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Multiverso: física cuántica, cosmología y literatura

Multiverso: física cuántica, cosmología y literatura

Revisamos -otra vez- un concepto nada moderno, pero muy en boga actualmente: Mil mundos posibles en la larga historia del multiverso (véase otros posts nuestros de multiverso). En 1584, un fraile dominico fugitivo publicó en Londres un diálogo que sostenía algo escandaloso: que no existe un solo mundo, sino infinitos, y que cada estrella es un sol con sus propios planetas. Giordano Bruno murió en la hoguera en 1600. Su cosmología fue solo uno de los cargos entre muchos, pero la idea sobrevivió a quien la defendía. Cuatro siglos después, el multiverso ya no se discute en tribunales de la Inquisición, sino en revistas de física, en laboratorios de computación cuántica y en las aulas.

Una idea más vieja que la ciencia. Antes de Bruno, los atomistas griegos Leucipo y Demócrito ya habían razonado que, si los átomos son infinitos y se mueven en un vacío sin límites, nada impide que se formen innumerables mundos. Epicuro lo heredó y lo convirtió en consuelo: la naturaleza no gasta su fecundidad en un único ejemplar. Frente a ellos, la tradición aristotélica defendió un cosmos único, finito y ordenado, que dominó el pensamiento europeo durante casi dos mil años. 

La palabra «multiverso», en cambio, es reciente. Suele atribuirse a William James, que la empleó en 1895 con un sentido moral y no cosmológico, para decir que la experiencia humana es más variada de lo que cabe en un sistema único. Entre tanto, Leibniz había sugerido que nuestro mundo es el mejor de los posibles, lo que ya presupone un catálogo de mundos que no llegaron a existir.

La física entra en escena. El salto decisivo llegó en 1957, cuando el joven Hugh Everett III propuso en su tesis doctoral que la mecánica cuántica no necesita «colapsar» ante la medición: todos los resultados posibles ocurren, cada uno en una rama distinta de la realidad. Su idea fue ignorada durante años y rescatada después por Bryce DeWitt, que la bautizó como interpretación de los muchos mundos.

Un segundo camino surgió de la cosmología. La teoría de la inflación, formulada por Alan Guth en 1980 y desarrollada por Andrei Linde y Alexander Vilenkin, sugiere que el espacio pudo seguir expandiéndose de forma eterna, generando «burbujas» que serían universos con sus propias constantes físicas. La teoría de cuerdas añadió un tercer elemento, el «paisaje» de soluciones posibles, con cifras que se citan en torno a 10^500 configuraciones. Max Tegmark ordenó todo esto en 2003 en una jerarquía de cuatro niveles de multiverso. 

Conviene separar aquí hechos de hipótesis. Ninguna de estas variantes ha sido observada. George Ellis y Joe Silk advirtieron en Nature en 2014 del riesgo de aceptar teorías que no pueden refutarse con experimentos, y esa es la objeción de fondo: una explicación que lo abarca todo corre el peligro de no explicar nada. Otros físicos replican que el método científico siempre ha ampliado sus fronteras cuando la teoría lo exigía. El debate sigue abierto, y lo honesto es presentarlo así.

Mundos que la literatura ya había visitado. Mientras la física dudaba, la literatura se adelantó. En 1941, Jorge Luis Borges imaginó en «El jardín de senderos que se bifurcan» un tiempo que se ramifica en futuros que no se anulan entre sí. Décadas más tarde, el filósofo David Lewis defendió en On the Plurality of Worlds (1986) que los mundos posibles no son meras ficciones lógicas, sino realidades tan concretas como la nuestra, una tesis que casi nadie comparte y que casi todos han tenido que discutir.

También la tecnología se ha apropiado de la imagen. Algunos defensores de la interpretación de Everett, como David Deutsch, ven en la computación cuántica un indicio a favor de los muchos mundos, aunque otros físicos sostienen que los mismos resultados se explican igual de bien sin ramas. Un ordenador cuántico funciona, y esa es la parte comprobada; qué significa que funcione es... filosofía.

Lo que el multiverso enseña en el aula. Quizá el mayor valor educativo del multiverso no esté en su verdad, sino en el tipo de pensamiento que exige. Para discutirlo hay que distinguir entre lo observado, lo calculado y lo imaginado; hay que preguntarse qué evidencia haría cambiar de opinión; y hay que pensar en términos contrafactuales, el «¿qué habría pasado si…?» con el que los buenos profesores de historia, de ciencias y de literatura despiertan la curiosidad. Un alumno que aprende a sostener una hipótesis sin confundirla con un hecho ha aprendido algo más útil que cualquier cifra.

Una propuesta para los próximos años. Es una maravilla cuando la física se parece a la literatura. Si la historia del multiverso es la de una pregunta que se niega a cerrarse, merece la pena mantenerla viva. Lectura: leer en los próximos doce meses una obra de divulgación (Tegmark, Deutsch o Greene) y un relato de Borges, y contrastarlos. Escritura: a dos años vista, escribir cada trimestre un texto breve sobre un «mundo posible» de la propia vida o del propio pueblo. Voluntariado: a cinco años, colaborar en una biblioteca, aula o asociación científica local para organizar un ciclo anual de charlas de divulgación. Evaluación: anotar cada año lecturas completadas, textos publicados y asistentes a las charlas, y revisar a los diez años si la curiosidad compartida ha crecido o solo la propia.

Foru Bizia: el Fuero Nuevo de Bizkaia sale a la calle


Mañana acudiremos al Espectáculo teatral itinerante por el 500 Aniversario del Fuero Nuevo de Bizkaia en Getxo. Es un excelente modo de mantener la memoria viva del Fuero Nuevo con este espectáculo callejero al encuentro de la ciudadanía. La conmemoración de una efeméride histórica adquiere su verdadero sentido cuando trasciende los discursos institucionales solemnes para convertirse en una experiencia viva y compartida. 

En el marco del V Centenario del Fuero Nuevo de Bizkaia (1526-2026), la Diputación Foral de Bizkaia y las Juntas Generales de Bizkaia han puesto en marcha 'Foru Bizia', un proyecto escénico itinerante diseñado por la reconocidísima compañía Hortzmuga Teatroa. Esta propuesta plantea una relectura festiva, participativa e integradora de las raíces jurídicas y culturales del territorio, recordando que la norma foral vasca no surgió en gabinetes cerrados, sino de las costumbres populares, la palabra dada y la organización colectiva del propio pueblo. 

El espectáculo arranca su andadura itinerante este sábado, 24 de octubre de 2026, a las 19:30 horas en Getxo. El punto de partida no podría resultar más emblemático: los alrededores del célebre Puente Bizkaia. Desde allí, el cortejo festivo discurrirá por la Kale Nagusia, la Plaza de la Estación (Geltokia Plaza) e Ibaiondo, hasta culminar su itinerario en la Plaza Santa Eugenia. Durante aproximadamente hora y media de recorrido, el espacio urbano se transformará en un dinámico escenario abierto mediante el uso de estructuras móviles, dramatización, euskal dantza, coros comunitarios y música en directo.

Uno de los pilares más valiosos de 'Foru Bizia' radica precisamente en su profunda dimensión comunitaria. En la jornada de Getxo, la representación contará con la implicación directa de destacadas agrupaciones culturales locales como Zozoak Abesbatza,Zasi Eskola Dantza Taldea y Berantzagi Dantza Taldea. En el plano profesional, el elenco escénico estará integrado por los actores y actrices Álex Antúnez,Mar García Serrano,Gabriel Ocina y Maite Fombellida, acompañados por los bailarines Nerea Vesga e Ibon Huarte, la música en directo de Ander Blasco y las atmósferas sonoras del DJ Píxeles Muertos (Beñat de la Ripa).

La iniciativa mantendrá este espíritu participativo a lo largo de su itinerario por cuatro municipios vizcaínos durante los meses de octubre y noviembre. Tras la cita inaugural en Getxo, la gira recalará en Santurtzi el 30 de octubre (desde el Puerto hasta el Parque Central), continuará en Ermua el 7 de noviembre (con centro en la Plaza Orbe Kardinala) y concluirá en Arrigorriaga el 14 de noviembre (recorriendo la Pérgola y la Plaza del Ayuntamiento). En cada parada, coros y grupos de danza de cada localidad se sumarán a la comitiva para enriquecer el espectáculo. 

Llevar el Fuero Nuevo a la calle quinientos años después de su redacción en 1526 constituye un notable ejercicio de rigor, divulgación y pedagogía ciudadana. Frente a la tentación de reducir la historia a documentos de archivo o abstracciones teóricas, el teatro de calle devuelve el patrimonio inmaterial al ámbito en el que cobró vida: el espacio público. Invitar a vecinos y visitantes a caminar colectivamente junto a los intérpretes supone recordar que la identidad foral y los derechos históricos no son fósiles del pasado, sino un patrimonio vivo en continua renovación.

Foru Bizia: el Fuero Nuevo de Bizkaia sale a la calle