Amor correspondido
Amor se escribe siempre con mayúscula
Amor se escribe con mayúsculas porque no hay amores pequeños; toda clase de amor verdadero es grandioso e imperecedero. La vida mancha, pero el Amor salva. El Amor es una caja de herramientas que puede transformar el universo. El Amor es un caballo de Troya que desde dentro abrirá las puertas de la ciudadela y nos salvará del odio.
Amor se escribe con A de almas anidadas, de aventura y de altruismo, de audacia y de aceptación, de arrebato y de alegría, de amistad y de ayuda, de afirmación y de agradecimiento, de atención y de apoyo, de ánimo y de acompañamiento. Amor se escribe con M de mocedad y de madurez, de mesura y de modales, de maestría y de modestia, de melancolía y de magia de misterio musical. Amor se escribe con O de optimismo y de oportunidad, de originalidad y de observación, de obstinación y orgullo. Amor se escribe con R de rebeldía y rigor, de recato y reflexión, de respeto y de rectitud. Amor se escribe sin E de egoísmo, sin I de ingratitud y sin U de urgente. Amor, a veces, se escribe con H de humor, con una H superflua, porque lo nimio y el detalle son importantes en el Amor.
Hay muchas clases de Amor: a la pareja, a los padres, a los hijos, a Dios, a los hermanos, a la familia, a los amigos, a los necesitados, a la Humanidad, a un oficio, a una dedicación,… Pero todo Amor se escribe con letras de oro, porque el Amor es lo mejor de la vida. Todo lo que vale la pena es, al fin y al cabo, Amor. Al final, sólo perduran los frutos del Amor. El recuerdo y las obras de quienes amamos o nos han amado.
La vocación de vivir no es sino la profesión de amar. Los niños, y en toda casa debiera haber un niño, nos enseñan que vivir es tan sencillo como amar y ser amado. En la sociedad de adultos adustos, donde sólo la maldad es noticia y donde la ternura viaja en trenes rigurosamente vigilados, el puzzle de almas difícilmente encaja. Convirtámonos en ciudadanos del Amor proclamando: "Mi patria es el Amor". El Amor es contagioso, al igual que la falta de Amor. ¡Amémonos! ¡Sólo por hoy! ¡Sólo por ti, Amor! ¡Cuánto te quiero, Amor!
Amor y tiempo dedicado: Una relación proporcional y recíproca
El amor y el tiempo están intrínsecamente relacionados, ya que el #tiempo que dedicamos a alguien o algo es una de las manifestaciones más poderosas del #amor. https://t.co/4DQDdt6lhM pic.twitter.com/4QxicFcW8W
— Mikel Agirregabiria (@agirregabiria) October 22, 2024
Salud, dinero y amor
Las seis principales alegrías de la vida según aparecen
Las seis principales alegrías de la vida, según una perspectiva cronológica y humanista, podrían ser las siguientes —una síntesis poética de lo que muchas culturas, literaturas y biografías celebran como los grandes gozos del ser humano a lo largo de su vida—:
1. El descubrimiento del mundo (la infancia). La alegría pura de jugar, de asombrarse con lo cotidiano, de preguntar sin miedo. "La infancia es el corazón de todas las edades." — Georges Bernanos.
2. La amistad verdadera (la juventud). El placer de los lazos escogidos, de las risas compartidas, de los secretos confiados bajo estrellas. "Un amigo es uno que lo sabe todo de ti y a pesar de ello te quiere." — Elbert Hubbard.
3. El amor y el deseo (la madurez temprana). El vértigo de enamorarse, la construcción de una vida compartida, la pasión y el proyecto común. El enamoramiento abre puertas a emociones intensas y descubrimiento de uno mismo a través del otro. Experimentar vínculos románticos y la independencia refuerza la autoestima y el deseo de conexión profunda. "Amar no es mirarse el uno al otro, es mirar juntos en la misma dirección." — Antoine de Saint-Exupéry.
4. La creación y la paternidad/maternidad (edad adulta). La alegría profunda de dar vida: a una criatura, a una obra, a un legado. De cuidar y ver crecer. "Tener un hijo es aceptar que tu corazón camine fuera de tu cuerpo." — Anónimo.
5. La realización interior (madurez). El placer de saberse útil, de cultivar pasiones, de comprender que la vida tiene sentido en el hacer con conciencia. "La verdadera felicidad está en el trabajo bien hecho." — Marie Curie.
6. La contemplación serena (vejez). El gozo de mirar atrás con gratitud, de vivir el presente con calma, de disfrutar a los nietos, los libros, la luz y las conversaciones lentas. "La vejez comienza cuando el recuerdo es más fuerte que la esperanza." — Proverbio francés. Y sin embargo, ¡qué dulce es ese recuerdo cuando ha sido plena la vida!
Estas seis categorías, quizá podríamos agruparlas en dos grupos de felicidad:
- Las alegrías de la A: Aprendizaje, Amistad, Amor y Arte.
Aprender, preguntarse, leer, escribir. En cada libro, en cada conversación iluminada, florece una vida más amplia. «El conocimiento es la única riqueza que no se pierde.» — Ali ibn Abi Talib. Hay un gozo secreto en entender algo nuevo, en vincular ideas como quien enlaza versos en un poema.
La amistad verdadera es una segunda patria. «Amistad es igualdad.» — Aristóteles. Nada da más sentido que un corazón que late con otro, sin cálculos ni fronteras.
Amar es un arte y un riesgo, pero su recompensa es incomparable. El amor no sólo en el fulgor juvenil, sino en su forma madura: complicidad, cuidado, compañía. Caminar juntos durante décadas, compartir silencios sin incomodidad.
Apreciar el arte. «He descubierto que si uno mira con atención, siempre encuentra belleza.» — Vincent van Gogh. Quien aprende a contemplar, nunca está solo ni aburrido. Escribir, pintar, enseñar, construir, cocinar: crear es dar testimonio de la vida. «La creatividad requiere tener el valor de desprenderse de las certezas.» — Erich Fromm. En toda obra hay un pequeño desafío a la muerte.
- Las alegrías del cuadrado: Familia, Trabajo, Legado y Gratitud.
La alegría de la familia. Pocos momentos marcan tanto como sostener por primera vez a un hijo o a un nieto. Es un instante sagrado en que el tiempo se abre al futuro. «Cada niño que nace nos dice que Dios aún espera del hombre.» — Rabindranath Tagore. El llanto del recién nacido, la primera sonrisa de un nieto, esas celebraciones íntimas son anclas de sentido que justifican toda una existencia.
La alegría del trabajo. El orgullo de la obra bien hecha, sea un libro, un jardín, una empresa, o la crianza de los hijos. «El placer en el trabajo pone perfección en la obra.» — Aristóteles.
La alegría del legado y la trascendencia. Dejar algo detrás: valores, amor, historias. Contar a los nietos cómo era el mundo antes. «Vivir en los corazones que dejamos atrás no es morir.» — Thomas Campbell. Ver a los hijos formar sus propias familias, sentirse parte de algo más grande y más duradero.
La alegría de la gratitud. Agradecer es un acto filosófico: reconocer que nada nos era debido. La vida enseña a saludar cada día con asombro renovado. «La gratitud es la memoria del corazón.» — Lao Tsé. Vivir con gratitud transforma la escasez en abundancia. Aprender a dar gracias por el simple hecho de estar vivo. «La gratitud no es sólo la mayor de las virtudes, sino la madre de todas las demás.» — Cicerón.
Las grandes alegrías están al alcance de todos, pero requieren atención, gratitud y amor para ser reconocidas. Hay en la vida alegrías profundas que no hacen ruido, pero iluminan la existencia como un faro en la niebla. El instante de contemplación: la lluvia en el cristal, el crepitar del fuego, el verso subrayado en un libro.
Qué hace que un regalo navideño sea inolvidable y eterno?
Lo fascinante de esta selección no radica en el valor monetario, sino en el valor humano. Los 13 regalos destacados tienen un denominador común: son expresiones auténticas de amor, atención, sacrificio y conexión. No se trata de gadgets tecnológicos o joyas ostentosas, sino de gestos que revelan la esencia de la familia, la amistad y los valores éticos que deberían guiar nuestra vida, especialmente en fechas tan significativas como la Navidad.
Entre las historias destacadas, encontramos un padre que, en tiempos de escasez económica, regaló a su hija un simple viaje en tren para ver las luces navideñas de la ciudad. No era un juguete caro, pero ese tiempo compartido, las conversaciones en el vagón y la maravilla compartida ante el espectáculo luminoso se convirtieron en un recuerdo imborrable. Otra lectora recuerda el regalo de su abuela: una caja con recetas familiares manuscritas, acompañadas de anécdotas personales. Ese obsequio no solo transmitió sabores y tradiciones culinarias, sino un legado de amor intergeneracional, reforzando el sentido de pertenencia y continuidad familiar.
Otros relatos enfatizan el poder de la atención personalizada. Un esposo que, sabiendo la pasión de su pareja por la lectura, dedicó meses a restaurar un libro antiguo deteriorado. O un amigo que organizó una sorpresa colectiva para ayudar a alguien en un momento difícil, recordándonos que la verdadera amistad se manifiesta en actos de solidaridad desinteresada. Hay también regalos que implicaron sacrificio: padres que renunciaron a sus propias necesidades para priorizar las de sus hijos, enseñando implícitamente lecciones de generosidad y humildad.
Estas narraciones nos confrontan con una verdad ética fundamental: el regalo perfecto no se mide en euros o dólares, sino en el impacto emocional y moral que deja en quien lo recibe. En un mundo donde el consumismo navideño genera estrés, deudas y desperdicio ambiental, estas historias proponen una alternativa virtuosa. Regalar tiempo —una tarde dedicada exclusivamente a un ser querido—, atención —escuchar de verdad, conocer los deseos profundos del otro— o experiencias compartidas fortalece los lazos familiares y de amistad de manera mucho más duradera que cualquier objeto material.
En este blog dedicado a la familia, la amistad y los valores éticos, estas historias nos recuerdan que la Navidad es una oportunidad para cultivar lo esencial. En lugar de agotarnos en centros comerciales, ¿por qué no invertir en crear recuerdos? Una carta escrita a mano expresando aprecio, una tradición familiar revivida, un acto de servicio desinteresado... Estos son los regalos que trascienden el tiempo y que, años después, evocan sonrisas y lágrimas de emoción.
Que esta Navidad nos inspire a ser más intencionales en nuestros dones. Al fin y al cabo, los regalos más memorables no ocupan espacio en un armario, sino en el alma. Y en un mundo cada vez más digital y efímero, eso es un tesoro incalculable.
¿Qué regalo inolvidable que exprese amistad y gratitud has recibido o dado tú? Comparte en los comentarios; quizá tu historia inspire a otros a redescubrir el verdadero espíritu navideño.
Para acertar con regalos verdaderamente inolvidables, abandonando el materialismo navideño, abundamos en nuestra obstinada insistencia siempre de "regalar tiempo y atención", la mejor ofrenda (ver en muchos porfiados posts).
¿Sabías que el @NYTimeses preguntó a 600 lectores por sus regalos navideños más inolvidables?
— Mikel Agirregabiria (@agirregabiria) December 22, 2025
¡Ninguno fue caro! Los 13 mejores: un viaje en tren con papá para ver luces, recetas de abuela con anécdotas, un libro restaurado con amor, sorpresas de amigos en momentos duros...… pic.twitter.com/0TQ9C90m03
InTertulia 13ª sobre la amistad en las diferentes generaciones
- No camines detrás de mí, puedo no guiarte. No andes delante de mí, puedo no seguirte. Simplemente camina a mi lado y sé mi amigo.
- Cada amistad representa un mundo dentro de nosotros, un mundo que tal vez no habría nacido si no lo hubiéramos conocido.
- La amistad, como el diluvio universal, es un fenómeno del que todo el mundo habla, pero que nadie ha visto con sus ojos..
- Es parentesco sin sangre una amistad verdadera.
Encíclica del Papa Francisco "Fratelli tutti"
El Papa Francisco reflexiona sobre la parábola del buen samaritano; esta reflexión es el núcleo teológico de la encíclica. El Papa Francisco dice que esta parábola es un llamado "siempre nuevo" de Jesús que "nos invita a que resurja nuestra vocación de ciudadanos del propio país y del mundo entero, constructores de un nuevo vínculo social". Invita al lector a una introspección de su lucha interior entre la propia seguridad y los sacrificios personales requeridos por la caridad. La parábola "Nos revela una característica esencial del ser humano, tantas veces olvidada: hemos sido hechos para la plenitud que sólo se alcanza en el amor". El Papa Francisco agrega que "Todos tenemos responsabilidad sobre el herido" y que "No tenemos que esperar todo de los que nos gobiernan, sería infantil. Gozamos de un espacio de corresponsabilidad capaz de iniciar y generar nuevos procesos y transformaciones."
El Papa Francisco también critica a aquellos que creen que adorar a Dios es suficiente y no son fieles a lo que su fe les exige. Además, Francisco señala a aquellos que "usan y engañan a la sociedad" y a quienes "viven de ese sistema y de sus recursos". También enfatiza la importancia de reconocer a Jesucristo en los abandonados o excluidos y agrega: "A veces me asombra que, con semejantes motivaciones, a la Iglesia le haya llevado tanto tiempo condenar contundentemente la esclavitud y diversas formas de violencia".
¿Átomos o historias?
Nunca me abandones, el clásico distópico que sigue resonando
Retomamos un libro de memoria, amor y ética en la literatura, Nunca me abandones de Kazuo Ishiguro. En 2005, Kazuo Ishiguro publicó esta novela que con el tiempo se ha convertido en un referente de la literatura contemporánea. Nos enfrenta a una pregunta incómoda: ¿Qué nos hace verdaderamente humanos? Y quizás la respuesta, como sugiere Ishiguro, esté menos en el futuro de la biotecnología que en algo más simple y cercano: la manera en que recordamos, amamos y acompañamos a otros, incluso cuando sabemos que todo es finito.
A primera vista, se trata de una historia narrada con calma, casi íntima: Kathy H. recuerda su infancia en un internado inglés, sus amistades con Ruth y Tommy, los juegos, las clases y los primeros amores. Pero poco a poco, como capas que se descorren, aparece una verdad perturbadora: sus vidas están predestinadas para un fin que nunca eligieron.
La fuerza de esta obra no está solo en la revelación de su trasfondo distópico —la clonación y el destino de los estudiantes como donantes de órganos—, sino en la forma en que Ishiguro convierte una historia de ciencia ficción en una meditación sobre lo más humano: la amistad, el amor y el sentido de la memoria.
En la novela Nunca me abandones, los personajes saben que su tiempo es limitado, y sin embargo, luchan por encontrar sentido en los pequeños momentos: un paseo por el campo, una canción compartida, un gesto de ternura. Esa capacidad de lo cotidiano para volverse trascendente es una de las marcas de Ishiguro, también presente en su célebre Los restos del día.
La obra invita a debatirse en el hogar, el aula o en los clubes de lectura. Algunas preguntas que pueden guiar la reflexión son: ¿Qué nos dice la novela sobre la relación entre ciencia y ética? ¿Cómo cambia nuestra percepción de los personajes al descubrir su destino? ¿Por qué, incluso en la certeza de la pérdida, seguimos buscando amor y compañía?
En 2010, la historia dio el salto al cine con la película dirigida por Mark Romanek, con guion de Alex Garland y protagonizada por Carey Mulligan, Keira Knightley y Andrew Garfield. Aunque la adaptación mantiene la esencia, muchos lectores coinciden en que nada iguala la voz contenida y nostálgica de la narradora en el libro.
Nunca me abandones (título original en inglés Never Let Me Go) es una novela distópica y melancólica de Kazuo Ishiguro, publicada en 2005. La historia la narra Kathy H., que recuerda su infancia y juventud en un internado inglés llamado Hailsham.
Kazuo Ishiguro (nacido en 1954) es un novelista británico de origen japonés, conocido por su prosa contenida y por tratar temas de memoria, identidad y pérdida. Entre sus obras más conocidas están The Remains of the Day, aparte de Never Let Me Go.
Nunca me abandones. Un libro y una película distópica británica de 2010, bnovela de Kazuo Ishiguro de 2005, adaptada al cine y dirigida por Mark Romanek a partir de un guion de Alex Garland. pic.twitter.com/Jm0V5Rrl3b
— Mikel Agirregabiria (@agirregabiria) September 12, 2025
“La carta final”, una película para quienes aman los libros
- Nora Doel (interpretada por Judi Dench): Es la esposa de Frank Doel. Aunque su papel es secundario, su presencia añade profundidad a la vida personal de Frank y muestra el impacto de la correspondencia en su familia1.
- Maxine Stuart (interpretada por Jean De Baer): Es una amiga de Helene Hanff en Nueva York. Su personaje ayuda a mostrar el entorno social de Helene y su vida fuera de la correspondencia con Frank.
- George Martin (interpretado por Maurice Denham): Es un colega de Frank en la librería. Su personaje contribuye a la atmósfera de la librería y muestra la camaradería entre los empleados.
- Kay (interpretada por Mercedes Ruehl): Es otra amiga de Helene en Nueva York. Su personaje también ayuda a contextualizar la vida de Helene en Estados Unidos.
@juantintapurpura 84, Charing Cross Road, de Helene Hanff, una bella compilación de cartas que rinde un homenaje a la literatura, las librerías y la amistad. No olviden, por favor, dejar sus comentarios y suscribirse al canal.
♬ sonido original - juantintapurpura
👑👑👑 Desde @1libro1hora os queremos acompañar también esta noche de Reyes con una historia maravillosa, llena de amor por la literatura y que supone todo un homenaje a los libreros
— Un libro una hora (@1libro1hora) January 4, 2023
¡Te esperamos! 📖 84, Charing Cross Road 📆 La madrugada del jueves al viernes ⌚️ 4:00h pic.twitter.com/LE3toKr5YE
Hay una variedad de elementos comunes que unen a "84, Charing Cross Road", de Helene Hanff, con "Querido señor Henshaw", de Beverly Cleary (el recurso epistolar, la casi perfecta extensión de sus páginas, una extremada y envidiable sencillez de estilo, el público específico al… pic.twitter.com/3CUctYcbKY
— El vicio impune de leer (@historiador) February 5, 2024
Me encantan las películas en las que los libros son un protagonista más, como «La carta final», («84 Charing Cross Road», 1987):
— Luis J. Goróstegui (@ObservaParaiso) April 16, 2021
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