Mostrando las entradas para la consulta derechos niño ordenadas por fecha. Ordenar por relevancia Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas para la consulta derechos niño ordenadas por fecha. Ordenar por relevancia Mostrar todas las entradas

Evolución de las temáticas de este blog

¿Por qué lees este blog?, nos volvemos a preguntar como en 2006. Queremos responder a esta cuestión, con ayuda de la IA, concretamente de Gemini Pro y NotebookLM (ahora conocido como Gemini Notebook), hemos procedido a analizar cómo ha ido evolucionando las temáticas del blog.agirregabiria.net en los 25 años desde 2001 hasta 2025. Su resumen anual es el que sigue.

2002: Este blog sirvió como un amplio ventanal (mezclando frases célebres, fotografías, humor y reflexiones propias) hacia un mundo que estaba empezando a digitalizarse rápidamente, manteniendo siempre en el centro tu vocación educativa, el pacifismo y el humanismo.

2003: El 2003 fue un año centrado en la crítica sociopolítica (abordando nacionalismos, la guerra, y la crisis institucional), la reflexión poética sobre la cotidianidad ("Duerme rápido", "Un día, una vida"), y la defensa firme del pacifismo y el periodismo en tiempos convulsos. 

2004: Durante este año la atención giró fuertemente hacia la política estatal ("Aznar is different", las tensiones autonómicas y la educación en manos de los políticos), el impacto emocional del terrorismo y la paz, combinados con constantes apuntes sobre paternidad y educación afectiva.

2005: En 2005 el blog se consolidó en su labor divulgativa y humanista, cuestionando los valores de la sociedad contemporánea, criticando la "telebasura" y reflexionando sobre derechos humanos universales, todo mientras empezaba a documentar con mayor asiduidad eventos de tu municipio y de Bilbao.

2006: Este año destacó por la incursión de lleno en la "Web 2.0", discutiendo activamente sobre la democratización de la información, el fenómeno de los blogs frente a los medios tradicionales, y promoviendo intensamente causas solidarias globales y derechos de las minorías.

2007: El 2007 se definió por la convergencia entre tecnología y educación ("Second Life", redes nacientes como Twitter) junto con la consolidación de tu activismo digital, sumado a reseñas de cine ("El niño con el pijama de rayas") y profundas reflexiones sobre la sostenibilidad y la pobreza global.

2008: Durante este año abordaste extensivamente el auge de nuevas plataformas (Facebook, Amazon Kindle), combinando tu "tecno-optimismo" con debates sociopolíticos locales, reseñas del profesorado en Finlandia, y un continuo homenaje a pensadores y figuras inspiradoras (Richard Feynman, Simone de Beauvoir).

2009: El blog se enfocó fuertemente en la crisis económica que comenzaba a golpear globalmente, el papel de la educación como principal motor de resiliencia frente a la adversidad, y la consolidación de la comunidad vasca de bloggers y el asociacionismo ciberactivista.

2010: En 2010 marcaste un hito en tu activismo por la transparencia (como el apoyo manifiesto a WikiLeaks), reflexionaste sobre los desequilibrios económicos y de género en foros como el Club de Roma, y combinaste estos debates con la pasión por la gastronomía y la fotografía local.

2011: Este fue un periodo dominado por homenajes biográficos (como Steve Jobs), críticas al panorama sociolaboral juvenil (la generación indignada), la constante exploración de recursos tecnológicos educativos y reflexiones fotográficas desde el fotoblog "Las 365 miradas".

2012: En 2012 destacaste por ser un combativo "ciberactivista" en defensa del empoderamiento ciudadano y blogger, y los derechos frente a los gigantes tecnológicos (como Google), al mismo tiempo que te consolidabas como una voz atenta a la modernización educativa, el ecologismo y las elecciones vascas. 

2013: Durante 2013 tu atención se dividió entre los estragos de la recesión económica en la vida política ("La hora del emprendizaje y la innovación social") y la "REDucación" expandida, promoviendo debates éticos, la cultura de la participación ciudadana y el uso del transporte sostenible.

2014: El blog funcionó este año como un ágora sobre la innovación disruptiva en las aulas, la necesidad imperiosa de revisar nuestros pactos sociales en Europa y Euskadi, y la recopilación incesante de conferencias, libros y charlas TED inspiradoras.

2015: En 2015 afianzaste tus publicaciones sobre la filosofía del día a día, realizando un balance retrospectivo sobre tu amplia gama de intereses (más de 2400 posts de educación y casi 1000 de autoayuda hasta esa fecha), y apostando por la madurez del pensamiento ético frente a la inmediatez digital.

2016: Este periodo destacó por una reflexión más íntima sobre la vejez, la longevidad, y el legado, en equilibrio con la constante observación de cómo la revolución digital continuaba remodelando sectores como el periodismo, la economía colaborativa y la vida comunitaria en Getxo.

2017: Durante 2017 el foco se centró en la ecología, la crisis climática, y los desafíos geopolíticos europeos y mundiales, equilibrando el pesimismo de las noticias internacionales con historias locales de superación, innovación educativa y resiliencia humana.

2018: Este año marcaste una clara transición hacia el análisis de la movilidad del futuro (con la llegada de tu Tesla Model 3), la inteligencia artificial emergente, y mantuviste tu mirada crítica sobre la polarización política y la pérdida de valores humanistas en la sociedad mediática.

2019: En 2019 las reflexiones oscilaron entre la alarma ante el "ajuste económico" inminente, el auge de extremismos y racismo (como "elefantes en la habitación" de la sociedad), y la búsqueda de refugio en la literatura, el cine, y la calidez de las relaciones intergeneracionales.

2020: Un año ineludiblemente marcado por la pandemia, donde tu bitácora se transformó en un diario de resiliencia frente a la crisis sanitaria, debatiendo sobre aerosoles ("virosoles"), los confinamientos, la importancia del cuidado a los mayores y las lecciones existenciales derivadas del aislamiento. 

2021: En 2021 profundizaste en la "cliodinámica" (historia predictiva), las secuelas sociales post-pandémicas, el papel crucial de los avances biológicos y tecnológicos (como ChatGPT-3), y pusiste especial énfasis en el envejecimiento activo a través del nacimiento de las "InTertulias". 

2022: Este año estuvo fuertemente marcado por la movilidad eléctrica (eventos de AUVE), los diálogos intergeneracionales profundos (InTertulias), el activismo pacífico ante la invasión de Ucrania, y tu ambicioso proyecto de exploración local documentado con drones (#53Municipios).

2023: Durante 2023 la atención de tu blog giró en torno al perfeccionamiento de la Inteligencia Artificial, las disrupciones sociales causadas por las nuevas economías tecnológicas, el valor del estoicismo frente a un mundo acelerado, y un análisis riguroso de la situación geopolítica. Todo ello sin perder de vista tu habitual análisis filosófico y tecnológico.

2024: En 2024 las publicaciones actuaron como un repositorio de reflexiones maduras sobre el "tecno-feudalismo", la longevidad y la salud, y una preparación mental y filosófica hacia los retos inminentes de la sociedad global, siempre acompañado de reseñas de pensamiento estructuralista.

2025: El 2025 representó la consagración de tu bitácora (celebrando 10.000 posts y el 25 aniversario), centrándote en advertencias sobre la "teoría de la estupidez", sesgos cognitivos, el meliorismo (la creencia en que el mundo puede mejorar con nuestra acción) y la defensa de la verdad en un panorama político convulso.

Preguntas que Google no podía responder y la IA sí

Hoy que hacia las 16h hemos alcanzado los 22 millones de visitas (posts) tras 11 días desde el anterior millón, nos planteamos que supone la IA en la carrera por la información.  Google señalaba, la IA responde: ¿qué cambia cuando preguntamos? Veamos una breve historia de la evolución desde el siglo XIX. En 1896, un abogado belga llamado Paul Otlet abrió en Bruselas un servicio singular: quien pagara podía enviarle una pregunta por correo y recibir copias de las fichas que la respondían. Su archivo, que acabaría llamándose Mundaneum, llegó a reunir millones de ellas. Era un buscador de papel, y funcionaba con sellos.

Más de un siglo después, Google resolvió la misma tarea en milisegundos. Su algoritmo de 1998, PageRank, medía la importancia de una página por los enlaces que la señalaban: señalar, convertido en método. Como el Mundaneum, nos devolvía documentos, no respuestas. Como los Pínakes de Calímaco en la Alejandría del siglo III a. C., como las remisiones de la Enciclopedia de Diderot —con las que trató de sortear la censura—, como el memex que Vannevar Bush imaginó en 1945: instrumentos para llegar al saber, no para entregarlo. Por eso había preguntas que Google no podía responder y que la inteligencia artificial sí contesta, con ventajas y con riesgos. 

Las preguntas que Google no podía responder. Google brilló con lo que ya tenía página: el horario de un tren, el año de una batalla. Fallaba cuando la pregunta no coincidía con nada escrito, y eso ocurre más de lo que parece: Google repite desde 2013 que el 15 % de sus búsquedas diarias son inéditas. Hablamos de preguntas compuestas («¿qué ruta de tres días me conviene por Lisboa si no soporto las cuestas?»), de preguntas con nivel («explícame la entropía como a un estudiante de Filología») o de preguntas que piden réplica («dame tres objeciones serias a este argumento»). Ante ellas, el buscador nos dejaba diez enlaces y el trabajo de síntesis por delante. 

Lo que cambia con la inteligencia artificial. La IA cambia la forma de pedir y de recibir: la pregunta puede ser un pensamiento entero, la respuesta llega compuesta y cabe la réplica. Google lo constata con sus propios datos: en mayo de 2026 informó de que, en Estados Unidos, la consulta media de su Modo IA triplica en longitud a la de una búsqueda tradicional.

Aquí asoma la paradoja. Con Google había que juzgar entre diez páginas; con la IA se corre el riesgo de aceptar una sola voz que suena segura. Un estudio de la Unión Europea de Radiodifusión y la BBC (octubre de 2025) halló al menos un problema significativo en el 45 % de las más de tres mil respuestas que cuatro asistentes dieron a preguntas sobre noticias, desde fuentes mal atribuidas hasta datos inventados u obsoletos. Los modelos mejoran deprisa; la comprobación sigue siendo cosa del lector. Y hay un efecto de segundo orden. En marzo de 2025, Pew Research Center observó, en una muestra de 900 adultos estadounidenses, que ante un resumen de IA los usuarios de Google pulsaban un enlace tradicional en el 8 % de las visitas, frente al 15 % cuando no lo había. Si la respuesta nos basta, ¿quién visitará las páginas de las que se nutre? A quienes escribimos en la red la pregunta nos concierne. 

Buscar sigue siendo cosa nuestra. Cambian los instrumentos —rollo, ficha, enlace, conversación—; la tarea de dudar y comprobar sigue siendo nuestra. La IA puede ahorrarnos el rastreo, no la duda. Concluimos con 5 preguntas, la quinta es la mejor, que antes exigían mucho trabajo:

1. ¿Cómo se relacionan tres ideas que aparecen en disciplinas diferentes? Podemos pedir que se conecten, por ejemplo, la neurociencia del aprendizaje, la motivación escolar y el diseño de herramientas educativas. Antes necesitábamos localizar artículos especializados, leerlos y construir una síntesis. Ahora podemos solicitar un primer mapa conceptual, pedir ejemplos y profundizar en las relaciones que nos interesen. La respuesta inicial no sustituye la investigación: nos ayuda a comenzar.

2. ¿Puedes explicármelo de tres maneras distintas? Un mismo concepto puede explicarse a un niño de diez años, a un estudiante universitario o a una persona especializada. La IA permite adaptar vocabulario, extensión y ejemplos, además de reformular una explicación cuando no la entendemos. Para la educación, esta capacidad abre oportunidades de personalización difíciles de conseguir mediante una página estática. 

3. ¿Qué tienen en común dos acontecimientos separados por siglos? Podemos comparar revoluciones tecnológicas, sistemas educativos o crisis económicas, solicitando semejanzas, diferencias y límites de la comparación. El buscador tradicional encontraba documentos sobre cada asunto; la IA puede proponer una estructura comparativa que después debemos comprobar.

4. ¿Qué información necesito para tomar una decisión? Ante una compra, un viaje o la elección de una tecnología, podemos pedir criterios, ventajas, inconvenientes y preguntas pendientes. La respuesta resulta especialmente útil cuando no sabemos todavía qué debemos investigar. Si la decisión afecta a nuestra salud, patrimonio o derechos, las fuentes autorizadas y el asesoramiento profesional siguen siendo esenciales.

5. ¿Qué preguntas no me estoy haciendo? Quizá esta sea la posibilidad más interesante. Podemos presentar una idea, un proyecto educativo o un argumento y pedir que identifique supuestos ocultos, objeciones y perspectivas alternativas. La IA puede ayudarnos a pensar contra nuestras propias intuiciones, siempre que no confundamos sus sugerencias con una evaluación infalible.

Cuentos navideños que ninguna IA podría imaginar jamás

Para un blog que navega entre la tecnología y la lírica, hay que seguir creando cuentos y no basta con decir que la IA "no tiene sentimientos". Hay que explicar por qué su arquitectura probabilística choca contra la pared de la íntima experiencia humana. Con sempiterna nostalgia y bajo el árbol de Navidad, tirando de humanidad y generatividad, sin recurrir al prompt de turno, el reto es describir la fragilidad humana en una época de solidaridad.

Cierto que vivimos, y lo que se avecina es impensable, en la era de la "creatividad estadística". Hoy, cualquier modelo de lenguaje de gran tamaño (LLM) puede redactar, en segundos, un cuento sobre un reno que pierde su nariz roja o un robot que descubre el significado de la generosidad. Son relatos impecables, con una estructura de tres actos perfecta y una moraleja reconfortante. Sin embargo, todos comparten un aroma común: el de la media aritmética. Son historias nacidas del promedio de todo lo que ya se ha escrito.

La trampa de la perfección algorítmica. La Inteligencia Artificial trabaja mediante la predicción del "siguiente token más probable". Si le pides un cuento navideño, acudirá a los patrones de Dickens, a la estética de Coca-Cola y a la estructura de las películas de sobremesa. El resultado será acogedor, pero carecerá de "astillas".

Lo que la IA no puede imaginar no es la magia, sino la belleza de lo que no encaja. El silicio no entiende la melancolía de un juguete roto que, precisamente por estar roto, se convierte en el favorito. No comprende que la Navidad no ocurre en el árbol perfecto de Instagram, sino en el espacio entre lo que esperábamos y lo que realmente sucedió.

El cuento que ninguna IA escribiría jamás. Imaginemos un relato titulado "La Caja de Luces Fundidas". En él, no hay rescates heroicos ni milagros deslumbrantes. Trata sobre un niño que, al ayudar a su abuela a decorar un árbol raquítico, descubre una caja de bombillas viejas que ya no encienden.

Una IA resolvería el conflicto haciendo que las luces brillen por arte de magia o que el niño aprenda una lección sobre el reciclaje. Pero el cuento humano "imposible" para la IA sería aquel donde las luces siguen fundidas, y el clímax consiste en la abuela describiendo el color de cada una de esas bombillas muertas basándose en los recuerdos de los inviernos de 1964 o 1982.

El valor pedagógico no está en la resolución (el "output"), sino en la transmisión de la pérdida y la persistencia de la memoria a través de lo inútil. La IA, diseñada para la optimización y la resolución de problemas, tiene dificultades intrínsecas para valorar lo que no sirve para nada, que es, a menudo, donde reside lo sagrado.

Ética y Educación: El derecho al "error" humano. Desde una perspectiva educativa, delegar nuestras historias a la IA conlleva un riesgo ético: la homogeneización del asombro. Si alimentamos a los niños solo con relatos generados por modelos que evitan el riesgo, la ambigüedad y el dolor real, estamos atrofiando su capacidad para procesar la complejidad de la vida.

La educación humanista debe defender el "cuento con errores". Ese relato que un padre inventa antes de dormir, donde se equivoca de nombre, donde la trama no tiene sentido lógico, pero donde hay un hilo de verdad biológica y una conexión emocional que ningún servidor en la nube puede procesar. La IA no puede imaginar este cuento porque no tiene cuerpo; no sabe lo que es el frío en los pies, el olor a mandarina o el miedo irracional a que el tiempo pase demasiado rápido.

Pero la Navidad, en su esencia más profunda y pedagógica, no es un promedio. Es una anomalía. Es el territorio de lo que los científicos cognitivos llaman qualia: la experiencia subjetiva e intransferible de lo vivido. La genuina Navidad es, en términos técnicos, un glitch (un error) en el sistema de la lógica productiva. Es el momento en que decidimos que el tiempo de estar con otros vale más que la eficiencia.

La Navidad es, entre muchas otras cosas, un laboratorio emocional. Un espacio donde se mezclan memoria, imaginación, tradición y deseo. Y, sin embargo, en plena era de la inteligencia artificial, surge una pregunta que parece inocente pero que abre un debate profundo: ¿puede una IA imaginar un cuento infantil navideño que no esté ya contenido, de algún modo, en sus datos?

La cuestión no es trivial. Los cuentos infantiles son artefactos culturales que condensan valores, miedos, aspiraciones y contradicciones de una sociedad. No son solo historias: son pedagogía emocional. Y la Navidad, con su mezcla de magia, nostalgia y ritual, es un terreno especialmente fértil para esa pedagogía.

La imaginación humana como territorio irreductible. Un cuento infantil navideño que la IA jamás podría imaginar no es necesariamente un cuento complejo, ni oscuro, ni filosófico. Podría ser, paradójicamente, algo muy sencillo: una historia nacida de una vivencia íntima, de un gesto irrepetible, de un recuerdo que no está en ninguna base de datos.

Imaginemos, por ejemplo, que una niña de siete años inventa un cuento sobre un calcetín que se siente solo porque todos los demás tienen dueño, y que en Nochebuena descubre que su misión no es guardar regalos, sino calentar los pies fríos de quienes llegan tarde a casa.

La Navidad como territorio de lo no cuantificable. La Navidad es un fenómeno cultural saturado de símbolos: luces, villancicos, rituales familiares, expectativas, tensiones, reconciliaciones. Una IA puede describirlos, clasificarlos, analizarlos. Pero no puede experimentar la mezcla contradictoria de emociones que provoca una mesa llena de gente que se quiere y se irrita a partes iguales.

El cuento imposible en este extraño tiempo de algoritmos y villancicos. Quizá el cuento infantil navideño que la IA jamás podría imaginar no sea un cuento concreto, sino un tipo de cuento: aquel que nace de una vivencia irrepetible.

El cuento que surge cuando un niño observa cómo su abuelo, que siempre fue serio, se emociona al colgar un adorno antiguo. O cuando una madre inventa una historia improvisada para consolar a su hija en una noche de tormenta. O cuando un adolescente decide escribir un cuento para un hermano pequeño que aún cree en la magia.

Esos cuentos no están en ninguna base de datos. No pueden inferirse estadísticamente. No pueden replicarse. Son cuentos que existen porque alguien estuvo allí. Porque alguien sintió algo. Porque alguien quiso contarlo. Y esa es, quizá, la lección más importante: la imaginación humana no es sustituible porque no es transferible.


Pepe Mujica: el presidente más pobre, pero rico en dignidad

Con profunda tristeza, el pueblo uruguayo y el mundo entero despiden a José “Pepe” Mujica, quien falleció ayer en Montevideo a los 89 años. Exguerrillero, senador, presidente y símbolo de la humildad en la política, Mujica deja un legado que trasciende fronteras y generaciones.

Nacido el 20 de mayo de 1935, Mujica fue una figura central en la historia reciente de Uruguay. En su juventud militó en el Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros, por lo que pasó más de una década preso durante la dictadura militar. Con la restauración de la democracia, se incorporó a la vida política formal, primero como diputado, luego como senador, y finalmente como presidente de la República Oriental del Uruguay entre 2010 y 2015.

Durante su mandato, José Mujica fue conocido mundialmente por su estilo austero: vivía en una modesta chacra, conducía su viejo Volkswagen Beetle y donaba gran parte de su sueldo presidencial. Bajo su liderazgo, Uruguay impulsó reformas progresistas como la legalización del matrimonio igualitario, la regulación del mercado del cannabis y la promoción de los derechos humanos.

Pero más allá de las leyes, Mujica será recordado por su forma de ver la vida. Su oratoria sencilla pero profunda, su sabiduría campesina y su incansable llamado a la sobriedad, la justicia y la solidaridad lo convirtieron en una figura admirada a nivel global.

“Pobre no es el que tiene poco, sino el que necesita infinitamente más”, dijo alguna vez. Esa frase sintetiza su filosofía. José Mujica parte, pero deja sembradas sus ideas en quienes sueñan con una política más humana, más honesta y más comprometida con los valores esenciales de la vida. Le sobreviven su esposa, la exsenadora y ex primera dama Lucía Topolansky, sus compañeros de lucha, sus seguidores y millones de admiradores alrededor del mundo.

Las principales obras de José Mujica y algunas de sus citas más representativas, que capturan su pensamiento político, ético y humano: 

1º Legalización del matrimonio igualitario (2013): Uruguay se convirtió en uno de los primeros países de América Latina en reconocer el derecho al matrimonio entre personas del mismo sexo.

2º Regulación del mercado del cannabis (2013): Promovió la legalización y regulación estatal del cannabis, como una estrategia innovadora de salud pública y lucha contra el narcotráfico.

3º Reforma educativa y políticas sociales: Impulsó programas de acceso a la educación, la inclusión social y el apoyo a sectores vulnerables, especialmente a través del Plan Ceibal (una computadora por niño).

4º Estilo de vida austero: Donaba hasta el 90% de su salario presidencial a organizaciones benéficas y vivía en su chacra, lo cual lo convirtió en un símbolo mundial de humildad y coherencia.

5º Defensa del medioambiente y la vida sencilla: Mujica defendió la “sobriedad voluntaria” y criticó el consumismo, lo cual expresó con fuerza en foros internacionales como la ONU y la Cumbre de Río+20.

Algunas de las citas célebres de José Mujica:


“Venimos al mundo para ser felices, no para ser perfectos.” Una reflexión sobre la condición humana y la búsqueda de una vida con sentido.
“Cuando compras algo, no lo pagas con dinero; lo pagas con el tiempo de tu vida que tuviste que gastar para conseguir ese dinero.” Frase dicha en Río+20, que se volvió viral y ampliamente citada por su poder filosófico.
“La política es la lucha por la felicidad de todos.” Mujica veía la política como un acto de servicio, no de poder. 
“Si tuviera que definir la libertad, diría que es tener tiempo para gastarlo en lo que a uno le gusta.” Una visión humanista de la libertad, ligada al tiempo y no al dinero.

José Mujica no escribió libros en el sentido tradicional durante su presidencia, pero muchos discursos, entrevistas y conversaciones han sido recopilados en textos como: “Una oveja negra al poder” (de Andrés Danza y Ernesto Tulbovitz) – Biografía autorizada con muchas anécdotas y reflexiones. “Mujica por Pepe” (de Darío Klein) – Entrevistas y reflexiones en primera persona. “El poder de la palabra” – Compilación de sus discursos y frases más destacadas.

Por qué los libros prolongan nuestras vidas

No hace mucho tiempo me entretenía imaginándome a aquellos progenitores nuestros que hablaban de sus esclavos adiestrados en trazar caracteres cuneiformes como si fuesen modernos computers. Me entretenía, pero no bromeaba. Cuando hoy leemos artículos preocupados por el porvenir de la inteligencia humana frente a nuevas máquinas que se aprestan a sustituir nuestra memoria, advertimos un aire de familia. Quien entiende algo del tema reconoce pronto el pasaje del Fedro platónico, citado innumerables veces, en el cual el faraón pregunta con preocupación al dios Toth, inventor de la escritura, si este diabólico dispositivo no hará al hombre incapaz de recordar y, por lo tanto, de pensar.

La misma reacción de terror debe de haber sentido quien vio por primera vez una rueda. Habrá pensado que nos olvidaríamos de caminar. Acaso los hombres de aquel tiempo estaban más dotados que nosotros para realizar maratones en los desiertos y en las estepas, pero morían antes y hoy serían dados de baja en el primer distrito militar. Con esto no quiero decir que, por esa razón, no nos debamos preocupar de nada y que tendremos una bella y sana humanidad habituada a merendar sobre la hierba de Chernobyl; si acaso, la escritura nos ha hecho más hábiles para comprender cuándo debemos detenernos, y quien no sabe detenerse es analfabeto, aunque vaya en cuatro ruedas. 

El malestar que producen las nuevas formas de captar la memoria se ha producido siempre. Frente a los libros impresos en mal papel que daba la idea de que no resistiría más de quinientos o seiscientos años, y con la idea de que aquello podía estar ya en manos de todos, como la Biblia de Lutero, los primeros compradores gastaban una fortuna para hacer miniar a mano las iniciales, para, gracias a ello, tener la impresión de poseer aún manuscritos de pergamino. Hoy esos incunables miniados cuestan un ojo de la cara, pero la verdad es que los libros impresos ya no tenían necesidad de ser miniados. ¿Qué hemos ganado? ¿Qué ha ganado el hombre con la invención de la escritura, la imprenta, las memorias electrónicas?

En una ocasión, Valentino Bompiani hizo circular una frase: “Un hombre que lee vale por dos”. Dicha por un editor, podría ser entendida solamente como un eslogan feliz, pero pienso que significa que la escritura (en general, el lenguaje) prolonga la vida. Desde los tiempos en que la especie comenzaba a emitir sus primeros sonidos significativos, las familias y las tribus necesitaron de los viejos. Quizá primero no servían y eran desechados cuando ya no eran eficaces para la caza. Pero con el lenguaje, los viejos se han convertido en la memoria de la especie: se sentaban en la caverna, alrededor del fuego y contaban lo que había sucedido (o se decía que había sucedido, ésta es la función de los mitos) antes de que los jóvenes hubieran nacido. Antes de que se comenzara a cultivar esta memoria social, el hombre nacía sin experiencia, no tenia tiempo para forjársela y moría. Después un joven de veinte años era como si hubiese vivido cinco mil. Los hechos ocurridos antes de que él naciera, y lo que habían aprendido los ancianos, pasaban a formar parte de su memoria. 

Hoy los libros son nuestros viejos. Nos nos damos cuenta, pero nuestra riqueza respecto del analfabeto (o del que, alfabeto, no lee) consisten en que él está viviendo y vivirá su vida y nosotros hemos vivido muchísimas. Recordamos, junto a nuestros juegos de infancia, los de Proust, sufrimos por nuestro amor, pero también por el de Píramo y Tisbe; asimilamos algo de la sabiduría de Solón; nos ha estremecido ciertas noches de viento en Santa Elena y nos repetimos, junto con la fábula que nos ha contado la abuela, la que había contado Scheherezade. 

Esto podría dar a alguien la impresión de que, no bien nacemos, somos ya insoportablemente ancianos. Pero es más decrépito el analfabeto (de origen o de retorno) que padece de arterioesclerosis desde niño, y no recuerda (porque no sabe) qué ocurrió en los Idus de Marzo. Naturalmente, también podríamos recordar mentiras, pero leer ayuda a discriminar. No conociendo las culpas de los demás, el analfabeto ni siquiera conoce los propios derechos.  

El libro es un seguro de vida, una pequeña anticipación de inmortalidad. Hacia atrás (¡ay!) más que hacia adelante. Pero no se puede tener todo y al instante. 

Humberto Eco, Roma1991, Perché i libri allungano la vita. Fue un filósofo y escritor italiano, autor de numerosos ensayos sobre semiótica, estética, lingüística y filosofía, así como de varias novelas, entre ellas "El nombre de la rosa".

Arsène Lupin, el caballero ladrón (Gentleman Cambrioleur)

Arsène Lupin, el caballero ladrón (Gentleman Cambrioleur)
Arsenio Lupin, Arsène Lupin en francés, es un ladrón de guante blanco creado en las veinte novelas de detectives del escritor francés Maurice Leblanc. Un referente en la literatura francesa que ha aparecido en numerosas secuelas escritas por otros autores, en películas, y en adaptaciones para televisión, teatro y cómic. Incluso anime y anime como se puede ver en este enlace.

Su autor, Maurice Leblanc (1864-1941), fue contemporáneo de Arthur Conan Doyle, y la popularidad que alcanzó el personaje de Arsène Lupin en Francia puede ser comparada con la del detective británico Sherlock Holmes en los países anglosajones. Por todo ello es uno de los elegidos por nuestros nietos que leen preferentemente en la lengua de Molière.Arsène Lupin, el caballero ladrón (Gentleman Cambrioleur)

Arsenio Lupin apareció por primera vez en una serie de relatos publicados en la famosa revista mensual 'Je Sais Tout' en plena 'belle époque' (1905). Su libro en ocho capítulos, Arsenio Lupin, Caballero Ladrón, puede leerse en español PDF en este enlace.

Es una especie de Robin Hood de los bajos fondos. ducho en derecho, medicina, artes marciales (su padre fue profesor de esgrima o boxeo, entre otros) y prestidigitación al más puro estilo Houdini, además de ser un auténtico seductor con las damas que no tiene nada que envidiar a James Bond. Un héroe de los bajos fondos, culto que habla latín, en definitiva, a cuya perspicacia nadie escapa, pues Leblanc aprovechó en sus novelas para hacer un retrato irónico de la policía francesa. 

Netflix ha relanzado este personaje (que ya estaba entre nuestros preferidos) con una serie francesa 'Lupin', que se estrenó hace unas semanas (véase un trailer al final del post). Incluso ha confirmado ya una segunda temporada en Netflix tras el éxito apabullante de la primera. El carismático Omar Sy ('Intocable') protagoniza el que está siendo el fenómeno de estos días, la historia de Assane Diop, un hombre que encuentra un libro sobre Arsène Lupin que tiene el poder de concederle riqueza y recursos. 

La serie Lupin es un constante homenaje al personaje, al autor y a sus libros. Maravilloso el legado del libro que pasa de abuelo, a padre y a hijo en un guiño intergeneracional donde un formato moderno recupera una historia que cuenta con más de un siglo. Hay que aprender de los franceses en esta forma de recuperar a sus clásicos del folletín para crear obras de arte contemporáneas. Sin desvelar ningún spoiler, la obra completa sobre Arsène Lupin aparece reiteradamente desde el primer capítulo como algo que forma parte del legado cultural del protagonista desde niño y de su padre, de uno de los policías que encuentra la relación,...
Un resumen en español del personaje original en los cómics.

Un precedente real que quizá inspiró el personaje de Arsène Lupin existió. Su nombre fue Alexandre M. Jacob (mejor conocido como Marius Jacob). Ha sido, hasta la fecha, uno de los más célebres bandidos anarquistas de todos los tiempos. Nació el 28 de septiembre de 1879 en Marsella (el personaje de Lupin, por su parte, nace en Blois en 1874), en el seno de una familia obrera, y su vida fue, sin duda, digna de ser relatada. A los 12 años se enroló como aprendiz de marinero en un viaje que le llevaría a Sídney y después desertó de la tripulación, hasta convertirse en pirata. 

Marius Jacob volvería a Marsella en 1897 renunciando a la vida marina y acompañado de unas fiebres frecuentes que sufriría el resto de su vida. "Vi el mundo y no es hermoso". Más tarde, siendo aprendiz de tipógrafo, acudiría a reuniones anarquistas, fue pillado con explosivos tras una serie de robos menores y condenado a seis meses de prisión, tras los cuales tuvo dificultades para reintegrarse. Tras huir del manicomio de Aix-en-Provence (había fingido sufrir alucinaciones para evitar una pena de cinco años de prisión), organizó una banda que se hacía llamar Los trabajadores de la noche (Travailleurs de la nuit).
Marius Jacob, inspirador del personaje Arsène Lupin
Marius Jacob detenido por la policía francesa

Habían de cumplir una serie de principios para poder formar parte de la banda de Marius Jacob: no asesinar, excepto para proteger la propia vida o escapar de la policía, robar solo a los parásitos sociales (empresarios, jueces, soldados y el clero), y nunca a aquellos con profesiones consideradas útiles (artistas, arquitectos, médicos...), y donar un porcentaje de dinero a la causa anarquista. 

Para saber si la persona en cuestión a la que pretendían atracar se encontraba en su domicilio, Jacob y compañía introducían trozos de papel bajo la puerta y volvían al día siguiente para comprobar si estos seguían en su sitio. También entraban en las casas por el suelo, desde el techo del piso inferior. Entre 1900 y 1903, Los trabajadores de la noche efectuaron más de 105 robos en París, aunque con el paso del tiempo Jacobs empezaba a pensar que su causa no tenía sentido. 

Detenido en 1905, se salvó de la guillotina, pero fue condenado a trabajos forzados en Cayena (en la Guayana francesa), hasta que regresó a Francia en 1928. Después vivió trabajando como vendedor ambulante de telas. El resto de su vida es un misterio. 

Se cree que en 1936 estuvo en Barcelona ayudando a la CNT y finalmente se suicidó el 28 de agosto de 1954 en Bois-Saint-Denis, donde residía. "Sois demasiado jóvenes para poder apreciar el placer que proporciona irse gozando de excelente salud, burlándose de todas las enfermedades que acechan a la vejez. Allá están todas estas asquerosas reunidas, listas para devorarme. Pero voy a defraudarlas. Yo he vivido y ya puedo morir", le escribiría a sus amigos antes de fallecer. 
'Por qué he robado y otros escritos', en español en la editorial Pepitas de Calabaza, narra las pericias vitales de este particular personaje, que ha salido a la palestra de nuevo gracias a la serie de Netflix, un Robin Hood que se defendería así: "Antes que verme enclaustrado en una fábrica como en una cárcel, antes que mendigar aquello a lo que tengo derecho, he preferido sublevarme y combatir metro a metro a mis enemigos, haciendo la guerra a los ricos (...). Prefiero ser un cínico consciente de sus derechos que un autómata o una estatua".

Peso: 90,3 Kg (IMC=27.0). Adelgazar hasta 84 Kg (IMC=24,9)

Doble edadismo con el coronavirus

Parques infantiles cerrados, pero bares abiertos 
Vivimos en una sociedad adultocéntrica, que discrimina sin percibirlos o desdeñándoles a menores y mayores, un doble edadismo que se ha manifestado con toda su crudeza en este período del COVID-19, que quizá haya venido para quedarse. Todo pensado, organizado y calculado para el bienestar de quienes toman las decisiones: El resto es olvidado o, a lo sumo, paternalistamente contemplado.

En el discurso de las restricciones en los tramos de salida de los menores (incluidos adolescentes) o mayores, cada día son más perceptibles las disonancias cognitivas. Enumeremos algunas de estas paradojas incomprensibles, excepto bajo el sesgo de la edad:
La situación es peor para la infancia que para la madurez o vejez, por el simple hecho -corregible- de que no tienen capacidad de votar. Por ello, siempre hemos defendido el VOTO INFANTIL (post de 2004) que ejercerían los progenitores desde el nacimiento de cada niña o niño.
Doble edadismo con el coronavirus
Proseguimos con nuestra campaña a favor de las #MascarillasObligatorias en todos los lugares públicos, cerrados o abiertos. Casi estamos a punto de lograr nuestro objetivo,... en un tiempo de desescalada (web imprescindible por Distrito Postal) donde aumenta el contacto y la cercanía interpersonal. 
Para concluir, una maravillosa lección de resiliencia para la infancia o para cualquier momento de la vida. Aprendizaje básico de un experto como Boris Cyrulnik con una historia personal memorable.

Resistiré de la Fundación JuegaTerapia

Con ocasión del pasado 15 de febrero, fecha en la que se celebra el Día Internacional del Cáncer Infantil, se relanzó la Fundación JuegaTerapia con este impactante vídeo "Resistiré". El lema es tan valiente como afirmar: "La quimio jugando se pasa volando".

 En el videoclip, varios niños que padecen la enfermedad versionan la canción del Dúo Dinámico 'Resistiré' (ver el tema original) que ha cedido los derechos para la ocasión. Cuenta la historia de una niña que a través del juego consigue evadirse de la dura rutina del hospital. Así, se introduce dentro de la pantalla de un videojuego e intercambia bailes y juegos con otros niños. 

La Fundación JuegaTerapia trabaja por y para los niños enfermos de cáncer en los hospitales. Su lema es "la quimio jugando se pasa volando". Cada año se diagnostican en España 1.400 nuevos casos de cáncer infantil según la Federación Española de Padres de NIÑOS CON CÁNCER y aunque la tasa de supervivencia es del 80%, aún hay mucho que hacer. 

Según el doctor Mario Alonso Puig, Patrono de Honor, "cuando un niño se somete a un tratamiento quimioterápico, siente ansiedad y dolor. Al trauma físico impuesto por la propia enfermedad y la quimioterapia se añade el trauma emocional. Sin embargo, cuando el niño está jugando y ese juego le absorbe, esa absorción reduce la posibilidad de que su mente genere el tipo de pensamientos disfuncionales que incrementan la ansiedad y el dolor. El efecto beneficioso es la relajación y una mayor sensación de estar a salvo. Esto no solo tiene un claro impacto en cómo se vive la experiencia de estar hospitalizado, sino que también podría tener un impacto favorable en la recuperación de la salud.".
Resistiré de la Fundación JuegaTerapia
Se puede colaborar y hacerse socio en este enlace. Y el making of,...