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Bonnie Tyler: Se apaga la voz rasgada que eclipsó al mundo

Bonnie Tyler (una de nuestras cantantes preferidas, ver en otros posts) ha muerto a los 75 años en un hospital de Faro, Portugal, poniendo fin a una batalla médica que se prolongó durante meses tras una intervención quirúrgica de urgencia. La noticia, confirmada por su familia y su equipo el pasado 9 de julio, cierra una trayectoria de casi cinco décadas que convirtió a una muchacha galesa llamada Gaynor Hopkins en una de las voces más reconocibles de la historia del pop. Estaba en activo aún a los 75 años, y era una figura construida en un modelo de industria musical que ya no existe: carreras largas, identidad vocal inconfundible y canciones capaces de cruzar generaciones sin depender de ningún algoritmo.

Nacida en 1951 en Neath, una localidad industrial del sur de Gales, Tyler creció rodeada de música gracias a su madre, aficionada a la ópera y cantante en el coro de su parroquia. Las referencias de la joven Gaynor —Janis Joplin, Tina Turner— anticipaban ya la intensidad vocal que definiría su carrera. Pero fue un episodio casi accidental el que esculpió su instrumento más célebre: tras una operación de nódulos en las cuerdas vocales, los médicos le prescribieron reposo absoluto de la voz. Ella no obedeció, y de aquella desobediencia nació el timbre rasgado, quebrado y profundamente humano que la distinguiría para siempre.

El éxito mundial llegó en 1978 con "It's a Heartache", pero fue "Total Eclipse of the Heart" (1983) la canción que la instaló en el imaginario colectivo de una generación, con su dramatismo operístico y su producción monumental firmada por Jim Steinman. "Holding Out for a Hero" completó la tríada de himnos que trascendieron las modas y siguieron sonando, década tras década, en radios, bandas sonoras y estadios. De hecho, en Argentina "It's a Heartache" fue reapropiada por las hinchadas futboleras, un fenómeno curioso que demuestra cómo una canción puede migrar de contexto y adquirir vidas paralelas que ni su autora imaginó.

Tyler mantuvo una relación especial con Portugal, país donde grabó buena parte de su obra temprana en la región del Algarve, y donde, por una ironía del destino, pasaría también sus últimos días. En 2013 sorprendió al mundo al representar al Reino Unido en Eurovisión, una decisión que ella misma calificó de "políticamente arriesgada" pero que aceptó con el pragmatismo de quien sabe que cientos de millones de personas siguen el certamen. En 2023 fue nombrada Miembro de la Orden del Imperio Británico por sus servicios a la música, reconocimiento tardío pero merecido a una carrera de dieciocho álbumes.

Su último concierto, el pasado 19 de marzo en el Shepherd's Bush Empire de Londres, lo describió ella misma como una "noche fantástica". Nadie podía prever que apenas dos días después, la actuación prevista en Cardiff tendría que aplazarse por los problemas de salud que acabarían consumiéndola.

Lo que deja Bonnie Tyler no es solo un puñado de éxitos radiofónicos, sino una lección sobre la autenticidad vocal en una industria obsesionada con la perfección técnica. Su voz, imperfecta según los cánones clásicos, resultó ser precisamente la que mejor supo transmitir el desgarro, la épica y la vulnerabilidad que sus canciones exigían. En tiempos de autotune y voces clonadas por algoritmos, la aspereza de Tyler recuerda que la música popular, en sus mejores momentos, no busca la pulcritud sino la verdad. El primer ministro galés lo resumió con sencillez: Gales ha perdido un icono cuya música trajo alegría a millones. El eclipse, esta vez, es total y definitivo.

@not.spicyjalapenos Holding Out for a Hero ~ Bonnie Tyler #1984music #bonnietyler #footloose #80s #genx ♬ Holding out for a Hero (from "Footloose") - Bonnie Tyler

Brandon Sanderson reescribe las reglas de la fantasía

Con los nietos se aprende cada minuto, y no depende de su edad. Julen en una de nuestras librerías preferidas nos ha señalado un descubrimiento literarioBrandon Sanderson y la arquitectura de lo posible. Pocos autores contemporáneos han logrado convertir la construcción de mundos en una disciplina casi científica como lo ha hecho Brandon Sanderson. 

Nacido en Nebraska en 1975 y formado en la Brigham Young University, donde imparte desde hace años un curso de escritura creativa que se ha vuelto legendario —sus clases grabadas circulan libremente por internet y han formado a toda una generación de autores—, Sanderson representa un caso singular en las letras anglosajonas: el del escritor que enseña explícitamente las reglas de su oficio mientras las aplica con una productividad que roza lo inaudito.

Su obra se articula en torno al Cosmere, un universo compartido que vertebra sagas como Mistborn, El archivo de las tormentas o Elantris, y que funciona como un vasto experimento narrativo donde la magia no es un misterio inefable sino un sistema con reglas, límites y costes verificables. Esta aproximación, que el propio autor ha teorizado bajo el nombre de "leyes de Sanderson sobre la magia", supone una ruptura silenciosa con la tradición tolkieniana de lo maravilloso como fuerza inexplicable. Para Sanderson, la magia debe comportarse casi como la física: el lector necesita comprender sus mecanismos para que la resolución de un conflicto resulte satisfactoria y no un simple recurso arbitrario del autor.

Esta vocación sistemática no es ajena a su formación religiosa mormona, que ha influido de manera perceptible en su tratamiento de temas como la fe, el sacrificio y la responsabilidad moral del poder, sin que ello convierta su obra en literatura confesional. Sanderson construye sociedades complejas, economías de la magia y estructuras políticas que dialogan con preocupaciones muy contemporáneas: la desigualdad, la manipulación de las masas, el coste ecológico del progreso.

Su irrupción pública más comentada llegó en 2022, cuando lanzó una campaña de financiación colectiva para publicar cuatro novelas adicionales que había escrito en secreto durante la pandemia, recaudando más de 40 millones de dólares y pulverizando todos los récords previos de Kickstarter. El episodio reveló algo más que su popularidad: mostró la existencia de una comunidad lectora extraordinariamente fiel, construida a través de años de transparencia sobre su propio proceso creativo, sus cifras de ventas y su método de trabajo, algo infrecuente en un autor de su estatura comercial.

Desde el punto de vista de la teoría literaria, el caso Sanderson invita a repensar la frontera entre literatura "seria" y literatura de género. Su prosa, deliberadamente funcional y poco interesada en el lucimiento estilístico, ha sido objeto de reparos por parte de cierta crítica académica que privilegia la densidad formal sobre la arquitectura narrativa. Sin embargo, resulta difícil no reconocer en su obra una sofisticación estructural —el manejo de líneas temporales múltiples, la construcción de sistemas de causalidad interna, la planificación de un macrotexto que abarca décadas de publicación— que merece un análisis más allá del prejuicio de género literario.

Sanderson también ha heredado y culminado la obra de otros: completó La Rueda del Tiempo de Robert Jordan tras la muerte de este, una tarea de ventriloquismo literario que exigía tanto disciplina técnica como humildad autoral, y que resolvió con un oficio que confirmó su estatus como uno de los grandes arquitectos narrativos de la fantasía actual.

En un momento en que la industria editorial y la enseñanza de la escritura (posts) creativa dialogan cada vez más estrechamente, la figura de Sanderson —profesor, sistematizador, autor hiperproductivo y gestor directo de su relación con los lectores— condensa buena parte de las tensiones y posibilidades de la literatura de género en el siglo XXI.

Resumen: Brandon Sanderson: el profesor que convirtió la magia en sistema. Brandon Sanderson: disciplina, fe y sistemas mágicos. El escritor que enseña lo que practica. Entre la fantasía épica y la pedagogía.

Retomamos el blog, tras una estancia de nietos

Visita de nietos (pixelados)
Dos de los nietos pequeños pixelados en su vuelta en avión.

Tras una estancia de nueve días con todos nuestros nietos (desde el 30 de junio), retomamos el ritmo habitual de publicación del blog. El verano trae consigo una paradoja que muchos abuelos blogueros conocemos bien: el tiempo que ganamos con los nietos es, precisamente, el tiempo que antes dedicábamos a escribir. Compatibilizar vacaciones con nietos y la disciplina de un blog no es tarea sencilla, y seguramente no debería serlo porque la prioridad de los nietos es indudable.

Escribir exige silencio, concentración, mucha lectura de temas innovadores y una cierta soledad productiva. Las vacaciones familiares, en cambio, están hechas de ruido, interrupciones felices y presencia constante. Cuando un nieto reclama atención —para un baño en la playa, un cuento antes de la siesta, una partida de ajedrez improvisada— la escritura pierde, y gana la vida. No es una derrota: es una jerarquía de prioridades que el verano nos obliga a hacer explícita.

Hay, sin embargo, una compensación intelectual en esta tensión. Las vacaciones con nietos son también una fuente inagotable de materia prima narrativa. Las relaciones intergeneracionales —el modo en que los abuelos transmiten valores, curiosidad y memoria a las nuevas generaciones— constituyen uno de los temas más fértiles para quien reflexiona sobre educación, tecnología y familia. Cada verano compartido con nietos deja anécdotas, preguntas y aprendizajes que, tarde o temprano, encontrarán su lugar en el blog, aunque sea con retraso.

La clave quizás no esté en escribir más durante el verano, sino en observar mejor. Tomar notas mentales, fotografiar momentos, dejar que las ideas maduren sin la presión de publicar de inmediato. El blog puede esperar unas semanas; la infancia de los nietos, no. Septiembre siempre trae tiempo para transformar en palabras lo que julio y agosto regalaron en experiencia. Al final, esta incompatibilidad estacional entre crianza compartida y escritura no es ningún problema a resolver, sino un ritmo natural que conviene aceptar con serenidad.

¡Dieciséis millones de visitas en este vuestro blog! ¡Gracias!

16 millones de visitas en nuestro/vuestro blog.agirregabiria.net

Este nuestro, pero sobre todo vuestro, blog ha superado hoy, sábado 4 de julio de 2026 los 16 millones de vuestras amables visitas desde aquel abril de 2005 en que se creó en blog.agirregabiria.net. En realidad desde hace menos tiempo, porque solamente se contabiliza desde que se incorporó el contador. No todos los millones de visitas los hemos ido celebrando; algunos sí, como luego veremos. 

Apenas han transcurrido 14 días, dos semanas desde el sábado 20 de junio de 2026, cuando logramos 15 millones de visitas. ¿Qué está pasando, qué maravillas estáis logrando, o solamente son bots según la Teoría del Internet muerto (post reciente)? Ahora que no estamos en voluntariado tan activo, sin GetxoBlog, ni AUVE, ni Nagusiak y EuskoFederpen (que tanto echamos de menos),... Lo tenemos claro: un blog sólo crece con sus lectores y lectoras. 16 millones de visitas cómplices, 16 millones de gracias. 

El martes 19 de mayo de 2026, alcanzamos 14 millones de visitasEsto confirma que este espacio digital sigue vivo, vibrante y compartido. Los dos anteriores millones se lograron respectivamente en 59 días (del 14 de octubre al 15 de diciembre de 2025) y 78 días (del 28 de julio de 2025 al 14 de octubre). Pero este logro no es del autor. Es, sobre todo, de quienes leen, comentan, comparten y dialogan. Cada visita, cada clic, cada relectura y cada reflexión son los auténticos cimientos de este largo viaje que comenzó hace años y que hoy celebra una cifra redonda: 16 millones de pasos juntos.

El blog continúa porque vosotros lo hacéis posibleSeguimos… hacia el próximo millón, pero sobre todo, hacia nuevas ideas compartidas. En una época dominada por la inmediatez, el blog reivindica el valor del tiempo lento, del análisis, de la palabra que se piensa antes de ser dicha. Escribir y leer blogs es una manera de educar la mirada, de entrenar la empatía y de construir comunidad a través de las ideas. 

Previamente logramos TRECE millones el 1 de marzo de 2026. Anteriormente DOCE millones el 12 de diciembre de 2025 y los ONCE millones el 14 de octubre de 2025. Antes transcurrieron 15 meses entre el 28 de julio de 2025 (DIEZ millones, post) y el 13 de mayo de 2024 cuando alcanzamos los NUEVE millones de visitas (post). Anteriormente, necesitamos 18 meses desde la cifra de OCHO millones del 8 de octubre de 2022, cuando rompimos la barrera de los SIETE millones el 30 de septiembre del año 2021

Esto se va acelerando, dado que también necesitamos un año y medio para subir de los seis a los siete millones de visitas. Fue el sábado 21 de febrero de 2020 cuando se alcanzaron los SEIS millones de visitas (véase el post). Anteriormente, tardábamos algo más. No celebramos los 5 millones, pero sí cuando alcanzamos las 4.444.444 visitas  el 31-1-16 y el resto de hitos del blog se relatan a continuación. El martes 3 de febrero de 2015, se alcanzaron los CUATRO millones de visitas (ver post) en menos de 10 años desde su creación. Casi dos años y medio para lograr cada millón de visitas, prácticamente el mismo ritmo que para lograr cinco año después otros dos millones de lectores. El tercer millón fue el 15 de junio de 2013 (ver la entrada correspondiente)El segundo millón se alcanzó a principios de 2009, si bien la fecha exacta no está recogida. Os queremos agradecer esta amistad que nos brindáis, especialmente a quienes nos acompañáis desde hace años. 

Vamos a ir simplificando estas celebraciones, porque cada día se contabilizan cien mil visitas más. Todo a pesar de nuestra jubilación hace ya más de 8 años, parece que seguimos contando con la fidelidad de quienes nos leéis y comentáis. ¡Gracias y no nos abandonéis en este lugar de encuentro y de debate! Eskerrik asko! Thanks! Merci!

Frontera eficiente de Markowitz: Matemáticas reduciendo riesgo

En 1952, un joven estudiante de doctorado en la Universidad de Chicago publicó un artículo de catorce páginas en el Journal of Finance. No era una obra extensa, pero contenía una idea que transformaría para siempre la manera en que el mundo entiende la inversión, el riesgo y la incertidumbre. Su nombre era Harry Markowitz, y su contribución —la teoría moderna de carteras— le valdría cuatro décadas después el Premio Nobel de Economía. En el corazón de esa teoría late un concepto tan elegante como poderoso: la frontera eficiente.

El problema antiguo, la solución nueva. Desde que existen mercados financieros, los inversores han sabido intuitivamente que no conviene "poner todos los huevos en la misma cesta". Pero la intuición, por acertada que sea, no basta. Markowitz se preguntó algo más preciso y más ambicioso: dada una colección de activos con distintas rentabilidades esperadas y distintos niveles de riesgo, ¿cómo debe construirse una cartera que sea verdaderamente óptima? 

La respuesta exige aceptar primero una definición matemática del riesgo. Markowitz lo identificó con la varianza —o su raíz cuadrada, la desviación típica— de los rendimientos. Un activo cuyo precio oscila mucho tiene alta varianza; uno estable, baja. Esta elección, aparentemente técnica, fue en realidad filosófica: reducir la incertidumbre a un número abordable, operable, optimizable.

La geometría del riesgo y la rentabilidadImaginemos representar cada cartera posible como un punto en un plano: el eje horizontal mide el riesgo (desviación típica) y el eje vertical mide la rentabilidad esperada. Si tomamos todas las combinaciones posibles de, digamos, cincuenta activos —variando los porcentajes asignados a cada uno—, obtenemos una nube de puntos que adopta una forma característica: una región acotada hacia la izquierda por una curva. Esa curva es la frontera eficiente.

Los puntos situados sobre ella representan carteras que, para un nivel de riesgo dado, ofrecen la máxima rentabilidad posible; o equivalentemente, para una rentabilidad dada, minimizan el riesgo. Todo punto interior a la región es una cartera "dominada": existe otra combinación que la supera en al menos una dimensión sin empeorar en la otra. Un inversor racional nunca debería situarse dentro de la nube, sino sobre su frontera. 

La magia de la correlaciónLo que hace verdaderamente profunda esta construcción es el papel de la correlación entre activos. Dos acciones pueden tener individualmente alta varianza y, sin embargo, combinadas, producir una cartera de riesgo moderado —si sus movimientos tienden a ser opuestos o simplemente independientes. La diversificación no es un mantra vacío: es una consecuencia matemática. La varianza de una cartera no es la media ponderada de las varianzas individuales; depende crucialmente de las covarianzas entre los activos. Este hallazgo convirtió el álgebra lineal y el cálculo matricial en herramientas indispensables de las finanzas. 

Limitaciones y herencia intelectualLa teoría de Markowitz no está exenta de críticas legítimas. Supone que los inversores se preocupan únicamente por la media y la varianza de los rendimientos —ignorando la asimetría o los eventos extremos—, que las correlaciones son estables en el tiempo, y que existe información suficiente para estimar los parámetros del modelo. La crisis financiera de 2008 recordó con dureza que los mercados pueden romper correlaciones históricas justamente cuando más se necesita que se sostengan.

Sin embargo, la herencia de Markowitz es inconmensurable. Inspiró el modelo de valoración de activos financieros (CAPM), la teoría del arbitraje, los fondos indexados y toda la arquitectura matemática sobre la que descansa la gestión moderna de carteras. Enseñar economía sin la frontera eficiente sería como enseñar física sin la ley de la gravedad: posible en teoría, empobrecedor en la práctica. En definitiva, Markowitz demostró que pensar con rigor matemático sobre la incertidumbre no elimina el riesgo —eso sería una ilusión—, pero sí permite habitarlo con inteligencia. 

Resumen: La geometría que ordena el caos bursátil. Una fórmula cambió para siempre la teoría de la inversión. La diversificación tiene nombre propio: Markowitz y su legado. Cuando el álgebra lineal entró en Wall Street y no se fue. La curva de Markowitz: elegancia matemática al servicio del inversor. Nobel, varianza y carteras: la revolución silenciosa de Markowitz. El modelo que convirtió la incertidumbre financiera en un problema resoluble.

@avillalonv Harry Markowitz revolucionó las finanzas modernas con la teoría de portafolio y el modelo media-varianza. Introdujo la frontera eficiente, la optimización bajo riesgo y el uso formal de correlaciones en inversión. Sin él no existiría la gestión cuantitativa moderna. #HarryMarkowitz #TeoríaDePortafolio #FinanzasCuantitativas #math ♬ Rising - Diamonds And Ice

La eterna vigencia de Space Oddity

Hoy dedicamos este post a una de nuestras canciones preferidas, con una gran historia detrás. El 12 de mayo de 2013, el comandante canadiense Chris Hadfield publicó desde la Estación Espacial Internacional un vídeo que detuvo el tiempo durante unos minutos: su versión de Space Oddity (ver en otros posts), la canción que David Bowie había compuesto en 1969. Hadfield lo hizo el mismo día en que cedía el mando de la ISS, antes de regresar a la Tierra en una cápsula Soyuz. Era la primera vez en la historia que se rodaba un videoclip musical completo en el espacio. 

La elección de la canción no fue casual, aunque tampoco fue idea suya. Tras publicar una canción original junto a su hermano, la demanda en internet para que interpretara Space Oddity fue tan masiva que acabó cediendo. El resultado fue algo más que un homenaje: Hadfield modificó ligeramente la letra para hacerla más fiel a la experiencia real del vuelo espacial, algo que Bowie aprobó y celebró. El propio Bowie, que llevaba décadas especulando poéticamente con la soledad del cosmos, reconoció en aquella versión algo que sus propias palabras no habían alcanzado del todo. La describió como "posiblemente la versión más conmovedora de la canción jamás creada."

El vídeo muestra a Hadfield tocando la guitarra mientras la Tierra azul se despliega al fondo a través de la cúpula de la estación, con tomas que solo la ingravidez hace posibles. La música fue producida desde tierra: la pianista y colaboradora canadiense Emm Gryner desarrolló el arreglo incorporando ruidos ambientales de la propia estación espacial que Hadfield había subido a SoundCloud. 

La canción de Bowie nació en julio de 1969, días antes del alunizaje del Apolo 11, inspirada en 2001: Una odisea del espacio y en un sentimiento personal de alienación. Hadfield la devolvió al espacio real, despojándola de toda metáfora. Donde Bowie imaginaba a un astronauta ficticio a la deriva —el Mayor Tom—, Hadfield flotaba de verdad, guitarra en mano, mirando por la ventana el planeta que dejaba atrás.

El vídeo acumuló más de 35 millones de visualizaciones en YouTube y desencadenó además un curioso debate jurídico sobre derechos de autor en el espacio exterior, cuando la editorial propietaria de los derechos intentó retirarlo de la plataforma. Pocas veces una canción había generado simultáneamente emoción, filosofía y derecho internacional. 

Cuando Bowie murió en enero de 2016, Hadfield lo despidió con una frase que era, a la vez, cita y epitafio: "Ashes to ashes, dust to stardust. Your brilliance inspired us all. Goodbye, Starman."

@rock_del_mundo DAVID BOWIE - SPACE ODDITY #davidbowie #spaceoddity #rockdelmundo🤘🏼 #viral #fyp #tendencia #tiktokviral #paratiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii #paratii #foryoupage ♬ Space Oddity (2015 Remaster) - David Bowie

Philip K. Dick: Escritor que supo que nada era lo que parecía

Hoy volvemos a las inagotables distopías, como cuando la historia tomó otro camino: Philip K. Dickel visionario inquieto de California (ver en otros posts), sobre el mundo que pudo ser en el libro El hombre en el castillo (1962). Philip Kindred Dick (Chicago, 16 de diciembre de 1928 – Santa Ana, California, 2 de marzo de 1982) es una de las figuras más influyentes de la ciencia ficción del siglo XX y, con el paso del tiempo, uno de los escritores más reivindicados por la crítica literaria seria. 

Criado en Berkeley entre dificultades económicas y emocionales, estudió brevemente en la Universidad de California antes de dedicarse por entero a la escritura. Su vida estuvo marcada por la precariedad, los matrimonios múltiples, las crisis nerviosas y una obsesión filosófica permanente por una pregunta que atraviesa toda su obra: ¿qué es real? 

Con más de cuarenta novelas y un centenar de relatos, Dick construyó universos donde la identidad, la memoria y la percepción son terrenos resbaladizos. Obras como ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —base de Blade Runner—, Ubik, Fluyan mis lágrimas, dijo el policía o Valis lo sitúan en la estela de Kafka y Borges, más que en la de Asimov o Clarke. Murió a los 53 años, apenas unas semanas antes del estreno de Blade Runner, sin llegar a ver la consagración popular de su legado.

La obra: anatomía de una derrota que nunca ocurrió. Publicada en 1962 y galardonada con el Premio Hugo al año siguiente, El hombre en el castillo (The Man in the High Castle) es la novela de historia alternativa más influyente jamás escrita. Su premisa es tan simple como perturbadora: los Aliados perdieron la Segunda Guerra Mundial. Alemania y Japón se repartieron el mundo, incluidos los Estados Unidos, divididos en una zona de ocupación nazi al este y una zona japonesa al oeste, con una franja central neutral.

La acción transcurre en 1962, quince años después de la derrota aliada. Dick no construye una trama de aventuras ni de resistencia heroica: nos sumerge en la cotidianidad de ese mundo distorsionado a través de varios personajes —un comerciante de antigüedades, una artesana, un funcionario japonés, un agente nazi— cuyas vidas se entrecruzan en torno a un elemento central: la existencia de una novela prohibida dentro de la novela, titulada La langosta se ha posado, que describe un mundo en el que los Aliados sí ganaron la guerra. Pero ese mundo alternativo dentro de la ucronía no es exactamente el nuestro, lo que abre un juego de espejos dizzying que obliga al lector a preguntarse cuál de las realidades, si alguna, es la verdadera.

Dick utilizó el I Ching —el milenario oráculo chino— tanto como recurso narrativo dentro del libro como método personal de escritura para tomar decisiones argumentales, lo que dota a la novela de una extraña cadencia entre el determinismo y el azar. El resultado es una meditación sobre la naturaleza de la historia, la autenticidad de los objetos y las personas, y la capacidad humana para vivir bajo regímenes totalitarios sin perder del todo la dimensión moral.

Voces del castillo: fragmentos para la reflexión«No hay nadie que no tenga una historia alternativa. No hay nadie cuya vida no haya podido ser de otro modo si el azar hubiera soplado diferente.» «¿Qué es lo auténtico? El objeto antiguo no tiene valor por ser viejo, sino por haber existido, por haber formado parte del tiempo. El pasado es la única realidad que no podemos falsificar.» «Los nazis han ganado. Y sin embargo, algo en ellos sabe que han perdido. El poder absoluto no convence ni siquiera a quienes lo ejercen.»

Una novela para nuestro tiempo. El hombre en el castillo no es solo un ejercicio de imaginación histórica: es una advertencia filosófica. Dick nos recuerda que el fascismo no es una anomalía del pasado sino una posibilidad siempre latente, y que la democracia, la libertad y la dignidad son conquistas frágiles que pueden revertirse. La novela anticipa debates que hoy resultan urgentes: la posverdad, la manipulación de la memoria histórica, la banalización del mal —en el sentido arendtiano— y la resistencia ética individual frente a sistemas opresivos.

La adaptación televisiva producida por Amazon (2015-2019) amplió el universo dickiano con notable fidelidad al espíritu original, introduciendo la novela a nuevas generaciones. Pero el texto de 1962 conserva una densidad intelectual y una ambigüedad metafísica que ninguna pantalla ha podido replicar del todo. Leer a Dick sigue siendo un acto subversivo: nos devuelve la pregunta esencial que las ideologías totalitarias siempre intentan suprimir: ¿y si todo hubiera podido ser diferente?

¡Quince millones de visitas en este vuestro blog! ¡Gracias!

¡Quince millones de visitas en este vuestro blog! ¡Gracias! 

Este nuestro, pero sobre todo vuestro, blog ha superado hoy, sábado 20 de junio de 2026,  los QUINCE millones de vuestras amables visitas desde aquel abril de 2005 en que se creó en blog.agirregabiria.net. En realidad desde hace menos tiempo, porque solamente se contabiliza desde que se incorporó el contador. No todos los millones de visitas los hemos ido celebrando; algunos sí, como luego veremos. 

¿Qué está pasando, qué maravillas estáis logrando, o solamente son bots según la Teoría del Internet muerto (post reciente)? Ahora que no estamos en voluntariado tan activo, sin GetxoBlog, ni AUVE, ni Nagusiak (que tanto echamos de menos),... Lo tenemos claro: un blog sólo crece con sus lectores y lectoras. Quince millones de visitas cómplices, quince millones de gracias. 

Apenas han transcurrido 31 días desde el martes 19 de mayo de 2026, cuando alcanzamos 14 millones de visitas.  Menos que los 79 días que necesitamos para cada uno de los dos millones anteriores. Fueron 13 millones el 1 de marzo de 2026 (79 días). Esto confirma que este espacio digital sigue vivo, vibrante y compartido. Los dos anteriores millones se lograron respectivamente en 59 días (del 14 de octubre al 15 de diciembre de 2025) y 78 días (del 28 de julio de 2025 al 14 de octubre). Pero este logro no es del autor. Es, sobre todo, de quienes leen, comentan, comparten y dialogan. Cada visita, cada clic, cada relectura y cada reflexión son los auténticos cimientos de este largo viaje que comenzó hace años y que hoy celebra una cifra redonda: 15 millones de pasos juntos.

El blog continúa porque vosotros lo hacéis posibleSeguimos… hacia el próximo millón, pero sobre todo, hacia nuevas ideas compartidas. En una época dominada por la inmediatez, el blog reivindica el valor del tiempo lento, del análisis, de la palabra que se piensa antes de ser dicha. Escribir y leer blogs es una manera de educar la mirada, de entrenar la empatía y de construir comunidad a través de las ideas.

Previamente logramos TRECE millones el 1 de marzo de 2026. Anteriormente DOCE millones el 12 de diciembre de 2025 y los ONCE millones el 14 de octubre de 2025. Antes transcurrieron 15 meses entre el 28 de julio de 2025 (DIEZ millones, post) y el 13 de mayo de 2024 cuando alcanzamos los NUEVE millones de visitas (post). Anteriormente, necesitamos 18 meses desde la cifra de OCHO millones del 8 de octubre de 2022, cuando rompimos la barrera de los SIETE millones el 30 de septiembre del año 2021

Esto se va estabilizando, dado que también necesitamos un año y medio para subir de los seis a los siete millones de visitas. Fue el sábado 21 de febrero de 2020 cuando se alcanzaron los SEIS millones de visitas (véase el post). Anteriormente, tardábamos algo más. No celebramos los 5 millones, pero sí cuando alcanzamos las 4.444.444 visitas  el 31-1-16 y el resto de hitos del blog se relatan a continuación. El martes 3 de febrero de 2015, se alcanzaron los CUATRO millones de visitas (ver post) en menos de 10 años desde su creación. Casi dos años y medio para lograr cada millón de visitas, prácticamente el mismo ritmo que para lograr cinco año después otros dos millones de lectores. El tercer millón fue el 15 de junio de 2013 (ver la entrada correspondiente)El segundo millón se alcanzó a principios de 2009, si bien la fecha exacta no está recogida. Os queremos agradecer esta amistad que nos brindáis, especialmente a quienes nos acompañáis desde hace años. 

Vamos a ir simplificando estas celebraciones, porque en apenas 3 días ya se contabilizan un cuarto de millón más. Todo a pesar de nuestra jubilación hace ya más de 8 años, parece que seguimos contando con la fidelidad de quienes nos leéis y comentáis. ¡Gracias y no nos abandonéis en este lugar de encuentro y de debate! Eskerrik asko! Thanks! Merci!

Precuela o el espejo roto: Fascismo ayer y hoy en Estados Unidos

Antes de la película, hay una precuela olvidada: cuando el fascismo tentó a América. Existe una convención historiográfica cómoda que sitúa a Estados Unidos en el bando inequívoco de los vencedores morales del siglo XX: el país que derrotó al nazismo, que exportó democracia y libertad, que se erigió en dique de contención frente a los totalitarismos. Precuela: una lucha de Estados Unidos contra el fascismo, de Rachel Maddow, publicado originalmente en inglés en 2023 y en español por Capitán Swing en febrero de 2026, hace trizas esa narrativa autocomplaciente con rigor historiográfico y urgencia política.

Rachel Maddow, politóloga de formación —doctora en Ciencias Políticas por Oxford— y conocida presentadora de televisión, desarrolló esta investigación a partir de su pódcast Ultra para MSNBC. El resultado es un ensayo de historia política que excava en los años treinta para desenterrar algo que la memoria colectiva estadounidense prefirió sepultar: una red articulada de fascistas domésticos que, en plena víspera de la Segunda Guerra Mundial, trabajó activa y coordinadamente para instaurar un régimen autoritario en suelo americano. 

El argumento central del libro es, a la vez, sencillo y perturbador. A medida que el ascenso de Hitler hacía inevitable la Segunda Guerra Mundial, una red clandestina inundó Estados Unidos con desinformación destinada a debilitar su esfuerzo bélico y persuadir a los estadounidenses de que su alianza natural era con los nazis. Se trató de una campaña sofisticada y sorprendentemente bien financiada para socavar las instituciones democráticas, promover el antisemitismo y destruir la confianza ciudadana en sus líderes electos, con el objetivo final de derrocar al Gobierno y establecer un régimen autoritario.

Lo verdaderamente inquietante no es la existencia de grupos marginales de fanáticos —toda democracia los tiene— sino la extensión y la respetabilidad social de sus cómplices. Maddow repasa los esfuerzos de millonarios como el arquitecto Philip Johnson, gobernadores como Huey Long, senadores como Ernest Lundeen y otros miembros del Congreso que confabularon para que la ideología fascista aumentara su popularidad en Estados Unidos y fuese una alternativa a la democracia. Muchos incluso abogaron por pactar con Hitler, trabajaron para beneficiar su proyecto e intentaron sabotear el gobierno de Franklin Delano Roosevelt.

Un senador, Ernest Lundeen, contrató a un agente nazi como redactor de discursos; otro, Burton Wheeler, prestó su franco del Congreso —una firma facsímil que permitía el envío gratuito de correo— a grupos nazis financiados por Alemania. Cientos de policías de la ciudad de Nueva York se unieron al Frente Cristiano a finales de los años treinta, y la Guardia Nacional les proporcionó armas. No se trataba, pues, de conspiradores en los márgenes, sino de actores con poder institucional real.

El título del libro opera en varios registros simultáneos. En su sentido más literal, designa los hechos narrados como el capítulo anterior a la guerra que, a la postre, terminaría derrotando al fascismo europeo. Si lo que vemos ahora es la película de un gobierno que coquetea con el fascismo, la autora se encarga de mostrar los personajes y situaciones que conjugaron para que estas ideas puedan ser hoy atractivas para un porcentaje importante de los estadounidenses. La precuela no es, por tanto, solo un relato del pasado; es también la gramática que permite leer el presente.

Desde una perspectiva filosófica y política, el libro dialoga naturalmente con autores canónicos. Hannah Arendt ya advirtió, en Los orígenes del totalitarismo, que el fascismo no era una anomalía histórica sino una potencialidad latente en las sociedades modernas. Umberto Eco, en su célebre ensayo sobre el Ur-Fascismo, enumeró los rasgos recurrentes del fenómeno con independencia de su envoltura nacional. Maddow añade a este linaje una aportación empírica crucial: la demostración de que la nación que se relató a sí misma como inmune al virus autoritario nunca lo estuvo.

La historia de cómo se evitó la crisis es también un relato muy relevante para nuestros propios tiempos inquietantes. Y en esa relevancia reside la operación intelectual más honesta del libro: no pretende establecer una equivalencia mecánica entre el pasado y el presente, sino ofrecer un vocabulario histórico para nombrar procesos que, cuando carecen de nombre, se vuelven más difíciles de resistir.

Precuela no es un panfleto, aunque su autora tenga una posición política reconocible. Es, ante todo, un ejercicio de memoria democrática: el recuerdo de que la democracia no es un destino garantizado, sino una conquista frágil que cada generación debe, de nuevo, defender.

La pregunta por el sentido de la vida desde Aristóteles a Frankl

Hay preguntas que la humanidad formula desde sus orígenes sin que ninguna respuesta las clausure definitivamente. «¿Cuál es el sentido de la vida?» es, acaso, la más persistente de todas ellas. No porque los seres humanos carezcan de respuestas —las tienen, y en abundancia—, sino porque cada generación las hereda, las pone a prueba y las reformula desde sus propias coordenadas históricas, culturales y existenciales.

Conviene, antes de ensayar cualquier respuesta, deslindar el propio interrogante. Preguntar por el «sentido» puede significar cosas bien distintas: preguntar por un propósito que trasciende al individuo, por un valor que justifica el esfuerzo de existir, o simplemente por una coherencia narrativa que nos permita reconocernos como protagonistas de algo más que una sucesión de hechos azarosos. No es lo mismo la pregunta del adolescente que atraviesa su primera crisis de identidad que la del anciano que contempla el horizonte de su vida completa. El interrogante es el mismo; quienes preguntan, no. 

Las tradiciones filosóficas han ofrecido respuestas radicalmente distintas, y todas ellas merecen ser tomadas en serio. Para Aristóteles, el sentido residía en la eudaimonía, esa floración plena de las capacidades propias que alcanza quien vive conforme a la virtud y al ejercicio de la razón. Lejos de todo hedonismo, la vida con sentido era aquella en que el ser humano desarrollaba lo mejor de sí mismo en el seno de una comunidad política. La polis no era el telón de fondo, sino la condición misma de la existencia lograda.

El pensamiento religioso aportó otra dimensión: el sentido venía de fuera, donado por un Creador, y la vida humana cobraba su verdadero peso en la perspectiva de una trascendencia que la desbordaba. Esta respuesta, históricamente dominante en Occidente, no se limitó a consolar: estructuró calendarios, rituales, comunidades enteras. La muerte, así, no suprimía el sentido sino que lo transformaba.

La modernidad ilustrada desplazó el fundamento hacia el sujeto autónomo. Kant situó la dignidad en la libertad moral: el ser humano es fin en sí mismo, y ningún propósito exterior puede subordinarlo a la lógica de un medio. El sentido ya no venía del cosmos ni de la revelación, sino de la capacidad de darse a uno mismo una ley que uno mismo pudiera universalizar. Era una respuesta exigente y, en cierto modo, solitaria.

El siglo XX, marcado por catástrofes de escala sin precedentes, puso a prueba estas respuestas con una brutalidad que ninguna teoría abstracta había anticipado. Viktor Frankl (muchos posts), psiquiatra vienés superviviente de los campos de exterminio nazis, propuso desde su logoterapia que el ser humano puede soportar casi cualquier condición si encuentra un para qué. El sentido no se inventa ni se otorga: se descubre en la actitud con que uno afronta el sufrimiento inevitable, en la obra que crea o en el amor que da y recibe. Esta respuesta, nacida del extremo del horror, tiene una fortaleza moral que pocas otras pueden reclamar.

El existencialismo —Sartre, Camus, Heidegger— apostó, en cambio, por la ausencia de sentido previo: la existencia precede a la esencia, y el ser humano está condenado a construir desde la libertad aquello que ningún orden cósmico ni ninguna esencia predeterminada le ofrece. El absurdo no es una falla del mundo: es su condición. Y sin embargo, Camus concluyó que hay que imaginar a Sísifo feliz. El desafío al sinsentido es ya una forma de sentido.

Hoy, la neurociencia, la psicología positiva y la sociología contemporánea aportan nuevas capas a la pregunta. Estudios transculturales sugieren que las personas con mayor bienestar subjetivo suelen compartir tres ingredientes: relaciones significativas, la sensación de contribuir a algo que las trasciende y la experiencia del crecimiento personal. No es una respuesta filosófica, pero tampoco la contradice.

La pregunta por el sentido de la vida no tiene una respuesta correcta que pueda depositarse en un manual y transmitirse sin más. Lo que sí puede transmitirse es la disposición a formularla con rigor, a habitarla con honestidad y a revisarla a lo largo de una vida que, como escribió Ortega y Gasset, es siempre tarea, siempre quehacer, siempre proyecto. Quizá en esa disposición misma —en la voluntad de no resignarse a vivir sin examinarse— resida ya, modestamente, algo parecido a una respuesta.

@darte_formacion 🧭 Quizá el sentido de la vida no es algo que encuentras… sino algo que respondes. Viktor Frankl lo expresó de una forma brutal: no eres tú quien le pregunta a la vida cuál es tu propósito… es la vida la que te lo pregunta a ti. Y eso cambia todo. Porque entonces el propósito no aparece como una idea mágica que compras, descubres o desbloqueas de golpe. No viene empaquetado en una frase bonita ni en un curso. ⚠️ El sentido se responde. Con lo que haces. Con cómo vives. Con las decisiones que tomas cuando nadie te aplaude. Con la forma en la que sostienes lo difícil, eliges lo importante y te posicionas frente a tu propia vida. ✨ A veces no te falta encontrar “tu propósito”. Te falta empezar a responder con más verdad a la vida que ya tienes delante. 💛 El sentido no siempre se descubre pensando más. Muchas veces se revela viviendo de otra manera. #ViktorFrankl #PropositoDeVida #DesarrolloPersonal #CrecimientoPersonal #Reflexion ♬ sonido original - D'Arte Formación