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Prisa adolescente

Ha sido noticia recientemente que un niño de 13 años, José Francisco M. B., se escapó de su casa de Alhaurín de la Torre (Málaga) y 18 días después fue encontrado sano y salvo en Móstoles (Madrid), tras haber viajado y sobrevivido sin problemas después de llevarse 400 euros de su hogar. No se ha indicado cuánto dinero le quedaba cuando fue hallado tras su fuga. Este chaval ha elevado la categoría de “hacer novillos” hasta el nivel de “hacer turismo”, en toda regla aunque prematuramente. Ni las familias ni el profesorado entendemos esta contemporánea aceleración infantil y juvenil por querer llegar al estatus de adultos, con lo bien que se puede subsistir en las primeras etapas vitales, como tardíamente ellos también descubrirán.

Como padres o educadores, muchos conocemos algo de la premura por vivir y por crecer de los hijos o alumnos adolescentes. “Son” magníficos hijos y alumnos, pero “están” en una fase que domina su existencia, intentando adivinar quién es cada uno de ellos. Ese “estado” transitorio no debe confundirse con su “esencia”. Los jóvenes exhiben todo tipo de peculiaridades propias de la pubertad: son más listos que nadie, o al menos eso se creen ellos, y aman la libertad, entendida como hacer lo que les dé la gana. Ciertamente son muy capaces, activos, dispuestos, despiertos, creativos, y… apresurados. Porque si algo caracteriza a la adolescencia es la prisa, junto al aburrimiento del que hablaremos en otra ocasión. Mientras aún (aunque no lo reconozcan) añoran las certidumbres de la infancia, demuestran gran prisa por llegar a mayores, por ser independientes y por… aprender cometiendo sus propios errores. Desde su perspectiva como protagonistas, los adolescentes definen la pubertad como “la etapa de la vida en la que te acuerdas todo el rato de la infancia, mientras tus padres viven una época de crisis porque nos hacemos mayores”.
¡Aprisa, deprisa! Prisa o brisa adolescente. Que nos contagien su entusiasmo y no su prisa. Con el paso de los años, los jóvenes aprenden aquello de Vicente Aleixandre: “Aquí tú y yo sentado, alma, vamos a jugarnos la existencia sin prisa”, y que incluso por economía de tiempo la calma es más expeditiva, como decía Stravinsky: “¿Prisa? Nunca tengo prisa, no tengo tiempo”. O como canta Renato Teixeira: “Ando despacio porque ya tuve prisa”. Algún día comprenderán que el secreto de la longevidad consiste en no darse prisa.

En el fondo, los adolescentes son una fuente inagotable de alegrías para sus padres, siempre que sepamos interpretar sus actuaciones. Por ejemplo, sus tranquilizadoras notas acreditan que no han copiado en el examen, o sus interminables horas de farra cada fin de semana prueban que no están débiles como nos pensamos cuando el lunes no conseguimos despertarlos. Diariamente comprobamos que saben discutir con propiedad, aunque no dispongan ni por asomo de argumento válido alguno, pudiendo ser perseverantes y tenaces en sus objetivos… pidiendo algún tipo de vehículo. Ni por un momento los progenitores debemos pensar que nos ha tocado un hijo difícil: ellos mismos enumerarán innumerables amigos de su misma cuadrilla que desobedecen o trasnochan muchísimo más, según ellos.

No existen manuales, que funcionen, para combatir el estrés de padres desesperados con hijos adolescentes…. Sólo podemos recomendar remedios paliativos como grandes dosis de paciencia, en definitiva “agua y resina”, aguantarse y resignarse. Ya sabemos que dar la vida por los hijos sería mucho más fácil que el cotidiano hecho de compartir el cuarto de baño con un o una adolescente. Seamos positivos: Los problemas para la adolescencia de los 16 años se curan, de golpe, el día de su siguiente cumpleaños, cuando empiezan las dificultades de la adolescencia de los 17 años. Y así hasta los 20, 25, 30, o… Dios sabe cuántos años. Es sólo cuestión de lustros…

En todo caso, conviene evitar errores graves como pretender ser amigo de los hijos. Los hijos nos quieren, y nos necesitan, como padres y no como amigos. Hace muchos años, un día de verano en que me tocaba cargar con una enorme balsa y todos los trastos camino de la playa se me ocurrió decirle a mi hijo que parecíamos dos buenos amigos. Él, con esa inteligencia de los 7 años, me pidió, sin darle demasiada importancia: “Aita (papá): ya tengo muchos amigos, ¿te importa ser sólo mi aita?”

Mi alma tiene prisa

Mi alma tiene prisa. Conté mis años y descubrí, que tengo menos tiempo para vivir de aquí en adelante, que el que viví hasta ahora,…
Me siento como aquel niño que ganó un paquete de dulces: los primeros los comió con agrado, pero, cuando percibió que quedaban pocos, comenzó a saborearlos profundamente.
Ya no tengo tiempo para reuniones interminables, donde se discuten estatutos, normas, procedimientos y reglamentos internos, sabiendo que no se va a lograr nada.
Ya no tengo tiempo para soportar a personas absurdas que, a pesar de su edad cronológica, no han crecido.
Ya no tengo tiempo para lidiar con mediocridades.
No quiero estar en reuniones donde desfilan egos inflados.
No tolero a manipuladores y oportunistas.
Me molestan los envidiosos, que tratan de desacreditar a los más capaces, para apropiarse de sus lugares, talentos y logros.
Las personas no discuten contenidos, apenas los títulos.
Mi tiempo es escaso como para discutir títulos.
Quiero la esencia, porque mi alma tiene prisa,…
Sin muchos dulces en el paquete,…
Quiero vivir al lado de gente humana,… muy humana.
Que sepa reírse de sus errores.
Que no se envanezca con sus triunfos.
Que no se considere electa, antes de la hora.
Que no huya de sus responsabilidades.
Que defienda la dignidad humana.
Y que desee tan sólo andar del lado de la verdad y la honradez.
Lo esencial es lo que hace que la vida valga la pena.
Quiero rodearme de gente que sepa tocar el corazón de las personas,…
Gente a quienes los golpes duros de la vida les enseñó a crecer con toques suaves en el alma.
Sí,… tengo prisa,… por vivir con la intensidad que sólo la madurez puede dar.
Pretendo no desperdiciar parte alguna de los dulces que me quedan,…
Estoy seguro de que serán más exquisitos que los que hasta ahora he comido.
Mi meta es llegar al final satisfecho y en paz con mis seres queridos y con mi conciencia.
Tenemos en realidad dos vidas y, la segunda comienza cuando te das cuenta que sólo tienes una,…
Mi alma tiene prisa (Poema Golosinas) es obra de Mário de Andarde (Sao Paulo 1893 – 1945). Poeta, novelista, ensayista y musicólogo. Fue uno de los fundadores del modernismo brasileño.

Lasai! La prisa no es buena consejera

En pocos días, una misma idea con su palabra exacta han rondado y surgido en circunstancias muy diferentes. El sábado pasado, Antoni Gutiérrez Rubí se despedía con ella, y este jueves Daniel Innerarity la repetía: Lasai, en euskara, tranquilos.
Era la primera palabra de la lengua vasca que había aprendido el catalán, y según el bilbaíno sería la palabra con la que se saludarían los filósofos si escogieran un lema. Wittgenstein diría “no os deis prisa”. Luego, en la conferencia hasta los ingenieros estuvieron de acuerdo, y recordaban anécdotas de cómo se llamaba “cinemáticos” a quienes siempre iban vertiginosos de un lado para otro... sin hacer nada. Porque la persona más ineficaz de una organización se descubre, precisamente, por su continuo y errático movimiento. Recordemos: Menos es más...

Festina Lente: ¡Apresúrate despacio!

Despacio se llega lejos... La prisa es mala consejera. O dicho en formas alternativas: 'Ve despacio y no llegarás cansado', ó 'Vísteme despacio, que tengo prisa' (atribuida a Fernando VII).

Actualización a partir de un comentario (ver en otro post) remitido por el profesor Magnus Moser: La imagen procede de un proyecto realizado en un colegio suizo, web www.osduedingen.ch, que puede verse en alemán en su apartado Treffpunkt / Latein.

Saludar al llegar, despedirse al partir: Normas de cortesía

Llega el fin de agosto y es tiempo de despedidas y llegadas. Y con ello, la prueba del protocolo que es el arte universal de saber llegar y saber retirarse. Y conviene repasar esa delicada arquitectura de la cortesía, sobre el modo educado de saber llegar y, aún más decisivo, el saber despedirse. Brevemente repasaremos desde la hospitalitas clásica al omotenashi: la ética del saludo y la despedida. Así se marcan las pautas cada vez menos conservadas de aparecer y retirarse como se debe, con la precisa gramática invisible de la elegancia social. 

El sentido comunitario del saludo y la despedida para una correcta transición entre espacios. La convivencia en comunidad no se sostiene únicamente mediante leyes escritas o códigos normativos; se nutre, en primer lugar, de una filigrana cotidiana de gestos sutiles pero determinantes. Entre estos ritos mínimos de la urbanidad, dos destacan por su sencillez y su profundo impacto ético: la obligación de saludar al incorporarse a un espacio compartido y el deber de despedirse al abandonarlo. A menudo considerados meros formalismos, un análisis desde la pedagogía de la convivencia y la sociología revela que constituyen la estructura misma que articula nuestra interacción con el prójimo: los corchetes que delimitan el encuentro humano. 


El filósofo Emmanuel Levinas (otros posts nuestros) recordaba que la ética comienza en la atención hacia el rostro del otro. Bajo esa premisa, la iniciativa de quien llega al pronunciar el saludo inicial representa un acto de reconocimiento ontológico: es el recién llegado quien pide permiso simbólico para alterar, con su sola presencia, el equilibrio de la estancia. No en vano, en la tradición japonesa, el concepto de omotenashio la etiqueta del dōjō impone una inclinación precisa (rei) al cruzar el dintel, marcando la transición de la esfera exterior al recinto sagrado del grupo. Del mismo modo, en el mundo árabe, el inequívoco As-salamu alaykum —«la paz sea contigo»— es la llave verbal indispensable con la que el viajero o el visitante inaugura su interacción con la comunidad. En todos los meridianos, la omisión del saludo al entrar no se lee como simple distracción, sino como una declaración de indiferencia o una intrusión no deseada.


No menos determinante resulta el arte de la partida. Si saludar es anunciar la presencia, despedirse es restituir la armonía del grupo que permanece. Quien se va tiene el deber de cerrar el ciclo de la interacción. La retirada furtiva —aquello que los anglosajones denominan French leave y los franceses, en deliciosa simetría, partir à l'anglaise— genera una discontinuidad incómoda, un vacío sin explicaciones. En la cultura mediterránea, la despedida suele dilatarse en una conversación pausada en el dintel de la puerta, un rito de transición donde se refrenda el afecto y se proyecta el reencuentro. En el humanismo clásico, despedirse era expresar gratitud (hospitium) por el tiempo compartido y devolver al espacio la tranquilidad original. 


Desde una perspectiva educativa y humanista, estas formas invisibles son las que salvan a las sociedades modernas del anonimato deshumanizante. En una época paulatinamente inclinada hacia el individualismo y la prisa digital, recordar que la iniciativa del encuentro pertenece al que llega y la responsabilidad de la clausura al que parte supone educar en la atención hacia el otro. No se trata de imponer rigideces protocolarias, sino de cultivar la sensibilidad social.


La comunidad, en definitiva, no se edifica sobre la indiferencia. Saludar al entrar y despedirse al salir son las señas de identidad de quien comprende que vivir en sociedad exige presencia, conciencia y respeto. Son los cimientos invisibles y cosmopolitas que transforman un simple aglomerado de individuos en una verdadera comunidad humana.

"Hamaika minutu" con Patxi López (PSE-EE)

Desde la iniciativa Hamaika minutu ayer hemos entrevistado a Patxi López, candidato a Lehendakari del PSE-EE. Ha sido el quinto reportaje y se ha efectuado en el Hotel Londres de Donostia. Hemos grabado a la mediodía, en una salón reservado para nosotros donde hemos desplegado el photocall (banderola) de Politika 2.0. El candidato estaba en medio de una gira en autobús que había partido de Portugalete, pasaba por Donostia y seguía a Vitoria-Gasteiz. Con un poco de retraso, pero nada más llegar al hotel después de su gira matutina nos ha atendido el líder de PSE-EE, Patxi (López). Nos han acompañado durante la grabación Ana, la responsable de prensa, y durante algunos minutos otros periodistas ajenos que grababan imágenes adicionales de recursos para sus propios reportajes.
Patxi ha llegado acelerado y con una ronquera propia del fin de campaña. Nos ha saludado muy amable y nos ha permitido tutearle. Seguramente por otros compromisos parecía con mucha prisa, pero hemos grabado nuestro habitual vídeo previo. Luego, tras la sesión oficial de 9:58 minutos y la foto de grupo apenas ha podido conversar de modo informal con nosotros.
En definitiva, nos ha parecido que
Patxi despliega energía y dinamismo, habla con absoluta convicción y cuenta con una dilatada experiencia política que le curtido sobradamente en estos temas. Hemos ratificado la misma conclusión de que los políticos ganan mucho cuando son tratados como personas normales. Este líder sabe cómo saludar y atender a sus interlocutores, aunque apenas cuente con tiempo para ello. La hora avisaba para una comida de urgencia entre parada y parada, y tan rápido como llegó Patxi ha debido seguir su ajetreada agenda de última día de campaña procurando estar casi simultáneamente en todas partes... Le agradecemos el esfuerzo por atendernos debidamente, sin aparentar prisa, en el día más agitado de cualquier candidatura. ¡Gracias, Patxi , por concedernos esta posibilidad de conocerte mejor!
Se incluye arriba el vídeo previo a la entrevista y abajo una foto con el equipo que entrevistó al candidato.[Estas dos crónicas finales, grabadas el viernes fin de campaña en dos capitales vascas, se han reducido en su descripción respecto a las cuatro primeras por falta de tiempo y porque todas las entrevistas centrales ya pueden verse comparativamente en este link]
Fotos y vídeos. Equipo con Mikel Agirregabiria, Igor San Román, el entrevistado Patxi López, Marta Sauca y Ugutz Txopitea. Promos y vídeos oficiales en 11minutu.blip.tv.

La atención es generosidad silenciosa en un mundo acelerado

Simone Weil, filósofa y mística, decía que “la atención es la forma más rara y pura de generosidad. Muy pocas mentes son capaces de descubrir que las cosas y los seres existen”. En un mundo saturado de estímulos en cada momento, detenerse a mirar, escuchar o sentir se ha convertido en un acto casi revolucionario. Prestar atención plena es regalar tiempo y cuidado sin esperar nada a cambio. Este simple acto es un modo de amar y de respetar profundamente al otro. Como apunta un análisis reciente, nuestra atención “da valor a las cosas; lo que atendemos se convierte en lo que importa” . Al dirigir nuestro foco con intención, otorgamos significado a lo cotidiano y hacemos sentir a los demás que existen en nuestra vida.

Atención en tiempos acelerados: La avalancha de mensajes y tareas diarias nos arrastra con facilidad. Simone Weil nos recuerda que al prestar atención elegimos qué lugar ocupan las personas y las cosas en nuestra existencia. En palabras de una experta, la atención es una energía sutil que da forma a nuestras vidas: “lo que miramos, lo que sentimos, lo que decidimos que importa… todo nace de nuestra capacidad de prestar atención” . En otras palabras, cada vez que atendemos a alguien o algo, lo validamos y lo hacemos crecer. Por eso la atención es un recurso tan valioso: convertir lo invisible en visible. En un mundo de prisas, la decisión de enfocarnos es un gesto de rebeldía contra la distracción generalizada. Es el hilo invisible que une lo que amamos y lo que soñamos, y lo transforma en algo real.

Atención: generosidad y amor. Prestar atención al otro es una forma de amor que humaniza la relación. No basta con dirigir la mirada; hay que detenerse, escuchar y hacer sentir al otro que tiene un lugar en nuestra vida . Cuando hablamos con alguien, renunciar al celular para mirarlo a los ojos es un regalo de respeto. Escuchar en silencio los miedos o alegrías de un amigo sin ofrecer consejos inmediatos es un acto de compasión. En ese gesto humilde reconocemos la dignidad ajena. 

Simone Weil sostenía que este tipo de atención desinteresada equivale a una oración laica, un modo de orientarnos hacia lo divino que todos llevamos dentro . Al eliminar el “yo” del centro, la atención pura crea espacio para la presencia del otro o incluso de algo superior. Tal como escribía Weil, cada ejercicio de concentración disciplinada –sea resolver un problema o leer un texto– “se convierte en oración” cuando lo practicamos con verdadero deseo de verdad . La atención así entendida es iluminación mutua: nos abre a la belleza del mundo y a la profundidad de las personas a nuestro alrededor.

La atención en la vida cotidiana tiene poder transformador en lo pequeño y lo rutinario. Ejemplos sencillos muestran su alcance:

  • Escuchar sin interrupciones a un familiar o colega cuando habla de su día. Un silencio atento puede ser la mejor medicina para quien necesita contarse.
  • Mirar a los ojos con interés durante una conversación. Con solo enfocar la mirada y asentar con la cabeza se puede entregar apoyo y cercanía.
  • Ayudar con plena presencia: acompañar a una persona enferma o compartir una comida sin apuros. Estar ahí, sin prisa, es a veces el mejor regalo.
  • Observar la naturaleza o el arte con calma. Ver el amanecer o leer un poema con atención nos reconecta con lo esencial y expande el corazón.
  • Cultivar la atención a uno mismo, descansando el cuerpo y la mente. Cerrar los ojos unos minutos, respirar conscientemente o meditar son prácticas de auto-regalo que luego multiplicamos hacia afuera.

Estos gestos cotidianos de atención son formas discretas de generosidad. No se trata de grandes sacrificios, sino de presencia: ofrecer un poco de nuestro tiempo y de nuestra escucha genuina. Así manifestamos amor, respeto y responsabilidad ética. En cada detalle la atención crea un puente entre las personas y revela que el otro importa.

Conclusión inspiradora: Entender la atención como un acto de amor y de autenticidad nos invita a un cambio profundo. Simone Weil nos desafía a ver la atención no como algo mundano, sino como un camino ético y espiritual. Cada instante que damos con plena conciencia es un regalo: a los demás, al mundo y a nosotros mismos. Cultivar la atención transforma nuestras relaciones y nutre el alma. Al final, lo que más regala la vida son momentos de verdadera conexión: un silencio compartido, una escucha atenta, una mirada compasiva. Practicar la atención nos recuerda que estamos juntos en este viaje y que amar, en definitiva, es prestar la mejor de nuestras presencias.

Entrega del Tesla Model 3

Crónica de urgencia, con trece vídeos iniciales y un álbum de imágenes. Entrega del Tesla Model 3
Primeras impresiones y sorpresas tras 500 km recorridos.
  • El Centro de Entrega de Getafe (Madrid) estaba saturado, a pesar de haber nuevos operarios (aparentemente en formación). Al ver que nuestras preguntas, nos aplicaron el proceso rápido: amables, pero en quince minutos a despejar el toldo de entrega. Lexus en sus entregas les da cien vueltas, y eso que el nuestro creemos que nuestro Model 3 es el 75º matriculado en España, pero habían llegado otros 50 el día anterior,...) y había prisa. 
  • Lo peor (y es genial que este sea el máximo defecto), el sucio entorno del Centro de Entrega de Getafe que ha llegado de polvo el coche, que por dentro no han limpiado (parabrisas sucio a un nivel inaceptable hasta en un coche de alquiler de low cost).
  • La APP y cómo cambia de estado al llegar la hora de entrega parece magia pura (algo indistinguible de una tecnología suficientemente avanzada,... como diría Arthur C. Clarke).
  • El volante y la pantalla (15") parecen pequeños al inicio, pero son perfectos para conducir.
  • Adaptación a la falta de instrumental tras el volante en minutos. Se tarda un poco más en en moverse por la pantalla durante la conducción.
  • No se ve el capó delantero desde el puesto del conductor (con 1,83 m. de altura), parece que estás al volante de en un Smart (eléctrico claro está).
  • El AutoPilot necesita calibrarse durante unos 40-60 km. Luego funciona de modo "natural", parece que siempre lo has llevado. Lo único, algún retorno al carril derecho tras adelantar parece que no quiere hacerlo por motivos que aún desconocemos. Funciona el AP bien en carreteras secundarias, no en rotondas,...
  • Silencio a cualquier velocidad, carga super-rápida en el SuC (SuperCargadores de Tesla) de Burgos, a casi 800 Km/h (ver foto),...
  • Todavía estamos aprendiendo (cómo configurar nuestro Spotify porque la cuenta previa la tenemos desde Facebook), pero la adaptación a la conducción es muy fácil (hace años que conducimos automáticos).
  • Mucha comunidad de Tesleros en el SuC de Getafe (ver algunos vídeos sobre la importancia del tamaño de las llantas en la autonomía de un nuevo amigo Jose @TeslaVlogs).
  • Los cargadores CCS de los SuC están ya muy ocupados,... Urge adaptar todos los puestos,...
  • Decepcionante el trato a quienes lo reservamos hace más de dos años y que lo configuramos el primer día posible (14-12-18) con solamente SEIS MESES de SuC gratuitos, sin haber probado ningún Tesla antes. ¿ Oído, admirado @ElonMusk ? Parece que habrá que llamar y lo corregirán,...
  • HOY mismo se anuncia una bajada de precios de 3.000€ en Europa, que se nos compensará con el paso desde el AutoPilot mejorado al FSD (Full Self Driving).... 
  • También habrá una mejora del 5% en potencia/autonomía con la actualización del software prevista para el 15 de marzo. 
  • .... Seguiremos informando.... 

He perdido las prisas,...

Calma alicantina
He perdido las prisas,... Si usted las encuentra, puede quedárselas, porque ya no las necesito. Me ha llevado 65 años perder las prisas, que eran consustanciales con mi personalidad,... Incluso en mis mediocres poesías casi siempre se citan las prisas,... 

Ha sido un aprendizaje que ha llevado su tiempo, con una lección magistral final de mi nieto mediado. Hoy salía de viaje, algo que siempre acentúa mis habituales prisas, y Mateo me ha dicho que me iba a enseñar a jugar con unas aplicaciones que había instalado en el móvil de su tío Aitor. Le he atendido, pero muy brevemente, y he salido para un viaje de 8 horas. 

Todo el trayecto entre Alicante y Getxo me he recriminado no haber dado a mi nieto mediano esa inmensa oportunidad de ser enseñante, de que ayudase a su aitxitxe (abuelo) con su inmensa sabiduría de los cuatro años. 

Ahí se han volatilizado mis prisas, para siempre, definitivamente. Ya me ha costado entender que cuando lo importante son las personas, especialmente las más pequeñas y queridas.

Nota final: Ya hace más de 20 años mi sobrina mayor Amaia nos dio un aviso cuando al llegar al destino de vacaciones, y con todo un mes por delante, al hacer la primera compra en el supermercado  y cuando les pedía que fueran más rápidos me preguntó: "¿Tío, tenemos prisa?".

El monje que vendió su Ferrari: Fábula del éxito personal

Hace tiempo teníamos un borrador de este libro clásico de autoayuda, El monje que vendió su Ferrari: cuando el éxito exterior no basta. Hay libros que no se leen tanto como se atraviesan, y "El monje que vendió su Ferrari" (1996), de Robin S. Sharma, pertenece a esa categoría de fábulas contemporáneas que buscan menos la sofisticación literaria que la eficacia terapéutica. 

Su protagonista, Julian Mantle, es un abogado de éxito fulminante —mansión, coche deportivo, honorarios desorbitados— que se derrumba, literalmente, en pleno tribunal, víctima de un infarto que funciona como umbral simbólico entre dos vidas posibles. A partir de ahí, Sharma construye una narración de raíz clásica: el héroe abandona su mundo conocido, viaja a un territorio remoto —el Himalaya, poblado por los sabios de Sivana— y regresa transformado para transmitir lo aprendido. Es, en esencia, el viaje del héroe de Joseph Campbell trasladado al lenguaje del management y la autoayuda de finales del siglo XX.

El libro se sostiene sobre siete virtudes o "pilares de la sabiduría" —el dominio de la mente, el propósito definido, la disciplina, el tiempo, el servicio desinteresado, la simplicidad y el presente— que Sharma dramatiza a través de metáforas fáciles de recordar: el jardín como símbolo de la mente que hay que cultivar, el faro como imagen de un propósito claro, el reloj de arena como recordatorio de que el tiempo es el único capital irrecuperable. Esta arquitectura mnemotécnica explica en buena medida su éxito comercial: más de tres millones de ejemplares vendidos y traducciones a medio centenar de idiomas convierten a esta fábula en uno de los fenómenos editoriales del género de autoayuda contemporáneo.

Conviene, sin embargo, leer el libro con la distancia crítica que merece cualquier texto de este tipo. Su estructura dicotómica —Occidente frente a Oriente, materialismo frente a espiritualidad, prisa frente a contemplación— simplifica tensiones que la tradición filosófica ha tratado con mayor matiz. Ortega y Gasson recordaba que "yo soy yo y mi circunstancia", y esa circunstancia no siempre permite el retiro purificador que Sharma propone como solución universal: no todos disponen de los recursos, el tiempo o el privilegio de vender el Ferrari, precisamente porque no todos han tenido uno. Unamuno, por su parte, entendía el sentimiento trágico de la vida no como algo que se resuelve mediante fórmulas de autoayuda, sino como una tensión permanente entre razón y fe, entre finitud y anhelo de eternidad, que ninguna fábula de sabios himalayos disuelve del todo.

Aun así, sería injusto despachar el libro como mera literatura de aeropuerto. Su mensaje central —que la vida contemplativa y la vida activa no son necesariamente incompatibles, que el éxito medido en posesiones puede convivir con un vacío interior profundo— conecta con una tradición filosófica mucho más antigua, de Spinoza a los estoicos, que distinguía entre bienes verdaderos y bienes aparentes. Leído así, como puerta de entrada popular a preguntas que la filosofía lleva siglos formulando, el libro cumple una función legítima: introduce a millones de lectores en la posibilidad de examinar su propia vida, aunque sea con herramientas conceptuales modestas.

Para el lector que llega desde la filosofía o la literatura, "El monje que vendió su Ferrari" funciona mejor como síntoma cultural que como sistema de pensamiento: revela una época obsesionada con la aceleración, el rendimiento y el agotamiento, y el hambre consiguiente de relatos que prometan una salida sencilla. Su valor pedagógico —especialmente en contextos de educación emocional— es innegable; su profundidad filosófica, más discutible. Como toda fábula, simplifica para enseñar. La tarea del lector maduro es tomar la enseñanza sin renunciar a la complejidad de la vida real que la fábula, por necesidad, deja fuera.

Robin S. Sharma nació el 16 de junio de 1964 en Port Hawkesbury, Canadá. Se licenció en derecho en la Universidad de Dalhousie y ejerció durante algunos años como profesor de derecho antes de continuar su carrera como abogado litigante. Dejó esa profesión a los veinticinco años, una experiencia personal que se convirtió en el germen de su obra más célebre.

"El monje que vendió su Ferrari" fue inicialmente autopublicado; su éxito llegó cuando Sharma coincidió por casualidad con Ed Carson, expresidente de HarperCollins, editorial que supo promocionar el libro hasta convertirlo en un fenómeno global. Publicado en el año 2000 por HarperCollins, ha vendido más de tres millones de copias hasta 2013 y ha sido traducido a 51 idiomas diferentes, lo que llevó a Sharma a abandonar la abogacía para dedicarse por completo a la escritura.

Desde entonces se ha consolidado como uno de los conferenciantes y expertos en liderazgo más reconocidos internacionalmente. Ha sido reconocido como el segundo mejor experto en liderazgo por una publicación independiente y dirige Sharma Leadership International Inc., firma de formación en liderazgo cuyos clientes han incluido a GE, Nike, FedEx, NASA, Unilever, Microsoft e IBM. Es autor de una veintena larga de libros, entre ellos "El club de las 5 de la mañana" y "El líder que no tenía cargo", y suele resumir su filosofía en la máxima "lidera sin título", que resume su convicción de que el liderazgo es una actitud personal antes que un cargo jerárquico. Actualmente reside en Toronto.

Resumen: Siete virtudes para una vida simple: releer a Robin Sharma hoy. Del bufete al Himalaya: el viaje interior de un abogado agotado. ¿Autoayuda o filosofía práctica? Una metáfora sobre el tiempo que no recuperamos. El libro que vendió tres millones de copias hablando de vacío interior.

@ygarciacorpas La técnica de la rosa. (El monje que vendió se Ferrari) #crecimientopersonal #crecimientoespiritual #yosvanygarcia #crecimiento ♬ sonido original - YGarciaCorpas

Presentación del Grupo Tractor de BBK Sasoiko

Ante esta relevante representación de prestigiosas entidades sociales, desde el Grupo Tractor queremos presentar BBK Sasoiko. Es una apuesta profundamente innovadora, singular e incluso disruptiva en su optimismo y positividad. Comienza analizando el estado del arte en Bizkaia del voluntariado y asociacionismo de personas mayores para revalorizar las propuestas y actividades ya existentes, para potenciarlas, interconectarlas y darles visibilidad. Un principio básico será la subsidiariedad, si alguna estructura preexistente ya realiza una función, sólo hemos de reforzar su trayectoria.

Contaremos con todas las asociaciones de la sociedad civil e instancias públicas y privadas que vienen desde hace largo tiempo transformando nuestro entorno con su acción comunitaria. Nuestra singladura busca la mayor y mejor participación de las personas mayores de un modo acumulativo, enlazable, sostenible, con un código abierto propio de la ética hacker articulada en valores de igualdad, pasión, libertad, honestidad, desalienación, libre acceso a la información, accesibilidad, curiosidad, creatividad, acción para el cambio,…

En este “curso medio de la vida”, desde la madurez y con la conciencia del deber cumplido en los escenarios familiar y laboral, abordamos con esperanza un tramo final que sabemos puede ser, al mismo tiempo, fugaz y productivo. Tanto para nuestros allegados, convecinos como para el conjunto de nuestro entorno cercano… o planetario.
Las y los mayores tenemos prisa, no podemos esperar a que los años y los demás arreglen el mundo. Desde esta revolución de las canas combatiremos la soledad, el apartamiento, los prejuicios del edadismo o etarismo (adinkeria),… en todas sus formas micro o macro,… Pero nuestros anhelos son proactivos, más que reactivos.

Somos un cauce de enganche y una red de altruismo, de humanización, de sinergia intergeneracional, de solidaridad y sinceridad, empoderamiento y emprendimiento, abierta al conjunto de la ciudadanía y que genera obras que reviertan a esta plural sociedad a la que tanto debemos y a la que pertenecemos.

Promovemos la movilización, actuando como antenas y catalizadores de nuestra realidad social, reinventando un nuevo mecanismo o algoritmo de intervención para la acción personal y colectiva de mejora permanente a lo largo de toda la vida.

Nos comprometemos a contribuir con un legado de edad, adicional al (grandioso) tesoro de los descendientes y ascendientes a quienes hemos de proseguir apoyando y, complementaria también a la aportación profesional que nuestra previa vida laboral nos haya permitido.

Contamos con experiencia, disponibilidad, organización, contactos, conocimiento del pasado para imaginar y construir un futuro mejor,… Estamos ya recabando proyectos viables, eficaces, medibles objetivamente en las metas perseguidas, apoyándonos en los recursos ya disponibles o abriendo caminos nuevos allá donde no encontremos vías de proceso. Nuestra labor se apreciará por su impacto social, de mejora real, de beneficio comunitario para todas las generaciones y personas.

Estamos definiendo una fuerte identidad, física y virtual, con presencia en los barrios y pueblos, al tiempo que en las redes sociales digitales. Con una web inclusiva y una metamórfica APP dinamizaremos una gamificación con puntos y emblemas para acelerar nuestra proyección y convertirnos en un agente más con quien contar. 

Nuestro lema: Os necesitamos, nos necesitamos, somos aprendices y actores permanentes. ¿Nos ayudáis a constituirnos como una comunidad de aprendizaje y servicio?

Queremos concluir expresando nuestro agradecimiento a la Fundación BBK, que desde su Director General Gorka Martínez nos ha brindado esta inédita oportunidad, así como a la guía de la Universidad de Deusto, a través de nuestro coordinador Aitor Urrutia.
BBKsasoiko
De izquierda a derecha el Grupo Tractor de BBKsasoiko: Mikel Agirregabiria, Aitor Urrutia, Jorge García Cámara, Belén Varela, Iñaki Portuondo, José Luis Aguirre y Miguel Ángel Apodaca. Faltan los dos miembros pertenecientes a Obra Social como son Aitor Vicandi y Carlos Solar.

El post, preparado previamente, incluye el texto íntegro del Grupo Tractor. El diálogo posterior en las estancias del BBK Sasoiko Zentroa (ver imágenes) deparó conversación y encuentro con entidades con las que cabe una inmediata colaboración. Algunas bien conocidas con gran parte de la Directiva de Nagusiak Bizkaia (esperando fotos) con su Presidente Roberto Martínez Celorrio a la cabeza, y otras con organizaciones previstas donde se sentaron bases de próximas citas como, y sin exhaustividad, son Arantzatzu Acha, @Aran_Acha, de Unesco Etxea, el equipo formado por José Ramón Muro, Loly Rubio y Sáhara o Sara Vicente de la Asociación Artística Vizcaína (foto con Gorka Martínez, pero véase su FaceBook), Karmele Acedo, CEO del Grupo SSI, ...
La apertura fue a cargo de Gorka Martínez Salcedo, Director General de Obra Social de BBK (vídeo sobre este párrafo). El evento fue presentado y conducido por Koldo Bilbao, Responsable del Área de Madurez Activa de BBK (ver su resumen en vídeo).
Tomó la palabra también la actriz y directora Itziar Lazkano, que forma parte del Equipo Motor de BBK Sasoiko y quien expuso su novedoso proyecto de Teatro y Lecturas Dramatizadas que será una de las líneas prioritarias en este Espacio de Cultura (puede conocerse e inscribirse en la web oficial).
Hashtag: #BBKsasoiko.

Quiénes son los abuelos, según sus nietos

Los abuelos vistos por sus nietas y nietos de pocos años.
  1. ¡Un abuelo es el hombre más inteligente del planeta Tierra! Él me enseña muchas cosas buenas, pero no le veo lo suficiente como para conseguir ser tan inteligente como él.
  2. Los abuelos son una señora y un señor a los que le gustan mucho los niños pequeños .
  3. Los abuelos son gente que no tienen mucho que hacer; solo están ocupados cuando nosotros los vamos a visitar o cuando vienen ellos.
  4. Los abuelos son tan viejecitos que no deben correr.
  5. Los abuelos son personas con las que es divertido salir de compras.
  6. Cuando salimos a pasear con los abuelos, ellos se detienen para enseñarnos cosas bonitas... como hojas de diferentes formas, una mariposa de muchos colores o la casa del lobo.
  7. Los abuelos no nos dicen "¡date prisa!" como los padres.
  8. Por lo general, las abuelas son unas señoras bien gordas, pero así y todo, se agachan para atarnos los zapatos.
  9. Los abuelos son unos señores que para leer necesitan gafas, siempre las pierden y cuando me he quedado a dormir en su casa con ellos usan unas ropas muy cómicas.
  10. Algunos abuelos tienen papás; ¡esos si son bien viejitos! La mamá de mi abuelita se puede quitar las encías y los dientes... ¡a la vez!
  11. Los abuelos nos responden preguntas como: "¿Por qué Dios no está casado?" o "¿Por qué es que los perros persiguen a los gatos ?"
  12. A los abuelos no les importa contarnos el mismo cuento varias veces y les encanta leernos historias.
  13. Todo el mundo debe tener unos abuelos. Son las únicas personas grandes que siempre están contentas de estar con nosotros.
  14. Los abuelos saben que antes dormir podemos comer "algún dulce", les encanta rezar con nosotros y nos besan y nunca nos regañan aunque nos hayamos portado mal.
  15. Mi abuela vive en el aeropuerto; cuando la necesitamos, vamos allá y la buscamos; y cuando queremos que regrese a su casa la volvemos a llevar.
  16. Mis abuelos son de lo mejor; nos dejan correr, saltar en la cama y si mis papás nos quieren regañar, ellos los regañan a ellos.
  17. Mis abuelos son personas mayores, muy divertidos y muy pacientes; pero me parece que mi papá quiere que sean también sus abuelos porque los abrazan mucho. Voy a decirle que se busque los suyos.
Nietos con aitxitxe y el gorro de #Euskaltel
Este post estuvo en borrador desde 2015.

"Martes con mi viejo profesor", un libro que transforma tu vida

"Martes con mi viejo profesor" (en inglés Tuesdays with Morrie) es un libro de no ficción de 1997 que relata las enseñanzas de Morrie Schwartz, un profesor universitario jubilado, sobre la vida, a través de las conversaciones que mantiene con su antiguo alumno, Mitch Albom.

Mitch Albom, el autor es un periodista deportivo, se entera por casualidad de que su antiguo profesor de sociología, Morrie Schwartz, está gravemente enfermo debido a la Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA), una enfermedad degenerativa terminal. Mitch, recordando el impacto positivo que Morrie tuvo en su vida durante la universidad, decide visitarlo. Este primer encuentro lleva a una serie de reuniones semanales, todos los martes, en las que Morrie le enseña valiosas lecciones de vida.

En sus charlas, Morrie reflexiona sobre temas universales como:

  1. La muerte: Aceptar la muerte como parte de la vida para vivir plenamente.
  2. El amor: La importancia de las relaciones humanas y el afecto sobre las ambiciones materiales.
  3. El trabajo: Encontrar un propósito (ikigai) en lo que hacemos, más allá del dinero o el prestigio.
  4. El perdón: Aprender a perdonarnos a nosotros mismos y a los demás.
  5. El miedo al cambio: Abrazar el cambio y aprender de las adversidades.

El libro alterna entre los martes que Mitch Albom pasa con Morrie Schwartz y los recuerdos del pasado, incluyendo cómo Mitch se fue distanciando de sus valores al priorizar su carrera. El tono es íntimo y conmovedor, ya que muestra la transformación de Mitch gracias a las palabras de su mentor.

A medida que la enfermedad avanza, Morrie se debilita, pero mantiene su espíritu sabio y amoroso. Finalmente, Morrie fallece, dejando en Mitch una profunda influencia. Mitch encuentra un nuevo sentido en su vida y decide priorizar lo que realmente importa: el amor, la conexión y el tiempo compartido con los demás.

El libro invita a reflexionar sobre lo que realmente importa en la vida, destacando la importancia de vivir con propósito, gratitud y amor, en lugar de quedar atrapado en la búsqueda interminable de bienes materiales o éxito superficial.

Algunas citas de la obra, que recomendamos leer:

  • Una parte del problema, Mitch, es la prisa que tiene todo el mundo –dijo Morrie–. Las personas no han encontrado sentido en sus vidas, por eso corren constantemente buscándolo.
  • El destino hace sucumbir a muchas especies: sólo una se pone en peligro a sí misma. W. H. Auden, el poeta favorito de Morrie.
  • Sin amor, somos pájaros con las alas rotas. El amor tiene una importancia suprema. Como dijo nuestro gran poeta Auden, «Amaos los unos a los otros o pereceréis».
  • Todo el mundo sabe que se va a morir –volvió a decir–, pero nadie se lo cree. Si nos lo creyéramos, haríamos las cosas de otra manera.
  • ¿Has encontrado a alguien con quien compartir tu corazón? –me preguntó. ¿Estás aportando algo a tu comunidad? ¿Estás en paz contigo mismo? »¿Estás procurando ser tan humano como te sea posible?

Obra completa en español (PDF).

Momo: Una fábula sobre el inmenso valor del tiempo

“Momo” es una novela escrita por el autor alemán Michael Ende, publicada en 1972. Es una obra de fantasía dirigida tanto a jóvenes como a adultos, reconocida por su profundidad filosófica y crítica a la sociedad moderna. Podría considerarse una metáfora sobre el valor del tiempo y la conexión humana.

Michael Ende (1929-1995) fue un escritor alemán, conocido principalmente por “Momo” y “La historia interminable”. Su obra combina elementos de fantasía con profundas reflexiones filosóficas y sociales. “Momo” ganó el Premio al Libro Juvenil Alemán en 1974 y ha sido traducido a numerosos idiomas, convirtiéndose en un clásico de la literatura universal.

La historia gira en torno a Momo, una niña huérfana que vive en las ruinas de un anfiteatro en una ciudad sin nombre. Momo posee una cualidad especial: su capacidad de escuchar a los demás con una atención tan plena que las personas encuentran en ella las respuestas a sus problemas. Gracias a su presencia, la comunidad vive en armonía.

Momo, después de escaparse de un orfanato, termina encontrando un hogar en el viejo anfiteatro a las afueras de la ciudad. Rápidamente la comunidad del lugar la encuentra y después de discutirlo entre ellos deciden cuidar de ella entre todos. Es descrita como una niña pequeña que bien podría tener 8 u 12 años, con un pelo negro muy descuidado y unos ojos igual de negros que miraban todo con asombro y amabilidad, siembre anda con el mismo vestido remendado y un chaquetón viejo, grande, que se solía arremangar alrededor de la muñeca.

A pesar de su falta de escolarización, Momo es una niña muy inteligente y se le daban muy bien los acertijos, es muy imaginativa, amable y "sabía escuchar de tal manera que a la gente tonta se le  ocurrían, de repente, ideas muy inteligentes. No porque dijera o preguntara algo que llevara a los demás a pensar  esas ideas, no; simplemente estaba allí y escuchaba con toda su atención y toda simpatía. Mientras tanto miraba al otro  con sus grandes ojos negros y el otro en cuestión notaba de inmediato cómo se le ocurrían pensamientos que nunca hubiera creído que estaban en él. Sabía escuchar de tal manera que la gente perpleja o indecisa sabía muy bien, de repente, qué era lo que quería. O los tímidos se sentían de súbito muy libres y valerosos. O los desgraciados y agobiados se volvían confiados y alegres. Y si alguien creía que su vida estaba totalmente perdida y que era insignificante y que él mismo no era más que uno entre millones, y que no importaba nada y que se podía sustituir con la misma facilidad que una maceta rota, iba y le contaba todo eso a la pequeña Momo, y le resultaba claro, de modo misterioso mientras hablaba, que tal como era sólo había uno entre todos los hombres y que, por eso, era importante a su manera, para el mundo." 

Un día, aparecen los Hombres Grises, misteriosas criaturas que representan una organización que roba el tiempo de las personas. Convencen a la gente de ahorrar tiempo depositándolo en un banco del tiempo, prometiendo que podrán usarlo en el futuro. Sin embargo, en realidad, estos hombres se alimentan del tiempo ahorrado, dejando a las personas vacías, apresuradas y desconectadas de la vida.


Momo, con la ayuda de su amigo Beppo Barrendero, el niño Gigi Cicerone, la tortuga Casiopea y el sabio Maestro Hora, se enfrenta a los Hombres Grises para recuperar el tiempo robado. Con su valentía y amor, logra desbaratar sus planes, devolviendo el equilibrio y la alegría a la comunidad. Como temas principales se abordan ideas sobre la importancia del tiempo y cómo se vive, la conexión humana frente al aislamiento o la crítica al consumismo y la prisa en la vida moderna. 


Otros posts nuestros sobre Momo.