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73 años tratando de vivir, aprender, compartir y amar

Family Agirregabiria: Carmen, Leire, Mikel y Aitor TOP ¿1989?
Foto de hace 37 años, ya con hijos y mirando al futuro
Gracias a quienes habéis recordado este 73º cumpleaños,...

Cumplir 73 años invita, más que a celebrar, a pensar. No en el sentido solemne de quien se siente obligado a justificar su trayectoria, sino en el de quien reconoce que la vida, vista con la distancia que da el tiempo, se parece más a un cuaderno de campo que a una autobiografía ordenada. Hoy, al mirar atrás, descubro que mis pasos —a veces firmes, a veces vacilantes— han estado guiados por una convicción persistente: la educación, la ciencia, la filosofía y la sociología no son disciplinas aisladas, sino formas complementarias de comprender y mejorar el mundo.

He vivido estos 26.663 días entre dos Viernes Santo (el de 1953 y de 2026) como un aspirante a aprendiz constante. La docencia me enseñó que el aula es un laboratorio de humanidad, un espacio donde las ideas se ensayan, se discuten y, con suerte, se transforman. Cada estudiante que he encontrado ha sido una pregunta nueva, una invitación a revisar mis certezas. Quizá por eso nunca he sentido la tentación de convertirme en un profesor que dicta verdades; siempre me he sentido más cómodo como acompañante intelectual, como quien abre puertas y señala caminos sin imponer destinos.

La escritura, por su parte, ha sido mi modo de ordenar el pensamiento. No escribo para dejar un legado, sino para comprender mejor aquello que me inquieta: la aceleración tecnológica, los cambios culturales, las tensiones entre tradición y modernidad, la fragilidad de los vínculos humanos. A veces me pregunto si mis textos han logrado acompañar a otros en sus propias búsquedas. Me basta con saber que, al menos, han sido honestos con mis dudas y mis esperanzas.

A los 73 años, descubro que la sociología me ha enseñado a mirar lo colectivo sin perder de vista lo singular. La filosofía, a preguntar sin prisa. La literatura, a escuchar los matices de la experiencia humana. Y la educación, a confiar en que cada generación trae consigo una forma inédita de interpretar el mundo. Esa confianza es, quizá, mi mayor celebración: seguir creyendo que el futuro merece ser pensado con rigor, pero también con ternura.

No puedo negar que el paso del tiempo deja su huella. Sin embargo, lejos de sentirlo como un límite, lo vivo como una ampliación del horizonte. La edad me ha regalado una perspectiva que no tenía a los treinta ni a los cincuenta: la capacidad de aceptar la complejidad sin necesidad de resolverla del todo. Hoy sé que la vida intelectual no consiste en acumular respuestas, sino en cultivar preguntas que nos mantengan despiertos.

Este cumpleaños no es un cierre, sino un umbral. Me gustaría seguir escribiendo, enseñando, conversando, aprendiendo. Me gustaría seguir participando en debates que incomoden y en proyectos que ilusionen. Me gustaría, sobre todo, seguir siendo parte de una comunidad que cree en el valor del pensamiento crítico y en la fuerza transformadora de la educación.

Si algo he aprendido en estas siete décadas largas es que la vida se sostiene en los vínculos: los que construimos con quienes nos rodean, los que tejemos con las ideas y los que mantenemos con nosotros mismos. Hoy celebro esos vínculos. Celebro el privilegio de haber vivido rodeado de personas curiosas, generosas y exigentes, especialmente Carmen (53 años juntos), nuestros hijos, nietos, sobrinas, ahijadas y ahijados. Celebro la oportunidad de seguir aportando, aunque sea modestamente, a un mundo que necesita más reflexión y menos estridencia.

Julen jugando con su primer periódico... en papel TOP
A mis 73 años y por todas ellas y ellos, sigo creyendo que pensar es un acto de esperanza. Y hoy, más que nunca, quiero seguir practicándolo. Aún hay tiempo para libros sin leer, ideas sin madurar, lectores sin encontrarQuiero seguir escribiendo. Quiero seguir aprendiendo. Quiero seguir creyendo —con Spinoza (posts), con Arendt (posts), con todos los pensadores que han acompañado estas páginas— que el conocimiento es el camino más corto hacia la solidaridad, y que la ignorancia es siempre el origen del miedo.
 

El espejismo vacuo de la longevidad obsesiva

Hemos escrito mucho sobre longevidad (centenares de posts). Pero hoy revisamos nuestro interés al respecto. En la última década, hemos pasado de buscar la salud a perseguir la inmortalidad técnica. Lo que antes era medicina preventiva se ha transformado, impulsado por el big tech de Silicon Valley, en una suerte de religión secular: el "biohacking" de la longevidad. Sin embargo, desde una perspectiva humanista, esta obsesión no solo es biológicamente ambiciosa, sino filosóficamente empobrecedora. Estudiar la extensión de la vida como un fin absoluto conlleva riesgos que erosionan la propia esencia de lo que significa ser humano.

La finitud como condición de posibilidadDesde la fenomenología de Martin Heidegger, entendemos al ser humano como un Dasein o "ser-para-la-muerte". Esta no es una visión lúgubre, sino una advertencia ontológica: la conciencia de nuestro final es lo que otorga urgencia, valor y estructura a nuestras decisiones. Si eliminamos el horizonte del fin, la elección pierde su peso. En una vida potencialmente infinita, la procrastinación se convierte en el estado natural. El arte, la ética y el compromiso requieren de la brevedad para florecer; la belleza de una sinfonía reside, precisamente, en que sus notas deben cesar para que la obra sea completa. 

La trampa de la "gerontocracia" y el estancamiento social. Desde la sociología y la política, una sociedad obsesionada con no envejecer corre el riesgo de convertirse en un sistema cerrado. El progreso humano ha dependido históricamente del relevo generacional. Thomas Kuhn señalaba que la ciencia avanza "funeral a funeral", permitiendo que nuevos paradigmas sustituyan a los dogmas establecidos. Una población que se aferra indefinidamente a la vida —y por ende, al poder y a los recursos— bloquearía la circulación de nuevas ideas, condenándonos a un inmovilismo cultural y político donde la innovación sería asfixiada por la experiencia acumulada de siglos.

La literatura como advertencia: El síndrome de TitonoLa literatura universal ha explorado esta ambición con cautela. El mito griego de Titono, quien obtuvo la inmortalidad pero no la eterna juventud, sirve como metáfora de nuestra fragilidad. Basado en la historia griega donde Eos (o Aurora) pide la inmortalidad para su amado príncipe Titono, pero olvida pedir la juventud eterna, resultando en un envejecimiento y deterioro infinito. El síndrome de Titono (o Tithonus syndrome) es un concepto médico y bioético, descrito por Neil Skolnik en 2016, que se refiere a la obstinación terapéutica por parte de familiares que buscan mantener con vida a un ser querido deteriorado e irreversible, impulsados por el amor y el miedo a la pérdida, convirtiendo la supervivencia en un sufrimiento. 

En Los viajes de Gulliver, Jonathan Swift nos presenta a los struldbrugs, seres inmortales que, lejos de ser sabios, son infelices y decrépitos. La obsesión actual ignora a menudo que la longevidad técnica no garantiza la vitalidad del espíritu. Podemos alargar el proceso biológico, pero no necesariamente la capacidad de asombro o la plasticidad cognitiva.

La mercantilización de la existencia. En el ámbito educativo y ético, la "industria de la longevidad" promueve una visión del cuerpo como una máquina que debe ser optimizada. Esta perspectiva reduce la vida a una métrica: niveles de glucosa, horas de sueño profundo y conteo de antioxidantes. Al convertir la salud en una obsesión de control, el individuo deja de "vivir" para dedicarse a "mantenerse". El miedo a la decadencia sustituye al amor por la experiencia, y la vida se convierte en una preparación perpetua para un futuro que nunca llega.

La medicina debe buscar el alivio del sufrimiento y la plenitud funcional, pero la obsesión por la longevidad extrema es una huida de la contingencia humana. Una vida auténticamente lograda no se mide por su duración en el cronómetro, sino por la intensidad de sus vínculos y la profundidad de su propósito. Como bien sugirió Séneca: "La vida es larga si sabes cómo usarla". Quizás el mayor reto educativo de nuestro siglo no sea aprender a vivir más, sino recordar cómo vivir con sentido dentro de los límites que nos definen.

@kaizzeroficial Parte 48 | Detrás del mito. ¡Hola, familia Kaizzeriana! 😎👑 ¿Sabías que...? • Eos es la diosa griega del amanecer, emergiendo cada día con un resplandor dorado. • Su amor por Titono fue tan fuerte que pidió su inmortalidad, olvidando la eterna juventud. • Titono se transformó en cigarra, cantando tristemente al atardecer. ¿Qué piensan de esta historia de amor inmortal? 💬 . . . . #MitologíaGriega #Eos #Amanecer #Titono #Cigarra #HistoriaMitológica #AmorEterno #kaizzer ♬ Fun In The Sun - Damon Hurts

La pedagogía del ejemplo, también con los móviles

Recogemos una TEDx Eindhoven, que acaba de salir publicada antes de ayer. En apenas 7' ofrece estrategias prácticas de bienestar digital, para las familias. La conferenciante Stephanie Reina es una norteamericana residente en Madrid.

"Criando hijos en un mundo de pantallas: Una Crítica al Espejo Digital", En el debate contemporáneo sobre la educación y la tecnología, solemos poner el foco en la vulnerabilidad del menor. Nos obsesionamos con el control parental, el tiempo de pantalla y las restricciones legales, asumiendo que el problema es una suerte de virus externo que infecta la voluntad de nuestros jóvenes. Sin embargo, como sugiere Stephanie Reina en su reciente intervención, la crisis de atención en la infancia no es solo un fenómeno generacional, sino un síntoma de un quiebre en el modelado ético y pedagógico dentro del hogar.

El Aprendizaje por Imitación: Más allá de la NormaDesde una perspectiva filosófica y psicológica, el aprendizaje no ocurre por la imposición de la norma, sino por la observación del ethos. Recordando la Teoría del Aprendizaje Social de Albert Bandura (posts recientes), el ser humano no es un receptor pasivo de instrucciones, sino un intérprete de acciones. Si el entorno doméstico está mediado por una "presencia ausente" —donde el cuerpo del padre está físicamente allí, pero su atención habita en el éter digital—, el niño no solo aprende a usar una herramienta, sino que interioriza una forma de estar en el mundo. 

Stephanie Reina apunta a una verdad incómoda: el smartphone de los hijos es, a menudo, el reflejo del de sus padres. La ciencia respalda esta intuición. La correlación entre la dependencia materna al móvil y la de los adolescentes no es una mera coincidencia estadística; es el resultado de un espejo de comportamiento que se construye durante años de convivencia.

La Atención (otros posts) como Acto Político y EducativoEn una sociedad que compite ferozmente por nuestra atención (la denominada "economía de la atención"), el acto de dejar el teléfono a un lado no es solo una medida de higiene mental, es un acto de resistencia educativa. Educar hoy requiere una ética de la presencia.

Para recuperar este espacio, el postulado de Reina se aleja del moralismo abstracto y propone una "ascética" cotidiana a través de dos prácticas sencillas pero profundas: 1º La Localización de la Tecnología: Tratar el smartphone como un objeto fijo (el viejo "teléfono de pared") rompe la simbiosis entre el cuerpo y el dispositivo. Al no llevar el móvil encima, reclamamos nuestra autonomía motriz y atencional. 2º El Resguardo de la Mirada: No usar el dispositivo frente a otros es un reconocimiento de la alteridad. Cuando un padre mira su teléfono mientras su hijo le habla, el mensaje implícito es que el dispositivo ofrece un mundo más valioso que la realidad compartida.

Conclusión: La Herencia del HábitoA menudo olvidamos que la educación es un proceso de "larga duración". Así como heredamos de nuestros padres el hábito casi inconsciente de apagar las luces al salir de una habitación —no por una charla técnica sobre electricidad, sino por la repetición constante de un ejemplo—, nuestros hijos heredarán nuestra relación con el silencio, el aburrimiento y la conexión humana.

La verdadera revolución educativa en la era digital no vendrá de una ley gubernamental o de una nueva aplicación de control parental. Vendrá de la capacidad de los adultos para reivindicar su propia atención. Si queremos que nuestros hijos levanten la mirada de la pantalla, debemos ser nosotros los primeros en redescubrir la profundidad de la realidad que nos rodea. El secreto, al final, es tan antiguo como la propia filosofía: El ejemplo es la única enseñanza que deja huella.

Como bonus final, otro REDx con la misma ponente, que sí está subtitulado en español.

Eclipse solar total el 12 de agosto de 2026

2026 será el Año del Eclipse para nosotros, con el 12 de agosto de 2026 como fecha histórica para la astronomía. Ese día, por primera vez después de muchas décadas, un eclipse solar total cruzará Groenlandia, Islandia y la Península Ibérica, ofreciendo un espectáculo celeste que no se había visto desde 1905 y 1912 (descontando 1959, año en que se disfrutó de otro desde Canarias).

El último eclipse total "clásico" fue el 30 de agosto de 1905, si bien el 17 de abril de 1912 hubo un eclipse "híbrido" (anular-total) que duró apenas un segundo en una franja diminuta de Galicia. Con una suerte histórica, también veremos un eclipse total de Sol el 2 de agosto de 2027, visible en el sur de la península (Andalucía, Ceuta, Melilla) durante la mañana, y un eclipse anular de Sol el 26 de enero de 2028, cruzando de suroeste a noreste al atardecer (próximos posts).

La trayectoria del eclipse de 2026. La franja de totalidad atravesará Groenlandia, Islandia y España de oeste a este durante la tarde, entrando por Galicia alrededor de las 19:30 hora local. La sombra lunar recorrerá el norte peninsular, pasando por zonas de Castilla y León, el País Vasco, Navarra, Aragón, Cataluña y las Islas Baleares hasta desaparecer en el Mediterráneo oriental con el anochecer.

Las ciudades más privilegiadas serán Bilbao, Valencia y Palma de Mallorca, que se situarán dentro de la banda de totalidad. Otras localidades como Zaragoza, Castellón, Pamplona y San Sebastián también disfrutarán de este fenómeno en su máxima expresión. La duración de la fase total variará según la ubicación, alcanzando aproximadamente dos minutos en las zonas más favorecidas.

Fuera de esta franja, el resto de España experimentará un eclipse parcial de alta magnitud. Madrid, Barcelona, Sevilla y otras grandes ciudades verán cómo la Luna oculta más del 90% del disco solar, lo que ya representa un acontecimiento extraordinario.

Qué podremos observar. Durante los breves minutos de totalidad, los observadores situados en la franja privilegiada presenciarán fenómenos únicos. El cielo se oscurecerá hasta adquirir tonalidades crepusculares, permitiendo ver las estrellas más brillantes y posiblemente algunos planetas. La corona solar, esa atmósfera exterior del Sol normalmente invisible, se revelará en todo su esplendor como un halo blanquecino irregular alrededor del disco lunar.

Justo antes y después de la totalidad, podrán apreciarse las "perlas de Baily", destellos de luz solar que se filtran entre los valles y montañas del borde lunar, y el espectacular "anillo de diamante", un último destello antes de que la oscuridad sea completa.

Cómo prepararse para la observación. La seguridad ocular es absolutamente prioritaria. Durante las fases parciales del eclipse, mirar directamente al Sol sin protección adecuada puede causar daños irreversibles en la retina. Es imprescindible utilizar gafas de eclipse solar especiales homologadas con filtros solares certificados (ISO 12312-2) o recurrir a métodos de proyección indirecta. Sólo durante los escasos minutos de totalidad, cuando el disco solar quede completamente oculto, será seguro observar a simple vista. Este es precisamente el momento más espectacular y el que justifica el viaje hacia la franja de totalidad.

Planificación y logística. Dado el carácter excepcional del evento, se espera una afluencia masiva de turismo astronómico. Reservar alojamiento con varios meses de antelación será crucial, especialmente en las ciudades y pueblos dentro de la banda de totalidad. Las sociedades astronómicas y planetarios españoles organizarán eventos públicos de observación, ofreciendo equipamiento adecuado y explicaciones expertas.

La meteorología será, como siempre en estos casos, el factor impredecible. Agosto suele ofrecer condiciones favorables en el este peninsular y Baleares, aunque consultar las previsiones en los días previos permitirá ajustar la ubicación si fuera necesario.

Un evento científico y cultural. Más allá del espectáculo visual, este eclipse representa una oportunidad única para la divulgación científica y la investigación. Los eclipses totales permitieron históricamente verificar la teoría de la relatividad general de Einstein y continúan siendo valiosos para estudiar la corona solar y otros fenómenos. El eclipse de 2026 promete ser un acontecimiento inolvidable que unirá a generaciones bajo un cielo transformado, recordándonos nuestra conexión con el cosmos y la belleza de la mecánica celeste.

Desmontar el sentido común: La filosofía radical de Gramsci

Hoy nos detendremos a analizar, porque es más urgente que nunca, la arquitectura de lo obvio: Antonio Gramsci (otros postsy la disección del sentido común¿Alguna vez se ha detenido a pensar por qué consideramos ciertas ideas como "naturales" o "de sentido común"? Solemos invocar el sentido común como el árbitro último de la verdad, una suerte de instinto democrático que nos protege del error. Sin embargo, para Antonio Gramsci, el sentido común no es un refugio de sabiduría pura, sino un mosaico fragmentado y contradictorio que revela más sobre el poder que sobre la realidad.

El sentido común como "sedimentación" histórica"Para Gramsci, el sentido común (senso comune) no es una facultad innata. Es, más bien, una "concepción del mundo absorbida acríticamente". Imaginémoslo como un estrato geológico: en él se depositan restos de religiones antiguas, descubrimientos científicos mal comprendidos, prejuicios locales y fragmentos de filosofías que alguna vez fueron revolucionarias pero que hoy son solo inercia.

A diferencia de la filosofía estructurada, el sentido común es dislocado y episódico. Es lo que nos hace sostener una idea y su contraria en la misma frase sin notar la fricción. Es, en esencia, la mitología de nuestra época disfrazada de pragmatismo.

La Hegemonía: Donde lo político se hace carne. Aquí es donde entra el concepto central de Gramsci: la hegemonía cultural. Una clase social no solo domina mediante la fuerza (la policía o el ejército), sino a través del consenso. Para que un sistema se mantenga, sus valores deben filtrarse en el sentido común de las clases subalternas hasta que estas los acepten como "la única forma lógica de vivir".

Cuando decimos frases como "las cosas siempre han sido así" o "el ser humano es egoísta por naturaleza", no estamos enunciando leyes biológicas; estamos reproduciendo una hegemonía que ha logrado naturalizar su ideología. El sentido común es el campo de batalla donde el poder se vuelve invisible.

Del "Senso Comune" al "Buon Senso". Es crucial no confundir, como hace a menudo la traducción descuidada, el senso comune con el buen sentido (buon senso). Gramsci rescata este último como el núcleo de racionalidad que existe dentro del caos. 

- El sentido común es conformista, tradicionalista y pasivo.

- El buen sentido es el espíritu crítico que permite a un individuo analizar su realidad y descubrir que lo que parece "natural" es, en realidad, "histórico".

La tarea del intelectual orgánico y del educador no es imponer una verdad desde arriba, sino ayudar a que el grupo social desarrolle su propio buen sentido, transformando una conciencia fragmentada en una visión del mundo coherente y emancipadora. "El sentido común es el folclore de la filosofía, y siempre está a medio camino entre el folclore propiamente dicho y la filosofía, la ciencia y la economía de los científicos." según Antonio Gramsci.

Educación y Ética: La escuela de la sospechaEn el ámbito educativo, la lección de Gramsci es una advertencia contra la instrucción puramente técnica. Una educación que no cuestiona el sentido común es simplemente una fábrica de conformismo. El acto de educar debe ser un proceso de autoconciencia crítica

En la era de los algoritmos y las cámaras de eco, el "sentido común digital" nos empuja a reaccionar en lugar de reflexionar. La ética gramsciana nos exige una "higiene mental": Desenterrar los prejuicios que pueblan nuestra mente y preguntarnos: ¿Quién puso esta idea aquí y a quién beneficia que yo la crea?

Una invitación al pensamiento incómodoEntender el sentido común como una construcción histórica no nos deja en el vacío, sino que nos devuelve la agencia. Si la realidad ha sido construida a través del consenso y la cultura, entonces puede ser reconstruida.

La ciencia, la filosofía y la educación deben converger en este punto: transformar el "así son las cosas" en un "así las hemos hecho, y así podemos cambiarlas". Al final del día, el pensamiento más elevado no es el que se aleja de la realidad, sino el que desmantela lo obvio para encontrar la libertad.

@randolphcoloma11 Antonio Gramsci y la hegemonía. #filosofia #fyp #actualidad #sociologia #psicologia ♬ original sound - Randolph Coloma