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Re-aprender a re-aprender


1. Somos seres nacidos para aprender, de forma continua, hasta que -al dejar de hacerlo- comenzamos a morir. Porque dejar de aprender es comenzar a morir. Aprender a aprender es, por tanto, aprender a vivir. Más aún, es aprender a convivir; aprender a compartir; aprender a perdurar; aprender a sobrevivir... incluso tras nuestra propia muerte. Sólo estamos vivos mientras aprendemos y dejamos de vivir si cesa nuestro aprendizaje:Únicamente hay un estado de no aprendizaje: PM (post mortem). Por tanto, no existe competencia más básica en nuestro currículo que la de aprender a aprender.

2. Aprender a aprender debe partir de una premisa que facilita el aprendizaje y favorece la vida: Aprender es gratificante en sí mismo. De ahí que sea tan esencial que todo el alumnado logre descubrir por vivencia propia que el aprendizaje es la actividad humana más deliciosa y placentera. Por ello hemos de crear un nuevo derecho educativo, superior al de la mera escolarización. Todo el alumnado tiene el derecho al éxito en su educación. Ello significa que el sistema educativo y cada comunidad escolar (profesorado, familias y resto del alumnado) deben buscar la potencialidad y singularidad de cada ser humano en crecimiento,...

3. Hemos de perfeccionar el proceso de aprender. Reflexionar sobre el modo de aprender exige analizar el meta-aprendizaje, lo que está más allá del aprendizaje basado en aspectos afectivos y sociales adicionales a los propiamente cognitivos. Ello implica comprender la profundidad de lo que se remueve y se activa cuando se aprende,... y cuando se des-aprende o se re-aprende. Consecuentemente, aprender a aprender es una competencia educativa inicial, propia de las etapas infantil y primaria. Pero pronto aparece la necesidad de repensar sobre lo aprendido, comprender con mayor hondura y reaprender lo que creíamos sabido. El mismo aprender a reaprender se ve sometido a esta mejora y, más pronto que tarde, conviene reaprender a reaprender. Las etapas del aprendizaje quedan, así pues, en aprender, aprender a aprender, aprender a reaprender y, finalmente, reaprender a reaprender.


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Texto preparado para la inauguración del curso "Aprender a aprender", que hoy se imparte en Galdakao (Bizkaia) a cargo de Elena Martín Ortega. Su excelente exposición puede seguirse con cuatro vídeos de la primera parte de su intervención (, , y ).




1. Ikastea dugu helburu amaren sabeletik sortu ginenez geroztik, eta eten gabe jarraitu beharra daukagu zeregin eder horretan, harik eta ikasteari utzita hiltzen hasi arte. Izan ere, ikasteari uztea da hiltzen hastea. Ikasten ikastea da, hortaz, bizitzen ikastea. Are gehiago, elkarrekin bizitzen ikastea da; partekatzen ikastea; irauten ikastea; bizirauten ikastea... baita gure heriotzaren beraren ostean ere. Horrenbestez, ez dago gaitasun oinarrizkoagorik gure curriculumean ikasten ikastea baino.
2. Ikasten ikasteak premisa bat du abiapuntu, ikasten erraztu eta bizitzaren alde egiten duena: Ikastea atsegin emaile da berez. Horren harira da hain funtsezkoa ikasle guztiek lortu dezaten euren bizipenez aurkitzea ikaskuntza dela giza ekintzarik goxo zein atsegingarriena. Hori dela eta sortu behar dugu beste hezkuntza eskubide bat. Ikasle guztiek eskubidea dute arrakastarako hezkuntzan. Horrek esan nahi du ezen hezkuntza sistemak eta eskola-elkarte bakoitzak (irakasleak, familiak eta gainerako ikasleak) bilatu behar dutela hasiz doan giza izaki bakoitzaren ahalmen eta berezitasuna,...
3. Hobetu beharra daukagu ikasteko prozesua. Ikasteko moduari buruz hausnarrean jarduteak eskatzen du meta-ikaskuntza aztertzeko, ikaskuntzatik haratago dagoena hain zuzen. Horrek berekin darama ulertzea eragin eta bizkortzen denaren sakontasuna ikasten denean,... eta desikasi edo berrikasten denean. Horren ororen ondorioz, ikasten ikastea da hasierako hezkuntza gaitasun, haur eta lehen etapetan batik bat. Baina laster agertzen da berriro gogoan erabili beharra ikasitakoa, sakonago ulertu eta berriro ikasi jakintzat geneukana. Berrikasten ikastea bera dago hobekuntza honen mende, eta lehenago berandu baino komeni da berrikasten berrikastea. Beraz, ikaskuntzaren etapak honela geratzen dira: ikasi, ikasten ikasi, berrikasten ikasi eta, azkenik, berrikasten berrikasi.

Los colegios no deberían existir... según Schank

Con tan contundente y trasgresora afirmación se encabeza una extensa entrevista a Roger C. Schank, presidente de Socratic Arts, en la revista digital Kindsein. Recomendando su lectura integral, entresacamos algunos párrafos de Schank, uno de los principales investigadores del mundo en Inteligencia Artificial, Teoría del Aprendizaje y en la construcción de entornos virtuales de enseñanza. Durante 35 años, fue profesor de Universidades como Standford, Yale y Northwestern. Ahora está empeñado en acabar con el actual sistema educativo, y ofrece sistemas alternativos de aprendizaje desde su compañía Socratic Arts y su organización sin ánimo de lucro, Engines for Education.
KINDSEIN: ¿Por qué, si es tan obvio que "aprender haciendo" es la mejor forma de enseñanza, nadie hace nada para cambiar el sistema educativo y adaptarlo a ese concepto?
ROGER SCHANK: Es bastante difícil enseñar mediante el “aprender haciendo”. Si 30 niños aprenden de esta forma, todos tendrán distintas necesidades y problemas a los que debe enfrentarse el profesor al mismo tiempo. Y todos pueden ir en distintas direcciones, según los intereses de cada uno. El problema es el aula. Cuando hay aulas y un maestro al frente, aprender haciendo es casi imposible. Cambiar esto significa prescindir de las aulas, así como de la idea de un profesor de pie delante de 30 niños, que sabe qué es verdad y te lo va a contar. Este cambio resulta inconcebible para los colegios. Aprender haciendo implica tener un objetivo que conseguir. Los niños deben intentar hacer algo. ¿Qué intentan en el colegio? Sobre todo, aprobar exámenes y conseguir buenas notas. La cuestión es si esa es una habilidad que merezca la pena enseñar.
K: ¿Quién tiene la culpa del sistema educativo? ¿Los gobiernos?
RS: Por supuesto, tienen la culpa los gobiernos. Los políticos nunca se han preocupado de educar realmente a los niños, ni nunca lo harán. Todos hablan de educación porque así consiguen votos, pero un electorado verdaderamente preparado haría preguntas difíciles a los políticos, y les complicaría la vida. Los votantes tontos son más fáciles de tratar. Más aún, los adultos tontos hacen los trabajos serviles, y los gobiernos siempre están preocupados por no tener suficientes trabajadores serviles, como los soldados, para cumplir sus órdenes. Los gobiernos represivos enseñan la verdad que quieren que conozcan los ciudadanos. Los gobiernos controlados por grandes empresas enseñan a los estudiantes a convertirse en empleados dóciles. No muchos gobiernos quieren realmente enseñar a los estudiantes a pensar por sí mismos.

Death Cafe, para conversar sobre la muerte sin tabúes y aprender a vivir

Snoopy sobre Death Cafe, para conversar sobre la muerte sin tabúes y aprender a vivir
Acudiremos a alguna de las citas que en Euskadi se celebrarán en marzo durante la Primera Semana del Death Cafe o `café de la muerte´. Vitoria-Gasteiz fue la primera población vasca en organizar este tipo de encuentros que ya se extienden por todo el mundo Euskadi celebrará del 24 al 27 de marzo de 2020 la Semana del Death Cafe o `café de la muerte´. 

Tendrán lugar 20 reuniones en otras tantas localidades vascas donde se hablará abiertamente, sin agenda, sin objetivos y sin temas previos, de la muerte. Esta iniciativa social reunirá durante esos días a más de cuatrocientas personas, a menudo desconocidas, y con el único objetivo de aumentar la conciencia de la muerte y ayudar a las personas a aprovechar al máximo sus vidas (finitas). 

Esta iniciativa tiene su origen en el Reino Unido. Jon Underwood (fallecido en 2017) y Sue Barsky Reid, su madre, basándose en las ideas del sociólogo y antropólogo suizo, Bernard Crettaz, impulsaron en 2011 el primero de estos encuentros que ya han encontrado eco en más de 70 países en todo el mundo, reuniendo a miles de personas todas las semanas para hablar sin tabúes de la muerte. 
Death Cafe, para conversar sobre la muerte sin tabúes y aprender a vivir
La primera localidad vasca en sumarse a esta `franquicia social sin ánimo de lucro´ fue Vitoria-Gasteiz de la mano de Iñaki Saralegui a través de la Asociación Vivir con Voz Propia y de Naomi Hasson, enfermera especializada en cuidados paliativos (verla en este otro post). No ha tardado en calar en nuestra comunidad. 

Tras la capital alavesa llegó Getxo y luego Orio, Sopelana, Zumaia, Bilbao, Zarautz, Santurtzi, Lekeitio, Bermeo, Azkoitia, Azpeitia, Portugalete, Gatika, Donostia-San Sebastián, Sodupe, Leioa… No hay mes que en Euskadi no tenga lugar en alguna parte de nuestra geografía un Death Cafe. 

Pero, ¿qué es el Death Cafe o café de la muerte? Es una sencilla reunión donde se juntan personas, que normalmente no se conocen, para tomar un café, un té, unas pastas y hablar sobre la muerte. Tiene lugar siempre en un espacio y entorno accesible, respetuoso y confidencial. En estos encuentros se fomenta de manera natural y espontánea una discusión grupal sin agenda, objetivos o temas. Y, por tanto, sin intención de llevar a las personas a ninguna conclusión o acción concreta. 
Death Cafe, para conversar sobre la muerte sin tabúes y aprender a vivir
Organiza la Fundación Doble Sonrisa, email hola@doblesonrisa.com, Tfno. 685 751178. Es un grupo de discusión en lugar de una sesión de apoyo o asesoramiento de duelo. El objetivo es muy sencillo: "aumentar la conciencia de la muerte con el fin de ayudar a las personas a aprovechar al máximo sus vidas (finitas)".
Hashtag: #DeathCafe

Cambiando miradas

El arte de educar se relaciona con la capacidad de, intercambiando miradas, aprender a cambiar las miradas ajenas y la propia.

Preguntaron al filósofo John Dewey dos cuestiones claves sobre la pedagogía perfecta: ¿Cuándo y qué hay que enseñarles a los niños? El filósofo condensó las respuestas de modo magistral: “Si quiere saber cuándo hay que enseñar a un niño, mírele a la cara. Y si quiere saber qué hay que enseñar, mire a la vida”. Ya el proverbio latino advertía: “No aprendemos para la escuela, sino para la vida” (“Non scholae, sed vitae discimus”).

Dos cosas definen a una persona: su mirada y su corazón. La naturaleza irguió la frente del ser humano y le mandó contemplar el cielo, alzando la mirada hacia las estrellas. Pero sin olvidar que quien consigue apreciar las cosas pequeñas tiene limpia la mirada. La perspectiva personal determina la circunstancia que rodea a cada individuo y le hace singular, incluso entre sus semejantes. Ortega y Gasset, el maestro del “yo y mi circunstancia” estableció que “la realidad no puede ser mirada sino desde el punto de vista que cada cual ocupa, fatalmente, en el universo”.

El aprendizaje es algo que se puede lograr solo o con ayuda de los demás, pero el segundo método es el más acelerado y eficaz, especialmente en la infancia. “Aprender a mirar” y “mirar para aprender” son dos competencias básicas que nos permiten crecer a los seres humanos. Dumas sugirió que “Dios quiso que la mirada humana fuera la única cosa que no se puede disfrazar”. Lo cierto es que se descubre en la mirada la cualidad humana. Dicen que en las palabras se refleja el talento, pero en las miradas, el alma.

Aprender a mirar cordialmente a nuestros semejantes, particularmente a los más necesitados y en los momentos más críticos, nos reporta paz y serenidad a todos. Un proverbio árabe asegura que “quien no comprende una mirada, tampoco comprenderá una larga explicación”. Educar consiste en dotar a la mirada de los más pequeños con más sabiduría y con más cultura, pero la inteligencia y la humanidad ya reside en su mirada. Su ternura son ojos que se convierten en mirada. Los niños adivinan qué personas les aman. Es un don que con el tiempo se pierde.
My shoes / Mis zapatos (un vídeo ilustrativo)
Mikel Agirregabiria Agirre. Getxo

Necesitamos cinco hobbies o pasatiempos

Todo comienzo de año es una buena fecha para elegir, confirmar o desechar aficiones. Los hobbies son esenciales para nuestra vida porque aportan beneficios significativos tanto a nuestra salud mental como física, y contribuyen a nuestro bienestar general. Aquí hay algunas razones clave por las que necesitamos hobbies:

1. Reducen el estrés y la ansiedad. Participar en actividades que disfrutamos nos ayuda a desconectarnos de las preocupaciones diarias y reducir los niveles de estrés. Los hobbies generan una sensación de calma y alivio, actuando como una forma de escapismo saludable.

2. Fomentan la creatividad y el aprendizaje. Los hobbies, especialmente los creativos como pintar, escribir o tocar un instrumento, estimulan la imaginación y mejoran nuestras habilidades para resolver problemas. También nos ofrecen la oportunidad de aprender cosas nuevas y mantener la mente activa.

3. Mejoran la salud mental. Tener un pasatiempo que nos apasiona puede aumentar nuestra autoestima, darnos un sentido de logro y ayudarnos a combatir sentimientos de aburrimiento o depresión. Además, muchas actividades recreativas fomentan la atención plena (mindfulness), lo que mejora la estabilidad emocional.

4. Promueven conexiones sociales. Algunos hobbies, como practicar deportes, participar en clubes de lectura o aprender en grupos, nos conectan con personas de intereses similares, fomentando relaciones significativas y un sentido de comunidad.

5. Favorecen el equilibrio entre trabajo y vida personal. En un mundo donde el trabajo a menudo ocupa gran parte de nuestro tiempo, los hobbies nos ayudan a establecer límites saludables, equilibrando las responsabilidades con actividades que nos brindan alegría y propósito.

6. Benefician la salud física. Hobbies como caminar, bailar, practicar yoga o hacer jardinería pueden mejorar nuestra condición física, ayudándonos a mantenernos activos de manera placentera.

7. Refuerzan nuestra identidad personal. Un hobby nos permite expresarnos y explorar nuestras pasiones e intereses. Es una forma de descubrir lo que nos motiva y nos define fuera de las obligaciones cotidianas.

En resumen, los hobbies no son un lujo, sino una necesidad para cultivar una vida equilibrada, satisfactoria y rica en experiencias. Nos ayudan a crecer como individuos, a disfrutar del presente y a afrontar los desafíos con mayor resiliencia. 

Encontrar el equilibrio y la felicidad en la vida requiere concentración y atención. Tener varios pasatiempos en diferentes categorías puede ayudarlo a lograr un estilo de vida completo, equilibrado y satisfactorio. Veamos las categorías de pasatiempos a continuación para comenzar: 

1. Un pasatiempo creativo: Las actividades creativas como el dibujo, la pintura, la alfarería y la escritura son excelentes actividades para mejorar la función cerebral, la expresión emocional y la sensación de logro. Mantener un pasatiempo creativo es un paso en la dirección correcta hacia la búsqueda de la felicidad, el equilibrio y la realización durante toda la vida. 

2. Un pasatiempo para socializar: Para tener una vida equilibrada, feliz y equilibrada, es importante socializar con amigos y familiares. Encontrar un pasatiempo que pueda disfrutar con sus seres queridos es una excelente manera de pasar tiempo juntos, crear recuerdos y fortalecer las relaciones. Algunos de los pasatiempos que recomendamos incluyen tener una noche de juegos de mesa, unirse a un club o liga deportiva, caminar con amigos o hacer voluntariado. Visite MeetUp.com para encontrar oportunidades en su área.

3. Un pasatiempo para mantenerse en forma: ¡Nuestros cuerpos están hechos para moverse! Encuentra un pasatiempo que te lleve al aire libre, te ponga en movimiento y te mantenga en excelente forma física. Ya sea que disfrutes del ciclismo de montaña, el senderismo, el baile o simplemente caminar por el parque, hay cientos de pasatiempos que seguir y que te mantendrán en movimiento. 

4. Un pasatiempo para aprender: ¡Aprender es una búsqueda de por vida! Encontrar un pasatiempo que pueda expandir su mente y aumentar su base de conocimientos es beneficioso para personas de todas las edades. Pasar tiempo en pasatiempos que lo ayuden a aprender puede incluir leer, ver documentales o aprender un nuevo idioma, solo por nombrar algunos. El aprendizaje continuo a lo largo de la vida puede generar nuevas oportunidades, aumentar su confianza y su satisfacción general con la vida. 

5. Un pasatiempo que genera dinero: El dinero no lo es todo, ¡pero hacerlo puede ser divertido! Encontrar una manera de monetizar sus pasatiempos sin dejar de disfrutarlos es un tiempo bien invertido. Algunos pasatiempos que pueden generar un ingreso adicional incluyen comenzar un blog, invertir o vender artesanías caseras en Etsy.

La belleza de lo que se pierde y la vocación de escuchar

Una lección hoy de Jordi Nadal.

Lo primero, lean con tranquilidad el artículo (en La Vanguardia o en la imagen). Lo segundo, cada vez es más repetida la necesidad de aprender a escuchar, para conversar, para liderar, para vivir. “Así como existe un arte de bien hablar, existe también el arte de bien escuchar”, ya aseguraba Epicteto. Ante una petición, transcribimos el artículo: 

Cuentan que el gran guitarrista Paco de Lucía una vez, durante un ensayo, grabó una sesión. Al acabarla, la escuchó de nuevo y, ante el estupor del otro músico con el que tocaba, la borró. Según la leyenda, su acompañante le preguntó asombrado y con estupor: “Pero ¿cómo borra esto, maestro?” y el genio de la guitarra respondió: “No tiene duende”. Así quedó todo. Los genios tienen buenas respuestas.

A veces, podemos borrar las cosas porque son irrelevantes, contingentes o rutinarias. De hecho, algunas ni siquiera necesitamos borrarlas porque nunca se registran. Pero en otras ocasiones, nos encontramos frente a momentos únicos, momentos afortunados que reconocemos y apreciamos cuando suceden. En esos instantes, un silencio se impone a nuestro alrededor. Y hay que estar muy alerta para capturar esa fugacidad y retenerla.


La belleza es comprender que la vida a menudo tiene bellísimos momentos que son elegíacos. A veces, con tintes épicos. Hace­ poco un buen amigo me anunciaba­ algo­ así como su despedida de “todo esto” con humildad, serenidad, vulnerabilidad y ternura. Me tomó de las manos y me dijo­: “Ya no tengo nada que decir”.


Estas lecciones sobre nuestra contingencia y nuestra fugacidad tienen una belleza inmensa, porque nos colocan, desnudos y vulnerables ante el tiempo. Nos hacen sentir pequeños y también grandes, al quitarnos las alfombras bajo las cuales escondemos tantas tonterías. Sí, las cosas que no se pueden reproducir pueden ser doblemente mágicas. Deberíamos aprender a reconocer y a borrar las cosas que no tienen duende.


Mi amigo compartió conmigo aquello por lo que quiere ser recordado, y cuando le pregunté si quería añadir algo más, mencionó la importancia de leer a Séneca y a… (su memoria frágil se detuvo brevemente), hasta que recordó a Montaigne.


He tenido el privilegio de conversar con mi amigo muchas veces. En una ocasión, le pregunté: “¿Qué consejo le darías a alguien que empieza a aprender en la vida?”. Su respuesta fue sencilla y profunda: “Que escuche”. Escuchar, tal vez, sea una forma de vida futura.


Es un gran arte la escucha interactiva, quizá la forma sublime de amor. Concentrarse plenamente en escuchar. sin limitarse a oír pasivamente lo que se dice. La escucha activa es una primera y esencial habilidad social y de gestión. 

Todo mundo quiere hablar; pero el arte de escuchar pocos lo quieren practicar. A menudo, la gente está perdida, centrada sólo en lo que dirán después, sin aprovechar lo sublime de la escucha. Ya no están vivos. En su cabeza, están haciendo algo que no es lo grandioso de escuchar, a las personas, a la naturaleza,...

Posts sobre escuchar (nueva etiqueta), como "El arte de escuchar". 

¿Cómo V.A.S.?

Déjame confesarte mi lema preferido: Vivir, Aprender, Soñar.

Tres verbos de acción marcan el mejor estilo vital si se conjugan bien en el tiempo: Aprendamos del pasado, vivamos el presente y soñemos el futuro. Son además tres paradigmas que interaccionan entre sí: aprender soñando y viviendo, vivir soñando y aprendiendo, soñar viviendo y aprendiendo. Son tres procesos cíclicos que se necesitan para su buen funcionamiento trilateral : no se puede aprender sin soñar y vivir, ni se puede soñar sin vivir y aprender, ni vivir sin soñar y aprender.

A quienes nos cuesta aprender y nos cuesta soñar, acaso nos duela luego vivir. Quienes aprenden fácil, sueñan felices y viven dichosos. Aprender es el primer paso, soñar no es más que el segundo, vivir es el tercero y definitivo. Cada día que amanece, apresurémonos a aprender; cada hora que disfrutemos, recordemos soñar; cada minuto que respiremos, gocemos de vivir. No pospongamos ni un momento la posibilidad de aprender, ni la ocasión de soñar, ni la oportunidad de vivir.

Descubramos plenamente la vocación de aprender, la inspiración de soñar, la afición de vivir. Dentro de cada uno de nosotros habita un aprendiz de soñador vitalista. Dejémoslo crecer. Que nunca puedan decir de nosotros que no tuvimos entusiasmo para aprender, audacia para soñar o valor para vivir. ¿Cómo Vives, Aprendes y Sueñas? ¿Cómo VAS?

Docencia y Discencia Digital

DocenciaDigital
En un excelente suplemento de "El Correo" dedicado a la web 2.0 se publicaba este pasado sábado la síntesis de una entrevista de varias horas con Laura-Solène Pinos, @credula, de Elements Comunicación. El artículo reproduce una síntesis de nuestras ideas personales sobre la reducación, bajo un epígrafe de Docencia digital: Aulas 2.0 ¿Existen? Sigue una transcripción literal de su crónica:

De la teoría de la Educación 2.0 a su realidad práctica en nuestros centros de enseñanza. Absentismo, desinterés generalizado, fracaso escolar… Los síntomas de la crisis que sufre actualmente nuestro sistema educativo son múltiples. La Escuela se cuestiona al igual que cualquier otra institución. Los alumnos sí se hacen portavoces de esta corriente crítica pero, en realidad, son los docentes quienes guían la revolución que ya está en marcha. ¿Cómo se dieron cuenta de las imperfecciones del sistema? Sencillamente hablando, comentando sus experiencias con otras personas, docentes o no, que comparten su amor por la enseñanza. Aprender los unos de los otros, la base de la Educación 2.0.

Estas puestas en común siempre existieron en mayor o menor medida, pero la introducción de Internet y de las nuevas tecnologías en nuestra vida cotidiana ha acelerado el proceso. Se han formado verdaderas comunidades a través el mundo entero y el análisis crítico que ha surgido de ellas no deja lugar a duda: las metodologías de enseñanza se han de modificar e Internet y las nuevas tecnologías son las claves de este proceso.

Mikel Agirregabiria, responsable de Innovación Educativa de Bizkaia que ocupó diferentes cargos en la Administración del Gobierno vasco, ha seguido desde muy cerca esta evolución. Antes que el término Educación 2.0, prefiere el de ‘reducación o educación en red" (Sarezkuntza). Este término se fundamenta en cuatro pilares básicos.

El primero es la conectividad universal que supone un acceso libre a todos los contenidos que están en el ciberespacio en todo momento, incluidos los exámenes o pruebas. Sólo esta premisa ya obligaría a reformular todos los procesos de aprendizaje y desharían muchos sistemas obsoletos de enseñanza. La creación de un portafolio personal que acompañe al alumno durante toda su escolaridad y recoja todas sus aportaciones discentes y personales sería la segunda clave. «Se cree que la vida profesional empieza cuando han terminado su formación, pero la identidad en el ámbito profesional se cultiva desde la más temprana edad», explica Agirregabiria. Cómo era una persona a los 8 años, cómo se proyectaba, qué recreó... son aspectos que deberían tenerse en cuenta».

El tercer pilar de este nuevo modelo educativo es el trabajo en red, porque «al igual que en una neurona, lo importante es qué conexiones mantiene. También el primer y más grande aspecto a valorar es el grado de interacción que se tiene con los demás, cercanos o remotos, pero enlazados en una realidad híbrida (física y virtual) ». Según Agirregabiria, estas interacciones no sólo deberían existir entre compañeros de la clase presencial, sino también con condiscípulos de otros centros e, incluso, abierto a las familias, la sociedad y entre personas de diferentes edades. «Hay que abrir las puertas del aula a la sociedad», defiende.

La cuarta y última clave es la adopción no de TICS (de los recursos materiales en sí), sino de las MICs o Metodologías de la Información y la Comunicación, propias de la era de la información en los centros, lo que supone crear y poner en marcha nuevas fórmulas pedagógicas. Ese es el verdadero reto para el profesorado, que verá sus funciones profundamente modificadas dentro del aula y en otros formatos de aprendizaje conjunto. No desaparecerán las clases magistrales, sino que será una más de las modalidades de interrelación docente-discente, pero con un grado máximo de participación del alumnado. No se trata de llegar a un punto de relaciones horizontales entre profesorado y alumnado, pero sí de aprendizaje mutuo que incorpore a las familias.

Dolors Reig, referencia docente. Esta idea tiene su fundamento en el hecho de que las nuevas tecnologías forman parte íntegra de la vida de los jóvenes, no tienen ningún secreto para ellos y las usan con mucha más facilidad que la mayoría de la población adulta, entre ella los docentes. Pero, como subraya la psicóloga social Dolors Reig, su uso está casi exclusivamente dedicado al ocio y a la diversión: no perciben las posibilidades que aportan Internet y las nuevas tecnologías en materia de educación y formación profesional.

Es precisamente uno de los papeles que incumbiría a los docentes: transmitir la idea de que las redes les pueden aportar mucho más. «Es importante distinguir TIC (Tecnologías de la Información y la Comunicación) de las TAC (Tecnologías del Aprendizaje y el Conocimiento), así como de las TEP (Tecnologías para el Empoderamiento y la Participación)», explica. «Los llamados nativos digitales puede que dominen las TIC pero menos las dos últimas, que se enseñan menos de lo que se debería en la escuela. Empiezan a trabajarse las segundas, las tecnologías del conocimiento, pero en cuanto a la participación queda mucho por hacer», afirma.

Sin embargo, y como ya lo dejan entrever las palabras de Dolors Reig, el nuevo papel de los docentes no se limitará a esta tarea de evangelización. Otra de sus funciones, y probablemente la más difícil de llevar a cabo, es la de fomentar la participación y la aportación voluntaria. Ésta es fundamental porque, de alguna manera, ayuda a que desaparezca esta brecha inmensa que existe entre la pasividad que nos impone el sistema educativo en nuestra infancia y adolescencia y la productividad que requiere la vida adulta.

Pero éste no es el único beneficio de aprender a aportar. Como señala Mikel Agirregabiria, «todos los puntos de vista son importantes, porque la realidad se va contrayendo con la visión personal de las cosas de cada uno de nosotros. Una narración infantil, la imagen que tiene de su propia ciudad, permite saber cómo los niños ven las cosas desde su estaturita, desde su simplicidad. De otro tipo sí, pero desde su sabiduría». Compartir sus ‘conocimientos’ es importante para la infancia y la adolescencia porque, además de desarrollar su creatividad, reciben valoraciones de los mismos a gran escala, puesto que esos contenidos son visibles por cualquier usuario de Internet.

Gracias a este proceso, sabrán en qué son exitosos. «Cualquier joven es excelente en algo», afirma seguro Agirregabiria. La escuela debe permitir que descubran en qué. Eso es el verdadero éxito escolar. No se trata de que un alumno sea el mejor de su centro, sino que cada estudiante descubra que es el mejor de la clase en algo. Saberlo le ayudará a determinar cuál debe ser su orientación profesional. Un desafío importante para los docentes. Ésa es una nueva formulación, más acorde con el «viejo derecho a la mera escolarización», que en la actualidad debiera transformarse en un «derecho universal al éxito escolar», asegurando que todo alumno viva y experimente su singularidad y unicidad descubriendo su propia vocación personal y profesional.
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Formación del profesorado. Es fundamental que los docentes hagan suyas las nuevas tecnologías. Hay que predicar al alumno con el ejemplo. Para llevarlo a cabo es evidentemente fundamental que el profesorado haga suyas las nuevas tecnologías. Para ayudarle en esta complicada tarea, las Instituciones públicas han puesto en marcha diferentes programas formativos. En Euskadi, los organizan los Berritzguneak (y otras fórmulas) en el marco del amplio proyecto Eskola 2.0, que proponen recursos, ayuda y actividades tanto al profesorado como al propio alumnado, así como a las familias.

Para Mikel Agirregabiria, esos talleres y cursillos son útiles, pero también habría que replantearse la formación inicial de los docentes. «Sin embargo, llegar perfectamente bien preparado no es excusa para que los que trabajamos en el dinámico sector del aprendizaje renunciemos a una formación continua curso a curso. Debemos predicar con el ejemplo, debemos ser personas que, hasta el último momento, hasta después de la jubilación, siguen sabiendo que el aprendizaje es, probablemente, la actividad humana más gratificante», sentencia.

Igualmente insiste en que el perfeccionamiento entre iguales cuenta, justamente por el poder de las redes sociales digitales, con nuevos sistemas de apoyo mutuo y aprendizaje en todo tiempo y lugar conversando en la red de redes.

Mantenerse al día. Esta necesidad de compaginar docencia con formación es más perceptible en el caso de la educación en red, ya que el profesor ha de mantenerse al día de las novedades casi diarias del sector. Esta realidad explica, según Dolors Reig, por qué en algunos centros no han introducido las nuevas tecnologías en su programa. «Aprender a aprender durante toda la vida es una competencia y una actitud que muchos profesores no han aprendido. En este aspecto y en la falta general de tiempo de autoformación de los docentes creo que están las claves de la lentitud para entrar en esta dinámica».

Esta formación continua se logra, en gran medida, gracias al trabajo en red. Se han multiplicado las plataformas dedicadas a la docencia. A través de ellas, se comparten recursos y experiencias, cosa que, paradójicamente, se produce de manera mucho menos automática entre los docentes de un mismo centro. Es un fenómeno que ha podido comprobar Josu Garro, profesor de Plástica e Informática en 4º de ESO y TIC y Dibujo Técnico en Bachillerato y miembro de Aulablog (colectivo de profesores enredados con las TIC).

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«Hoy en día es muy fácil acceder a estas herramientas y tecnologías, gratis o por un precio módico. Adquirimos un compromiso con nuestro centro, alumnos y sus familias de aportar lo mejor que podamos al proceso de formación y, si no se nos da, lo buscamos. Eso nos complica algo la vida, pero se puede hacer. Se trata de vivir el 2.0. Compartir, escuchar y enlazar con el claustro virtual en la Red. Aportando y recibiendo lo que puedas necesitar para tu tarea», afirma.

Ane Aguirre de Vesper: La empresa del siglo XXI

Ane Aguirre Romarate, de Vesper
Transcripción de la síntesis de la conferencia programada para hoy a las 16:30.
 
1. ¿La empresa del Siglo XXI es el título de la ponencia... de qué nos vas a hablar esta tarde? La ponencia y el debate de esta tarde proponen explorar el cambio que es necesario en la manera de entender y de gestionar las empresas. Es un tema que está en las agendas de las empresas y de las universidades hace ya años... y en estos momentos de crisis del modelo socio-económico, está cobrando aún más importancia. La empresa que hoy conocemos, con forma jerárquica y que funciona bajo esquemas burocráticos y de control, fue diseñada hace más de un siglo por Taylor, para dar respuesta a los retos de la industrialización. Es una forma de empresa que ha quedado obsoleta, básicamente porque la naturaleza del trabajo ha cambiado. 
2. ¿Dices que la empresa tradicional, ha quedado obsoleta... ¿cómo lo sabemos? ¿cuáles son los síntomas de que eso ha ocurrido? En primer lugar, es demasiado lenta y rígida... porque las jerarquías, los procedimientos y los sistemas de control están diseñados para la estabilidad y son difíciles de mover. En segundo lugar, la superespecialización, divisiones departamentales y el tamaño de las empresas, producen una desconexión de las personas en relación a lo que hacen y al resultado que generan. El trabajo nos resulta “ajeno”, ni se entiende ni resulta algo propio, por lo que lograr el compromiso y la iniciativa resulta casi imposible. Esto hace que sea muy difícil que la empresa tradicional innove de la manera en la que hoy es necesario para diferenciarse en mercados cada vez más competitivos. Sin la aportación creativa de las personas, no se logra innovar y competir. Por último, está teniendo dos efectos negativos, no económicos pero sí muy graves: en primer lugar en la felicidad de las personas, las depresiones ligadas a la actividad laboral crecen en el mundo desarrollado. Y en segundo lugar, en el consumo de recursos escasos del plantea. El excesivo foco de la empresa tradicional en el resultado financiero a corto plazo, le lleva a desestimar los efectos colaterales en las personas y en el futuro del planeta
3. ¿Entonces, cómo será esa nueva empresa del siglo XXI? No es posible hablar de un nuevo diseño cerrado, ya que si bien existen experiencias e ideas fuerza que la van dibujando, aún está en fase exploratoria. Como dice G. Hammel no sabemos cómo será exactamente y sin embargo tenemos la obligación de ir probando... Dicho esto, la idea central en torno a la cual se está diseñando, es la de reinterpretar el papel de la persona en la empresa, convirtiéndola en protagonista y superando la concepción de “mano de obra” y de trabajador como un recurso productivo más... por cierto, el primero del que se prescinde en situaciones de crisis... Este cambio de paradigma tiene múltiples derivadas, porque obliga a una revisión completa para que todos los sistemas y diseños se adapten a las personas y a sus contribuciones creativas. Necesita sustituir el control y el miedo por la libertad y la confianza... y dar poder a muchas personas, que necesitan estar conectadas a las información en tiempo real y entendiendo lo que hacen, puedan pensar-decidir y actuar... La transparencia será un rasgo esencial para que las personas puedan protagonizar. Necesita dar la vuelta completamente a lo que significa liderar o dirigir... lo que hacen falta es líderes que potencien, faciliten y coordinen la aportación de las personas, no que las controlen Necesita organizarse de una manera mucho más líquida, flexible... porque es un sistema vivo, no una máquina estable y predecible. Se habla de equipos autónomos trabajando en red. Necesita entender las lógicas de la innovación, que son distintas a las lógicas de la producción en masa. Nos tocará aprender a ver la diversidad como valor, a entender que la innovación no responde a la lógica del cerro errores, que es necesario abrirse para ganar perspectiva y lo más importante, tendremos que aprender a COOPERAR con otros... Necesita generar sentido... y ser entendida de manera sistémica.... y me explico. Reconectar con el para qué de la actividad y con sus impactos... salir de la idea de que el único para qué es el crecimiento y el resultado financiero a corto plazo. ¿Cuál es el sentido de lo que producimos, para el mercado, para la sociedad?... ¿qué sentido tienen las diferencias salariales tan enormes? ¿qué sentido tiene que el capital financiero sea el único destinatario de los resultados? ¿qué impacto tiene el resto del mundo? Necesita salir del sinsentido y de la dificultad de entendimiento actual... Ah, y por último me gustaría destacar una idea que también considero esencial... creo que la empresa del siglo XXI sabrá integrar el talento femenino y le dará poder... confío en sabrá combinar de manera inteligente las energías complementarias de hombres y mujeres. 
4. ¿Y cómo se hace esa transición? ¿Cuál es el modo de evolucionar? La vía de reflexionar en voz alta desde universidades, instituciones de investigación, empresas avanzadas que ya han iniciado el recorrido... Y la vía de ir haciendo... cada empresa, cada equipo directivo necesita hacer su propia reflexión y su propia andadura... no hay atajos... reflexión-acción... prueba y error... arriesgar y estar convencidos de que las respuestas de antes ya no sirven... Hacen falta equipos directivos con valentía, con capacidad de arriesgar y de innovar en sí mismos. Porque no hay cambio en el modelo de empresa sin equipos directivos y consejos de administración que no apuesten decididamente por ellos. Cada vez vemos más equipos de dirección, muy conscientes de que la transformación de modelo es necesaria y posible y que se embarcan en trayectos que no están prediseñados, pero que se pueden recorrer. Y hace falta desarrollar una competencia que es absolutamente esencial en la nueva empresa, en la que las personas son protagonistas tas y actúan desde su compromiso. Es la capacidad de conversar, de escucharse, de acordar... Toda la energía que se invierta en aprender a conversar es una inversión rentable para ir generando una empresa innovadora.
Vídeo anexado (en el centro del post) y un segundo vídeo alternativo (pronto, sobre este párrafo). Algunas fotos más de Ane Aguirre Romarate en distintas convocatorias del Grupo Vasco del Club de Roma. Convocatoria para hoy, viernes 9, de 16:30 a 19:30 con el Grupo G30 en Creativity Zentrum.

Pasión y compasión: Amores necesarios para sobrevivir

En distintas ocasiones he citado mis crecientes sentimientos de nostalgia, ternura y compasión (otros muchos posts). Quizá convenga revisar ese tránsito fecundo, que camina con la edad de la vorágine de la pasión a la madurez de la compasiónEn una de sus anotaciones más lúcidas, Albert Camus advirtió que «envejecer es pasar de la pasión a la compasión». La afirmación, formulada por una mente que se apagó prematuramente a los 46 años, encierra una de las intuiciones psicológicas y filosóficas más certeras sobre la evolución de la conciencia humana. 

A simple vista, el enunciado podría interpretarse como una resignada elegía sobre el declive de la intensidad vital. Sin embargo, una mirada pedagógica y literaria revela un significado sustancialmente distinto: la transición de la pasión a la compasión no constituye una renuncia ni una pérdida, sino el acceso a una forma superior de madurez intelectual y afectiva.

Etimológicamente, ambas palabras comparten una misma raíz: el vocablo latino passio, derivado a su vez del griego pathema, que remite a la experiencia del padecer, del sentir vivamente. No obstante, sus itinerarios existenciales divergen de manera drástica. La pasión es por naturaleza centrípeta, volcánica y asimétrica. Se nutre de la urgencia del deseo, de la afirmación del yo frente al mundo y de una imperiosa sed de posesión o autorrealización. En las etapas tempranas de la vida, la pasión actúas como un motor indispensable: moviliza las energías creativas, impulsa los grandes proyectos e incita a la conquista del entorno. Pero la pasión porta también el germen de su propia fragilidad: es ciega a la alteridad y proyecta sobre los demás nuestras propias necesidades y fantasías.


Por el contrario, la compasión (cum passio: padecer con, sentir junto al otro) representa una fuerza de carácter centrífugo. Mientras la pasión busca absorción, la compasión ofrece presencia. No nace de la carencia ni de la pulsión egocéntrica, sino del reconocimiento sereno de la vulnerabilidad compartida. 


Envejecer, en el sentido más noble del término, implica precisamente ese desplazamiento de la mirada. Al acumular lecturas, vivencias, triunfos y inevitables desencantos, el individuo empieza a contemplar el mundo no como un escenario para la autoafirmación, sino como un entramado de seres que comparten una misma fragilidad existencial.


Desde la perspectiva de la educación intergeneracional, esta transformación resulta vital. Una sociedad dominada en exclusiva por el ideal de la pasión permanente corre el riesgo de volverse hiperactiva, impaciente e incapaz de sostener el dolor ajeno. La pasión encandila; la compasión ilumina. La primera busca convencer y dominar; la segunda prefiere comprender y acompañar. Cuando la docencia, la creación literaria o la transmisión de valores se abordan desde la compasión, la pedagogía deja de ser una imposición doctrinal para convertirse en un espacio de acogida y escucha recíproca entre generaciones. 


El diagnóstico de Camus no entraña, por tanto, una condena al desencanto. Pasar de la pasión a la compasión no supone apagar el fuego de la existencia, sino convertir la llamarada voraz e inestable de la juventud en una lumbre constante y bien templada. La verdadera madurez no consiste en dejar de sentir, sino en sentir mejor: desplazar el foco desde el propio drama personal hacia la vasta fraternidad humana. Envejecer bien es aprender a descifrar las grietas del prójimo no como debilidades que juzgar, sino como espejos de nuestra propia e ineludible condición.


Miguel de Unamuno entendió este tránsito como pocos cuando escribió sobre el sentimiento trágico de la vida: la conciencia de la propia finitud no nos vuelve más fríos, sino más porosos al sufrimiento de quienes nos rodean, porque reconocemos en ellos nuestro mismo destino compartido. Hay algo en esta transición que cierta literatura vasca ha sabido narrar con particular delicadeza. Bernardo Atxaga retrata en varios de sus relatos a personajes que solo alcanzan una forma plena de comprensión cuando dejan de perseguir y empiezan simplemente a acompañar. No es casual: la madurez literaria y la madurez vital coinciden en este punto exacto, el de aprender a mirar sin exigir nada a cambio, el de observar al otro sin convertirlo en espejo de las propias urgencias.


Nada de esto significa que la pasión deba desaparecer con los años, ni que sea deseable que lo haga: sería un empobrecimiento, no una ganancia, y muchas vidas fecundas demuestran que ambas fuerzas pueden convivir hasta el final. Lo que Camus describe es, más bien, una traducción progresiva: la misma energía vital, antes dirigida sobre todo hacia el propio deseo, va encontrando un cauce distinto, menos ruidoso pero no necesariamente menos intenso. Envejecer bien, si es que semejante cosa existe, tal vez consista precisamente en esto: no dejar nunca de sentir con fuerza, pero aprender, con los años, a sentir sobre todo por los demás.

Set Veitiuno, educación para un mundo cambiante

SET VEINTIUNO es un programa dirigido a centros escolares de la Editorial Santillana, que proporciona recursos y servicios para educar el talento y las Habilidades del Siglo 21 que los estudiantes de hoy necesitan ahora y en el futuro. Innova en la manera de trabajar en el aula, articulada a través de retos, y en los contenidos que ofrece. Está dirigido a estudiantes de 6 a 16 años.

SET VEINTIUNO se organiza en CUATRO ÁREAS:
  • Activar. Organizada en torno a cuatro competencias: talento emprendedor, liderazgo, innovación y valores financieros. 
  • Pensar. Ofrece propuestas para el entrenamiento ético, crítico, creativo y riguroso de la mente con una actitud de curiosidad intelectual, motivación y rigor. 
  • Experimentar. Acerca las áreas STEAM a los alumnos desde una perspectiva práctica y buscando la concienciación por medio de un componente social. 
  • Comunicar. Productos para la educación emocional, el desarrollo de las habilidades de comunicación, la creatividad y la alfabetización audiovisual.
SET VEINTIUNO propone OCHO PARADAS con metodologías innovadoras:
  1. Habilidades 21. Garantiza el desarrollo personal y profesional para enfrentarse al futuro. 
  2. Espíritu maker. Fomenta la generación de evidencias como parte del proceso de aprendizaje. 
  3. Aprender a pensar. Desarrollo de estrategias de pensamiento y reflexión continua. 
  4. STEAM como clave. Modelo de aprendizaje basado en la enseñanza de las 5 disciplinas de manera integrada. 
  5. Basado en retos. Propone materiales que invitan a la creatividad y a pensar, acordes a una metodología de trabajo por proyectos. 
  6.  Relación con el juego. Carácter lúdico, con toques de humor y factor sorpresa. 
  7. Comunidad de aprendizaje. Fomenta el aprendizaje colectivo, implicando a los diferentes actores del proceso educativo. 
  8. Tecnología como herramienta. Incorpora las herramientas tecnológicas como parte del proceso de aprendizaje.
Propone CINCO PRODUCTOS muy bien elegidos para enriquecer el currículo:
  1. PROGRAMACIÓN DE LAS COSASTrabaja la comprensión de nuevos lenguajes y formas de pensar utilizadas en la creación e implementación de tecnología. Promueve aprendizajes en los usuarios de tecnología, comprenden su funcionamiento y les inspira para crearla. Está fundamentado en contenidos técnicos y de programación además de incorporar siempre trabajo interdisciplinar en otras áreas STEAM.
  2. EMPRENDER. Trabaja la competencia emprendedora como una actitud vital, desarrollando en los alumnos su capacidad de liderazgo, creatividad e innovación, y fomentando una actitud abierta y sin miedo a la hora de aprender a gestionar recursos y a ser eficaces en la organización de la vida y el trabajo.
  3. APRENDER A PENSAR. Trabaja los rasgos y las estrategias del pensamiento que pueden entrenarse de manera sistemática para que los alumnos se conviertan en pensadores y aprendices eficaces y se acerquen al conocimiento con curiosidad, motivación y rigor.
  4. EL VALOR DE LAS COSAS. Trabaja el desarrollo de la capacidad de los alumnos para gestionar de forma eficiente y equilibrada recursos tangibles e intangibles, bienes financieros y naturales, la planificación, la administración del tiempo y el ahorro. Potencia el desarrollo de la conciencia sobre el uso racional de los recursos y les prepara para un buen uso en su vida adulta.
  5. SWITCHED ON COMPUTING. Busca la alfabetización digital de los niños desde la creación de tecnología hasta el uso seguro y responsable de las TIC, trabajando los conceptos de computación de manera transversal al resto de áreas STEAM. Los niños dejan de ser meros usuarios para convertirse en creadores responsables de tecnología.

PISA 2025: 5 causas capitales del desastre y 6 posibles soluciones

Debate sobre #PISA2015 en el programa La Noche En Jake
Imagen de 2016, explicando en ETB los resultados de PISA 2015 en prime time. Contexto del artículo: Hace más de 8 años que me jubilé con 65 años. Desde entonces me he centrado en otros temas, pero siempre he sido un educador. Comencé con 22 años, en 1975, como Profesor Titular de Didáctica de las Matemáticas y Ciencias Experimentales en la UPV-EHU. En 1985 pasé al Gobierno Vasco como responsable de Tecnología y Educación, y luego muchos años como responsable de Innovación Educativa. He escrito y divulgado mucho sobre PISA (posts aquí recogidos). En este primer artículo, he preferido apuntar medidas generales, a escala universal. Seguirá una entrada sobre el caso de la Comunidad Autónoma de Euskadi, con soluciones que siguen siendo oportunas, muchas de ellas como lo eran tras PISA 2015 (leer aquí). Tampoco en este texto he apuntado razones permanentes y obvias que diferencian en resultados de comprensión lectora a alumnado de la misma edad que estudia en comunidades bilingües respecto a monolingües, y más si es con idiomas tan distantes lingüísticamente.

Los resultados de PISA 2025, publicados el 8 de septiembre de 2026, nos han dejado anonadados. Era esperable el declive. porque confirma lo que ya se insinuaba en PISA 2018 y PISA 2022 (PISA 2021 no pudo realizarse por la pandemia), pero no en esa grado de pérdida de nuestras generaciones de infancia y juventud. Cae peligrosamente el rendimiento de los adolescentes de 15 años en lectura, matemáticas y ciencias ha seguido deteriorándose en buena parte del mundo rico. No se trata de un tropiezo puntual ni, según la propia OCDE, de un artefacto del instrumento. Es un cambio de época educativa, visible a la vez en el promedio de la OCDE, en España y, con particular intensidad, en el País Vasco.

PISA no mide “cultura general” ni fidelidad al currículo nacional. Mide la capacidad de aplicar conocimientos a problemas nuevos. Por eso su caída no es un dato administrativo: es un indicador de la capacidad cognitiva colectiva con la que una generación entra en la vida adulta, en un momento en que la inteligencia artificial y la complejidad informativa exigen precisamente lo contrario: atención sostenida, lectura de textos largos, razonamiento y perseverancia.

La pregunta útil no es quién tiene la culpa. Es qué ha cambiado en los estudiantes, en las familias, en el profesorado, en las aulas, en los sistemas y en la sociedad, y qué se puede corregir con evidencia, no con eslóganes. Repasamos, a continuación y con una extensión inhabitual, las principales causas de la bajada de resultados y algunas fórmulas clave para recuperar el aprendizaje requerido para un futuro incierto.

Hay momentos en los que una estadística deja de ser simplemente una estadística. Los resultados de PISA 2025, publicados por la OCDE el 8 de septiembre de 2026, constituyen uno de esos momentos. Más de 760.000 estudiantes de 91 países y economías han participado en esta evaluación internacional y el diagnóstico es inequívoco: el deterioro del rendimiento no afecta únicamente a un país o a un determinado modelo educativo. La OCDE registra una caída generalizada y sitúa el rendimiento medio de sus países miembros en mínimos históricos en matemáticas, lectura y ciencias.

Por tanto, sería un error interpretar el resultado exclusivamente como un «fracaso un agente o una comunidad», del mismo modo que sería tranquilizador atribuirlo únicamente a la pandemia, a los teléfonos móviles, a una determinada ley educativa o a la supuesta falta de esfuerzo de los adolescentes. El problema es más profundo, multifactorial y estrepitoso por fallo sistémico de todos los intervinientes. Estamos ante una disrupción cultural, tecnológica y educativa de gran alcance. Y precisamente por eso las soluciones tampoco pueden reducirse a apuntar hacia algo en concreto y menos aún a cambiar alguna ley cada pocos años.

Premisa crucial: la caída es internacional. La primera conclusión obliga a abandonar cualquier explicación exclusivamente nacional. Entre 2015 y 2025, la puntuación media de la OCDE cayó 22 puntos en matemáticas y 28 puntos en lectura. En ciencias, donde PISA 2025 situó su principal foco de evaluación, también se produjo un descenso, aunque considerablemente menor.

La magnitud es extraordinaria porque PISA no está describiendo solamente una oscilación coyuntural. La tendencia descendente venía manifestándose desde antes de la pandemia en numerosos sistemas. La COVID-19 agravó probablemente un problema que ya existía, pero no lo creó desde cero. Esta distinción es fundamental. Si pensamos que todo se debe a los confinamientos, nuestra respuesta será recuperar simplemente las clases perdidas. Si entendemos que existe una transformación estructural del aprendizaje, necesitaremos rediseñar parte del sistema.

1. Primera causa: la pandemia, pero no como explicación total. La pandemia provocó interrupciones escolares, aislamiento social, pérdida de rutinas, dificultades familiares y una aceleración improvisada de la educación digital. Su impacto sobre determinados grupos fue especialmente intenso. Pero la propia evidencia de PISA 2022 ya advertía de que no existe una relación sencilla entre duración del cierre escolar y caída del rendimiento. Algunos sistemas con cierres relativamente prolongados tuvieron resultados mejores que otros con interrupciones menores. 

La pandemia debe entenderse, por tanto, como un acelerador. Aceleró tendencias anteriores: desigualdad, problemas de salud mental, pérdida de hábitos de lectura, dependencia tecnológica, dificultades de concentración, absentismo y debilitamiento de determinados vínculos entre escuela y familia. La cuestión no es volver a 2019. Es aprender a educar en una sociedad que ya no es la de 2019.

2. Segunda causa: la revolución de la atenciónProbablemente estamos ante uno de los cambios menos comprendidos de nuestro tiempo. Durante siglos, aprender significaba fundamentalmente concentrarse durante períodos prolongados. Ahora vivimos rodeados de estímulos diseñados para interrumpir la concentración. Móviles, redes sociales, vídeos breves, videojuegos, notificaciones y plataformas digitales compiten permanentemente por la atención de los adolescentes.

No es una cuestión moral. Es una cuestión cognitiva. La atención sostenida es un recurso limitado. Y la escuela tiene que competir con industrias cuyo modelo económico consiste precisamente en maximizar el tiempo de permanencia del usuario. PISA ofrece señales relevantes. En 2022, alrededor del 30% de los estudiantes de los países de la OCDE declaraba distraerse por dispositivos digitales durante las clases. Además, la utilización moderada de dispositivos para aprender podía asociarse positivamente con el rendimiento, mientras que el uso excesivo o recreativo presentaba relaciones negativas. La conclusión no debería ser «tecnología sí» o «tecnología no». Debe ser: tecnología dentro cuando mejora el aprendizaje; tecnología fuera cuando destruye la atención.

3. Tercera causa: hemos debilitado la lectura profundaLa caída en comprensión lectora merece una consideración especial. Leer no significa únicamente descodificar palabras. Significa construir significado, inferir, relacionar ideas, distinguir hechos y opiniones, interpretar argumentos, reconocer matices y mantener información en la memoria de trabajo. La lectura profunda necesita tiempo. Y necesita una cierta tolerancia al aburrimiento. Una generación acostumbrada al desplazamiento permanente de contenidos puede encontrar especialmente difícil enfrentarse a un texto largo, complejo y sin recompensas inmediatas.

España ofrece aquí una señal preocupante: en PISA 2025 obtiene 451 puntos en lectura, frente a 474 en 2022. Es su peor resultado histórico en esta competencia.  La respuesta debería ser inequívoca: hay que volver a enseñar a leer mucho, despacio y críticamente. No solamente en Lengua. También en Ciencias, Matemáticas, Historia, Filosofía y Tecnología. Un alumno que no comprende un problema escrito difícilmente podrá resolverlo matemáticamente, aunque conozca las operaciones.

4. Cuarta causa: menor esfuerzo cognitivoExiste otro fenómeno que conviene abordar sin prejuicios generacionales. Aprender cuesta. La memoria, la práctica deliberada, la resolución de problemas, la escritura y la lectura exigente requieren esfuerzo. La educación contemporánea ha incorporado con razón metodologías activas, aprendizaje por proyectos, colaboración, creatividad y competencias. El problema aparece cuando estos enfoques se interpretan como sustitutos de los conocimientos básicos, y no como instrumentos para utilizarlos. 

No existe pensamiento crítico sin conocimientos. No existe creatividad sólida sin dominio de un campo. No existe competencia científica sin fluidez matemática. No existe inteligencia artificial bien utilizada sin criterio intelectual. La educación debe recuperar un equilibrio entre conocimiento y competencia, contenidos y aplicación, memoria y comprensión.

5. Quinta causa: la inteligencia artificial cambia las reglasPISA 2025 incorpora explícitamente el nuevo contexto de la inteligencia artificial. El problema no es que los estudiantes utilicen ChatGPT, Gemini, Claude u otros sistemas. El verdadero problema sería que la IA sustituyera precisamente las operaciones cognitivas que la escuela pretende desarrollar. Si una máquina resume, redacta, calcula, traduce y resuelve problemas, la educación debe plantear una pregunta nueva: ¿Qué necesitamos seguir aprendiendo los humanos cuando las máquinas pueden ejecutar buena parte de las tareas intelectuales rutinarias? La respuesta no puede ser «nada».

Debe ser exactamente la contraria: necesitamos más comprensión, más capacidad para formular preguntas, más razonamiento, más verificación, más cultura científica, más pensamiento crítico y más capacidad para distinguir una respuesta plausible de una respuesta verdadera. La IA debería convertirse en tutor, simulador, interlocutor y herramienta de investigación, no en sustituto del esfuerzo intelectual.

España: el problema es especialmente serio. España llega a PISA 2025 con resultados históricamente bajos. La puntuación nacional se sitúa en 457 puntos en matemáticas, 451 en lectura y 477 en ciencias. Respecto a 2022, las pérdidas son aproximadamente de 16 puntos en matemáticas, 23 en lectura y 8 en ciencias. El dato resulta particularmente preocupante porque España ya había experimentado retrocesos en las ediciones anteriores. 

En PISA 2022, la OCDE constataba que los resultados españoles habían descendido respecto a 2015 en las tres competencias. No parece razonable atribuir todo el deterioro a una única reforma educativa. Tampoco sería científico afirmar que la LOMLOE es por sí sola responsable del descenso. Los estudiantes evaluados en PISA 2025 han pasado por una combinación de circunstancias: pandemia, transformación digital, cambios curriculares, nuevas pautas familiares, mayor diversidad social y lingüística, modificaciones en las prácticas docentes y cambios culturales profundos. La respuesta debería ser, por tanto, igualmente sistémica. 

Euskadi: una alarma especialmente insufrible. El caso vasco merece un análisis específico porque Euskadi había construido durante décadas una reputación de sistema educativo relativamente sólido y equitativo. Los resultados de PISA 2025 obligan a revisar esa percepción. Euskadi obtiene 460 puntos en matemáticas, 419 en lectura y 459 en ciencias, frente a 482, 466 y 480 respectivamente en PISA 2022. La caída es particularmente dramática en comprensión lectora:47 puntos menos.

En lectura, Euskadi queda en la parte inferior de las comunidades autónomas. No es un pequeño retroceso estadístico. Es una señal estructural. Y precisamente por eso sería un error responder mediante una explicación simplista —por ejemplo, atribuirlo exclusivamente al modelo lingüístico, a la inmigración, a la metodología competencial o al uso de pantallas—. Cada una de esas hipótesis puede ser investigada. Ninguna debería convertirse automáticamente en una conclusión causal. 

El propio organismo vasco de evaluación, ISEI-IVEI, señala que PISA 2025 incorpora además nuevas dimensiones relacionadas con el aprendizaje en el mundo digital y la lengua extranjera, mientras ciencias constituye la competencia principal de la edición. Euskadi necesita ahora investigación educativa propia, no solamente interpretación política de las tablas.

El factor socioeconómico sigue siendo determinante. PISA demuestra reiteradamente que el contexto familiar importa. En España, el estatus socioeconómico y cultural continúa siendo un predictor relevante del rendimiento. En PISA 2022 explicaba aproximadamente el 14% de la variabilidad del rendimiento matemático, frente al 15% en el conjunto de la OCDE. Pero hay una conclusión igualmente importante: la escuela sí puede compensar parcialmente las desigualdades de origen.

El objetivo no debería ser conseguir que todos los alumnos obtengan exactamente el mismo resultado. Eso sería imposible y tampoco deseable. El objetivo es que el origen familiar determine lo menos posible el destino educativo. Para ello hacen falta refuerzos tempranos, orientación, tutorías, becas, apoyo lingüístico, educación infantil de calidad y una atención mucho más individualizada.

Pasemos a las fórmulas urgentes que puedan corregir esta aterradora deriva.

1. Primera fórmula: recuperar la lecturaLa medida más barata y probablemente una de las más poderosas sería establecer un innovador Plan Vasco y Español de Lectura Profunda. Entre 30 y 45 minutos diarios de lectura sostenida y cumplimiento estricto. Libros completos. Textos científicos. Ensayos adaptados. Literatura clásica. Prensa de calidad, si se encuentra. Y después, conversación y escritura. No se trataría de convertir la lectura en una asignatura más, sino en una infraestructura intelectual transversal. Un estudiante que lee bien aprende mejor prácticamente todo. 

2. Segunda fórmula: volver a enseñar explícitamente los fundamentosNecesitamos recuperar una idea aparentemente antigua y profundamente moderna: lo básico debe dominarse. Ortografía, vocabulario, sintaxis, cálculo, álgebra, proporcionalidad, estadística, razonamiento científico, comprensión de gráficos, escritura argumentativa. Después vendrán los proyectos interdisciplinarios, la creatividad, la programación, la robótica y la inteligencia artificial. Pero no antes. Un sistema educativo innovador no es aquel que utiliza más aplicaciones. Es aquel que consigue que sus estudiantes aprendan más y mejor. 

3. Tercera fórmula: una política inteligente de pantallas. Ni tecnofobia ni tecnolatría. Un buen colegio del siglo XXI debería poder utilizar tablets, ordenadores, simuladores, laboratorios virtuales e inteligencia artificial y, simultáneamente, establecer períodos protegidos sin dispositivos. La evidencia disponible sugiere precisamente esa moderación: un uso educativo limitado puede resultar beneficioso, mientras que la distracción digital se relaciona negativamente con el rendimiento. La pregunta correcta no es «¿hay tecnología en el aula?». Es: «¿Qué aporta esta tecnología que el estudiante no podría aprender mejor de otra manera?» 

4. Cuarta fórmula: dignificar y reconocer al profesorado. Ninguna reforma educativa funcionará sin profesores preparados, motivados y con tiempo para enseñar. Hay que reducir tareas burocráticas, mejorar la formación permanente, reforzar la carrera profesional y atraer talento hacia la docencia. Y hay que proporcionar al profesorado herramientas eficaces para gestionar aulas heterogéneas. PISA 2022 ya mostraba la importancia del apoyo docente: los estudiantes que percibían mayor disponibilidad de ayuda del profesor presentaban mejores resultados matemáticos. La innovación educativa no debería consistir en pedir al profesor que haga cada año diez cosas nuevas. Debería consistir en ayudarle a hacer mejor las cosas esenciales.

5. Quinta fórmula: intervenir antesUna caída detectada a los 15 años puede haberse iniciado a los 7, a los 9 o incluso antes. Por ello necesitamos sistemas de alerta temprana. Si un niño presenta dificultades persistentes de comprensión lectora en tercero de Primaria, no deberíamos esperar hasta Secundaria. La regla debería ser sencilla: detectar pronto, intervenir pronto y evaluar si la intervención funciona. Esto exige evaluaciones diagnósticas rigurosas, pero no convertir la escuela en una sucesión interminable de exámenes. Evaluar no es examinar continuamente. Evaluar es obtener información útil para tomar mejores decisiones. 

6. Sexta fórmula: menos teorías, más evidenciasEspaña necesita superar el ciclo perverso de las reformas educativas. Cada cambio político modifica currículos, terminología, prioridades y estructuras. El profesorado vuelve a empezar. 

Una política educativa madura debería establecer objetivos para diez o quince años. Por ejemplo: elevar sustancialmente la comprensión lectora; reducir el porcentaje de alumnado por debajo del nivel básico; aumentar el alumnado excelente; mejorar matemáticas y ciencias; reducir las brechas socioeconómicas; mejorar la formación docente; disminuir la distracción digital; integrar la IA con criterios pedagógicos. Y medir anualmente el progreso. No esperar tres años hasta PISA. 

Una propuesta específica para Euskadi. Euskadi debería responder al resultado con un nuevo Pacto Escolar por el Aprendizaje, construido sobre evidencia y no sobre trincheras políticas. Debería incluir al menos: 1. Un plan extraordinario de comprensión lectora. 2. Refuerzo intensivo de matemáticas y ciencias. 3. Evaluación externa e independiente de las metodologías utilizadas. 4. Investigación rigurosa sobre el impacto de los modelos lingüísticos. 5. Programas específicos para alumnado inmigrante recién incorporado. 6. Formación avanzada del profesorado en IA y alfabetización digital. 7. Regulación efectiva de móviles durante la jornada escolar. 8. Reducción de burocracia docente. 9. Tutorías individualizadas para alumnado vulnerable. 10. Publicación transparente y pormenorizada de indicadores de progreso.

Y una undécima medida sine quo non: recuperar la ambición. Euskadi no debería conformarse con estar cerca de la media estatal o europea. Por esfuerzo histórico, por inversión mantenida y por imperativo de supervivencia debería aspirar de nuevo a situarse entre los sistemas europeos de mayor rendimiento y equidad.

La OCDE también necesita aprender de PISA. A modo de recopilación final, es preciso comprender que el problema no es exclusivamente vasco, ni español, ni de toda la OCDE. Si numerosos sistemas educativos avanzados están retrocediendo simultáneamente, la propia OCDE debería promover una investigación internacional sobre las causas. Necesitamos saber cuánto corresponde a: pandemia; digitalización; móviles; redes sociales; inteligencia artificial; hábitos familiares; lectura; salud mental; absentismo; disciplina; motivación; cambios curriculares; composición demográfica; condiciones docentes,... Y, sobre todo, necesitamos estudios longitudinales que permitan distinguir correlación de causalidad. PISA es extraordinariamente valioso, pero es una fotografía periódica. Para comprender la película necesitamos más datos y mucha más investigación. 

Tampoco debemos convertir PISA en una competición de rankings. PISA no mide toda la educación. No mide directamente la calidad humana de una escuela, la creatividad completa de una persona, su ciudadanía, su felicidad, su ética o su capacidad para construir relaciones. Por eso sería absurdo reducir la educación a una tabla de posiciones. Pero también sería absurdo despreciar PISA cuando los resultados son malos. Las dos posiciones extremas son intelectualmente cómodas y científicamente pobres. PISA es un termómetro. No es la enfermedad. Pero cuando el termómetro marca fiebre, conviene investigar. Y en 2025 la fiebre es alta. 

Una apelación a la verdadera innovación educativa. Quizá la lección más profunda de PISA 2025 sea paradójica. Para preparar el futuro no necesitamos necesariamente una escuela más tecnológica. Necesitamos una escuela más inteligente en el uso de la tecnología. Una escuela que enseñe a leer cuando todos consumen fragmentos. A calcular cuando existen calculadoras. A escribir cuando existe la IA generativa. A memorizar aquello que conviene tener disponible mentalmente. A investigar cuando existe Google, Quora, ChatGPT,... A contrastar cuando existen millones de respuestas. A conversar cuando proliferan las pantallas. Y a pensar cuando las máquinas empiezan a hacerlo extraordinariamente bien. La innovación educativa no consiste en introducir cada novedad. Consiste en conservar lo que funciona (siempre ha sido mucho más difícil de discernir que lo que hay que sumar) y cambiar aquello que ha dejado de funcionar. 

Una década para recuperar el aprendizaje. El resultado de PISA 2025 debería provocar preocupación, pero no pesimismo. Los sistemas educativos pueden y deben cambiar. Existen países y territorios que han demostrado que es posible combinar equidad y excelencia. PISA identifica sistemas capaces de mantener buenos niveles de competencia básica junto con una distribución relativamente equitativa del rendimiento. La cuestión no es descubrir una fórmula mágica. No existe. La fórmula real es mucho menos espectacular y mucho más exigente: buenos profesores, buenos directores, familias implicadas, alumnos que estudian, currículos coherentes, evaluación rigurosa, lectura abundante, matemáticas sólidas, ciencia, disciplina razonable, tecnología bien utilizada y políticas educativas estables.

Y, por encima de todo, una sociedad adulta y consciente que vuelva a transmitir a sus jóvenes una idea esencial: aprender merece la pena. PISA 2025 no debería ser recordado dentro de diez años como el momento del desastre educativo. Debería convertirse en el momento en que decidimos cambiar de rumbo. No para volver al pasado. Sino para construir una escuela capaz de preparar a nuestros hijos y nietos para un mundo que será simultáneamente más tecnológico, más complejo y más humano. Porque la verdadera pregunta que plantea PISA no es qué posición ocupa España o Euskadi en una clasificación. La cuestión más trascendente es: ¿Qué estamos haciendo hoy para que las próximas generaciones puedan comprender mejor el mundo que nosotros? Y esa respuesta todavía está en nuestras manos.

@enjakeETB #PISA2015

Imagen de PISA 2015. Posts previos nuestros sobre PISA