

Muchos más posts sobre ROBOTS.Unsupervised Question Answering cc @MikeQuindazzi #AI #DeepLearning #BigData #Fintech https://t.co/nXOr6E6FX6 pic.twitter.com/3LJl6JPtzE
— Dzemal Arem (@AremDzemal) January 18, 2021


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El arte de la adaptabilidad. Los hijos mediados desarrollan una capacidad excepcional para adaptarse a circunstancias cambiantes. Han experimentado la vida como benjamines brevemente, como hermanos mayores después, y finalmente como mediadores entre generaciones dentro de su propia fratría. Esta multiplicidad de roles les enseña flexibilidad cognitiva y emocional. Aprenden a leer el ambiente familiar, a negociar espacios y a encontrar su lugar sin tener garantizado ni el prestigio del pionero ni la protección del último.
Esta adaptabilidad se traduce frecuentemente en habilidades sociales superiores. Los mediados suelen ser excelentes negociadores, pacificadores naturales y personas con alta inteligencia emocional. Su posición les obliga a desarrollar estrategias relacionales sofisticadas: no pueden recurrir a la autoridad del mayor ni al encanto del pequeño, así que construyen su identidad desde la diplomacia y la creatividad.
La paradoja de la invisibilidad. Sin embargo, esta misma posición intermedia conlleva riesgos significativos. El síndrome del hijo mediado, estudiado extensamente en psicología evolutiva, describe cómo estos niños pueden experimentar sentimientos de invisibilidad o falta de atención parental. Los padres, naturalmente sobrecargados, dedican energía considerable al primogénito por ser su primera experiencia y al benjamín por ser el último y más vulnerable. El mediado queda en una zona de menor intensidad afectiva, no por falta de amor, sino por economía emocional involuntaria.
Esta relativa invisibilidad puede generar inseguridad, necesidad de aprobación externa o tendencia a minimizar las propias necesidades. Algunos hijos mediados
desarrollan una independencia prematura,
no siempre saludable, al internalizar que deben resolver sus asuntos sin molestar demasiado. Otros buscan destacar mediante estrategias compensatorias: rebelión, logros académicos extraordinarios o
construcción de identidades muy diferenciadas
del resto de hermanos.
La construcción de una identidad propia. El desafío principal del hijo mediado es construir una identidad que no esté definida por contraste u omisión. Los padres conscientes pueden transformar esta posición en ventaja cultivando intencionalmente el reconocimiento individual de cada hijo. Esto implica tiempo exclusivo, celebración de logros específicos y validación de emociones particulares. Los mediados necesitan escuchar que son valiosos no por su posición en el orden fraternal, sino por quiénes son intrínsecamente.
Para los propios hijos mediados, entender su posición puede ser liberador. Reconocer que ciertas dinámicas familiares responden a patrones estructurales, no a deficiencias personales, permite reescribir narrativas internas limitantes. La posición intermedia, lejos de ser una condena, puede ser el origen de una personalidad equilibrada, empática y con notable capacidad para tender puentes.
En síntesis: Ser hijo mediado es vivir en el intermedio, ese espacio liminal que toda filosofía reconoce como lugar de transformación. Como en el pensamiento aristotélico sobre la virtud como término medio, o en la dialéctica hegeliana donde la síntesis emerge de la tensión, los hijos mediados encarnan la posibilidad de trascender dicotomías. Su desafío educativo y existencial consiste en convertir una posición aparentemente desventajosa en un observatorio privilegiado desde el cual comprender la complejidad humana. Con acompañamiento familiar consciente y autoconocimiento, esa posición intermedia puede ser no un vacío, sino un centro creativo desde donde construir una vida auténtica y plena.
¿Es el hijo mediano el gran olvidado o el estratega silencioso de la familia? 🧬https://t.co/0ZZVnbp8Fb
— Mikel Agirregabiria (@agirregabiria) January 27, 2026
En psicología lo llamamos el "sándwich existencial". Ni la novedad del primero, ni la protección del último. Habitar el centro es un arte de equilibrismo constante.
LO BUENO… pic.twitter.com/9V7u7Kcgeg
Ha surgido, en dos contextos muy diferentes, la referencia a Leviatán (Leviathan). Hemos recordado la historia y el significado de Leviatán: Del Monstruo Bíblico al Símbolo del Poder Absoluto. A lo largo de los tiempos, el término Leviatán ha representado diferentes conceptos, desde un monstruo mitológico hasta una metáfora del poder absoluto. Pero, ¿de dónde viene esta idea y qué significa hoy en día?
Origen: El Leviatán aparece en textos bíblicos como el Libro de Job (41:1-34) y los Salmos, descrito como una gigantesca criatura marina indomable, símbolo del caos y la fuerza del mal. Algunos estudiosos creen que pudo inspirarse en cocodrilos, serpientes marinas o antiguas deidades mitológicas de Oriente Medio.
En 1651, el filósofo Thomas Hobbes usó el término para titular su obra Leviatán o La materia, forma y poder de un estado eclesiástico y civil, en la que describe al Estado como un ente supremo que impone orden en la sociedad (Leviatán Político). Según Hobbes, sin un gobierno fuerte, la humanidad caería en un estado de naturaleza violento y anárquico, donde "el hombre es un lobo para el hombre".
En la cultura moderna, "Leviatán" se usa como sinónimo de poder desmesurado. Puede referirse a Estados totalitarios, burocracias gigantescas o incluso a megacorporaciones con un control excesivo sobre la sociedad. También ha aparecido en la literatura, el cine y la filosofía como un símbolo de opresión o caos. La historia del Leviatán plantea un dilema clave: ¿Es mejor un poder absoluto que garantice orden o el riesgo de la anarquía? Desde Hobbes hasta la actualidad, el debate sigue abierto.
El término Leviatán ha aparecido en numerosas obras literarias y filosóficas, además de influir en el cine, la política y la cultura en general. Aquí tienes algunas de sus referencias más destacadas:
El Leviatán sigue representando el poder incontrolable, ya sea el Estado, la naturaleza o el destino. Su imagen ha evolucionado, pero su esencia como símbolo de grandeza y peligro permanece intacta.
An 8 year old explains Hobbes' Leviathan (1651). I have taught undergrads who didn't understand it as well as this. pic.twitter.com/r9pU5657ne
— Marsh's Library (@MarshsLibrary) August 6, 2020
Su vida y obra han estado marcadas por una intensa actividad literaria, periodística y política (los tuits finales recogen algunas impresiones). También nos gusta recordar a Mario Benedetti (posts) cuando señaló: “A Vargas Llosa hay que leerlo, pero nunca escucharlo.”
Aquí presentamos un resumen de su vida y obra de Mario Vargas Llosa:
Nombre completo: Jorge Mario Pedro Vargas Llosa.
Nacimiento: 28 de marzo de 1936 en Arequipa, Perú.
Muerte: 13 de abril de 2025, Lima, Perú.
Infancia y juventud
Vargas Llosa pasó sus primeros años en Bolivia y luego en Piura y Lima, Perú. Estudió en colegios religiosos y militares, experiencias que luego marcarían muchas de sus novelas. Se formó en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (Lima), donde estudió Literatura y Derecho, y posteriormente obtuvo un doctorado en la Universidad Complutense de Madrid.
Carrera política
Aunque su carrera es predominantemente literaria, también incursionó en la política. En 1990 se presentó como candidato a la presidencia del Perú por el partido de derecha liberal Frente Democrático (FREDEMO), pero fue derrotado por Alberto Fujimori. Años más tarde, adoptó la nacionalidad española además de la peruana.
Obra literaria
Vargas Llosa es conocido por su estilo narrativo complejo, la experimentación formal y su crítica social y política. Su obra abarca novelas, ensayos, teatro y periodismo.
Etapas de su obra
Premios y reconocimientos: Premio Nobel de Literatura (2010): Por “su cartografía de las estructuras del poder y sus imágenes mordaces de la resistencia, la rebelión y la derrota del individuo”. Premio Príncipe de Asturias de las Letras (1986). Premio Cervantes (1994). Doctorados honoris causa por universidades de todo el mundo.
El adiós a Vargas Llosa pic.twitter.com/1eGcxCnUe8
— José Luis Sastre (@jl_sastre) April 14, 2025
Ciudadana del Perú te habla claro, clarito, clarinete, sobre Vargas Llosa
— Pedro Honrubia (@honrubiahurtado) April 14, 2025
Que cada cual llore a sus muertos. Y este en concreto no, no era de los nuestros, era un sujeto despreciable e infame 👇 pic.twitter.com/prYch6M4aP

Your dopamine levels from reading a book
— Alex & Books 📚 (@AlexAndBooks_) March 9, 2025
vs.
Your dopamine levels from scrolling social media pic.twitter.com/jYkVdRbELT
La Arquitectura de la Espontaneidad: Por qué "Impro" es el manual de sociología que no sabías que necesitabas, y que recomienda Palantir (post previo) a sus empleados. A menudo, los libros más reveladores sobre la condición humana aparecen en las estanterías equivocadas. Si visitas una librería, encontrarás "Impro: La improvisación y el teatro" (1979) en la sección de Artes Escénicas, encajonado entre manuales de iluminación y biografías de directores de cine. Sin embargo, reducir la obra maestra de Keith Johnstone a un manual para actores es un error de categorización fundamental.
"Impro" no es solo un libro sobre cómo actuar; es un tratado agudo y a veces doloroso sobre cómo la educación formal mutila la creatividad, cómo las jerarquías de poder (estatus) dictan cada una de nuestras interacciones sociales y qué sucede cuando decidimos dejar de censurar nuestra propia mente.
El Autor y el Contexto Histórico: Contra la "Alta Cultura". Para entender "Impro", hay que entender a Keith Johnstone (1933–2023). Johnstone no era un académico de torre de marfil; se forjó en el Royal Court Theatre de Londres en los años 50, el epicentro de la revolución teatral británica. En una época donde el teatro era literario, rígido y elitista, Johnstone dirigía el estudio de guionistas y lecturas de obras.
Su influencia histórica nace de una rebelión: se dio cuenta de que la educación y la "buena cultura" estaban produciendo actores (y personas) aburridos, pretenciosos y aterrorizados por el error. Mientras sus contemporáneos buscaban la perfección del texto, Johnstone buscaba la vitalidad del momento. Su trabajo sentó las bases de lo que hoy conocemos como Theatresports y la comedia de improvisación moderna, pero su objetivo original no era hacer reír, sino desbloquear la mente humana.
El Estatus: La Física de la Política y la Sociedad. El capítulo más influyente del libro, y el más relevante para el análisis político y social, es el dedicado al Estatus.
Johnstone argumenta que el estatus no es algo que "eres" (como tu clase social o tu cargo), sino algo que "haces". Es una serie de transacciones milimétricas que ocurren en cada interacción humana. Estatus Alto: Mantener el contacto visual, movimientos suaves, interrumpir, ocupar espacio. Estatus Bajo: Tocarse la cara, movimientos espasmódicos, dudar, contraer el cuerpo. "Vemos el estatus como un balancín: si yo subo, tú tienes que bajar." — Keith Johnstone.
Para un analista político, esta sección es oro puro. Explica por qué un candidato "intelectual" puede perder un debate contra un populista simplemente por su manejo corporal del espacio. Explica las dinámicas de poder en una oficina o en una cumbre internacional. Johnstone desmitifica el carisma, revelándolo como una técnica de manipulación del estatus que, una vez vista, no puede dejar de verse.
La Crítica Feroz a la Educación. Si el análisis del estatus es sociológico, la primera parte del libro es una crítica pedagógica devastadora. Johnstone sostiene que los niños nacen siendo creativos y espontáneos, y que el sistema educativo no desarrolla estas cualidades, sino que las atrofia sistemáticamente.
El libro detalla cómo la escuela nos enseña a temer el "error". En la improvisación (y en la innovación real), el error es un regalo, una oferta que debe ser aceptada. En la escuela, el error es castigado. Esto crea adultos que se autocensuran, que "bloquean" las ideas de los demás y las propias por miedo a parecer tontos.
Para Johnstone, la "normalidad" es una neurosis colectiva. Nos volvemos "sanos" (socialmente aceptables) a costa de perder nuestra imaginación. En un blog de educación, este es el punto neurálgico: ¿Estamos educando para la obediencia o para la capacidad de respuesta ante lo inesperado?
Espontaneidad y Política: El Peligro del "No". El concepto central de la técnica de Johnstone es la diferencia entre bloquear (negar la realidad que ofrece el otro) y aceptar (decir "sí, y..."). En un contexto social y político polarizado, el "bloqueo" es la norma. El debate político actual es una sucesión de bloqueos donde cada parte niega la premisa de la otra. "Impro" sugiere que la única forma de avanzar la narrativa —sea en una escena teatral o en una sociedad democrática— es aceptar la oferta del otro y construir sobre ella, incluso si es para redirigirla. Una sociedad que ha olvidado cómo improvisar es una sociedad estancada en el conflicto.
Leer "Impro" hoy, décadas después de su publicación, se siente extrañamente urgente. En una era dominada por la inteligencia artificial y la automatización, las cualidades que Johnstone defiende —la intuición, la conexión humana real, la vulnerabilidad y la capacidad de narrar historias colectivas— son precisamente las que nos hacen irreemplazables.
No leas este libro para ser actor. Léelo para entender por qué tu jefe te intimida, por qué los sistemas educativos fallan y cómo recuperar esa parte de tu cerebro que la sociedad te obligó a apagar hace años. Keith Johnstone entendió el fracaso escolar mejor que los Ministerios de Educación. Dejamos para un post ulterior desarrollar más a fondo el concepto de "Transacciones de Estatus" con ejemplos aplicados a la política actual.
¡Imagina un mundo donde la escuela NO mata tu creatividad... Keith Johnstone lo hizo en "Impro" (1979): "La mayoría de los niños entran a la escuela como signos de interrogación y salen como puntos finales". https://t.co/IPpwZu5VOp Nos enseña a decir "SÍ" a las ideas locas, a… pic.twitter.com/zJDj4OOTIN
— Mikel Agirregabiria (@agirregabiria) December 14, 2025