El día pasado tuve que insistir para que alguien más joven reconociese la existencia de la Universidad de Bilbao, y que mi primer título de Licenciado en Ciencias Físicas era de tal universidad (foto inicial y con más detalle). Los siguientes títulos ya sí eran de la Universidad del País Vasco (foto del Máster en Museología). Esta es la historia de esa universidad que duró doce años, de 1968 a 1980, y que quienes nos licenciamos en ella llevamos todavía en el título y en la memoria.
Cuando Bilbao empezó a tener universidad pública, en octubre de 1968, treinta profesores y quinientos estudiantes de Medicina y Ciencias se instalaron provisionalmente en la provisional sede de la anterior Escuela de Náutica de Botica Vieja, junto al puente de Deusto. No había campus, ni cafetería universitaria, ni un solo bloque de hormigón en Leioa. Había aulas prestadas, ganas y una paradoja: se llamaba Universidad de Bilbao, la gente la conocía como Universidad Autónoma de Bilbao y, sin embargo, su autonomía consistía sobre todo en carecer de algo, un distrito universitario propio.
El primer rector de la Universidad de Bilbao fue Juan Echevarría Gangoiti, nombrado en 1968 y siendo previamente decano de la Facultad de Ciencias Políticas, Económicas y Empresariales de Sarriko. De su extenso compromiso con el País Vasco, cabe destacar que fue el encargado de llevar en avioneta urgentemente el texto del Estatuto de Gernika al registro del Congreso en 1978, por lo cual el de Gernika fue el primero en aprobarse.
Pedían una facultad y recibieron una universidad. La ciudad llevaba tiempo reclamando una Facultad de Medicina oficial. Bilbao era un gran núcleo industrial, con una población que crecía a golpe de fábrica, y su única enseñanza superior pública era la Facultad de Económicas de Sarriko, abierta en 1955 y dependiente entonces del distrito universitario de Valladolid. Ayuntamiento, Diputación y colegios profesionales insistieron. La respuesta del Estado fue más grande de lo pedido: una universidad entera. La propia historiografía de la UPV/EHU habla de una sorpresa.
Detrás había un cálculo de política educativa. Los Planes de Desarrollo del tardofranquismo habían detectado que las viejas universidades no podían absorber a las nuevas generaciones urbanas, y el Gobierno optó por crear instituciones nuevas, rápidas y baratas, en lugar de reformar las antiguas.
Tres universidades autónomas en un mismo decreto. Bilbao no estuvo sola. El Consejo de Ministros aprobó el 22 de mayo de 1968 el proyecto, y el Decreto-ley 5/1968, de 6 de junio, publicado en el BOE del día siguiente, alumbró a la vez las universidades autónomas de Bilbao, Madrid y Barcelona. La coincidencia con el mayo francés del 68 es tentadora, y el profesor Paulí Dávila ha escrito que, para los universitarios vascos, su mayo del 68 fue la creación de la Universidad de Bilbao, en un mes gris, del color con que vestía la policía de entonces. Conviene no confundir los planos: la iniciativa era ministerial, no estudiantil, aunque no tardaría en llenarse de estudiantes inquietos.
El adjetivo «autónoma» engaña al lector moderno. Un decreto del 17 de julio de 1968 aclaró que significaba, ante todo, que la nueva universidad no tendría distrito propio. Era una autonomía administrativa, no política. La UAM empezó a dar clase el 25 de octubre de aquel año en edificios prestados y adaptados a toda prisa, y la de Bilbao, como se ha visto, ya lo había hecho el 1 de octubre del 68.
Los centros: de Sarriko a Leioa. Al nacer, la Universidad de Bilbao integraba la Facultad de Ciencias Políticas, Económicas y Comerciales de Sarriko, la nueva Facultad de Medicina y, añadida en agosto casi de rebote aprovechando que el primer curso de Medicina era común con Ciencias, una Facultad de Ciencias. Ese trío lo cuentan los archivos de la propia universidad. Hubo además un hecho curioso: el mismo decreto-ley preveía una facultad en San Sebastián, que se concretó en Derecho, aunque adscrita todavía a Valladolid.
Medicina se repartió por la ciudad. Los tres primeros cursos, los preclínicos, se daban en la sede provisional de Deusto; a partir de 1969 los clínicos se trasladaron a la Unidad Docente del Hospital de Basurto. En 1972 la Facultad aparece ya en el área de Leioa-Erandio, donde el Ministerio quería situar las universidades autónomas: lejos de los núcleos urbanos y con edificios baratos y de construcción rápida. Así nació el campus de Sarriena, a once kilómetros del centro, que sigue siendo la sede del rectorado. Más tarde llegaron la Escuela Universitaria de Enfermería de Leioa (1978), la Escuela de Estomatología (1978) y la Unidad Docente de Txagorritxu (1979).
1975, un año de licenciaturas. Hay una aritmética sencilla que explica por qué aquella universidad empezó a «dar» licenciados a mediados de los setenta. Con seis cursos de Medicina, quienes entraron en 1968 podían terminar hacia 1974, y las promociones siguientes, la de 1975 entre ellas, fueron las primeras numerosas. Esto es un cálculo mío, no una cifra oficial: no he encontrado un recuento publicado de licenciados por año, y quien lo tenga merecería ver su dato en esta página. Para entonces la matrícula se había disparado: de unos 3.000 estudiantes en 1968 a unos 15.000 en 1976. Los hijos e hijas de las clases medias y trabajadoras entraban en una universidad que no estaba preparada para recibirlos, con aulas masificadas, profesorado joven y precario, y un año, 1975, que terminó con la muerte del dictador y con la sensación de que algo se abría.
Quienes recogimos entonces el título nos fuimos con una cosa curiosa, y es que el papel decía «Universidad de Bilbao», una institución que cinco años después ya no existiría con ese nombre.
Del distrito a la universidad del país. La reivindicación de una universidad propia no era nueva. Se hablaba de la antigua Universidad de Oñati como antecedente remoto, de un proyecto de Universidad Vasco-Navarra presentado en 1866 por la Diputación de Navarra, y de una Universidad Vasca de efímera existencia, decretada por el Gobierno vasco en octubre de 1936 y con una Facultad de Medicina inaugurada el 1 de diciembre de aquel año, en plena guerra. El hilo reaparece en 1977, cuando a la Universidad de Bilbao se suman los centros universitarios de Álava y Gipuzkoa, y se consolida tras el Estatuto de Autonomía, de diciembre de 1979. El 25 de febrero de 1980, el Ministerio autorizó el cambio de denominación: nacía la Universidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea, que hoy se reparte en tres campus.
La lección histórica tiene una ironía agradable. Un Estado que quería descongestionar universidades antiguas terminó sembrando, casi sin querer, la semilla de la universidad pública de todo un país.
Qué podemos hacer con esta memoria. Una historia así se pierde si nadie la cuenta. Propongo un plan a diez años con tres frentes. En lectura, dedicar los dos primeros años a leer las fuentes de la propia UPV/EHU, empezando por el artículo de Paulí Dávila y los fondos del Archivo General, y organizar un pequeño círculo de lectura con tres o cuatro personas de la misma promoción. En escritura, recoger entre 2027 y 2030 al menos cien testimonios breves de quienes estudiaron entre 1968 y 1980, con una ficha común (facultad, sede, profesores, cómo se vivía el curso), y depositarlos en un repositorio abierto. En voluntariado, ofrecerse hacia 2030 al Museo de la Educación de la UPV/EHU o a las asociaciones de antiguos alumnos para digitalizar fotografías, apuntes y carnés.
Se evalúa con tres indicadores sencillos: testimonios archivados cada año, personas distintas que participan, y consultas o citas que reciba el repositorio al cabo de cinco y diez años. Si en 2036 hay cuatrocientos testimonios y una exposición itinerante, la universidad habrá recuperado su propia infancia.
Pidieron una Facultad de Medicina y el Estado les dio una universidad entera. En 1968 nacieron el mismo día las autónomas de Madrid, Barcelona y Bilbao. https://t.co/YpH7OG9Ex1 La nuestra duró doce años con ese nombre, empezó en una Escuela de Náutica junto al puente de Deusto y terminó llamándose UPV/EHU. Quienes nos licenciamos entonces llevamos un título de una universidad que ya no existe. Repaso su historia, sus centros y una propuesta para recuperar su memoria con testimonios: Medikuntza fakultate bat eskatu zuten, eta Estatuak unibertsitate oso bat eman zien. 1968an, egun berean sortu ziren Madrilgo, Bartzelonako eta Bilboko unibertsitate autonomoak. Gurea hamabi urtez izan zen Bilboko Unibertsitatea: Deustuko zubiaren ondoko Nautika Eskolan hasi zen, eta EHU izatera iritsi zen. Garai hartan lizentziatu ginenok jada existitzen ez den unibertsitate baten titulua dugu. Haren historia eta oroimena berreskuratzeko proposamena: Bilbao asked for a medical school and Spain handed it a whole university. In 1968, the autonomous universities of Madrid, Barcelona and Bilbao were created by the same decree-law. Ours lasted twelve years under that name, began in a former nautical school by the Deusto bridge, and became today's UPV/EHU. Those of us who graduated then hold a degree from a university that no longer exists. Its story, its faculties, and a plan to rescue its memory: Bilbao réclamait une faculté de médecine, l'État lui a donné une université entière. En 1968, les universités autonomes de Madrid, Barcelone et Bilbao naissent du même décret-loi. La nôtre a porté ce nom douze ans, a démarré dans une ancienne école de navigation près du pont de Deusto, avant de devenir l'UPV/EHU. Nous qui y avons été diplômés détenons le titre d'une université qui n'existe plus. Son histoire, ses facultés, et un projet pour en préserver la mémoire :
— Mikel Agirregabiria (@agirregabiria) November 3, 2026

.jpg)
.jpg)

.jpg)


.jpg)

.jpg)





.jpg)

