Qué gesto tan vergonzoso el de Leticia y Leonor con Doña Sofía @CasaReal pic.twitter.com/mSdn2upTlZ— Athenea Hübnner Corso (@Athenea__Diosa) 3 de abril de 2018
La Educación de las Reinas, o aprendiendo a ser hija, madre y abuela
La hipótesis de la abuela
- El pino longevo, un árbol que puede vivir más de 5.000 años (como el Prometeo) y que no muestra signos de envejecimiento celular.
- El molusco Ming, una almeja que se encontró con 507 años de edad y que podría haber vivido más si no hubiera sido extraída del agua.
- La orca, un cetáceo que puede vivir hasta 90 años y que deja de reproducirse alrededor de los 40 años.
- El chimpancé, un primate que comparte el 98% de su ADN con los humanos y que también experimenta la menopausia.
The "grandmother hypothesis"—that longevity of women after reproduction is under positive selection thru benefits of helping grandchildren—gets major support in 2 @CurrentBiology new papershttps://t.co/xvV4TXSPGWhttps://t.co/ldnQdpNddE pic.twitter.com/Q7LrKxYaoG
— Eric Topol (@EricTopol) February 7, 2019
Aprendiendo de la inmigración
Una historia verídica que demuestra cuánto podemos aprender entre todos.Esta anécdota la vivimos hace poco, cuando una abuela apareció con su nieto en una zapatería. Contó, que había prometido regalarle calzado para el verano al pequeño de siete años. Les enseñaron algunas zapatillas de acuerdo a lo solicitado por la abuela, pero el niño pilló un aparatoso berrinche porque sólo aceptaba unas costosísimas deportivas de una reconocida marca. Se tiró por el suelo y estuvo dando el espectáculo durante quince minutos.
Entre tanto, apareció una mujer de aspecto latinoamericano con sus cuatro hijos entre 5 y 10 años. Se sentaron formalitos en el sofá, se probaron las bambas económicas que había elegido su madre, de talla un poco mayor a la que necesitaban en aquel momento y se fueron en el intervalo de lloro desconsolado del crío mimado. Por cierto, la factura de los cuatro pares era muy inferior al astronómico precio de las de la marca que repetía el consentido chiquillo, avergonzando a su propia abuela.
Nadie sabe qué será de estos niños, pero probablemente tengan más opciones de ser felices en el futuro los educados y austeros foráneos que el caprichoso y malcriado oriundo. Aquellos sabían bien lo que los clásicos exhortaban y que parece hemos olvidado: “No malgastar equivale a tener una renta”.
Versión para imprimir: mikel.agirregabiria.net/2008/mimados.DOC.Mrs. Wilson: Amor, mentiras y legado en la vida real
A los 19 años, Alison McKelvie era una romántica confesa, inmersa en libros y poesía, y soñando con la belleza, la verdad y el amor. En 1940, mientras trabajaba como secretaria en el MI6, Alison conoció a Alexander Wilson. Treinta años mayor que ella, Alexander era mundano y carismático. Un intenso romance desembocó rápidamente en matrimonio y dos hijos. Pero la vida de los Wilson se hunde en la pobreza. Alexander fue despedido, encarcelado dos veces y declarado en quiebra. Su falta de fiabilidad fue una pesada carga emocional para Alison. En 1963, Alexander murió repentinamente de un ataque al corazón. El mundo de Alison se derrumbó cuando descubrió que su vida en común se había construido sobre una capa tras otra de engaños. ¿Quién era Alexander Wilson? ¿Hasta qué punto le conocía realmente Alison? Poco a poco se fueron descubriendo las mentiras: Alexander había sido novelista, espía y, devastadoramente, bígamo. Alison era la tercera de cuatro esposas, sus hijos dos de siete.La narrativa se desarrolla en dos líneas temporales: los años de matrimonio de Alison con Alec y los eventos posteriores a su muerte, cuando las otras familias de Alec salen a la luz. Ruth Wilson, quien interpreta a su propia abuela, brinda una actuación profunda y emocional que ancla la historia. La serie explora temas de identidad, lealtad y la lucha de una mujer para reconciliar el amor con la traición.
Más detalles sobre esta serie se pueden ver en este enlace.
Every family is different. ❤️️
— BBC One (@BBCOne) December 11, 2018
Thanks for watching the incredible story of #MrsWilson. pic.twitter.com/1I7dsspJ5l
Inspired by real events, Ruth Wilson stars in Mrs. Wilson coming to MASTERPIECE on March 31, 2019. #MrsWilsonPBS pic.twitter.com/vjnsjhVcQA
— MASTERPIECE | PBS (@masterpiecepbs) November 19, 2018
Mini-serie (de 3 episodios y menos de 3 horas): Mrs. Wilson, por si se os pasó desapercibida en Filmin y Video Prime. Basado en una realidad que supera a la ficción, con una gran actriz -Ruth Wilson- que interpreta a su propia abuela. Una breve crónica y tráiler en… pic.twitter.com/p1wks0YNb4
— Mikel Agirregabiria (@agirregabiria) January 2, 2025
Abuelas y abuelos para grandes literatos


Mujeres en misa en la Ermita de la Magdalena (Ubidea) en 1960
La Fe en el Corazón del País Vasco: Mujeres en la Ermita de la Magdalena de Ubidea (1960). Primera fila, de izq. a der.: Tía abuela Eva(rista) Aldasora, Tía abuela María Etxebarria, sacristana, Tía MariVí(ctoria) Agirregabiria, Abuela paterna Leonor Etxebarria, Madre Marta Agirre, desconocida y Tía segunda Mari Lekue.
Esta conmovedora imagen, capturada hacia 1960, nos transporta a la iglesia de Ubidea, un pequeño y pintoresco municipio de Vizcaya, en el corazón del País Vasco. En ella, un grupo de mujeres vascas se encuentra en oración, sus rostros serios y sus manos entrelazadas, reflejando una profunda devoción. Más allá de ser una simple instantánea, esta fotografía es una ventana a la historia social y cultural de la región en la segunda mitad del siglo XX.
En 1965, España vivía bajo el régimen franquista, un periodo marcado por una fuerte influencia de la Iglesia Católica en la vida pública y privada. En el País Vasco, la fe católica siempre ha ocupado un lugar central en la identidad y las costumbres de sus habitantes, y las mujeres, en particular, desempeñaron un papel crucial en la transmisión y preservación de estas tradiciones religiosas.
La imagen nos muestra un escenario típico de la época: la mayoría de las mujeres visten de oscuro, algunas con los pañuelos tradicionales que cubrían sus cabezas, símbolos de respeto y devoción. Sus posturas, reclinadas sobre los bancos con cruces talladas, evocan una atmósfera de recogimiento y espiritualidad. Es fácil imaginar el murmullo de las oraciones en euskera o castellano, llenando el espacio sagrado.
Más allá del acto religioso, esta escena también nos habla de la comunidad. Las iglesias eran puntos de encuentro vitales, especialmente en los pequeños pueblos rurales como Ubidea. Allí, las mujeres no solo rezaban, sino que también compartían noticias, se apoyaban mutuamente y fortalecían los lazos vecinales. Era un espacio donde la identidad vasca y las tradiciones se mantenían vivas, incluso en tiempos de censura y represión cultural.
Observar esta fotografía es reconocer la fortaleza y la resiliencia de estas mujeres. En un mundo matriarcal en constante cambio, aferrarse a la fe y a la comunidad era una forma de mantener la esperanza y la identidad. Esta imagen no solo documenta un momento de oración, sino que celebra la enduring presencia de la fe y el espíritu comunitario en la historia del País Vasco. Es un recordatorio visual de cómo la religión ha tejido una parte inseparable de la vida cotidiana y cultural de la región, y cómo las mujeres han sido guardianas de esa herencia.
Post generado automáticamente por la AI Gemini Google, a partir de la foto inferior.
La deducción de Grok es más escueta: Oración en Ubidea: Una mirada a la vida religiosa vasca en 1960.
La escena: En 1960, un grupo de mujeres es captado rezando en una iglesia de Ubidea, Vizcaya. La imagen sepia las muestra sentadas en bancos de madera, con las manos juntas, vestidas con atuendos oscuros y modestos, reflejando las normas de la época.
Contexto histórico: Este momento destaca el predominio de la Iglesia católica en la vida vasca tras la Guerra Civil Española, bajo el régimen de Franco. La Iglesia fue un pilar de la identidad cultural en medio de los desafíos políticos, con las mujeres a menudo al frente de la práctica religiosa.
Importancia cultural: Ubidea, un pueblo rural vasco, preservó sus tradiciones a través de la fe comunitaria. La iglesia de piedra con vidrieras simboliza su papel histórico como centro comunitario, combinando espiritualidad y cohesión social.
Valor educativo: Esta imagen ofrece una perspectiva sobre los roles de género, la influencia religiosa y la resiliencia cultural. Fomenta la exploración de cómo se mantuvo la identidad vasca y cómo estas prácticas se han transformado en la actualidad.
ChatGPT lo resume así: Mujeres, fe y memoria: Una imagen de Ubidea en 1960
La fotografía, tomada en el pequeño pueblo vizcaíno de Ubidea hacia 1960, captura un instante silencioso pero profundamente revelador de la vida cotidiana en el País Vasco rural del siglo XX. Un grupo de mujeres, vestidas de negro riguroso, reza en el interior de la iglesia, símbolo de una El luto y la vestimenta oscura eran entonces una presencia constante. Muchas de estas mujeres habían perdido maridos o hijos en la guerra, o seguían las normas sociales que dictaban un duelo prolongado y visible. En una sociedad aún dominada por la moral católica y el patriarcado, la iglesia era el espacio público donde las mujeres tenían voz y presencia, un lugar donde se encontraban, compartían penas y reafirmaban su identidad colectiva.
Esta imagen refleja también la transición entre dos mundos: el de la posguerra y el franquismo, con su peso moral y económico, y el que empezaba a abrirse hacia la modernidad de los años sesenta. En los pueblos vascos, la misa dominical, las novenas y las procesiones seguían marcando el ritmo de la vida, pero bajo esa apariencia de inmovilidad germinaban los cambios sociales que transformarían la región en las décadas siguientes.
Hoy, esta escena invita a reflexionar sobre el papel silencioso pero esencial de las mujeres en la transmisión de la cultura vasca, la lengua y los valores comunitarios. En su recogimiento y dignidad, estas mujeres de Ubidea representan la fortaleza y la memoria de un pueblo que, incluso en los momentos más oscuros, supo mantener viva su identidad.
El amor es cosa de dos
Pero todo esto no debe hacernos olvidar la noticia imposible por sobreabundante: el cotidiano amor de pareja que millones y millones de personas se profesan en todo el planeta. En cada segundo se producen miríadas de actos de amor, de cariño, de afecto. Estamos tan habituados a contemplarlos, que casi nunca los reconocemos como tales. Algunos son muy obvios, entre novios o entre madre e hijo. Pero existen muchos más.
Hoy, comiendo en familia, de vacaciones y lejos de casa, mi hijo pequeño (ya un joven consciente de detalles como éste) nos ha contado algo de los abuelos que le sorprendió durante este pasado curso, tras comer regularmente con ellos los lunes por razones de organización escolar. La abuela le preparaba su plato favorito: alubias con morcilla, chorizo, tocino,… Mis octogenarios suegros, que gozan de excelente salud, programan meticulosamente sus comidas y cuidan hasta los menores detalles de toda su alimentación. Pero cada lunes, el nieto observa que la abuela, magnífica cocinera, siempre le pregunta al abuelo si quiere los "sacramentos" (los aditamentos de morcilla,…) junto a las alubias o por separado. Todos sabemos sobradamente que el abuelo le dirá que primero comerá las legumbres y luego la carne, porque así lo ha querido indefectiblemente durante más de 50 años de convivencia. Pero la abuela se lo pregunta cada lunes, y ése nos pareció un insuperable acto de amor que jamás será noticia de prensa.
Querido Abuelo: Entre tú y yo, cuéntame tu vida
- ¿Qué querías ser de mayor?
- ¿Cómo conociste a la abuela?
- ¿Cómo te sentiste cuando supiste que ibas a ser abuelo?
- ¿Qué pensaste cuando me vistes por primera vez, recién nacido?
- ¿Ves algo en mí que te recuerde a otras personas de nuestra familia?
- ¿Cuáles han sido los momentos más felices y más difíciles de tu vida?
- Recuérdame alguno de los mejores momentos que hayas pasado conmigo.
- Me gustaría saber más cosas sobre mi madre o mi padre cuando eran niños o jóvenes.
- Dime algo que desconozca de ti, de tus aficiones, de tus sueños,...
- ¿Cómo te gustaría que te recordaran?
Los Croods, una metáfora de innovación perturbadora
Cuando la protagonista Eep conoce a un nómada llamado Chico (o Guy), que sabe hacer fuego y entiende lo que son los zapatos o las provisiones (con los restos de comida no engullidos de inmediato), se produce un dilema al iniciar los siete únicos humanos del film un azaroso viaje en un mundo con terremotos. Choca el inmovilismo que les ha mantenido con vida del padre Grug Crood con la innovación de un mundo nuevo que conoce el joven Chico.
Finalmente, saben actuar en equipo, aunando las dos narrativas (la más conservadora y la novedosa) y salvan su vida descubriendo un mundo menos polvoriento y más estrellado (en la escena más sublime de apagar la antorcha y descubrir al raso -no encerrados en una gruta desde el anochecer- el cielo estrellado de una noche despejada).
Una divertida película para los jóvenes y una lección para los mayores de cómo transformar nuestro mundo, combinando lo tradicional y lo novedoso, aprendiendo juntos de nuevas realidades (como el mundo virtualizado de Internet), que puede aportarnos grandes posibilidades si reconocemos y eludimos sus riesgos. Así, unidos y pensando juntos, en esa dialéctica del sentido común y de apertura a lo nuevo, somos imparables. Los Croods, porque ya cuentan con la curiosidad y el afán de Eep, y Chico saben sumar sus anhelos e incorporar una innovación disruptiva que podía acabar con todos. Desde ese Paleolítico Inferior hasta nuestros días, la humanidad ha sabido solucionar sus problemas. Hoy también confiamos y porfiamos por que siga siendo así.
Cuentos navideños que ninguna IA podría imaginar jamás
Cierto que vivimos, y lo que se avecina es impensable, en la era de la "creatividad estadística". Hoy, cualquier modelo de lenguaje de gran tamaño (LLM) puede redactar, en segundos, un cuento sobre un reno que pierde su nariz roja o un robot que descubre el significado de la generosidad. Son relatos impecables, con una estructura de tres actos perfecta y una moraleja reconfortante. Sin embargo, todos comparten un aroma común: el de la media aritmética. Son historias nacidas del promedio de todo lo que ya se ha escrito.
La trampa de la perfección algorítmica. La Inteligencia Artificial trabaja mediante la predicción del "siguiente token más probable". Si le pides un cuento navideño, acudirá a los patrones de Dickens, a la estética de Coca-Cola y a la estructura de las películas de sobremesa. El resultado será acogedor, pero carecerá de "astillas".
Lo que la IA no puede imaginar no es la magia, sino la belleza de lo que no encaja. El silicio no entiende la melancolía de un juguete roto que, precisamente por estar roto, se convierte en el favorito. No comprende que la Navidad no ocurre en el árbol perfecto de Instagram, sino en el espacio entre lo que esperábamos y lo que realmente sucedió.
El cuento que ninguna IA escribiría jamás. Imaginemos un relato titulado "La Caja de Luces Fundidas". En él, no hay rescates heroicos ni milagros deslumbrantes. Trata sobre un niño que, al ayudar a su abuela a decorar un árbol raquítico, descubre una caja de bombillas viejas que ya no encienden.
Una IA resolvería el conflicto haciendo que las luces brillen por arte de magia o que el niño aprenda una lección sobre el reciclaje. Pero el cuento humano "imposible" para la IA sería aquel donde las luces siguen fundidas, y el clímax consiste en la abuela describiendo el color de cada una de esas bombillas muertas basándose en los recuerdos de los inviernos de 1964 o 1982.
El valor pedagógico no está en la resolución (el "output"), sino en la transmisión de la pérdida y la persistencia de la memoria a través de lo inútil. La IA, diseñada para la optimización y la resolución de problemas, tiene dificultades intrínsecas para valorar lo que no sirve para nada, que es, a menudo, donde reside lo sagrado.
Ética y Educación: El derecho al "error" humano. Desde una perspectiva educativa, delegar nuestras historias a la IA conlleva un riesgo ético: la homogeneización del asombro. Si alimentamos a los niños solo con relatos generados por modelos que evitan el riesgo, la ambigüedad y el dolor real, estamos atrofiando su capacidad para procesar la complejidad de la vida.
La educación humanista debe defender el "cuento con errores". Ese relato que un padre inventa antes de dormir, donde se equivoca de nombre, donde la trama no tiene sentido lógico, pero donde hay un hilo de verdad biológica y una conexión emocional que ningún servidor en la nube puede procesar. La IA no puede imaginar este cuento porque no tiene cuerpo; no sabe lo que es el frío en los pies, el olor a mandarina o el miedo irracional a que el tiempo pase demasiado rápido.
Pero la Navidad, en su esencia más profunda y pedagógica, no es un promedio. Es una anomalía. Es el territorio de lo que los científicos cognitivos llaman qualia: la experiencia subjetiva e intransferible de lo vivido. La genuina Navidad es, en términos técnicos, un glitch (un error) en el sistema de la lógica productiva. Es el momento en que decidimos que el tiempo de estar con otros vale más que la eficiencia.
La Navidad es, entre muchas otras cosas, un laboratorio emocional. Un espacio donde se mezclan memoria, imaginación, tradición y deseo. Y, sin embargo, en plena era de la inteligencia artificial, surge una pregunta que parece inocente pero que abre un debate profundo: ¿puede una IA imaginar un cuento infantil navideño que no esté ya contenido, de algún modo, en sus datos?
La cuestión no es trivial. Los cuentos infantiles son artefactos culturales que condensan valores, miedos, aspiraciones y contradicciones de una sociedad. No son solo historias: son pedagogía emocional. Y la Navidad, con su mezcla de magia, nostalgia y ritual, es un terreno especialmente fértil para esa pedagogía.
La imaginación humana como territorio irreductible. Un cuento infantil navideño que la IA jamás podría imaginar no es necesariamente un cuento complejo, ni oscuro, ni filosófico. Podría ser, paradójicamente, algo muy sencillo: una historia nacida de una vivencia íntima, de un gesto irrepetible, de un recuerdo que no está en ninguna base de datos.
Imaginemos, por ejemplo, que una niña de siete años inventa un cuento sobre un calcetín que se siente solo porque todos los demás tienen dueño, y que en Nochebuena descubre que su misión no es guardar regalos, sino calentar los pies fríos de quienes llegan tarde a casa.
La Navidad como territorio de lo no cuantificable. La Navidad es un fenómeno cultural saturado de símbolos: luces, villancicos, rituales familiares, expectativas, tensiones, reconciliaciones. Una IA puede describirlos, clasificarlos, analizarlos. Pero no puede experimentar la mezcla contradictoria de emociones que provoca una mesa llena de gente que se quiere y se irrita a partes iguales.
El cuento imposible en este extraño tiempo de algoritmos y villancicos. Quizá el cuento infantil navideño que la IA jamás podría imaginar no sea un cuento concreto, sino un tipo de cuento: aquel que nace de una vivencia irrepetible.
El cuento que surge cuando un niño observa cómo su abuelo, que siempre fue serio, se emociona al colgar un adorno antiguo. O cuando una madre inventa una historia improvisada para consolar a su hija en una noche de tormenta. O cuando un adolescente decide escribir un cuento para un hermano pequeño que aún cree en la magia.
Esos cuentos no están en ninguna base de datos. No pueden inferirse estadísticamente. No pueden replicarse. Son cuentos que existen porque alguien estuvo allí. Porque alguien sintió algo. Porque alguien quiso contarlo. Y esa es, quizá, la lección más importante: la imaginación humana no es sustituible porque no es transferible.
En un pueblo nevado olvidado, Papá Noel no llega en trineo... sino cabalgando un unicornio borracho que escapó del zoo celestial. Los renos? En huelga por derechos laborales. https://t.co/xsbdJigWAZ
— Mikel Agirregabiria (@agirregabiria) December 25, 2025
El Niño Jesús, ya adolescente rebelde, hackea el sistema de regalos para dar a… pic.twitter.com/iCfg4ci9Dp
Envía una carta para una persona mayor en navidad
Envía Una Carta Para Un Abuelo 2023
Regala una sonrisa enviando “Una Carta Para Un Abuelo” 💌 Entra en la web https://t.co/DBmTAK1vpo Esta Navidad, la felicidad llega en un sobre 🎄 #UnaCartaParaUnAbuelo #AdoptaUnAbuelo #CartasNavidad #LosMayoresMolan pic.twitter.com/oLTFGZ8I5J
— Adopta Un Abuelo (@adoptaunabuelo) November 29, 2023








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