@agirregabiria Travesía en barco por el Mar Menor: Isla Mayor o del Barón
♬ son original - Deep The Wasp
Las cinco islas del Mar Menor: naturaleza, historia y misterio
73 años tratando de vivir, aprender, compartir y amar

Cumplir 73 años invita, más que a celebrar, a pensar. No en el sentido solemne de quien se siente obligado a justificar su trayectoria, sino en el de quien reconoce que la vida, vista con la distancia que da el tiempo, se parece más a un cuaderno de campo que a una autobiografía ordenada. Hoy, al mirar atrás, descubro que mis pasos —a veces firmes, a veces vacilantes— han estado guiados por una convicción persistente: la educación, la ciencia, la filosofía y la sociología no son disciplinas aisladas, sino formas complementarias de comprender y mejorar el mundo.
He vivido estos 26.663 días entre dos Viernes Santo (el de 1953 y de 2026) como un aspirante a aprendiz constante. La docencia me enseñó que el aula es un laboratorio de humanidad, un espacio donde las ideas se ensayan, se discuten y, con suerte, se transforman. Cada estudiante que he encontrado ha sido una pregunta nueva, una invitación a revisar mis certezas. Quizá por eso nunca he sentido la tentación de convertirme en un profesor que dicta verdades; siempre me he sentido más cómodo como acompañante intelectual, como quien abre puertas y señala caminos sin imponer destinos.
La escritura, por su parte, ha sido mi modo de ordenar el pensamiento. No escribo para dejar un legado, sino para comprender mejor aquello que me inquieta: la aceleración tecnológica, los cambios culturales, las tensiones entre tradición y modernidad, la fragilidad de los vínculos humanos. A veces me pregunto si mis textos han logrado acompañar a otros en sus propias búsquedas. Me basta con saber que, al menos, han sido honestos con mis dudas y mis esperanzas.
A los 73 años, descubro que la sociología me ha enseñado a mirar lo colectivo sin perder de vista lo singular. La filosofía, a preguntar sin prisa. La literatura, a escuchar los matices de la experiencia humana. Y la educación, a confiar en que cada generación trae consigo una forma inédita de interpretar el mundo. Esa confianza es, quizá, mi mayor celebración: seguir creyendo que el futuro merece ser pensado con rigor, pero también con ternura.
No puedo negar que el paso del tiempo deja su huella. Sin embargo, lejos de sentirlo como un límite, lo vivo como una ampliación del horizonte. La edad me ha regalado una perspectiva que no tenía a los treinta ni a los cincuenta: la capacidad de aceptar la complejidad sin necesidad de resolverla del todo. Hoy sé que la vida intelectual no consiste en acumular respuestas, sino en cultivar preguntas que nos mantengan despiertos.
Este cumpleaños no es un cierre, sino un umbral. Me gustaría seguir escribiendo, enseñando, conversando, aprendiendo. Me gustaría seguir participando en debates que incomoden y en proyectos que ilusionen. Me gustaría, sobre todo, seguir siendo parte de una comunidad que cree en el valor del pensamiento crítico y en la fuerza transformadora de la educación.
Si algo he aprendido en estas siete décadas largas es que la vida se sostiene en los vínculos: los que construimos con quienes nos rodean, los que tejemos con las ideas y los que mantenemos con nosotros mismos. Hoy celebro esos vínculos. Celebro el privilegio de haber vivido rodeado de personas curiosas, generosas y exigentes, especialmente Carmen (53 años juntos), nuestros hijos, nietos, sobrinas, ahijadas y ahijados. Celebro la oportunidad de seguir aportando, aunque sea modestamente, a un mundo que necesita más reflexión y menos estridencia.
El espejismo vacuo de la longevidad obsesiva
La medicina debe buscar el alivio del sufrimiento y la plenitud funcional, pero la obsesión por la longevidad extrema es una huida de la contingencia humana. Una vida auténticamente lograda no se mide por su duración en el cronómetro, sino por la intensidad de sus vínculos y la profundidad de su propósito. Como bien sugirió Séneca: "La vida es larga si sabes cómo usarla". Quizás el mayor reto educativo de nuestro siglo no sea aprender a vivir más, sino recordar cómo vivir con sentido dentro de los límites que nos definen.
¿Y si la búsqueda de la inmortalidad te está robando la vida? 🕰️ La sociedad actual vive atrapada en "El espejismo de la longevidad obsesiva". 👉 https://t.co/bYnQb9jruQ Nos bombardean con dietas, suplementos y "biohacking" prometiendo años extra, pero ¿a qué coste? En el post de… pic.twitter.com/IJTJAVGQaw
— Mikel Agirregabiria (@agirregabiria) March 28, 2026
@kaizzeroficial Parte 48 | Detrás del mito. ¡Hola, familia Kaizzeriana! 😎👑 ¿Sabías que...? • Eos es la diosa griega del amanecer, emergiendo cada día con un resplandor dorado. • Su amor por Titono fue tan fuerte que pidió su inmortalidad, olvidando la eterna juventud. • Titono se transformó en cigarra, cantando tristemente al atardecer. ¿Qué piensan de esta historia de amor inmortal? 💬 . . . . #MitologíaGriega #Eos #Amanecer #Titono #Cigarra #HistoriaMitológica #AmorEterno #kaizzer ♬ Fun In The Sun - Damon Hurts
La pedagogía del ejemplo, también con los móviles
Recogemos una TEDx Eindhoven, que acaba de salir publicada antes de ayer. En apenas 7' ofrece estrategias prácticas de bienestar digital, para las familias. La conferenciante Stephanie Reina es una norteamericana residente en Madrid.
"Criando hijos en un mundo de pantallas: Una Crítica al Espejo Digital", En el debate contemporáneo sobre la educación y la tecnología, solemos poner el foco en la vulnerabilidad del menor. Nos obsesionamos con el control parental, el tiempo de pantalla y las restricciones legales, asumiendo que el problema es una suerte de virus externo que infecta la voluntad de nuestros jóvenes. Sin embargo, como sugiere Stephanie Reina en su reciente intervención, la crisis de atención en la infancia no es solo un fenómeno generacional, sino un síntoma de un quiebre en el modelado ético y pedagógico dentro del hogar.
El Aprendizaje por Imitación: Más allá de la Norma. Desde una perspectiva filosófica y psicológica, el aprendizaje no ocurre por la imposición de la norma, sino por la observación del ethos. Recordando la Teoría del Aprendizaje Social de Albert Bandura (posts recientes), el ser humano no es un receptor pasivo de instrucciones, sino un intérprete de acciones. Si el entorno doméstico está mediado por una "presencia ausente" —donde el cuerpo del padre está físicamente allí, pero su atención habita en el éter digital—, el niño no solo aprende a usar una herramienta, sino que interioriza una forma de estar en el mundo.
Stephanie Reina apunta a una verdad incómoda: el smartphone de los hijos es, a menudo, el reflejo del de sus padres. La ciencia respalda esta intuición. La correlación entre la dependencia materna al móvil y la de los adolescentes no es una mera coincidencia estadística; es el resultado de un espejo de comportamiento que se construye durante años de convivencia.
La Atención (otros posts) como Acto Político y Educativo. En una sociedad que compite ferozmente por nuestra atención (la denominada "economía de la atención"), el acto de dejar el teléfono a un lado no es solo una medida de higiene mental, es un acto de resistencia educativa. Educar hoy requiere una ética de la presencia.
Para recuperar este espacio, el postulado de Reina se aleja del moralismo abstracto y propone una "ascética" cotidiana a través de dos prácticas sencillas pero profundas: 1º La Localización de la Tecnología: Tratar el smartphone como un objeto fijo (el viejo "teléfono de pared") rompe la simbiosis entre el cuerpo y el dispositivo. Al no llevar el móvil encima, reclamamos nuestra autonomía motriz y atencional. 2º El Resguardo de la Mirada: No usar el dispositivo frente a otros es un reconocimiento de la alteridad. Cuando un padre mira su teléfono mientras su hijo le habla, el mensaje implícito es que el dispositivo ofrece un mundo más valioso que la realidad compartida.
Conclusión: La Herencia del Hábito. A menudo olvidamos que la educación es un proceso de "larga duración". Así como heredamos de nuestros padres el hábito casi inconsciente de apagar las luces al salir de una habitación —no por una charla técnica sobre electricidad, sino por la repetición constante de un ejemplo—, nuestros hijos heredarán nuestra relación con el silencio, el aburrimiento y la conexión humana.
La verdadera revolución educativa en la era digital no vendrá de una ley gubernamental o de una nueva aplicación de control parental. Vendrá de la capacidad de los adultos para reivindicar su propia atención. Si queremos que nuestros hijos levanten la mirada de la pantalla, debemos ser nosotros los primeros en redescubrir la profundidad de la realidad que nos rodea. El secreto, al final, es tan antiguo como la propia filosofía: El ejemplo es la única enseñanza que deja huella.
En la era de la #IA y los #Smartphones, la pedagogía del ejemplo importa más que nunca. No se trata solo de controlar pantallas, sino de recuperar la atención humana, el diálogo real y la presencia consciente con nuestras familias y comunidades. https://t.co/KzL15ZmvUs El… pic.twitter.com/9t4hGK3WGr
— Mikel Agirregabiria (@agirregabiria) January 29, 2026
Eclipse solar total el 12 de agosto de 2026
2026 será el Año del Eclipse para nosotros, con el 12 de agosto de 2026 como fecha histórica para la astronomía. Ese día, por primera vez después de muchas décadas, un eclipse solar total cruzará Groenlandia, Islandia y la Península Ibérica, ofreciendo un espectáculo celeste que no se había visto desde 1905 y 1912 (descontando 1959, año en que se disfrutó de otro desde Canarias).
El último eclipse total "clásico" fue el 30 de agosto de 1905, si bien el 17 de abril de 1912 hubo un eclipse "híbrido" (anular-total) que duró apenas un segundo en una franja diminuta de Galicia. Con una suerte histórica, también veremos un eclipse total de Sol el 2 de agosto de 2027, visible en el sur de la península (Andalucía, Ceuta, Melilla) durante la mañana, y un eclipse anular de Sol el 26 de enero de 2028, cruzando de suroeste a noreste al atardecer (próximos posts).
Las ciudades más privilegiadas serán Bilbao, Valencia y Palma de Mallorca, que se situarán dentro de la banda de totalidad. Otras localidades como Zaragoza, Castellón, Pamplona y San Sebastián también disfrutarán de este fenómeno en su máxima expresión. La duración de la fase total variará según la ubicación, alcanzando aproximadamente dos minutos en las zonas más favorecidas.
Fuera de esta franja, el resto de España experimentará un eclipse parcial de alta magnitud. Madrid, Barcelona, Sevilla y otras grandes ciudades verán cómo la Luna oculta más del 90% del disco solar, lo que ya representa un acontecimiento extraordinario.
Justo antes y después de la totalidad, podrán apreciarse las "perlas de Baily", destellos de luz solar que se filtran entre los valles y montañas del borde lunar, y el espectacular "anillo de diamante", un último destello antes de que la oscuridad sea completa.
Cómo prepararse para la observación. La seguridad ocular es absolutamente prioritaria. Durante las fases parciales del eclipse, mirar directamente al Sol sin protección adecuada puede causar daños irreversibles en la retina. Es imprescindible utilizar gafas de eclipse solar especiales homologadas con filtros solares certificados (ISO 12312-2) o recurrir a métodos de proyección indirecta. Sólo durante los escasos minutos de totalidad, cuando el disco solar quede completamente oculto, será seguro observar a simple vista. Este es precisamente el momento más espectacular y el que justifica el viaje hacia la franja de totalidad.
Planificación y logística. Dado el carácter excepcional del evento, se espera una afluencia masiva de turismo astronómico. Reservar alojamiento con varios meses de antelación será crucial, especialmente en las ciudades y pueblos dentro de la banda de totalidad. Las sociedades astronómicas y planetarios españoles organizarán eventos públicos de observación, ofreciendo equipamiento adecuado y explicaciones expertas.
La meteorología será, como siempre en estos casos, el factor impredecible. Agosto suele ofrecer condiciones favorables en el este peninsular y Baleares, aunque consultar las previsiones en los días previos permitirá ajustar la ubicación si fuera necesario.
Un evento científico y cultural. Más allá del espectáculo visual, este eclipse representa una oportunidad única para la divulgación científica y la investigación. Los eclipses totales permitieron históricamente verificar la teoría de la relatividad general de Einstein y continúan siendo valiosos para estudiar la corona solar y otros fenómenos. El eclipse de 2026 promete ser un acontecimiento inolvidable que unirá a generaciones bajo un cielo transformado, recordándonos nuestra conexión con el cosmos y la belleza de la mecánica celeste.
¡El Gran #Eclipse Solar Total llega el 12 de agosto de 2026! Por primera vez en décadas la sombra de la Luna cruzará la Península Ibérica de oeste a este, desde Galicia hasta las Islas Baleares, ofreciendo un espectáculo astronómico único. 🌍🔭https://t.co/7wW895Pcq3
— Mikel Agirregabiria (@agirregabiria) January 28, 2026
Ciudades… pic.twitter.com/bY97XHAxHY
Desmontar el sentido común: La filosofía radical de Gramsci
Hoy nos detendremos a analizar, porque es más urgente que nunca, la arquitectura de lo obvio: Antonio Gramsci (otros posts) y la disección del sentido común. ¿Alguna vez se ha detenido a pensar por qué consideramos ciertas ideas como "naturales" o "de sentido común"? Solemos invocar el sentido común como el árbitro último de la verdad, una suerte de instinto democrático que nos protege del error. Sin embargo, para Antonio Gramsci, el sentido común no es un refugio de sabiduría pura, sino un mosaico fragmentado y contradictorio que revela más sobre el poder que sobre la realidad.
El sentido común como "sedimentación" histórica". Para Gramsci, el sentido común (senso comune) no es una facultad innata. Es, más bien, una "concepción del mundo absorbida acríticamente". Imaginémoslo como un estrato geológico: en él se depositan restos de religiones antiguas, descubrimientos científicos mal comprendidos, prejuicios locales y fragmentos de filosofías que alguna vez fueron revolucionarias pero que hoy son solo inercia.
A diferencia de la filosofía estructurada, el sentido común es dislocado y episódico. Es lo que nos hace sostener una idea y su contraria en la misma frase sin notar la fricción. Es, en esencia, la mitología de nuestra época disfrazada de pragmatismo.
La Hegemonía: Donde lo político se hace carne. Aquí es donde entra el concepto central de Gramsci: la hegemonía cultural. Una clase social no solo domina mediante la fuerza (la policía o el ejército), sino a través del consenso. Para que un sistema se mantenga, sus valores deben filtrarse en el sentido común de las clases subalternas hasta que estas los acepten como "la única forma lógica de vivir".
Cuando decimos frases como "las cosas siempre han sido así" o "el ser humano es egoísta por naturaleza", no estamos enunciando leyes biológicas; estamos reproduciendo una hegemonía que ha logrado naturalizar su ideología. El sentido común es el campo de batalla donde el poder se vuelve invisible.
Del "Senso Comune" al "Buon Senso". Es crucial no confundir, como hace a menudo la traducción descuidada, el senso comune con el buen sentido (buon senso). Gramsci rescata este último como el núcleo de racionalidad que existe dentro del caos.
- El sentido común es conformista, tradicionalista y pasivo.
- El buen sentido es el espíritu crítico que permite a un individuo analizar su realidad y descubrir que lo que parece "natural" es, en realidad, "histórico".
La tarea del intelectual orgánico y del educador no es imponer una verdad desde arriba, sino ayudar a que el grupo social desarrolle su propio buen sentido, transformando una conciencia fragmentada en una visión del mundo coherente y emancipadora. "El sentido común es el folclore de la filosofía, y siempre está a medio camino entre el folclore propiamente dicho y la filosofía, la ciencia y la economía de los científicos." según Antonio Gramsci.
Educación y Ética: La escuela de la sospecha. En el ámbito educativo, la lección de Gramsci es una advertencia contra la instrucción puramente técnica. Una educación que no cuestiona el sentido común es simplemente una fábrica de conformismo. El acto de educar debe ser un proceso de autoconciencia crítica.
En la era de los algoritmos y las cámaras de eco, el "sentido común digital" nos empuja a reaccionar en lugar de reflexionar. La ética gramsciana nos exige una "higiene mental": Desenterrar los prejuicios que pueblan nuestra mente y preguntarnos: ¿Quién puso esta idea aquí y a quién beneficia que yo la crea?
Una invitación al pensamiento incómodo. Entender el sentido común como una construcción histórica no nos deja en el vacío, sino que nos devuelve la agencia. Si la realidad ha sido construida a través del consenso y la cultura, entonces puede ser reconstruida.
La ciencia, la filosofía y la educación deben converger en este punto: transformar el "así son las cosas" en un "así las hemos hecho, y así podemos cambiarlas". Al final del día, el pensamiento más elevado no es el que se aleja de la realidad, sino el que desmantela lo obvio para encontrar la libertad.
Así de extraño está el mundo...
— Vagabundo ilustrado (@vagoilustrado) January 21, 2026
El Primer Ministro de Bélgica, Bart De Wever (conservador de derecha), en Davos plantea hacer frente unido a Trump, por auto-respeto y no ser recipiente feliz ni esclavos de EEUU. Y termina citando (literal) al filósofo comunista Antonio Gramsci: pic.twitter.com/HaLxvwZN5M
Antonio Gramsci nos enseñó que el sentido común no es neutral: es una construcción histórica donde se juega la hegemonía cultural. https://t.co/KNVgSBWGH7 Lo que parece “normal” suele ser ideología invisible. Educar, pensar científicamente y actuar éticamente implica transformar… pic.twitter.com/OKZ4cupFZa
— Mikel Agirregabiria (@agirregabiria) January 24, 2026
@randolphcoloma11 Antonio Gramsci y la hegemonía. #filosofia #fyp #actualidad #sociologia #psicologia ♬ original sound - Randolph Coloma




fgfh.jpg)




