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Equitativa felicidad

Vivimos una pandemia contemporánea de desencanto que llena las salas de espera de los psiquiatras con personas insatisfechas, deprimidas o angustiadas. Parecemos condenados, porque confundimos la felicidad con el espejismo del placer o la posesión de bienes externos. En pos de esa meta final, muchos recurren a “atajos” como las drogas o la acumulación de dinero. Pero la felicidad es un camino que sólo descansa sobre la verdad.

Existen muchas teorías sobre qué es la felicidad, y quizá aún más sobre cómo conseguirla, porque no es la felicidad sino la desgracia quien obliga a filosofar. Elaborar nuevas hipótesis resulta fácil y cada persona cuenta con su versión particular de lo que significa ser feliz. Por mi parte, hace años que mantengo una firme creencia, simple, consoladora y tranquilizadora: Todos somos igual de dichosos, o expresado de otra forma, la felicidad es el bien mejor repartido del mundo, porque está equitativamente distribuido.

Esta suposición inicialmente resulta difícil de creer, porque la felicidad parece un privilegio reservado a determinadas personas que parecen tenerlo todo: dinero, éxito, salud, familia, amor, fama,… mientras existen pobres de solemnidad, enfermos, solos y abandonados. Incluso parece haber sociedades enteras que chapotean en la prosperidad, mientras otros pueblos son aniquilados por el hambre, las plagas y el olvido.

Seguramente cualquier teoría sobre el reparto del bienestar debe partir de una definición plausible de qué es la felicidad. No existe expresión que tenga más acepciones: cada uno la interpreta a su manera, y dicen que valemos lo que vale nuestro concepto de bienestar. La felicidad parece venir acompañada del triunfo personal y social y de la ausencia de problemas, pero no es una suma de factores tan objetivos. A veces, con todo a favor sentimos la tristeza y en otras ocasiones, en medio del dolor y de las dificultades, percibimos la alegría. Y es que la felicidad es una función interior, un mecanismo implantado que aporta optimismo aun en circunstancias desfavorables. “¿Por qué buscáis la felicidad, oh, mortales, fuera de vosotros mismos?”, señaló Boecio.

Los autores clásicos apuntan hacia una felicidad episódica. Frost creía que “la felicidad es más intensa cuanto menos extensa”; Dostoievski que “la ley de la tierra es que el hombre debe ganar su felicidad mediante el sufrimiento” y Shaw que “ningún ser viviente podría soportar una vida entera de felicidad”. También los proverbios abundan en la idea de felicidad y desgracia discontinuas: “Felicidad de hoy, dolor de mañana”; o “cuando se es feliz es cuando hay que tener más miedo; nada amenaza tanto como la felicidad”. Parece que el ser humano se compensa con una función intermitente que adormece o aviva la sensación de felicidad según la situación sea halagüeña o desventurada. Este concepto de felicidad equitativa no pretende ser paralizante, sino estimulante de una existencia activa que no se malgasta en ilusorias envidias y que se dedica a la solidaridad y la ayuda hacia todos los demás.

El corazón humano conoce en este mundo solamente una felicidad: amar y ser amado. El amor es encontrar en la felicidad de otro, la propia felicidad. Del mismo modo que produciendo riqueza nos ganamos el derecho a consumirla, sólo disfrutaremos la felicidad cuando la procuremos a los demás. Cuántas vidas se desperdician rebuscando una felicidad que ya se tiene, pero que no se ve. La felicidad verdadera consiste en amar lo que tenemos, no las cosas sino las personas con las que convivimos, sin apenarse buscando absurdas quimeras que creemos que nos faltan. El secreto de la felicidad reside en el infinito e inagotable amar.

Camino canino

¿Alguien conoce a un perro infeliz? No existe, puede estar cansado o envejecido, pero un chucho es un ser alegre y los humanos podemos aprender el método perruno hacia la felicidad. Se ha demostrado que las personas que desarrollan los patrones característicos de la gente feliz, son efectivamente más dichosos. Veamos cuatro recetas de filosofía canina.

1º Un perro salta y juega diariamente, nunca deja pasar la oportunidad de salir a pasear y se alegra con el simple placer de una caminata. El camino de la felicidad pasa necesariamente por el mundo de la acción. Las personas felices llenan sus vidas de actividad en compañía de otros, en tareas que les parecen agradables que suelen ser significativas, no individuales, gratuitas y con algún esfuerzo físico. Las personas radiantes saben apreciar la felicidad, con esas pequeñas alegrías que diariamente brinda la vida si se observa con intuición y sensibilidad. Los más dichosos saborean el presente, sin fijar su atención en los pesares del pasado o en las incertidumbres del futuro, y parecen extraer el máximo placer a las oportunidades cotidianas. La felicidad se encuentra más fácilmente en el aquí y en el ahora.

2º Un can se mantiene siempre alerta, pero tranquilo y sin angustia. No se entristece ni guarda rencor, aunque sea censurado y en esos casos corre a refugiarse entre sus amigos. De evitar disgustos se compone la felicidad. La gente feliz se agobia poco, porque la inquietud o la inseguridad conducen a la desdicha. La mayoría de las incertidumbres no se cumplen, pero estas fútiles preocupaciones pueden superar nuestra capacidad de control. Debemos distinguir entre ansiedad y planificación, de modo que, con organización adecuada e inquietud mínima, superemos los sentimientos negativos. Una mentalidad positiva es quizá el rasgo más característico de la gente feliz, porque el bienestar queda determinado por el tipo de pensamiento que ocupa nuestra mente. El optimismo es una interpretación favorable de los acontecimientos, con una actitud que se centra en los aspectos positivos de lo que acontece. La ilusión es una predicción que se auto-realiza, favorecida por creencias del tipo "voy a ser feliz, ocurra lo que ocurra". Sean cuáles sean las circunstancias, la interpretación no es necesariamente dictada por la situación. Siempre somos potencialmente libres para escoger hasta qué punto vamos a ser felices. Y en los momentos difíciles recurramos a la familia y a los amigos.

3º Un chucho trota para saludar a cualquier conocido, dando alegría y dejando que le acaricien, siendo leal siempre. Del mismo modo que no tenemos derecho a malgastar riqueza sin producirla, tampoco lo tenemos a consumir felicidad sin generarla. Para los humanos una vida social satisfactoria es el mejor factor de felicidad. La mayor repercusión de esa vida en común se refiere a relaciones cercanas e íntimas, pero también contribuyen manifiestamente nuestras relaciones sociales. Un alto grado de participación, tanto a nivel formal (organizaciones, asociaciones,...) como a nivel informal (familia extensa, amigos, vecinos, colegas,...), contribuye a crear sentimientos de satisfacción, de pertenencia que se suman a su sensación general de felicidad. Además del optimismo, otro rasgo de personalidad frecuente en la gente feliz es la extroversión que se cultiva sonriendo y simpatizando con los demás. La continuidad y la lealtad afianzan las interacciones sociales y nos transportan a la felicidad.

4º Un perro nunca pretende ser algo que no es, ni aspira a metas inalcanzables. El placer puede basarse en la ilusión, pero la felicidad descansa en la verdad. Las personas felices son auténticas, naturales, espontáneas, sinceras, honestas, expresivas, abiertas,… Ser uno mismo sólo ofrece ventajas: hace más cómoda y fácil la vida diaria, y permite hallar gente que pueda amarnos "tal como somos". Nuestro grado de felicidad en la vida no descansa únicamente en lo ocurrido, sino también en lo anticipado. Es conveniente adecuar correctamente las expectativas, tanto aspiraciones cotidianas como ambiciones a largo plazo. Pretensiones demasiado elevadas rara vez se cumplen y desembocan en la decepción; en cambio, expectativas moderadas conducen a una satisfacción mayor de la prevista. Las desilusiones y las satisfacciones poseen un efecto acumulativo, por lo que conviene alcanzar conquistas parciales. El “gran triunfo” incide menos de lo que se piensa en la felicidad. Se piensa equivocadamente que la felicidad es el resultado de una vida exitosa y, dado que solamente tras años de sacrificio y suerte podría tardíamente alcanzarse, muchos quedan a la espera de que esa apoteosis final se cumpla. Los dichosos no caen en esa trampa; no esperan en absoluto la oportunidad de ser felices, sino que consideran que la felicidad es “el viaje más que la meta”.

Existe una ecuación prometedora de dos expertos británicos, Carol Rothwell y Pete Cohen: F = P + 5E + 3A. F es la felicidad, P corresponde a Personal (actitud, adaptabilidad y flexibilidad); E para Existencia (salud, amistades y estabilidad) y A representa Alta (autoestima, expectativas y esperanzas). Otros preferimos sintetizar la felicidad en tres niveles perrunos: 1) Tratemos de llenar la vida de pequeñas alegrías, compartiéndolas y recordándolas con los demás (como un Schnauzer vivo, valiente y afectuoso). 2) Conozcamos nuestras propias virtudes y facultades, reconstruyendo nuestra vida para ponerlas en práctica al máximo (un terrier diría: “corro y persigo ardillas, luego existo”). 3) Pongamos nuestros talentos personales al servicio de una causa más grande que nosotros mismos, para dar sentido y trascendencia a nuestra propia vida (un San Bernardo busca entre las nieves un amo a quien servir).

Eudaimonía o eudemonismo, la mejor felicidad


Eudamonía o eudemonismo es el camino aristotélico a la felicidad, desarrollado en la obra Ética a Nicómaco (descargar en PDF). Frente al paradigma hedónico propone que el bienestar depende principalmente de vivir una vida con experiencias placenteras, el paradigma eudaimónico refiere que el bienestar no solo se logra mediante el placer, sino principalmente a través del florecimiento y puesta en acción del potencial humano

El bienestar Eudaimónico, por otro lado, es fuertemente dependiente de las ideas de Maslow de la auto-actualización y el concepto de la persona en pleno funcionamiento de Roger y su bienestar subjetivo. Por lo tanto, la felicidad eudaimónica se basa en la premisa de que la gente se sienta feliz si experimentan propósitos de vida, desafíos y el crecimiento

Parece que el consenso general, es que la felicidad no es resultado de la búsqueda del placer, sino del desarrollo de capacidades de la persona y de las virtudes. El Bienestar Eudaimónico implica factores determinantes como: 1. Sentido de control o autonomía 2. Sensación de significado y propósito 3. Expresividad personal 4. Los sentimientos de pertenencia 5. Contribución social 6. Competencia 7. Crecimiento personal 8. Autoaceptación.

Los tres caminos hacia la felicidad, que es un viaje más que un destino:

1º. El placer es el proceso de aumentar al máximo las emociones positivas y minimizar las emociones negativas y se conoce como la vida placentera que implica experiencias agradables y positivas.

2º. El compromiso, es el proceso de estar inmerso y absorto en la tarea en cuestión y que se conoce como la buena vida que implica estar involucrado activamente en la vida y todo lo que requiere y exige. Así, la buena vida se considera que el resultado de la persona y el cultivo de la inversión de sus fortalezas y virtudes en sus relaciones, el trabajo y el ocio aplicando así lo mejor de sí durante las actividades desafiantes que se traduce en un crecimiento y un sentimiento de competencia y satisfacción que produce felicidad.

3º. El significado es el proceso de tener un propósito más elevado en la vida que nosotros mismos y que se conoce como: la vida con sentido, que implica el uso de nuestras fortalezas y cualidades personales, para servir a este propósito superior. La vida con sentido, al igual que la buena vida, consiste en la persona que usa sus fortalezas en las actividades, pero la diferencia reside en que estas actividades, son percibidas para contribuir al bien común de la "vida con sentido".

La felicidad de un individuo difícilmente puede generarse por sí mismo, sin estar en relación con otras personas, como prueba el Caso Roseto. Es en comunidad donde se puede reflejar, contagiar y alimentar la felicidad, demostrándose que la misma es un elemento transferible y enriquecedor. Estar rodeado de personas positivas y constructivas puede ayudar notablemente a que construyamos un patrón de felicidad estable.

Felicidad, experiencias y el recuerdo que dejan,...

Daniel Kahneman, psicólogo y Premio Nobel en Economía en 2002, fundador de la economía conductual revela cómo nuestro "yo que tiene experiencias" y nuestro "yo que recuerda" perciben la felicidad de manera diferente. Esta nueva revelación tiene profundas implicaciones para la economía, las políticas públicas... y nuestra propia conciencia de nosotros mismos.

El factor tiempo, la duración, apenas tiene influencia en la historia que recordamos de lo que vivimos. Influye, sobre todo, el final que condiciona nuestro recuerdo. Nos descubre nuestros dos yos: el yo que experimenta el presente vivo y el yo que recuerda el pasado vivido. Ambas identidades mantienen muy diferentes nociones de lo que es la felicidad.

Daniel Kahneman también nos habla del Estudio sobre Felicidad de UP-TNS Gallup, de muy recomendable lectura. Y esa Encuesta Gallup da una cifra: 60.000 $/año (para los norteamericanos). Ese el salario de la felicidad. Por encima de esa cifra, ganar más dinero no aporta más felicidad,... al yo que vive la experiencias (aunque sí lo haya al yo que recrea, recuerda, su historia). Por eso, quizá sea cierto que el dinero no da la felicidad (siempre que se cuente con ese mínimo de 43.600€ al cambio). 

Obligado es realizar el experimento mental sobre las próximas vacaciones que nos propone Daniel Kahneman. En nuestro caso, nos ratifica que acudir a nuestra habitual AlicanTerapia en Pilar de la Horadada (Alicante) es una magnífica elección. Muy recomendable su libro «Pensar rápido, pensar despacio», que se puede leer íntegramente en este enlace de Google Books.

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La curva en U de la felicidad

La curva en U de la felicidad
La felicidad entendida como el bienestar subjetivo percibido es algo que puede ser medido. De hecho se realizan mediciones individuales y también estudios para medir la felicidad de distintos países. Desde la Segunda Guerra Mundial se ha perfeccionado muchísimo la forma de medir el estado de bienestar de las personas. Aún más, comienza a ser un parámetro a tener en cuenta por la estructura política de cualquier país avanzado del planeta.

Según distintos estudios, entre ellos el del profesor de Economía de la Universidad de Warwick, Andrew Oswald, el máximo bienestar se percibe en el alba y en el ocaso de la vida, por lo que durante la madurez y la vejez somos mucho más felices que durante la juventud, y mucho más que en la edad media entre los 40 y 50 años.

Resulta que la ciencia valida mi percepción de estar viviendo lo mejor del proceso vital. La famosa "crisis de los 40" es una realidad estadística, si bien el rango de edad oscila levemente según se trate de países desarrollados o en desarrollo.
Es clave distinguir entre "nivel de vida" y "calidad de vida". Entendemos como nivel de vida al ingreso económico que puede tener un individuo o una familia. En cambio entendemos por calidad de vida a la brecha que percibe la persona entre lo que tiene (realidad vivencial) y lo que desearía (expectativa). Cuando esa diferencia entre la realidad vivencial y expectativas es muy alta entonces se impone una clara insatisfacción que determina una baja calidad de vida y por el contrario cuando la diferencia es relativamente corta entonces la calidad de vida de la persona es buena. Quizá con el pragmatismo de la edad, se rebajan las expectativas y la felicidad crece.

La añorada juventud fue el primer pico de bienestar, que se percibe aproximadamente a la edad de 20 años, Las personas jóvenes sienten que se encuentran en un camino de ida, con sueños, con proyectos, con expectativas nuevas, con desafíos, con ideas por realizar, y con toda una cantidad de posibilidades que el destino le ofrece. Según pasa el tiempo se va imponiendo necesariamente la realidad vital.

Durante las dos décadas siguientes se la curva de la felicidad es descendente. Se viven en ese paréntesis de los 45 -54 años crisis, cuestionamientos de orden vital, análisis sobre los logros obtenidos, valoración de la condición de vida alcanzada, visualización concreta de haber alcanzado o no los logros preestablecidos. Se nos aparece el gap vital, la diferencia que existe entre la expectativa que uno tenía sobre su destino y la realidad concreta a la cual uno ha llegado.

Posteriormente, superados los 50 años, se comienzan a valorar cuestiones que hasta entonces parecían baladíes. Las personas, acorde van recorriendo la quinta, sexta, séptima década de la vida o más, comienzan a percibir factores tales como la salud, la familia, los hijos, los nietos, los amigos, el tiempo libre,... valores esenciales que la sabiduría de la vida acredita. Es una etapa en la que se valora lo que ya se tiene, y no lo que pueden conseguir.
La madurez y la vejez son etapas en que se da mucho más valor a los sentimientos y a las experiencias de vida, más que simplemente al hecho de mantener bienes materiales. El presente se vuelve a apreciar en toda su grandeza, sin incursiones hacia el pasado que no se olvida ni hacia el futuro con el que no se cuenta demasiado.

Lo más parecido a la felicidad

Lo más parecido a la felicidad es un verano con toda la familia bajo el mismo techo
Lo más parecido a la felicidad es un verano con toda la familia bajo el mismo techo,... Lo más parecido a la felicidad es no tener que enviar mensajes por WhatsApp de familia porque comemos todos juntos. Lo más parecido a la felicidad es una mesa que reúne a toda la familia en plenas vacaciones,...  
Lo más parecido a la felicidad es un verano con toda la familia bajo el mismo techo

La felicidad como premisa del éxito

 
En TEDxBloomington, el psicólogo Shawn Achor @shawnachor nos confirma, con humor, un feliz secreto a voces: "Que, en realidad, la felicidad nos hace más productivos" (aunque eso es lo menos relevante para ser felices). 

Magnífica su propuesta de escapar del "culto a la media", proponiéndonos escapar del premedio y buscar que nuestro alumnado o familia despunten sin empujarles hacia lo normal.

Su mensaje es simple, radical y certero: "La felicidad no depende de factores externos, sino de una percepción interior. Cómo procesamos lo que nos sucede es lo determinante. Hemos de focalizar en lo positivo".

Shawn Achor rebate el falso tópico de que el éxito lleva a la felicidad. Por el contrario, sugiere que la felicidad conduce al éxito, por la actitud positiva, por la "ventaja de la felicidad" (The Happiness Advantage), que eleva la inteligencia, la creatividad, la motivación, la energía,.... La dopamina nos hace felices al tiempo que activa los nodos del aprendizaje.

Interesante su referencia al "síndrome del estudiante", no al síndrome de "cuanto más tiempo tienes para realizar una tarea, más tiempo tardas en completarla" descrito por el físico Eliyahu M. Goldratt,... sino al del estudiante de primer año de medicina que cree tener los síntomas de todas las enfermedades. 

La receta de Shawn Achor en un cuadro final para ejercitarse diariamente en apenas unos minutos:

La felicidad según el estudio más extenso, por Robert Waldinger

La felicidad es una de las cosas más importantes en la vida, sin embargo, es también una de las más difíciles de estudiar y cuantificar. Para intentar lograr determinar que nos hace felices, algunos de los más prestigiosos especialistas de la Universidad de Harvard comenzaron en 1938 un estudio (que todavía continúa), que ha seguido la salud y el bienestar mental de un grupo de 724 hombres estadounidenses.

Después de 76 años los psiquiatras del Estudio del Comportamiento adulto de Harvard uno de los más largos y completos estudios de la historia sobre el comportamiento humano, parece que han dado con las claves de la felicidad. Y su principal conclusión es que las buenas relaciones son las que hacen a las personas más felices y más saludables.

Como actual director del estudio, Robert Waldinger tiene un acceso sin precedentes a datos sobre la verdadera felicidad y la satisfacción personal. Uno de los estudios de la vida adulta más largo y más completo jamás realizado, del que Waldinger nos señala en su charla TED  tres lecciones clave sobre la felicidad, que incluso favorecen la longevidad:
  1. La primera es que las conexiones sociales nos hacen bien, y que la soledad mata. Resulta que las personas con más vínculos sociales con la familia, los amigos, la comunidad, son más felices, más sanos y viven más que las personas que tienen menos vínculos. 
  2. La segunda es la importancia de la calidad (no de cantidad) de las relaciones más cercanas. Vivir en medio del conflicto es muy malo para la salud. Los matrimonios muy conflictivos, por ejemplo, sin mucho afecto, resultan ser muy malos para la salud, quizá peores que el divorcio.
  3. Y la tercera gran lección que aprendimos sobre las relaciones y la salud es que las buenas relaciones no solo protegen el cuerpo, protegen el cerebro. Estar socialmente conectado a otros no sólo es bueno para nuestra salud física. También ayuda a evitar el deterioro mental.
La felicidad según el estudio más extenso, por Robert Waldinger

Adivinanza: Momentos memorables, una medida de la felicidad

Momentos memorables: Una medida de la felicidad
Cada persona mide y vive su felicidad de un modo singular. No se trata de comparar realidades diferentes, ni menos aún de sugerir estrategias vitales. Quizá sí pueda ser útil cómo son las circunstancias que nos hacen más dichosos a algunas personas, para ir añadiendo experiencias gratificantes a nuestras elecciones cotidianas.

En mi caso, tengo un baremo muy particular, que ha hecho sentir la alegría de ir creciendo y madurando. Son los hitos particulares de MI (particular) ESCALA DE LA FELICIDAD.  Son instantes con fecha, días concretos, incluso horas y minutos exactos que acrecentaron lo que considero esencial del éxito de una existencia. A ver si lo adivináis.

Alcancé el primer nivel un jueves 16 de junio casi llegando a la medianoche. Segundo nivel: Un jueves 5 de junio pasado el mediodía. Tercer nivel: Una madrugada avanzada del miércoles 24 de febrero. Cuarto nivel: Un miércoles 26 de febrero. Quinto nivel: Un jueves 7 de diciembre.

Ahora sigo esperando algún día llegar al Sexto Nivel,... y tengo un miedo infinito a perder algún grado. Lo natural, si la salud resiste, sería ascender dentro de un año o de una década,... ¿Alguien adivina cuál es el criterio? Mañana daremos más pistas, pero ya hay suficiente información en el párrafo anterior y en el post en general. Propuestas en comentarios, por favor. Si tres personas piden PISTA, en comentarios, incluiremos el siguiente indicio.

Primera pista adicional, tras haber dos peticiones en comentarios: Las fechas citadas son, respectivamente, de los años 1983, 1986, 2010, 2014 y 2017. Esto puede ser de gran ayuda,... (Aquí, al de unas pocas horas, Verónica descubrió el acertijo según puede verse en los comentarios).

Los siguientes indicios previstos eran que mi esposa y yo siempre nos movemos en el mismo nivel, pero otros matrimonios o parejas no,... (por hijos previos, por ejemplo).  O que algunas personas muy mayores llegan al nivel 10º, pero luego descienden (por el fallecimiento de algún descendiente), si bien luego vuelven a remontar con los biznietos,... 

En fin, un juego y un modo muy personal de medir el legado de una vida,... Un sistema muy elemental, por supuesto, pero a considerar (la familia) como uno de los parámetros posibles de la felicidad.

Action for Happiness, diez trucos para la felicidad

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Las diez claves de la felicidad, reunidas en un acrónimo que en inglés sería traducido por Gran Sueño, son según Action for Happiness:
  1. Generosidad, bondad, hacer algo por los demás.
  2. Relación, conectarse con la gente.
  3. Ejercicio, cuidar nuestro cuerpo.
  4. Aprecio, advertir la maravilla del mundo a nuestro alrededor.
  5. Esfuerzo, hacer y aprender permanentemente.
  6. Metas, mantener objetivos que nos guíen.
  7. Resiliencia, hallar modos de recuperarnos de las adversidades.
  8. Optimismo, elegir la perspectiva optimista.
  9. Aceptación, sentirnos cómodos siendo como somos.
  10. Trascendencia, formar parte de algo mayor, de una realidad más profunda.

Como plus este vídeo sobre la felicidad sintetizada, donde Dan Gilbert habla de miedos a los futuros que parecen tan diferentes, pero que no lo son respecto a la felicidad. Esta grabación forma parte de una lista de Escuela de Felicidad, que se reproducen consecutivamente, con maravillas como esta conferencia de Matthieu Ricard.

39 años con la MEJOR ESPOSA: CARMEN

Carmen y Mikel
Ya son 39 años casados con la mejor esposa, Carmen. La felicidad es encontrar una pareja que te acompañe a lo largo de la vida. Nosotros llevamos juntos 43 años,... La felicidad es completa cuando tu pareja es y siempre será la mejor hija, la mejor novia, la mejor esposa, la mejor amante, la mejor madre, la mejor abuela,....

Quiero, necesito, Carmen, que estés siempre a mi lado, cuando te necesite y cuando no te necesite, cuando te merezca y cuando te anhele, cuando respiro y cuando respires, cuando suspiremos y cuando nos hayamos escapado,...

Carmen contigo he descubierto que la felicidad no es un accidente, una suerte o una casualidad,... La felicidad es una compañía, una mano amiga, una sonrisa por la mañana y un beso al anochecer, un miedo a perderte, una respiración al despertar, una complicidad tan íntima que ni la poesía puede explicar,... 
39 años con la MEJOR ESPOSA: CARMEN
Entradas de nuestro aniversario en 20092010201120122013,2014, 2015,...

HUMAN, tres películas sobre el amor, la paz, la felicidad,...

Human” es un proyecto de Yann Arthus-Bertrand. Tres películas sobre el amor, sobre la familia, la felicidad, las mujeres… sobre todo aquello que nos hace humanos. Es un trabajo valiente y emocionante cuyos protagonistas te miran a los ojos y te abren la puerta a su realidad. Imposible quedarte indiferente. Imposible no conmoverte. Imposible no reflexionar. Un visionado que lleva su tiempo, pero que vale la pena.

¿Qué es lo que nos hace humanos? ¿Qué es lo que amamos, por qué luchamos, de qué nos reímos, por que lloramos? ¿Cuál es la curiosidad que nos mueve? ¿La búsqueda de descubrimientos? Dirigido por estas preguntas, el cineasta y artista Yann Arthus-Bertrand pasó tres años recogiendo historias de la vida real de 2.000 hombres y mujeres de 60 países. Trabajando con un equipo de traductores, periodistas y cámaras, Yann captura temas muy personales y profundos que nos unen a todos: la lucha contra la pobreza, la guerra y la homofobia y el futuro de nuestro planeta. Todo ello mezclado con momentos de amor y felicidad.

VOLUMEN 1º sobre el amor, las mujeres (igualdad), el trabajo y la pobreza. VOL.2 sobre la guerra, el perdón, la homosexualidad, la familia y la vida después de la muerte. VOL.3 sobre la felicidad, la educación, la discapacidad, la inmigración, la corrupción y el significado de la vida.

Fórmula de la felicidad


Comentamos, por si fuera de interés, nuestra ecuación diaria de felicidad:
  • Si no llueve, sólo por eso, ya somos felices.
  • Si llueve, pero tenemos un techo donde cobijarnos, ya somos felices.
  • Si llueve y estamos a la intemperie, basta no estar constipados para ya ser felices.
  • Cuando llueve, nos mojamos y se agrava el resfriado, descubrimos la magia de la lluvia para ser felices.

Esta es una de las claves de la felicidad, la cuarta  -greAt dream- basada en apreciar lo que hay a nuestro alrededor.

20 de marzo: Día Internacional de la Felicidad

 
El Día Internacional de la Felicidad fue fue instituido el 28 de junio de 2012 por la Asamblea General de las Naciones Unidas en la Resolución 66/281, publicada el 12 de julio de 2012 y se celebró por primera vez el año 2013. 

Fue gracias a una iniciativa del Reino de Bután, que considera este sentimiento como el más importante del Producto Interior Bruto. 

Hagamos que la felicidad sea nuestro mejor hábito cotidiano.

Muchas más entradas sobre la felicidad,...

El secreto de la felicidad: Leer blogs


Ley universal: La felicidad reside en sentirse rodeado de personas que nos quieran y a las que queramos. Repitamos:
- Sentirse, que es algo muy subjetivo y que exige esfuerzo por nuestra parte;
- rodeado, por un entorno querido de cosas agradables y gentes amables;
- de personas, que ahuyenten la soledad y con las que convivimos;
- que nos quieran, que nos conozcan, y aún así nos aprecien, y nos valoren,...;
- y a las que queramos, y volvemos al principio del trabajo que nos exige la felicidad, reconociendo lo bueno que tenemos alrededor, los pequeños detalles, la amistad, el amor,...
Corolario de Agirregabiria: Leer o escribir blogs colabora a nuestra felicidad. Porque nos recuerdan a personas y a las cosas que amamos (como nuestras canciones preferidas llenas de evocaciones),...

La felicidad auténtica, según Martin E. P. Seligman

Posted by Picasa La felicidad no es hacer lo que uno quiere, sino querer lo que uno hace. La tesis central plantea que hay tres rutas diferentes hacia la felicidad. La primera es la vida agradable, que consiste en tener tantos placeres como sea posible y poseer las habilidades de amplificar esos placeres. Ésta es, por supuesto, la única clase verdadera de felicidad según Hollywood. En segundo lugar, la vida buena, que consiste en saber cuáles son tus fortalezas personales (las de tu carácter) para después reencaminar tu trabajo, amor, amistad, ocio y afectos utilizando dichos puntos fuertes para conseguir más flujo en la vida. La tercera es la vida con sentido, que consiste en poner las fortalezas de tu carácter al servicio de algo que consideras que es mucho más importante que tu propio pellejo. De : Placer, sentido y eudaimonia.

Mezcolanza de pasado, presente y futuro para la felicidad

“Life is like a cup of Tea, it’s all in how you make it.”
La felicidad cotidiana requiere unas dosis ajustadas de pasado, presente y futuro. Cada amanecer, necesitamos organizar ese día, administrando algunos recuerdos del pasado, algunas promesas del futuro y muchas realidades del presente. Nada de ello puede faltar.

Sin gratos recuerdos, aunque sean contados, mal planificaremos cada día, porque uno de los objetivos cotidianos es sumar experiencias y encuentros felices que siempre nos acompañarán en la memoria. El futuro requiere esfuerzos constantes y cada jornada debe construir una ruta hacia ese destino buscado, más aún sabiendo que el proceso es más determinante que la meta.

Los mayores acostumbramos a abusar de la dosis de pasado, los jóvenes exageran quizá la tasa de futuro y solamente los niños ajustan bien que la felicidad y la alegría es, ante todo, presente.

Demasiado pasado en el cóctel diario agriará el día con melancolía y demasiado futuro eclipsará la jornada con retardos de ilusiones que, quizá, nunca vivamos. Sólo tenemos el presente, el hoy,... en términos de felicidadEl pasado es historia, el futuro un misterio, y cada instante -como ahora- es un regalo. Es por eso que a este momento se le llama presenteEl presente es el tiempo más determinante. 

Carlyle escribió: Dice Shakespeare que nosotros somos unas criaturas que miran antes y después de sí, siendo lo más sorprendente que no miremos un poco en torno nuestro y contemplemos qué es lo que está pasando ante nuestros propios ojos.” 

Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos, señaló Pablo Neruda en su poesía. Pero podemos seguir siendo felices. Simplemente, seamos generosos y disfrutemos siéndolo. Si estamos presentes, o mientras lo estemos, no tenemos ninguna necesidad de esperar. 

Prometamos vivir plenamente cada escurridizo instante y tratar e interactuar con todos los seres con esa doble mirada de admiración infantilcompasión sabia. Un proverbio irlandés dice: “Life is like a cup of Tea, it’s all in how you make it”, es decir, "La vida es como una taza de té, todo depende de cómo la hagas",... 

Twitter para la Felicidad

Divagaciones geniales de Tim Minchin

Nueve lecciones de vida del músico y comediante Tim Minchin, al recibir un doctorado honorario en la Universidad Western Australia en 2013. Aunque el vídeo está subtitulado al español, recogemos la transcripción de lo fundamental.

1. No es obligatorio tener un sueño.

Los americanos en los concursos de talentos siempre hablan de sus sueños. Bueno, si tenéis algo con lo que siempre habéis soñado de corazón, ¡id a por ello! Después de todo, es algo que hacer con vuestro tiempo: perseguir un sueño. Y si es uno suficientemente grande, os va a llevar la mayor parte de vuestra vida alcanzarlo, así que para cuando lo consigáis y estéis observando el abismo de la falta de sentido de vuestro logro, estaréis casi muertos, así que no importará.
Yo nunca tuve realmente uno de esos grandes sueños, así que soy partidario de dedicarse apasionadamente a la persecución de objetivos a corto plazo. Sed micro-ambiciosos. Agachad la cabeza y trabajad con orgullo en lo que sea que tengáis delante; nunca sabes dónde puedes acabar. Sólo tened en cuenta que el próximo objetivo que merezca la pena probablemente aparecerá en la periferia, que es por lo que deberíais tener cuidado con los sueños a largo plazo: si miráis demasiado lejos hacia adelante, no veréis esa cosa brillante con el rabillo del ojo.

2. No busquéis la felicidad.

La felicidad es como un orgasmo: si piensas demasiado en ello, desaparece. Manteneos ocupados, intentad hacer a alguien feliz, y puede que os llegue también un poco de felicidad como efecto secundario. No evolucionamos para estar permanentemente satisfechos; a los australopithecus afarensis satisfechos se los comieron antes de que transmitieran sus genes.

3. Recordad: todo es suerte.

Tenéis suerte de estar aquí. Fuisteis increíblemente afortunados por haber nacido, e increíblemente afortunados por haber sido criados en una buena familia que ayudó a que tuvierais una educación y os animó a ir a la universidad.
O, si naciste en una familia horrible, entonces mala suerte y tienes mi simpatía, pero aun así eres afortunado. Afortunado porque resultaste estar hecho del tipo de ADN que fabrica el tipo de cerebro que, al sufrir un entorno infantil horrible, toma decisiones que te llevaron, finalmente, a graduarte en la universidad. Bien hecho por arrastrarte a ti mismo por los cordones de los zapatos, pero has tenido suerte. No has creado la parte de ti que te arrastró; ni siquiera tus cordones.
Supongo que yo trabajé duro para conseguir los dudosos logros que he alcanzado, pero yo no creé la parte de mí que me hace trabajar duro, como tampoco creé la parte de mí que comió demasiadas hamburguesas en vez de ir a clase mientras estuve aquí en la UWA. Comprender que en realidad no puedes atribuirte el mérito de tus éxitos ni tampoco culpar a otros de sus fracasos, te hará humilde y más compasivo. La empatía es algo intuitivo, pero también es algo que puedes trabajar intelectualmente.

4. Haced ejercicio.

Lo siento, pálidos fumadores graduados en filosofía que arqueáis vuestras cejas en una curva cartesiana mientras veis a la muchedumbre en movimiento serpenteando a través de los minúsculos conos de tráfico de su existencia: vosotros estáis equivocados y ellos tienen razón.
Bueno, tenéis razón a medias. Pensáis, luego existís; pero también: corréis, luego dormís bien, luego no estáis sobrecogidos por una angustia existencial. No podéis ser Kant, y tampoco queréis serlo.
Haced deporte, haced yoga, levantad pesas, corred, lo que sea, pero cuidad vuestro cuerpo: lo vais a necesitar. La mayoría de vosotros va a vivir casi cien años, e incluso el más pobre de vosotros alcanzará un nivel de riqueza que la mayoría de humanos a lo largo de la historia ni siquiera podría haber soñado. Y esta larga y lujosa vida que tenéis por delante ¡va a hacer que os deprimáis! ¡Pero no desesperéis! Hay una correlación inversa entre depresión y ejercicio. Hacedlo. Corred, mis bellos intelectuales, corred.

5. Sed severos con vuestras opiniones.

Un famoso dicho afirma que las opiniones son como los agujeros del culo porque todo el mundo tiene una. Eso encierra una gran sabiduría, pero yo añadiría que las opiniones difieren significativamente de los agujeros del culo porque las vuestras deberían ser constante y exhaustivamente examinadas.
Debemos pensar críticamente, y no sólo sobre las ideas de otros. Sed severos con vuestras creencias; sacadlas a la calle y pegadles con un bate de críquet. Sed rigurosos intelectualmente; identificad vuestros sesgos, vuestros prejuicios, vuestras preferencias. La mayoría de las discusiones sociales perduran por no saber reconocer los matices; tendemos a generar falsas dicotomías, tratando entonces de mantener una discusión usando dos conjuntos de suposiciones completamente diferentes, como dos jugadores de tenis tratando de ganar un partido dando bellos golpes perfectamente ejecutados desde extremos opuestos… de diferentes pistas de tenis.
Por cierto, ya que tengo enfrente de mí a graduados en ciencias y en letras: por favor, no cometáis el error de pensar que las letras y las ciencias son cosas opuestas. Esa es una idea reciente, estúpida y dañina. No tienes que ser anticientífico para crear bello arte, para escribir cosas bonitas. Si necesitáis pruebas: TwainDouglas AdamsVonnegutMcEwanSaganShakespeareDickens… (para empezar).
No necesitas ser supersticioso para ser poeta. No necesitas odiar la manipulación genética para preocuparte por la belleza del planeta. No necesitas tener un alma para promover la compasión. La ciencia no es un cuerpo de conocimiento ni un sistema de creencias; es sólo un término que describe la adquisición incremental de conocimientos de la humanidad mediante la observación. La ciencia es asombrosa.
Las letras y las ciencias necesitan trabajar juntas para mejorar cómo se transmite el conocimiento. La idea de que muchos australianos (incluyendo nuestro nuevo primer ministro y primo lejano mío, Nick Minchin) crean que la ciencia detrás del calentamiento global es discutible es un claro indicador de la magnitud de nuestro fracaso en la comunicación. El hecho de que el 30% de las personas de esta habitación se hayan enojado es todavía mayor evidencia. El hecho de que ese enojo tenga más que ver con la política que con la ciencia es incluso más desalentador.

6. Sed profesores.

Por favor, por favor, por favor: sed profesores. Los profesores son las personas más admirables e importantes del mundo. No tenéis que hacerlo para siempre, pero si estáis en la duda de qué hacer, sed profesores increíbles, sólo mientras seáis veintañeros. Sed maestros de educación infantil, especialmente si eres un tío; necesitamos hombres maestros de educación infantil.
Incluso si no sois profesores, sed profesores: compartid vuestras ideas; no deis por hecha vuestra educación; disfrutad de lo que aprendéis, y difundidlo.

7. Definíos por lo que amáis.

Me he encontrado yo mismo hace poco haciendo esto: si alguien me pregunta qué tipo de música me gusta, digo “bueno, no escucho la radio porque la letra de la música pop me molesta”. O si alguien me pregunta que qué comida me gusta, digo “creo que el aceite de trufa se usa en exceso y es ligeramente desagradable”. Y lo veo constantemente en Internet: gente cuya idea de pertenecer a una subcultura es odiar a Coldplay, o el fútbol, o a las feministas, o al Partido Liberal.
Tenemos tendencia a definirnos en oposición a algo; como cómico me gano la vida con eso. Pero tratad de expresar también vuestra pasión por las cosas que os gustan: sed efusivos y generosos en vuestros elogios a aquellos que admiráis; mandad tarjetas de agradecimiento y dad ovaciones en pie. Sed pro-algo, no sólo anti-algo.

8. Respetad a la gente con menos poder que vosotros.

En el pasado he tomado decisiones importantes sobre la gente con la que trabajo (agentes y productores) basándome en gran medida en cómo tratan a los camareros en los restaurantes en los que nos reuníamos. No me importa si eres el gato más poderoso en la habitación: te juzgaré por cómo trates a los que tienen menos poder. Que lo sepas.
9. No tengáis prisa.
No necesitas saber ya lo que vas a hacer con el resto de tu vida. No digo que os quedéis fumando porros todo el día, pero tampoco entréis en pánico. La mayoría de la gente que conozco que estaba segura del camino a seguir a los 20 años, ahora tiene una crisis de mediana edad.
Dije al principio de esta divagación que la vida no tiene sentido. No era una afirmación superficial; creo que es absurda la idea de buscar un sentido en el conjunto de circunstancias que casualmente existen después de 13,8 miles de millones de años de eventos sin rumbo. Dejad que los humanos piensen que el universo tiene un propósito para ellos.
Sin embargo, no soy un nihilista. Ni siquiera soy un cínico. Soy, de hecho, más bien romántico. Y ésta es mi idea de romanticismo: pronto estaréis muertos. La vida a veces parecerá larga y difícil y… ¡dios!, agotadora. Y a veces estarás feliz y a veces triste. Y después estarás viejo. Y después estarás muerto. Hay sólo una cosa sensata que hacer con esta existencia vacía, y es llenarla.
Y en mi opinión (hasta que la cambie), la mejor forma de llenar la vida es aprendiendo todo lo que puedas sobre todas las cosas que puedas; estar orgulloso de lo que sea que hagas; siendo compasivocompartiendo ideas; corriendo; siendo entusiasta. Y también está el amor, viajar, el vino, el sexo, el arte, los niños, regalar, escalar montañas,… pero todo eso ya lo sabéis.
Es algo increíblemente excitante esta vida vuestra, única y sin sentido. Buena suerte, y gracias por esta oportunidad.