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Cuentos navideños que ninguna IA podría imaginar jamás

Para un blog que navega entre la tecnología y la lírica, hay que seguir creando cuentos y no basta con decir que la IA "no tiene sentimientos". Hay que explicar por qué su arquitectura probabilística choca contra la pared de la íntima experiencia humana. Con sempiterna nostalgia y bajo el árbol de Navidad, tirando de humanidad y generatividad, sin recurrir al prompt de turno, el reto es describir la fragilidad humana en una época de solidaridad.

Cierto que vivimos, y lo que se avecina es impensable, en la era de la "creatividad estadística". Hoy, cualquier modelo de lenguaje de gran tamaño (LLM) puede redactar, en segundos, un cuento sobre un reno que pierde su nariz roja o un robot que descubre el significado de la generosidad. Son relatos impecables, con una estructura de tres actos perfecta y una moraleja reconfortante. Sin embargo, todos comparten un aroma común: el de la media aritmética. Son historias nacidas del promedio de todo lo que ya se ha escrito.

La trampa de la perfección algorítmica. La Inteligencia Artificial trabaja mediante la predicción del "siguiente token más probable". Si le pides un cuento navideño, acudirá a los patrones de Dickens, a la estética de Coca-Cola y a la estructura de las películas de sobremesa. El resultado será acogedor, pero carecerá de "astillas".

Lo que la IA no puede imaginar no es la magia, sino la belleza de lo que no encaja. El silicio no entiende la melancolía de un juguete roto que, precisamente por estar roto, se convierte en el favorito. No comprende que la Navidad no ocurre en el árbol perfecto de Instagram, sino en el espacio entre lo que esperábamos y lo que realmente sucedió.

El cuento que ninguna IA escribiría jamás. Imaginemos un relato titulado "La Caja de Luces Fundidas". En él, no hay rescates heroicos ni milagros deslumbrantes. Trata sobre un niño que, al ayudar a su abuela a decorar un árbol raquítico, descubre una caja de bombillas viejas que ya no encienden.

Una IA resolvería el conflicto haciendo que las luces brillen por arte de magia o que el niño aprenda una lección sobre el reciclaje. Pero el cuento humano "imposible" para la IA sería aquel donde las luces siguen fundidas, y el clímax consiste en la abuela describiendo el color de cada una de esas bombillas muertas basándose en los recuerdos de los inviernos de 1964 o 1982.

El valor pedagógico no está en la resolución (el "output"), sino en la transmisión de la pérdida y la persistencia de la memoria a través de lo inútil. La IA, diseñada para la optimización y la resolución de problemas, tiene dificultades intrínsecas para valorar lo que no sirve para nada, que es, a menudo, donde reside lo sagrado.

Ética y Educación: El derecho al "error" humano. Desde una perspectiva educativa, delegar nuestras historias a la IA conlleva un riesgo ético: la homogeneización del asombro. Si alimentamos a los niños solo con relatos generados por modelos que evitan el riesgo, la ambigüedad y el dolor real, estamos atrofiando su capacidad para procesar la complejidad de la vida.

La educación humanista debe defender el "cuento con errores". Ese relato que un padre inventa antes de dormir, donde se equivoca de nombre, donde la trama no tiene sentido lógico, pero donde hay un hilo de verdad biológica y una conexión emocional que ningún servidor en la nube puede procesar. La IA no puede imaginar este cuento porque no tiene cuerpo; no sabe lo que es el frío en los pies, el olor a mandarina o el miedo irracional a que el tiempo pase demasiado rápido.

Pero la Navidad, en su esencia más profunda y pedagógica, no es un promedio. Es una anomalía. Es el territorio de lo que los científicos cognitivos llaman qualia: la experiencia subjetiva e intransferible de lo vivido. La genuina Navidad es, en términos técnicos, un glitch (un error) en el sistema de la lógica productiva. Es el momento en que decidimos que el tiempo de estar con otros vale más que la eficiencia.

La Navidad es, entre muchas otras cosas, un laboratorio emocional. Un espacio donde se mezclan memoria, imaginación, tradición y deseo. Y, sin embargo, en plena era de la inteligencia artificial, surge una pregunta que parece inocente pero que abre un debate profundo: ¿puede una IA imaginar un cuento infantil navideño que no esté ya contenido, de algún modo, en sus datos?

La cuestión no es trivial. Los cuentos infantiles son artefactos culturales que condensan valores, miedos, aspiraciones y contradicciones de una sociedad. No son solo historias: son pedagogía emocional. Y la Navidad, con su mezcla de magia, nostalgia y ritual, es un terreno especialmente fértil para esa pedagogía.

La imaginación humana como territorio irreductible. Un cuento infantil navideño que la IA jamás podría imaginar no es necesariamente un cuento complejo, ni oscuro, ni filosófico. Podría ser, paradójicamente, algo muy sencillo: una historia nacida de una vivencia íntima, de un gesto irrepetible, de un recuerdo que no está en ninguna base de datos.

Imaginemos, por ejemplo, que una niña de siete años inventa un cuento sobre un calcetín que se siente solo porque todos los demás tienen dueño, y que en Nochebuena descubre que su misión no es guardar regalos, sino calentar los pies fríos de quienes llegan tarde a casa.

La Navidad como territorio de lo no cuantificable. La Navidad es un fenómeno cultural saturado de símbolos: luces, villancicos, rituales familiares, expectativas, tensiones, reconciliaciones. Una IA puede describirlos, clasificarlos, analizarlos. Pero no puede experimentar la mezcla contradictoria de emociones que provoca una mesa llena de gente que se quiere y se irrita a partes iguales.

El cuento imposible en este extraño tiempo de algoritmos y villancicos. Quizá el cuento infantil navideño que la IA jamás podría imaginar no sea un cuento concreto, sino un tipo de cuento: aquel que nace de una vivencia irrepetible.

El cuento que surge cuando un niño observa cómo su abuelo, que siempre fue serio, se emociona al colgar un adorno antiguo. O cuando una madre inventa una historia improvisada para consolar a su hija en una noche de tormenta. O cuando un adolescente decide escribir un cuento para un hermano pequeño que aún cree en la magia.

Esos cuentos no están en ninguna base de datos. No pueden inferirse estadísticamente. No pueden replicarse. Son cuentos que existen porque alguien estuvo allí. Porque alguien sintió algo. Porque alguien quiso contarlo. Y esa es, quizá, la lección más importante: la imaginación humana no es sustituible porque no es transferible.


Qué hace que un regalo navideño sea inolvidable y eterno?

En una época dominada por el consumismo acelerado, donde las listas de deseos en aplicaciones y las campañas publicitarias nos bombardean con objetos brillantes y efímeros, hemos sintonizado con un artículo reciente en The New York Times (en su edición en español, lectura obligada) nos invita a una reflexión profunda y conmovedora. Bajo el título "600 lectores nos contaron sobre sus regalos más memorables. Estos son los trece mejores", el texto recopila testimonios reales de cientos de personas que compartieron no los regalos más caros o lujosos que recibieron, sino aquellos que han permanecido grabados en su memoria y en su corazón décadas después.

Lo fascinante de esta selección no radica en el valor monetario, sino en el valor humano. Los 13 regalos destacados tienen un denominador común: son expresiones auténticas de amor, atención, sacrificio y conexión. No se trata de gadgets tecnológicos o joyas ostentosas, sino de gestos que revelan la esencia de la familia, la amistad y los valores éticos que deberían guiar nuestra vida, especialmente en fechas tan significativas como la Navidad.

Entre las historias destacadas, encontramos un padre que, en tiempos de escasez económica, regaló a su hija un simple viaje en tren para ver las luces navideñas de la ciudad. No era un juguete caro, pero ese tiempo compartido, las conversaciones en el vagón y la maravilla compartida ante el espectáculo luminoso se convirtieron en un recuerdo imborrable. Otra lectora recuerda el regalo de su abuela: una caja con recetas familiares manuscritas, acompañadas de anécdotas personales. Ese obsequio no solo transmitió sabores y tradiciones culinarias, sino un legado de amor intergeneracional, reforzando el sentido de pertenencia y continuidad familiar.

Otros relatos enfatizan el poder de la atención personalizada. Un esposo que, sabiendo la pasión de su pareja por la lectura, dedicó meses a restaurar un libro antiguo deteriorado. O un amigo que organizó una sorpresa colectiva para ayudar a alguien en un momento difícil, recordándonos que la verdadera amistad se manifiesta en actos de solidaridad desinteresada. Hay también regalos que implicaron sacrificio: padres que renunciaron a sus propias necesidades para priorizar las de sus hijos, enseñando implícitamente lecciones de generosidad y humildad.

Estas narraciones nos confrontan con una verdad ética fundamental: el regalo perfecto no se mide en euros o dólares, sino en el impacto emocional y moral que deja en quien lo recibe. En un mundo donde el consumismo navideño genera estrés, deudas y desperdicio ambiental, estas historias proponen una alternativa virtuosa. Regalar tiempo —una tarde dedicada exclusivamente a un ser querido—, atención —escuchar de verdad, conocer los deseos profundos del otro— o experiencias compartidas fortalece los lazos familiares y de amistad de manera mucho más duradera que cualquier objeto material.

Desde una perspectiva ética, inspirada en pensadores como Aristóteles o en las tradiciones cristianas que subyacen a la Navidad, el dar debe ser un acto de virtud: generosidad sin expectativa de reciprocidad, prudencia al evitar el exceso y justicia al considerar las necesidades reales del otro. Estos regalos inolvidables encarnan precisamente eso: no buscan impresionar, sino conectar. Enseñan a los niños valores como la gratitud (al valorar lo intangible), la empatía (al ponerse en el lugar del otro) y la responsabilidad (al entender que el verdadero lujo reside en las relaciones humanas).

En este blog dedicado a la familia, la amistad y los valores éticos, estas historias nos recuerdan que la Navidad es una oportunidad para cultivar lo esencial. En lugar de agotarnos en centros comerciales, ¿por qué no invertir en crear recuerdos? Una carta escrita a mano expresando aprecio, una tradición familiar revivida, un acto de servicio desinteresado... Estos son los regalos que trascienden el tiempo y que, años después, evocan sonrisas y lágrimas de emoción.

Que esta Navidad nos inspire a ser más intencionales en nuestros dones. Al fin y al cabo, los regalos más memorables no ocupan espacio en un armario, sino en el alma. Y en un mundo cada vez más digital y efímero, eso es un tesoro incalculable.

¿Qué regalo inolvidable que exprese amistad y gratitud has recibido o dado tú? Comparte en los comentarios; quizá tu historia inspire a otros a redescubrir el verdadero espíritu navideño. 

Para acertar con regalos verdaderamente inolvidables, abandonando el materialismo navideño, abundamos en nuestra obstinada insistencia siempre de "regalar tiempo y atención", la mejor ofrenda (ver en muchos porfiados posts).

La Gran Noria de Bizkaia en Getxo

La gran Noria de Bizkaia llega a Getxo como el nuevo plan en familia para estas Navidades. Con 24 metros de altura y 30 cabinas, será la única noria de estas dimensiones instalada en Bizkaia en estas fechas. Del 28 de noviembre al 6 de enero, su silueta iluminada transformará el Muelle de Evaristo Churruca en un punto imprescindible para vivir la magia navideña junto al mar.

La única Noria de Bizkaia estará en Getxo estas Navidades y funcionará en horario de 11:30 a 14:30 y de 17:00 a 21:00 h, con un precio de 5 € por viaje (gratuito para personas con discapacidad). ¡Además, los lunes no festivos la noria del muelle de Churruca contempla un 2x1! 

Un plan para disfrutar las Navidades en familia. La Noria será el corazón de la zona navideña, compartiendo ubicación y horario con el Parque Infantil de Navidad “Getxolandia”. Además, habrá también un mini tren infantil decorado con temática navideña y con recorrido fijo. Y para completar la experiencia, un puesto de gofres y crepes ofrecerá meriendas dulces para grandes y menores.

Fechas: 28/11/2025 - 06/01/2026. Horario: 28 de noviembre al 6 de enero. De 11:30 a 14:30 y de 17:00 a 21:00h. Lugar: Muelle de Evaristo Churruca, Las Arenas (Getxo). Álbum creciente de imágenes y lista de vídeos.

@agirregabiria

La gran noria de Getxo

♬ LUCIA RIVERA - ✨💖ANII.®️🇦🇷💖💫.⋆•

La neurociencia de por qué el arte nos hace vivir más lento

¿Recuerdas lo eternos que eran los veranos en tu infancia?  Esas tardes de agosto parecían no tener fin, repletas de descubrimientos, aburrimiento y aventuras. Sin embargo, hoy, las semanas se disuelven entre tus dedos como azucarillos en el café caliente. De repente es Navidad otra vez, y sientes ese vértigo existencial: alguien ha pulsado el botón de avance rápido en la película de tu vida.

No es simple nostalgia; es neurociencia pura. A medida que envejecemos, nuestro cerebro se vuelve terriblemente eficiente. Se convierte en una máquina de predicción que, para ahorrar energía, deja de "grabar" los detalles de lo cotidiano. Es lo que los psicólogos llaman Procesamiento Predictivo (Predictive Coding). Cuando la rutina se impone y los días son idénticos, la memoria deja de escribir nuevas entradas. El resultado es biológicamente cruel: aunque vivamos muchos años cronológicos, nuestra percepción subjetiva del tiempo se contrae. La vida se siente más corta cuanto más la alargamos.

Pero, ¿y si te dijera que existe una tecnología capaz de frenar esta aceleración? Olvida por un momento los suplementos de moda, las cámaras hiperbáricas o los regímenes espartanos. La herramienta más sofisticada para "hackear" tu percepción temporal y añadir densidad a tus años podría estar acumulando polvo en tu estantería.

Hablamos de la Longevidad Narrativa. Hoy vamos a explorar cómo el concepto de "esculpir el tiempo" del cineasta Andréi Tarkovsky o la prosa laberíntica de Thomas Mann no son meros pasatiempos intelectuales. Son gimnasios de neuroplasticidad. Enfrentarse a una obra de arte compleja obliga a tu cerebro a volver a "grabar", devolviéndote esa sensación de eternidad que creías perdida en la infancia.

El cerebro perezoso y la trampa de la fluidez. Vivimos en la era de la "fricción cero". Las aplicaciones están diseñadas para ser intuitivas; las series de streaming, para ser consumidas en maratón; y los best-sellers, para leerse sin esfuerzo. Esta fluidez es cómoda, pero es letal para nuestra percepción del tiempo.

Cuando consumimos contenido fácil, nuestro cerebro entra en piloto automático. No hay sorpresa, no hay esfuerzo cognitivo, y, por tanto, no hay memoria densa. Es como conducir por una autopista recta: llegas a tu destino sin recordar el trayecto. Aquí es donde la Alta Cultura actúa como un freno de emergencia saludable.

Literatura: El gimnasio de la densidad cognitiva. Leer a autores como Marcel Proust, Virginia Woolf o Thomas Mann (cuyo clásico La Montaña Mágica trata precisamente sobre la distorsión del tiempo) es un acto de resistencia neurológica.

Sus frases largas, subordinadas complejas y metáforas profundas obligan al cerebro a salir del modo predictivo. No puedes "escanear" a Dostoievski; tienes que decodificarlo. Este esfuerzo activa la Reserva Cognitiva, fortaleciendo las conexiones neuronales. Al obligar a tu mente a construir mundos complejos y empatizar con personajes difíciles, estás creando nuevos recuerdos de alta definición.

Al final de una hora de lectura profunda, sientes que ha pasado mucho tiempo. No por aburrimiento, sino por densidad de experiencia. Has vivido una vida ajena, y tu cerebro la ha registrado como propia.

Cine: La atención plena sin meditar. Si la literatura entrena la memoria, el cine de autor entrena la atención. En un mundo de TikToks de 15 segundos y cortes frenéticos que destrozan nuestra capacidad de concentración, el "Slow Cinema" es el antídoto.

El director ruso Andréi Tarkovsky definía el cine como "esculpir en el tiempo". Sus planos largos, donde "no pasa nada" frenético, nos obligan a observar la lluvia, el viento o el rostro de un actor durante minutos. Obras modernas como Perfect Days de Wim Wenders o el cine de Apichatpong Weerasethakul funcionan igual.

Al principio, el cerebro moderno se resiste; busca el siguiente estímulo de dopamina. Pero si aguantas, ocurre la magia: entras en un estado de presencia radical. Al re-calibrar tu atención, el tiempo subjetivo se expande. Una película de dos horas puede sentirse como un viaje de una semana, dejándote una sensación de plenitud que ningún scroll infinito puede igualar.

Hacia una longevidad fenomenológica. La ciencia de la longevidad suele obsesionarse con añadir años a la vida. Pero las humanidades nos enseñan algo más importante: cómo añadir vida a los años. De nada sirve llegar a los 100 años si tu percepción subjetiva es que han pasado en un suspiro. La cultura, el arte difícil, el cine lento y la lectura compleja son las herramientas que nos permiten vivir múltiples vidas dentro de una sola. Son la única máquina del tiempo que funciona de verdad.

Así que, la próxima vez que te sientas culpable por pasar una tarde entera leyendo un clásico o viendo una película antigua en blanco y negro, recuerda: no estás perdiendo el tiempo. Lo estás esculpiendo.

Reto del Fin de Semana: "Esculpir el Tiempo". Te propongo un experimento de neurociencia casera para poner esto a prueba: Este fin de semana, sustituye 2 horas de scrolling en redes sociales (que encogen tu tiempo) por una película de ritmo pausado o 50 páginas de esa novela densa que tienes pendiente.

Observa cómo cambia tu sensación del domingo por la tarde. ¿Se ha sentido el día más largo? ¿Más rico? Si aceptas el reto, comparte este post o tu experiencia con el hashtag #LongevidadNarrativa y desafía a un amigo a frenar el tiempo contigo.

@en99palabras La calificación es por la película, no porque se hayan muerto de cancer. En otras noticias: el domingo voy a subir un video donde en una parte salgo d3snud0 👀 no se puede ser artista sin hacer ese tipo de escenas. #cine #peliculas #recomendaciones #tarkovsky ♬ Creepy and simple horror background music(1070744) - howlingindicator

Semillas de papel: Canal YouTube que no puedes dejar de gozar


Un blog puede justificarse por múltiples razones. En nuestro caso, y en la actualidad, sirve para compartir lo que cada día aprendemos, reaprendemos, desaprendemos o simplemente disfrutamos y que creemos que puede ser de algún valor relativo para quienes nos leen. Es un modo simple de convivir e interaccionar con quienes se deleitan con nuestras mismas pasiones, como -por ejemplo hoy- la lectura.

La excelente y ecuánime selección de libros es la siguiente: El jugador – Fiódor Dostoievski, La muerte en Venecia – Thomas Mann, El sombrero de tres picos – Pedro Antonio de Alarcón, Canción de Navidad – Charles Dickens, El coronel no tiene quien le escriba – Gabriel García Márquez, La perla – John Steinbeck, El extranjero – Albert Camus (post previo), La llamada de lo salvaje – Jack London, Siddhartha – Hermann Hesse (posts) y El viejo y el mar – Ernest Hemingway.

Creo que me los he leído todos, algunos más de una vez, excepto El sombrero de tres picos. Ya he bajado su PDF para leerlo cuando pueda,...

La exquisita selección de libros transformadores: "La rebelión de Atlas" de Ayn Rand, "El hombre en busca de sentido" de Viktor Frankl (posts previos), "Los secretos de la mente millonaria" de T. Harv Eker, "Padre rico, padre pobre" de Robert Kiyosaki y y Sharon Lechter, "Un paso por delante de Wall Street de Peter Lynch, "Vivir con abundancia" de Sergio Fernández, "El inversor inteligente" de Benjamin Graham, "El gran Gatsby" de F. Scott Fitzgerald, "Memorias de Adriano" de Marguerite Yourcenar (pronto post), "El banquero anarquista" de Fernando Pessoa, "La sociedad del cansancio" de Byung-Chul Han (posts previos), "Ética para Amador" de Fernando Savater, "Sobre la brevedad de la vida" de Séneca.

Semillas de papel, un recomendable canal YouTube sobre literatura.

En navidad repensar la emigración desde la ética y la economía

En estas fechas navideñas, conviene repensar la emigración desde la ética, la ciencia y la economía. En cierto sentido, Jesús de Nazaret fue un inmigrante durante parte de su vida, según los relatos de los evangelios. Se pueden interpretar como migración la huida a Egipto para escapar de la persecución del rey Herodes, o el desplazamientos dentro de Israel entre diferentes regiones como Galilea, Judea y Samaria. 

Desde una perspectiva histórica, aunque Jesucristo no emigró en el sentido moderno de cruzar fronteras con pasaporte (concepto que no se generalizó hasta después de la primera guerra mundial), sí experimentó situaciones de desplazamiento, refugio y vida como forastero. Este aspecto ha sido usado como símbolo de solidaridad con los inmigrantes en contextos modernos.

El libro "Open Borders: The Science and Ethics of Immigration" (2019), escrito por Bryan Caplan e ilustrado por Zach Weinersmith, es una obra que combina economía, ética y política para argumentar a favor de fronteras abiertas y la liberalización de las políticas migratorias. Su presentación en formato de novela gráfica lo hace accesible y atractivo para un público amplio.

Bryan Caplan plantea que las restricciones actuales a la inmigración son moralmente cuestionables y económicamente perjudiciales. Según él, permitir la libre movilidad de las personas entre países podría transformar la economía global y reducir drásticamente la pobreza. Por razones como las siguientes:

  • Aumento del PIB mundial: Los trabajadores serían más productivos si pudieran migrar a países con mejores oportunidades económicas.
  • Efectos en los países receptores: La inmigración contribuye a la economía al cubrir vacantes laborales, aumentar la diversidad de habilidades y estimular el crecimiento.
  • Impacto en los migrantes: La movilidad permite a los migrantes ganar mucho más dinero y mejorar su calidad de vida al trasladarse a países más desarrollados.

Caplan respalda estas afirmaciones con estudios económicos que sugieren que el PIB mundial podría duplicarse si se permitiera la libre migración. 

El autor desarma las objeciones habituales a la inmigración, como:

  • "Los inmigrantes quitan empleos a los locales": Argumenta que los inmigrantes complementan en lugar de sustituir el trabajo de los locales.
  • "Los inmigrantes agotan los recursos del estado de bienestar": Presenta datos que muestran que, en general, los inmigrantes aportan más en impuestos de lo que consumen en servicios.
  • "Los inmigrantes erosionan la cultura local": Asegura que la diversidad cultural es enriquecedora y que las culturas se adaptan y evolucionan con el tiempo.
  • "Debilita la seguridad nacional": Sostiene que los riesgos relacionados con inmigrantes, como el terrorismo, son mínimos en comparación con los beneficios.
Además aporta argumentos éticos, afirmando que las restricciones a la inmigración violan los derechos humanos básicos al impedir que las personas busquen mejores condiciones de vida. También aboga por la igualdad de derechos y oportunidades, destacando que el lugar de nacimiento no debería determinar las posibilidades de una persona.

Bryan Caplan no ignora las dificultades prácticas de implementar su visión, pero propone:

 I) Transiciones graduales: Comenzar con políticas que permitan más inmigración controlada y avanzar hacia la apertura total. 

II) Arreglos fiscales: Diseñar políticas para que los inmigrantes paguen impuestos proporcionales que financien los servicios públicos.

"Open Borders: The Science and Ethics of Immigration" es una llamada provocadora a reconsiderar las políticas de inmigración desde una perspectiva basada en datos, lógica y ética. Caplan presenta su caso de manera accesible, con ilustraciones humorísticas que hacen que el contenido sea comprensible incluso para quienes no tienen conocimientos previos de economía o política.

Imágenes navideñas mágicas creadas por Inteligencia Artificial

Usa cualquier generador de imágenes por Inteligencia Artificial, como ChatGPT, Copilot, Gemini Google o Grok, con un prompt similar a este: "Crea una imagen navideña, con un salón con árbol de luces y muchos regalos, que ponga "Zorionak eta Urte Berri on 2025!" arriba y debajo "From the Agirregabiria Family". Todo en una esfera de cristal con nieve. Añade un Olentzero, un viejo barbudo canoso, fumando una pipa, vestido de negro, con boina negra y un saco a la espalda,..."

Por supuesto podría ser mucho más realista con Midjourney, pero la gracia infantil es que se note lo relativamente burdos que son los resultados, por el momento, en estos días,... pero para el año que viene,... 
Pueden ver otros resultados en este Álbum.

Hygge, la felicidad en los pequeños detalles

En Dinamarca el secreto de la felicidad también se describe con una sola palabra, hygge, calificada por el New York Times como “el arte de no hacer nada”. Algunos definen este neologismo Hygge como la felicidad en las pequeñas cosas: “Hygge está relacionado con el ambiente y la experiencia, más que con las cosas. Estar con quienes amas, sentir la sensación de hogar, sentirse seguro, conversar sobre grandes o pequeñas cosas, estar en silencio o disfrutar de una taza de té a solas”. 

Lo llaman Hygge y es un concepto 100% danés: se dice que éste hace a los hogares más cálidos y a la gente más feliz. Si le preguntamos a un danés qué es hygge, responderá que "es sentarse frente a la chimenea en una noche fría, vestido con un grueso suéter de lana mientras bebes un vino caliente con azúcar y especias y acaricias a tu perro echado a tu lado".

Hygge, por tanto, puede disfrutarse en soledad, pero, sobre todo, en compañía y también está presente en la alimentación. La palabra se ha colado en las cocinas. Los guisos tradicionales, los tés, el vino caliente, las sopas y las cremas son sus platos típicos. 

Hygge también es comer galletas de canela hechas en casa, mirar la TV bajo un edredón, tomar el té en una taza de porcelana china a la reunión de la familia en navidad. Se pronuncia "hu-ga" y a menudo se le traduce como "lo acogedor". 

Pero tal como dicen los que saben, hygge es mucho más que eso: es una actitud total ante la vida y es lo que ha ayudado a Dinamarca a superar a Suiza e Islandia como el país más feliz del mundo. La idea del hygge cada vez tiene más adeptos fuera de Dinamarca..

El mejor regalo de cumpleaños, tras 71 años probando

Una foto de hace 5 años, con los nietos mayores y ya irreconocibles.
Gracias a quienes me habéis felicitado por este 71º cumpleaños,...

Hemos llegado a la conclusión de que el mejor regalo, de cumpleaños o en cualquier otra ocasión, es dedicar un rato a estar, verse o hablar con la persona hacia la que queremos transmitir el cariño y la consideración que sentimos por dicho ser humano. Cuanto más recíproco sea ese afecto, tanta más felicidad logra ese encuentro, físico cuando se pueda o virtual en tantas ocasiones. También cuanto menores o mayores sean en edad, porque el tiempo fluye más rápido para estas personas y su afecto es más sincero y total.

Por tanto, las felicitaciones de tu pareja, de nietos, hijos, parientes, amistades y colegas son claves. No importa tanto si el mensaje o el abrazo llegó a primera o última hora, o incluso después o antes. Lo que se valora es que recuerden la fecha o, que en cualquier momento, te hagan llegar su aprecio.

El contacto humano, el mensaje que por tantas vías acaba llegando, mejor en vídeo o con voz, ese es el regalo perfecto que necesitamos en esos hitos que marcan la trayectoria de nuestra vida. Todo ello sin menospreciar, en absoluto, otros excelentes regalos, materiales o más etéreos (como un recuerdo compartido, unas palabras acertadas,...).

El grado de personalización del regalo es el mejor indicador del conocimiento mutuo que existe, con total independencia del precio. Una taza grabada con un mensaje significativo, o una tarjeta especial. ¡Ah, y los libros, esos tesoros que son los mejores juguetes y que nos transportan a mundos distintos! (post)Regalar una novela, un ensayo o un libro de poesía puede ser un gesto muy apreciado. Como dijo Charles Dickens: “La Navidad (o el cumpleaños) es esa fiesta que hace que nos acordemos de las ilusiones de nuestra infancia, le recuerde al abuelo las alegrías de su juventud, y le transporte al viajero a su chimenea y a su dulce hogar”. 

Pero siempre lo óptimo es tiempo y atención: A veces, el mejor regalo es simplemente estar presente. Una llamada telefónica sentida, una visita o una tarde compartida pueden ser invaluables. Ya lo hemos dicho y escrito aquí desde hace décadas: Hay muchos tipos de regalos: los mejores vienen en forma de personas. El corazón es una riqueza que no se compra ni se vende, se regala.🎁🎂🎉
Regalo de Léa en abril de 2024
El mejor regalo material del día.
 

Jólabókaflód, la tradición islandesa de regalar libros por Navidad

Jólabókaflód, que literalmente se traduce como “inundación de libros en Navidad”, es una tradición islandesa que se celebra durante la temporada navideña. Esta tradición se remonta a la Segunda Guerra Mundial, cuando las restricciones de importación hicieron que los libros fueran uno de los pocos regalos que se podían intercambiar durante la Navidad. Desde entonces, Jólabókaflód se ha mantenido fuerte y hoy en día es una parte integral de la Navidad islandesa.

La tradición de Jólabókaflód comienza en noviembre, cuando la Asociación de Editores Islandeses publica y reparte de forma gratuita un catálogo de las novedades literarias. Los islandeses compran los libros que más les gustan para regalarlos la noche del 24 de diciembre. Luego, pasan la Nochebuena y el día de Navidad leyendo sus nuevos libros.

Jólabókaflód es importante para los islandeses por varias razones. En primer lugar, es una tradición que une a la familia y los amigos. En segundo lugar, promueve la lectura. Y en tercer lugar, es una forma de apoyar a la industria editorial islandesa. La mayoría de los libros que se intercambian durante Jólabókaflód son libros islandeses, lo que ayuda a impulsar la economía local.

Esta sana costumbre forma parte de nuestras celebraciones familiares donde seguimos regalando libros en papel. Estamos tratando de recoger en imágenes los libros navideños que nos intercambiamos en este nuestro particular árbol y álbum de Jólabókaflód.
Jólabókaflód, la tradición islandesa de regalar libros por Navidad

Envía una carta para una persona mayor en navidad


Envía Una Carta Para Un Abuelo 2023


La iniciativa para combatir la "soledad no deseada" trata de que escribamos una carta para una persona mayor que está en alguna residencia (hay unas 360.000 en esta situación en España) y que, seguramente, no recibe noticias de nadie. Es muy fácil participar telemáticamente.

Me ha correspondido escribir a Josefa, de 85 años que está en una residencia de Zaragoza. Me han indicado tres de sus aficiones (cine, hablar y manualidades). Y le he escrito, esta misiva,... con ayuda de ChatGPT. Lo cierto es que ya, para bien o para mal, basta escribir un prompt con el nivel de personalización de nombre, edad, ciudad y aficiones para que tengamos cartas a tutiplén. Lo que los seres humanos no somos capaces de hacer que lo haga la Inteligencia Artificial (AI).

Querida abuela Josefa, 

Espero que esta carta te encuentre disfrutando de un hermoso día en Zaragoza. Me he tomado un momento para escribirte porque quiero que sepas cuánto te aprecio y lo importante que eres para mí. Recuerdo con cariño todas las veces que hemos hablado durante horas, compartiendo historias y risas. Esos encuentros son algunos de mis más preciados recuerdos. 
También admiro tu pasión por el cine y cómo siempre tienes una nueva película que recomendar. Me encanta cómo tus ojos se iluminan cuando hablas de tus actores y actrices favoritos. 
Y qué decir de tus habilidades para las manualidades. Cada creación tuya es una obra de arte que refleja el amor y la dedicación que pones en cada detalle. Eres una fuente de inspiración para todos los que te rodeamos. Aunque la distancia nos separe, siempre estás en mi corazón. 
Espero poder visitarte pronto y pasar tiempo juntos, quizás viendo una película clásica o creando algo hermoso con nuestras manos. 
Con todo mi amor y cariño, 

Mikel, que es un abuelo que pasa a veces por Zaragoza y que te aprecia como si realmente fueses mi abuela y la bisabuela de mis tres nietos
Me gusta esta doble forma de voluntariado en Adopta un abuelo

Quizá siempre se puede mejorar cualquier fórmula de solidaridad. Empezando, por lo de "abuelo", si bien la RAE admite la acepción de abuelo como persona mayor. No tiene sentido, incluso puede resultar ofensivo, llamar a las personas mayores "abuelos" o "abuelas", al igual que lo sería llamar a todas las mujeres "madres". 

Pero creo en el voluntariado, que siempre es mejor contribuir en algo, por poco que sea y demasiado "virtual", que no hacer nada y, peor aún, criticando a quienes hacen lo que pueden. Cierto que hay que ir a las causas de esta realidad terrible de muchas personas que viven tan cerca y que ya poco más pueden aportar para dejar un mundo un poco mejor. 

Aprovechemos esta franja histórica donde quizá aún algunas personas mayores crean en la fantasía, porque ya somos muchos los abuelos (de verdad, desde hace muchos años y con varios nietos) que sabemos que hay miles de robots (¿o es sólo uno?) escribiéndonos mensajes de ánimo y afecto.

Me resisto a este uso fraudulento, si bien he aceptado que me haya ayudado en la redacción. Más aún: Si recibo respuesta de Josefa (que espero sea real), me comprometo a visitarla "en persona" en este inmediato año 2024. 

Buenos augurios para el año 2023, un número de Harshad

En matemáticas, un número de Harshad, o número de Niven, es un entero divisible entre la suma de sus dígitos en una base dada. Estos números fueron definidos por D. R. Kaprekar, un matemático indio. La palabra "Harshad" proviene del sánscrito, que significa gran alegría. Número de Niven toma su nombre de Ivan Morton Niven, un matemático canadiense y estadounidense, que presentó un artículo en 1997. 

Claro que también fueron números de Harshad los anteriores años 2020 (el de la pandemia) y 2022 (el de la invasión de Ucrania), y lo serán el 2024 y el 2025. Pero 2023 tiene muchas otras cualidades como demuestra metanumbers: Es capicúa en base hexadecimal 7E7 y es el producto de 17*7*17.

El grado de cumplimiento de los objetivos Smart que nos planteamos a primeros del año 2022 ha sido desigual: Logradas las metas de viajes, aunque no al extranjero, pero lejos de escribir lo propuesto, ni en posts ni en libros. Las tareas en AUVE, por cierto muy intergeneracionales como perseguíamos, nos han ocupado mucho, en detrimento de otras aspiraciones. Pero en pocas horas haremos nuevos propósitos para el año que llega, 2023.

Para quienes nacimos en un año (1953) terminado en 3, o que en esos años sucedieron temas tan vitales como encontrar el amor (1973) o tener algún descendiente (1983), estos años son los de cumple-décadas. Quien suscribe verá, Dios mediante, la entrada en la gloria de los septuagenarios en plena semana santa de abril, o celebraremos bodas de oro de noviazgo en julio. Considerando el peso cultural de quienes contamos en base 10, seguro que serán unos acontecimientos memorables.
Una imagen cercana y esperanzadora del año 2023
Una imagen cercana y esperanzadora con navidad, Puente Colgante y ecología