significativamente para el lector hispanohablante y vascófilo, formó parte de Izar-Adatz —«Estrella fugaz» en euskera—, un grupo de dieciséis integrantes con el que giró dos años por la zona del Mediodía-Pirineos y el País Vasco. Esta experiencia coral y nómada la llevó también a las calles de París, especialmente a Montmartre, donde el contacto directo con el público se convirtió en su mejor escuela escénica.

El estallido de 2010: Je veuxEl 10 de mayo de 2010, Zaz lanzó su primer álbum homónimo con la discográfica Play On. La canción Je veux —«quiero amor, alegría, buena mentalidad, no necesito dinero para ser feliz»— se convirtió en un fenómeno imprevisto: directa, sincopada, grabada con instrumentación acústica y una voz que renunciaba deliberadamente al pulido digital. En noviembre de ese año el álbum alcanzó el doble platino en Francia, y Zaz recibió el Premio European Border Breakers como la artista francesa más escuchada fuera de sus fronteras en 2010. 

Su propuesta fusionaba la chanson clásica con el gypsy jazz de raíz manouche, el soul y elementos acústicos, en una época dominada por la producción electrónica. El gesto era, en cierto modo, político: apostar por la imperfección cálida frente a la perfección fría.

Una carrera en expansión permanente. Hasta la fecha, Zaz ha publicado seis álbumes de estudio: Zaz (2010), Recto Verso (2013), Paris (2014), Effet Miroir (2018), Isa (2021) y Sains et Saufs (2025). Cada entrega revela una artista que se niega a repetirse. Paris (2014) es un homenaje colectivo a la canción urbana francesa, con colaboraciones que incluyen al mítico Charles Aznavour y a Pablo Alborán, con quien interpretó Sous le ciel de Paris. Effet Miroir (2018) explora registros más íntimos y polifónicos. Isa (2021) nace del confinamiento y representa un giro hacia la introspección: la artista global cede paso a «Isa», el diminutivo de Isabelle, la persona. 

La herencia y el presenteLo que hace culturalmente relevante a Zaz no es únicamente su talento vocal —una voz rasgada, cálida e inmediatamente reconocible— sino su posición estética: la defensa de la canción de autor como forma de conocimiento, de la música acústica como resistencia simbólica y del concierto en vivo como acto comunitario. En un mercado saturado de imágenes, ella apuesta por el sonido; en una industria que celebra la instantaneidad, ella practica la profundidad.

Su trayectoria demuestra que la chanson française no es un patrimonio fosilizado, sino un lenguaje vivo, capaz de dialogar con el jazz de Django Reinhardt, las tradiciones musicales del País Vasco, el soul afroamericano y la canción de autor latinoamericana. Isabelle Geffroy, alias Zaz, ha convertido esa síntesis en una voz inconfundible. Y las voces inconfundibles, como las grandes obras literarias, no envejecen: se profundizan.

@cd.azul ZAZ - Que vendrá #music #musicafrancesa #francemusic #letrasdecanciones ♬ sonido original - CD Azul

Agnès Souret, adolescente vasca elegida primera Miss Francia

El 21 de enero de 1902, en la elegante ciudad costera de Biarritz, nacía Jeanne Germaine Berthe Agnès Souret. Su llegada al mundo tuvo lugar en pleno corazón del País Vasco francés, en aquel rincón de Lapurdi donde el océano Atlántico besa la costa vasca. Aunque vio su primera luz en Biarritz, sería en Espelette, ese pueblo enclavado en el interior de Lapurdi y célebre por sus pimientos rojos que cuelgan de las fachadas encaladas, donde Agnès pasaría su infancia y forjaría su carácter vasco.

Hija de Marguerite Souret, antigua bailarina de ballet, y nieta de Henri Souret, funcionario de aduanas destinado en Bidarray, Agnès creció respirando el aire de las montañas vascas, entre el verde intenso de los prados y las tradiciones milenarias de Euskal Herria. Su familia paterna estaba profundamente arraigada en el territorio: su abuelo trabajaba en la aduana fronteriza, uno de esos puestos que durante siglos han marcado la vida cotidiana del País Vasco, dividido por una línea política pero unido por una identidad compartida

En 1919, con apenas diecisiete años, la joven de cabello castaño oscuro y ojos marrones se presentó al concurso regional que la coronó Miss Midi-Pyrénées. Para una muchacha criada en un pueblo de apenas dos mil habitantes como Espelette, aquel primer reconocimiento debió resultar vertiginoso. Pero lo mejor estaba por llegar. Al año siguiente, en 1920, Agnès Souret participó en "La plus belle femme de France", el certamen que inauguraba oficialmente los concursos de Miss Francia. De entre más de dos mil candidatas procedentes de todos los rincones de la República, fue la joven vasca quien se alzó con la corona, reuniendo la asombrosa cifra de 115.000 votos.

El triunfo de Agnès Souret representó algo más que una victoria personal. Por primera vez, el País Vasco francés, esa región a menudo eclipsada por París y las grandes metrópolis, ocupaba el centro del imaginario nacional francés. Le Figaro la describió como una "belleza deslumbrante", mientras The New York Times anunciaba al mundo que "la más bella de Francia" había nacido en Biarritz. La prensa de la época subrayaba su origen vasco, y las fotografías que circulaban por todo el país mostraban a aquella muchacha de Espelette con una mezcla de orgullo regional y asombro cosmopolita.

La fama transformó radicalmente su existencia. Desde las calles tranquilas de Espelette, donde todos se conocían y las campanas de la iglesia marcaban el ritmo del día, Agnès se vio catapultada a los escenarios más prestigiosos de Europa. Actuó en el legendario Folies Bergère de París y en la Ópera de Montecarlo. El cine también la llamó: participó en dos películas dirigidas por Henry Houry. En 1922 actuó en el West End londinense, y ese mismo año viajó a Estados Unidos para realizar pruebas cinematográficas en Hollywood

Pese al deslumbramiento de la fama internacional, Agnès nunca olvidó sus raíces. Según testimonios de la época, en 1921 debía usar disfraces para caminar por París sin ser reconocida, pero seguía visitando Espelette cuando podía. Existe un episodio que revela su profundo carácter: tras comprometerse con su amor de la infancia, este se suicidó trágicamente. Cuando Hollywood le ofreció un contrato millonario, Agnès lo rechazó, declarando que no había "dinero ni fama suficientes en el mundo" para compensar el precio que una mujer paga al vender su belleza.

El destino, sin embargo, resultó implacable. En septiembre de 1928, durante una gira por Argentina, Agnès Souret falleció a causa de una peritonitis. Tenía solo veintiséis años. Su madre Marguerite tuvo que vender su casa en Espelette para repatriar el cuerpo de su hija. Agnès descansa en el cementerio de Espelette, bajo una escultura del artista Lucien Danglade, regresando así definitivamente a la tierra vasca que la vio crecer.

En 2002, con motivo del centenario de su nacimiento, el alcalde de Espelette solicitó que la tumba fuera declarada monumento histórico. Hoy, Agnès Souret permanece en la memoria colectiva vasca no solo como la primera Miss Francia, sino como la muchacha de Espelette que, durante unos años efímeros, llevó el nombre del País Vasco a todos los rincones del mundo.

@page_et_histoire Agnès Souret est élue première Miss France en 1920 à seulement 17 ans. L'idée et la création du concours viennent du journaliste Maurice de Waleffe, qui avait déjà organisé en 1919 un concours nommé La Plus Belle Femme de France. Suite au succès de celui-ci, il décide de créer Miss France, qui deviendra un concours annuel et qui perdure encore plus d'un siècle plus tard. Quant à Agnès, après son sacre, elle se consacre à une carrière dans le cinéma et le théâtre. Malheureusement, alors qu’elle n’a que 26 ans et qu’elle est en tournée en Argentine, elle meurt d’une péritonite. Elle est enterrée à Espelette, où un mausolée existe toujours en son honneur. #MissFrance #AgnèsSouret #Histoire #ConcoursDeBeauté #Patrimoine ♬ La Foule (Radio) - Edith Piaf

Eclipse solar total el 12 de agosto de 2026

2026 será el Año del Eclipse para nosotros, con el 12 de agosto de 2026 como fecha histórica para la astronomía. Ese día, por primera vez después de muchas décadas, un eclipse solar total cruzará Groenlandia, Islandia y la Península Ibérica, ofreciendo un espectáculo celeste que no se había visto desde 1905 y 1912 (descontando 1959, año en que se disfrutó de otro desde Canarias).

El último eclipse total "clásico" fue el 30 de agosto de 1905, si bien el 17 de abril de 1912 hubo un eclipse "híbrido" (anular-total) que duró apenas un segundo en una franja diminuta de Galicia. Con una suerte histórica, también veremos un eclipse total de Sol el 2 de agosto de 2027, visible en el sur de la península (Andalucía, Ceuta, Melilla) durante la mañana, y un eclipse anular de Sol el 26 de enero de 2028, cruzando de suroeste a noreste al atardecer (próximos posts).

La trayectoria del eclipse de 2026. La franja de totalidad atravesará Groenlandia, Islandia y España de oeste a este durante la tarde, entrando por Galicia alrededor de las 19:30 hora local. La sombra lunar recorrerá el norte peninsular, pasando por zonas de Castilla y León, el País Vasco, Navarra, Aragón, Cataluña y las Islas Baleares hasta desaparecer en el Mediterráneo oriental con el anochecer.

Las ciudades más privilegiadas serán Bilbao, Valencia y Palma de Mallorca, que se situarán dentro de la banda de totalidad. Otras localidades como Zaragoza, Castellón, Pamplona y San Sebastián también disfrutarán de este fenómeno en su máxima expresión. La duración de la fase total variará según la ubicación, alcanzando aproximadamente dos minutos en las zonas más favorecidas.

Fuera de esta franja, el resto de España experimentará un eclipse parcial de alta magnitud. Madrid, Barcelona, Sevilla y otras grandes ciudades verán cómo la Luna oculta más del 90% del disco solar, lo que ya representa un acontecimiento extraordinario.

Qué podremos observar. Durante los breves minutos de totalidad, los observadores situados en la franja privilegiada presenciarán fenómenos únicos. El cielo se oscurecerá hasta adquirir tonalidades crepusculares, permitiendo ver las estrellas más brillantes y posiblemente algunos planetas. La corona solar, esa atmósfera exterior del Sol normalmente invisible, se revelará en todo su esplendor como un halo blanquecino irregular alrededor del disco lunar.

Justo antes y después de la totalidad, podrán apreciarse las "perlas de Baily", destellos de luz solar que se filtran entre los valles y montañas del borde lunar, y el espectacular "anillo de diamante", un último destello antes de que la oscuridad sea completa.

Cómo prepararse para la observación. La seguridad ocular es absolutamente prioritaria. Durante las fases parciales del eclipse, mirar directamente al Sol sin protección adecuada puede causar daños irreversibles en la retina. Es imprescindible utilizar gafas de eclipse solar especiales homologadas con filtros solares certificados (ISO 12312-2) o recurrir a métodos de proyección indirecta. Sólo durante los escasos minutos de totalidad, cuando el disco solar quede completamente oculto, será seguro observar a simple vista. Este es precisamente el momento más espectacular y el que justifica el viaje hacia la franja de totalidad.

Planificación y logística. Dado el carácter excepcional del evento, se espera una afluencia masiva de turismo astronómico. Reservar alojamiento con varios meses de antelación será crucial, especialmente en las ciudades y pueblos dentro de la banda de totalidad. Las sociedades astronómicas y planetarios españoles organizarán eventos públicos de observación, ofreciendo equipamiento adecuado y explicaciones expertas.

La meteorología será, como siempre en estos casos, el factor impredecible. Agosto suele ofrecer condiciones favorables en el este peninsular y Baleares, aunque consultar las previsiones en los días previos permitirá ajustar la ubicación si fuera necesario.

Un evento científico y cultural. Más allá del espectáculo visual, este eclipse representa una oportunidad única para la divulgación científica y la investigación. Los eclipses totales permitieron históricamente verificar la teoría de la relatividad general de Einstein y continúan siendo valiosos para estudiar la corona solar y otros fenómenos. El eclipse de 2026 promete ser un acontecimiento inolvidable que unirá a generaciones bajo un cielo transformado, recordándonos nuestra conexión con el cosmos y la belleza de la mecánica celeste.

Doce uvas o agua nueva: Dos modos de comenzar un año

El paso de un año a otro es uno de los momentos simbólicos más universales de la experiencia humana. Todas las culturas han desarrollado rituales para marcar ese umbral temporal en el que se cierra un ciclo y se abre otro. En el ámbito español conviven tradiciones muy conocidas, como las doce uvas de la suerte, con otras más antiguas, como el rito vasco-navarro del agua nueva, conocido en algunas zonas como Ur goiena, ur barrena (agua de arriba, agua profunda). Compararlas no es un ejercicio folclórico menor, sino una oportunidad para reflexionar sobre cómo entendemos el tiempo, la comunidad y la esperanza.

La tradición de las doce uvas, que nacida en Alicante data de al menos 1895,​ pero que  se establecieron en 1909, hoy es casi inseparable de la imagen televisiva de la Puerta del Sol, consiste en comer una uva por cada campanada de medianoche. Cada uva simboliza un mes del año entrante y, de forma implícita, el deseo de que ese mes transcurra con fortuna. Se trata de un ritual relativamente reciente, consolidado a finales del siglo XIX y principios del XX, que ha logrado una extraordinaria difusión y homogeneización. Su fuerza reside en la sincronía: millones de personas, en hogares y plazas, comparten un mismo gesto al mismo segundo.

Ur goiena, ur barrena, el rito del agua nueva pertenece a un universo distinto donde año se dice urte que proviene de ur, agua. En determinadas localidades del ámbito vasco y navarro, la llegada del año se celebra recogiendo agua fresca de una fuente o manantial en el instante del cambio de año. Ese agua se bebe o se comparte, a veces tras ser llevada casa por casa, acompañada de cantos o fórmulas rituales. El gesto es sencillo, pero su carga simbólica es profunda: el agua nueva representa la vida que continúa, la limpieza del pasado y la posibilidad de comenzar de nuevo. 

En la cosmovisión vasca el agua es fundamental para la fertilidad de la tierra y la vida, y este rito refuerza ese vínculo con Ama Lur (Madre Tierra)Por ello existen seres míticos como Basajaun que cuidan de los manantiales, fuentes de curación y pureza, mostrando la reverencia ancestral por el agua.

Ambas tradiciones comparten un elemento esencial: la voluntad humana de dar sentido al tiempo. Sin embargo, lo hacen desde lógicas culturales diferentes. Las doce uvas convierten el año en una secuencia de doce unidades iguales, domesticables, casi contables. El tiempo se ingiere, se controla, se supera con humor y destreza. El rito del agua, en cambio, remite a un tiempo más natural y fluido: no se divide, sino que se deja pasar; no se mastica, se bebe.

Desde un punto de vista ético, esta diferencia no es trivial. Las uvas reflejan una concepción moderna del tiempo como recurso: algo que se administra, se planifica y se optimiza. El agua simboliza una relación más natural con el entorno, donde el ser humano se reconoce dependiente de la naturaleza y de la comunidad. No es casual que el rito del agua sea colectivo, cercano, casi íntimo, mientras que las uvas pueden vivirse tanto en soledad como en grandes multitudes anónimas.

En el plano educativo, ambas tradiciones ofrecen un enorme potencial pedagógico. Las doce uvas permiten hablar de historia social, de construcción de tradiciones y de la influencia de los medios de comunicación en los rituales contemporáneos. El agua nueva, por su parte, invita a reflexionar sobre sostenibilidad, cultura local, transmisión intergeneracional y el valor de los bienes comunes. Compararlas en el aula ayuda a entender que la cultura no es uniforme ni estática, sino plural y situada. 

También conviene subrayar que ninguna de las dos tradiciones es “superior” a la otra, sino plenamente complementarias. Las uvas han logrado crear un poderoso sentimiento de pertenencia compartida a escala estatal. El rito del agua ha conservado un vínculo estrecho con el territorio y la memoria euskaldun. Ambas cumplen su función: ayudarnos a cruzar el umbral del tiempo con un gesto cargado de sentido.

En una sociedad cada vez más acelerada y homogénea, detenerse a mirar estas tradiciones con atención crítica es, en sí mismo, un acto educativo. Nos recuerda que los rituales no son meras costumbres pintorescas, sino formas de ética cotidiana: maneras de decir qué valoramos, cómo nos relacionamos y qué esperamos del futuro. Quizá, al comenzar el próximo año, no se trate solo de comer las uvas o beber el agua, sino de preguntarnos qué tipo de tiempo queremos habitar y compartir.

@humonoide En castellano el año es un ciclo que se cierra. En Euskera, el año es algo que fluye. Esta palabra —URTE— dice mucho más de lo que parece: habla de agua, de cambio, de tiempo que no se repite igual. Por eso aprender una lengua no es memorizar vocabulario. Es asomarte a otra forma de habitar el mundo. Guárdalo si te gusta pensar el tiempo no como una lista… sino como un río. #euskera #euskara #aprendereuskera #paisvasco #parati ♬ THE MOON - Camargguinho
@hamaikatb

Ur freskoarekin topa eginez, agurtuko dugu urtea Hamaikan!🥂💧 Urdiainen antzinako 'Ur goiena, ur barrena' izeneko erritu batekin hasten dute urte berria eta bertako herritarrekin batera ur freskoarekin topa eginez eta koplak kantatuz hasiko dugu urtea. 👉🏼Ez galdu abenduaren 31n, 23:40etik aurrera, kanpaikaden saio berezia Hamaikan!

♬ original sound - Hamaika Telebista

Historia de GetxoBlog, de 2009 a 2024

Con gran añoranza de los Encuentros Anuales de GetxoBlog en estas señaladas fechas de finales de noviembre, y como prueba de que documentamos debidamente para la historia el recorrido de GetxoBlog, hemos pedido a algunas de la Inteligencias Artificiales del momento que exploren la web para contarnos esta peripecia colectiva.

Sigue un resumen generado automáticamente por Claude nos cuenta la fascinante trayectoria de GetxoBlog, una asociación cultural pionera en el País Vasco que representó durante 16 años un espacio de encuentro para bloggers y entusiastas de la comunicación digital.

Los orígenes (2008-2009)

GetxoBlog nació en 2008 como un proyecto en el municipio de Getxo, impulsado por Mikel Agirregabiria y colaboradores. El primer encuentro anual tuvo lugar el 31 de octubre de 2009 en el Aula de Cultura de Villamonte en Algorta. La iniciativa surgió como evolución natural de GetxoWeb, un proyecto pionero iniciado en 1995 que fue precursor de Google Street View, documentando fotográficamente 338 calles de Getxo.

Los objetivos fundacionales eran claros: promocionar Getxo desde la web social y transmitir las ventajas (advirtiendo de los riesgos) de Internet a la ciudadanía.

Primeros años y consolidación (2009-2012)

En sus inicios, GetxoBlog organizó citas temáticas con ponencias de figuras relevantes: José A. Pérez (diciembre 2009), Alberto Ortiz de Zarate (enero 2010), Lorena Fernández (marzo 2010), entre otros. La asociación se definía como un espacio abierto donde cualquier persona que mantuviera un blog o conversara en redes sociales podía participar.

En 2012, durante el IV Encuentro, comenzaron a entregarse los Premios GetxoBlog, con categorías HAREA Saria (Arena) y UR Saria (Agua). Las esculturas fueron creadas y donadas por la artista Patricia Cancelo Lorenzo. Desde entonces, la sede se estableció en el Palacio Bake Eder, Centro de Conocimiento de la Fundación BiscayTIK.

Expansión y madurez (2013-2018)

Durante esta etapa, GetxoBlog amplió su impacto añadiendo nuevas categorías de premios: AIRE Saria (Aire) a partir de 2016 para blogs colectivos y SU Saria a partir de 2018 para blogs en euskera. El encuentro del décimo aniversario (2018) tuvo especial relevancia, con el lema "111 bloggers de 2018 haciendo una retrospectiva y una prospectiva de los blogs presentes y futuros".

Los encuentros se consolidaron como eventos de referencia, siempre celebrados a finales de noviembre, con transmisión por streaming, cobertura fotográfica extensiva y participación de figuras destacadas del mundo digital vasco.

Años de transformación (2019-2023)

Durante este periodo, GetxoBlog adaptó sus temáticas a los desafíos contemporáneos. En 2023 se celebró el XV Encuentro, consolidando la relevancia de esta plataforma. Los temas evolucionaron hacia la longevidad, la sostenibilidad, y especialmente la inteligencia artificial, reflejando las preocupaciones sociales del momento.

GetxoBlog creó lazos con proyectos como GetxoWeb y su evolución posterior GetxoLong, ampliando su enfoque hacia una sociedad más inclusiva adaptada a desafíos como la longevidad y la digitalización.

El cierre del ciclo (2024)

El 30 de noviembre de 2024 se celebró el XVI y último Encuentro Anual GetxoBlog. Después de más de 15 años, 5.509 días desde aquel primer encuentro, la decisión de cerrar este ciclo respondió a una reflexión sobre la evolución tecnológica. Como expresó la organización, los bloggers parecen hoy aquellos entusiastas de viejos cacharros, mientras la era de la Inteligencia Artificial transforma el panorama digital.

GetxoBlog desplegó diversos formatos: 16 Encuentros Anuales con 45 Premios entregados, 8 citas monotemáticas, rutas gastronómicas GetxoPintxo y excursiones blogger. Todo el proyecto se realizó desde el voluntariado, con presupuesto cero euros, apoyado por la familia de Mikel Agirregabiria y amistades, con el respaldo institucional del Ayuntamiento de Getxo y la Fundación BiscayTIK.

Legado

GetxoBlog representó un espacio de colaboración intergeneracional e interdisciplinaria, fomentando el intercambio de ideas sobre comunicación digital, innovación y sostenibilidad. Su cierre no significa el final del equipo, sino una transformación hacia nuevos proyectos como GetxoLong, enfocado en la longevidad y la sociedad del futuro.

Como testimonio de su impacto, algunos galardonados con los Premios GetxoBlog posteriormente recibieron reconocimientos de mayor relieve como los Premios de Periodismo Vasco, confirmando el valor de esta plataforma como espacio de referencia en el ecosistema digital vasco.

Playlab.ai para humanizar la Inteligencia Artificial en educación

Ante la irrupción de la Inteligencia Artificial y su respuesta educativa ajustada, ni de sumisión total ni de negación absoluta, necesitábamos un pedagogía innovadora, ética y colaborativa. Eso es Playlab.ai: cuando docentes, alumnado y tecnólogos se convierten en creadores de inteligencia artificial educativa. Hemos descubierto esta prometedora iniciativa tras una llamada de Egoitz Etxeandia, que tras una exitosa y premiada carrera docente actualmente es difusor, autor y promotor del enfoque PlayLab aplicado al contexto escolar

Egoitz Etxeandia es un docente vasco especialista en economía, emprendimiento y educación, con formación diversa que incluye estudios en administración y dirección de empresas, experiencia profesional en el diseño mecánico y en el ámbito de la Cámara de Comercio en Ecuador, y posterior dedicación a la docencia en su institución de origen, la Lauaxeta IkastolaEntre los premios que ha recibido destacan el reconocimiento como Docente Emprendedor del Año (2021) otorgado por la Fundación Junior Achievement junto con la Dirección General de Digitalización e Inteligencia Artificial del Ministerio de Asuntos Económicos y Transformación Digital de España, así como el Premio Nacional de Miniempresa Joven del Año por 'Sleep Tile'.

Egoitz Etxeandia como emprendedor educativo (fundador de AIEDUTECH) ha defendido una visión de la alfabetización en IA centrada en el empoderamiento del profesorado y en la creación de herramientas educativas adaptadas al aula. Colaborador en entidades como Teach For All, donde lidera la comunidad global de STEAM, ha plasmado esas ideas en el artículo PlayLab: IA para mejorar la educación primaria (revista Graó, 2024), además de participar como ponente y formador en foros sobre STEAM (posts) y AI (posts) en educaciónEn suma, su papel en relación con PlayLab ha sido el de adaptar, interpretar y promover el modelo desde una perspectiva hispanohablante y práctica, impulsando la idea de que los docentes pasen de usuarios a diseñadores de soluciones IA para sus contextos.

Tras 3 años liderando un proyecto de investigación para Teach For All y Harvard, se ha unido al proyecto non-profit americana  Playlab, como responsable de Europa. Creada en el seno del MIT en 2023 por Yusuf Ahmad e Ian Serlin. Gracias al apoyo financiero de la Gates Foundation, la Chan Zuckerberg Foundation, la Schwab Foundation, Google... han formado un grupo de ingenieros y expertos educativos de primer nivel.

Su principal objetivo es dotar a educadores, estudiantes y organizaciones educativas del “poder” de crear herramientas de IA de una forma sencilla (sin tener conocimiento técnico) en un entorno seguro que prioriza la protección de datos. En apenas 18 meses han generado una comunidad de 60.000 creadores, 600.000 usuarios y más de 1.000 organizaciones creando herramientas.

En Estados Unidos, los Estados de NY, Chicago y Texas han apostado por Playlab para toda la red pública de secundaria. A nivel universitario, las universidades de Stanford, Berkeley y los Community Colleges de California. En España, desde septiembre han comenzado a contactar con partners potenciales y ya tenemos acuerdos con el Gobierno de Navarra, ESADE, la Universidad del País Vasco, la Fundación Secretariado Gitano, HETEL...

En Europa, han cerrado acuerdos con Digitall Charity (Reino Unido), en conversaciones con ESC (Francia), Fobizz (Alemania).. A nivel global, acuerda con el Gobierno de Ghana para formar a 63.000 educadores de secundaria que diseñarán 48 herramientas y darán acceso a la plataforma a 1.500.000 estudiantes.

En tiempos en que la inteligencia artificial se abre paso en todos los ámbitos del conocimiento, la educación vive un dilema crucial: ¿usamos la IA como una herramienta de apoyo o dejamos que sustituya la creatividad docente? En ese cruce de caminos surge Playlab.ai, una plataforma que propone un modelo distinto: enseñar a los educadores a crear su propia inteligencia artificial.

Más que una aplicación tecnológica, Playlab es un laboratorio pedagógico global donde profesores, estudiantes y tecnólogos diseñan juntos herramientas de IA para transformar el aprendizaje.

Playlab.ai: un laboratorio para jugar, aprender y crear. Es una organización sin ánimo de lucro dedicada a democratizar la inteligencia artificial educativa. Su nombre, mezcla de Play (jugar) y Lab (laboratorio), define su esencia: un espacio para experimentar, construir y compartir IA desde la educación.

A diferencia de las plataformas cerradas, Playlab propone una cia artificial abierta, ética y colaborativa. Los docentes no solo aprenden a usar la IA, sino a crear sus propias aplicaciones adaptadas a su contexto, sin necesidad de programar.

Entre sus principios destacan: Accesibilidad y participación: cualquier educador puede diseñar y compartir apps. Ética y transparencia: promueve el uso responsable y la reflexión crítica sobre los sesgos. Aprendizaje activo: la IA no se “consume”, se explora. Colaboración global: cada app puede modificarse y mejorar en comunidad. De este modo, Playlab.ai transforma la IA en una herramienta pedagógica viva, nacida de la inteligencia colectiva.

Cómo funciona: del taller al aula:Aprender haciendo.Playlab.ai ofrece talleres, laboratorios y comunidades de aprendizaje (PLCs) en colaboración con instituciones como Relay Graduate School of Education y ISTEEn ellos, los profesores aprenden de manera práctica a diseñar, probar y mejorar sus propias aplicaciones de IA.

El objetivo no es sólo dominar la tecnología, sino repensar la enseñanza desde la creatividad digital. Como explica Yusuf Ahmad, uno de sus promotores: No se trata de enseñar a usar una máquina, sino de enseñar a pensar con ella.”

Crear sin programar. La plataforma cuenta con un asistente guiado, el AI Assisted Builder, que ayuda a construir una app educativa paso a paso: define su lógica, los prompts, las respuestas y la interacción. Además, el Playlab Assistant ofrece sugerencias, genera contenidos o corrige errores.

La función “remix” permite adaptar proyectos creados por otros docentes, personalizándolos según la materia o el idioma. Así, una app sobre historia puede transformarse en otra sobre literatura o ciencias, multiplicando las posibilidades creativas.

Una red de alianzas globales. Playlab.ai ha establecido acuerdos con organizaciones que impulsan la IA responsable en la educación. Entre ellas, Amazon Future Engineer, que facilita el acceso gratuito a su software en escuelas de Estados Unidos.

En Europa, destacan experiencias como la Red Stream AI de Navarra, donde docentes adaptan las herramientas de Playlab a proyectos escolares locales. La plataforma también participa en congresos internacionales como ISTE, y ofrece un entorno abierto para investigadores interesados en medir el impacto educativo de la IA. Este modelo basado en colaboración y transparencia refuerza la confianza en la tecnología y promueve una educación digital más humanista.

Desafíos. Requiere formación continua y acompañamiento técnicoPrecisa sistemas sólidos de privacidad y calidad de datosDepende de alianzas institucionales para garantizar sostenibilidad.

Aun así, el impacto formativo y creativo que propone Playlab apunta hacia una nueva forma de entender la innovación educativa: no como sustitución del docente, sino como expansión de su potencial.

El proyecto Playlab.ai encarna una tendencia educativa emergente y muy necesaria: pasar del consumo tecnológico a la creación tecnológicaEn lugar de adoptar la IA de forma pasiva, propone aprender, diseñar y pensar con ella, situando al docente en el centro de la transformación. Así, la inteligencia artificial se convierte en una excusa para recuperar la dimensión más humana de la educación: la experimentación, el diálogo y la creatividad compartida. La IA no reemplaza al maestro que inspira; amplifica su capacidad de imaginar”, resume uno de los lemas del proyecto.