Dos de los nietos pequeños pixelados en su vuelta en avión.
Tras una estancia de nueve días con todos nuestros nietos (desde el 30 de junio), retomamos el ritmo habitual de publicación del blog. El verano trae consigo una paradoja que muchos abuelos blogueros conocemos bien: el tiempo que ganamos con los nietos es, precisamente, el tiempo que antes dedicábamos a escribir. Compatibilizar vacaciones con nietos y la disciplina de un blog no es tarea sencilla, y seguramente no debería serlo porque la prioridad de los nietos es indudable.
Escribir exige silencio, concentración, mucha lectura de temas innovadores y una cierta soledad productiva. Las vacaciones familiares, en cambio, están hechas de ruido, interrupciones felices y presencia constante. Cuando un nieto reclama atención —para un baño en la playa, un cuento antes de la siesta, una partida de ajedrez improvisada— la escritura pierde, y gana la vida. No es una derrota: es una jerarquía de prioridades que el verano nos obliga a hacer explícita.
Hay, sin embargo, una compensación intelectual en esta tensión. Las vacaciones con nietos son también una fuente inagotable de materia prima narrativa. Las relaciones intergeneracionales —el modo en que los abuelos transmiten valores, curiosidad y memoria a las nuevas generaciones— constituyen uno de los temas más fértiles para quien reflexiona sobre educación, tecnología y familia. Cada verano compartido con nietos deja anécdotas, preguntas y aprendizajes que, tarde o temprano, encontrarán su lugar en el blog, aunque sea con retraso.
La clave quizás no esté en escribir más durante el verano, sino en observar mejor. Tomar notas mentales, fotografiar momentos, dejar que las ideas maduren sin la presión de publicar de inmediato. El blog puede esperar unas semanas; la infancia de los nietos, no. Septiembre siempre trae tiempo para transformar en palabras lo que julio y agosto regalaron en experiencia. Al final, esta incompatibilidad estacional entre crianza compartida y escritura no es ningún problema a resolver, sino un ritmo natural que conviene aceptar con serenidad.
Horas y horas de diversión garantizadas, mientras lo preparas, limpias y montas. Luego puede que los #nietos lo utilicen algunos minutos. Recomendable cama elástica o saltador. pic.twitter.com/3dbD29DeSL
— Mikel Agirregabiria (@agirregabiria) July 9, 2026
Hay una pedagogía que no se enseña en ningún manual y que, sin embargo, resulta más eficaz que cualquier discurso bienintencionado: la que ejercen los abuelos simplemente viviendo delante de sus nietos. Cuando la diferencia de edad entre los menores abarca de los ocho a los dieciséis años, el reto no es transmitir un mensaje único, sino sostener una coherencia que cada uno pueda interpretar desde su propio estadio de desarrollo. Una breve estancia veraniega en una casa costera ofrece, en este sentido, un laboratorio privilegiado.
El primer aprendizaje, acaso el más sutil, es el del tiempo. A los setenta años, liberados ya de la tiranía productiva que organiza la vida adulta, los abuelos pueden mostrar —no explicar, mostrar— que existe un ritmo distinto al de la inmediatez digital. Un paseo sin destino fijo, una sobremesa que se prolonga sin que nadie mire el reloj, una tarde dedicada a observar el mar: estos gestos comunican, sin pronunciar palabra, que el tiempo lento no es tiempo perdido. Para el nieto de dieciséis años, probablemente el más expuesto a la aceleración contemporánea, este contraste puede operar como una grieta por la que se cuela una intuición valiosa: la de que la calma también es una forma de inteligencia.
El segundo eje es el cuidado del entorno natural, especialmente pertinente en un contexto costero. Enseñar a no dejar rastro en la playa, a reconocer mareas, a respetar la fauna marina, conecta de manera natural con una sensibilidad ecológica que hoy resulta más urgente que nunca. Lo interesante es que este aprendizaje se despliega en distintos registros según la edad: para el más pequeño es juego y asombro; para el de doce años, conocimiento que empieza a articularse en categorías; para el mayor, una posible puerta hacia una conciencia ambiental más amplia y políticamente informada.
Pero quizá el ejemplo más perdurable —y el que la psicología del desarrollo y la sociología de la memoria familiar coinciden en señalar como decisivo— es la transmisión narrativa. Contar la propia infancia, la juventud, los errores y los aciertos, no como sermón sino como relato genuino, deja una huella que ningún consejo directo logra igualar. Los nietos rara vez recuerdan lo que se les ordenó hacer; sí recuerdan, en cambio, las historias escuchadas mientras se pelaba fruta en la cocina o se jugaba una partida de cartas en el porche. Esa narrativa oral, casi artesanal, es quizá la forma más antigua de educación que existe, y el verano —con su disponibilidad de tiempo compartido— es su escenario natural.
Finalmente, está la coherencia en lo cotidiano: el trato hacia un vecino, la manera de resolver un imprevisto sin perder la serenidad, la gratitud expresada ante lo simple. Son gestos que no buscan ser pedagógicos y que, precisamente por eso, lo son más que cualquier intento deliberado de educar. Si hay una conclusión posible, es esta: el mejor ejemplo que pueden dar unos abuelos no es un mensaje, sino una presencia. No se trata de qué se dice, sino de cómo se vive delante de quien observa. Y los nietos, a cualquier edad, observan siempre más de lo que parece.
En un giro inesperado que desafía las convenciones del cine contemporáneo, "La vida de Chuck" (The Life of Chuck) emerge como una película de drama y ciencia ficción estadounidense de 2024, escrita y dirigida por Mike Flanagan, basada en la novela del mismo nombre de Stephen King publicada en su libro recopilatorio de 2020 "La sangre manda". Cuando el fin del mundo cabe en un baile y el universo que habita en cada uno de nosotros, lo que podría haber sido otra incursión en el terror —terreno natural tanto para King como para Flanagan— se convierte en una meditación conmovedora sobre la vida, la muerte y el significado de nuestra existencia.
El director y su obra maestra. Mike Flanagan ha construido su reputación como uno de los cineastas más respetados del terror contemporáneo, con obras aclamadas como "Doctor Sueño", "La maldición de Hill House" y "El juego de Gerald". Sin embargo, tras el éxito de Oculus, Flanagan comenzó a cuestionarse el mensaje que dejaría a sus hijos, preguntándose qué legado representaría su trabajo, lo que provocó un cambio en su enfoque hacia historias que enfatizan la esperanza, la empatía y la valentía.
En una decisión sin precedentes, Flanagan declaró que "La vida de Chuck" podría ser la mejor película que jamás haría, una convicción que mantuvo incluso durante el rodaje, sintiendo desde la primera semana que estaba creando su obra maestra. El resultado es una película que abandona completamente el horror para abrazar lo humano, confirmando que Flanagan es uno de los tres cineastas trabajando actualmente que verdaderamente comprende a Stephen King y sus historias, junto a Gary Dauberman y Frank Darabont.
La estructura narrativa: tres actos hacia atrás. La trama sigue los momentos formativos en la vida de Charles "Chuck" Krantz, narrados en orden cronológico inverso, desde su muerte coincidiendo con el fin del universo hasta su infancia y juventud. Esta arriesgada decisión estructural, dividida en tres actos que van del final al principio, no es meramente un artificio estilístico.
El primer acto (cronológicamente el último) nos presenta un mundo apocalíptico donde la vida de Charles Krantz, un contable normal y corriente, adquiere un significado inesperado cuando el mundo comienza a colapsar, con estrellas que explotan, tecnología que falla y misteriosos anuncios que aparecen con el mensaje: "¡Gracias, Chuck, por 39 grandiosos años!". Este segmento está protagonizado magistralmente por Chiwetel Ejiofor como Marty, un profesor de literatura que se niega a abandonar la esperanza.
El elenco: una constelación de talento. Tom Hiddleston encabeza el reparto dando vida al Chuck adulto con una sensibilidad que le permite bailar como ya nadie baila en el cine, resucitando el espíritu de Fred Astaire. Pero la película es un auténtico trabajo de conjunto donde brillan Mark Hamill como el abuelo de Chuck, aportando peso emocional y ternura, y Mia Sara en un emotivo regreso a la pantalla tras años de retiro. Completan el elenco Karen Gillan, Carl Lumbly, Benjamin Pajak, Jacob Tremblayinterpretando a Chuck en diferentes edades,Matthew Lillarden una breve pero memorable aparición, yAnnalise Bassocomo la espontánea bailarina que se une a Chuck en una de las escenas más memorables del filme.
La propuesta de Stephen King. La novela corta original forma parte de una colección que marca un regreso de King a su lado más sentimental, humanista y cósmico. A diferencia de obras centradas en el terror psicológico o sobrenatural, "La vida de Chuck" explora temas existenciales desde la filosofía de Walt Whitman, específicamente la idea de que "contenemos multitudes" —que los recuerdos y experiencias que adquirimos a lo largo de nuestra vida forman un universo completo en nuestra cabeza.
El relato examina cómo el fin del universo está relacionado con Chuck, de 39 años, quien se encuentra postrado en cama en un hospital, muriendo de un tumor cerebral, acompañado por su esposa Ginny y su hijo Brian. Esta premisa metafísica plantea que cada persona es un universo en sí misma, y que con su muerte, ese cosmos personal llega a su fin.
Recepción crítica y premios. La película tuvo su estreno en el Festival Internacional de Cine de Toronto el 6 de septiembre de 2024, donde ganó el codiciado premio People's Choice Award, un galardón que históricamente ha sido predictor de éxitos en los Oscar. En Rotten Tomatoes, el 88% de las 26 reseñas de los críticos son positivas, con una calificación promedio de 7,4/10, mientras que Metacritic asignó una puntuación de 66 sobre 100.
Los críticos han destacado diversos aspectos de la película. Algunas reseñas la califican como una bonita adaptación que devuelve al así llamado rey del terror a su lado más sentimental, humanista y cósmico, mientras que otras señalan su carácter de fábula singular, excéntrica y conmovedora, con una melancolía, creatividad y ganas de contar absolutamente cautivadoras.
Valoración: entre la emoción y el sentimentalismo. "La vida de Chuck" es una película que divide opiniones precisamente por su ambición emocional. Se trata de una original adaptación de un relato de Stephen King, de ritmo impecable, contada en tres actos empezando por el final y marchando hacia atrás, que está a la altura de las mejores adaptaciones de la obra del escritor, como "Cadena perpetua", "Cuenta conmigo", "La milla verde" o "Misery".
Su mayor virtud reside en ser tan elegíaca como "Cadena perpetua" o "La milla verde", nostálgica como "Cuenta conmigo", y representar el epítome de la empatía en el corazón del trabajo de King que mantiene a los fans regresando. La película funciona como una manifestación cinematográfica de la idea whitmaniana de que contenemos multitudes, un concepto que atraviesa toda la narrativa.
Sin embargo, no todos los críticos han sucumbido a su encanto. Algunos han señalado que, aunque es una película creativamente extraña, resulta también muy almibarada, pues Flanagan no puede evitar martillar su mensaje con falta de sutileza. Esta tendencia del director a subrayar sus temas emocionales puede resultar excesiva para espectadores que prefieren una aproximación más contenida.
Conclusión: Un himno a la vida ordinaria. "La vida de Chuck" representa un hito tanto en la carrera de Mike Flanagan como en las adaptaciones de Stephen King. Es un drama atípico, encantador y musical, lleno de alusiones que invitan al espectador a reflexionar sobre el valor de cada momento, de cada acción, de cada persona, relativizando los grandes problemas e invitando a querer al prójimo y a disfrutar de las pequeñas alegrías de cada día.
En un mundo cinematográfico saturado de superhéroes, franquicias y efectos especiales desmedidos, esta película tiene la valentía de celebrar lo ordinario, de encontrar lo extraordinario en un simple baile callejero, en la relación entre un niño y sus abuelos, en la reconexión de dos ex amantes ante el fin del mundo. Es un recordatorio de que nuestra vida, por común que parezca, contiene universos enteros.
La pregunta que plantea la película no es "¿por qué debemos agradecer a Chuck?", sino más bien "¿a quién deberíamos agradecer por los 39, 50, 70 años que compartieron con nosotros?". Porque al final, como sugiere la película, todos merecemos un cartel que diga "Gracias por todos esos maravillosos años".
En un tiempo de incertidumbres y ruido, La vida de Chuck llega como un susurro que se convierte en universo. Mike Flanagan adapta a Stephen King para recordarnos que cada vida contiene un cosmos propio. https://t.co/KfKzNBeqFH Tom Hiddleston baila contra el fin del mundo y lo… pic.twitter.com/7pnV0wGmZ9
Para entender algunos de los universos infantiles, necesitamos un resumen del mundo y personajes compañeros de Hello Kitty, que oficialmente se llama Sanrio’s Hello Kitty’s World y se ha ido ampliando desde 1974. Veamos los datos esenciales:
Hoy, 26 de agosto de 2025, Carmen y yo cumplimos las bodas de feldespato (este mineral se elige para resaltar la resiliencia). Son 48 años desde que nos casamos, y más de 52 años juntos. Nos conocimos en otro verano, a mediados de agosto de 1973. Ella tenía entonces 18 años y yo, 20. Nos casamos este mismo día de 1977. Suman exactamente 17.532 días de amor y felicidad.
Dicen que el mejor regalo que unos padres pueden hacer a sus hijos, aparte de la educación, es seguir unidos después de muchos años. Suponemos que también es el mejor don que unos abuelos pueden legar a sus nietos. Esto lo hemos cumplido como padres y abuelos.
Hace años solíamos comer una paella todos juntos. Hoyestamos en continentes distintos respecto a nuestros familiares más cercanos, hijos y nietos, pero pronto -pasado el verano- nos reuniremos todos.
Hoy queremos elogiar el valor y el arte de la rutina, y cómo los hábitos nos enseñan a vivir. Abrazar lo cotidiano no es cárcel, es el mejor taller de una vida plena y la óptima estructura secreta para la libertad.
Hay días, sobre todo en un verano de AlicanTerapia (más posts), que parecen repetirse con un ritmo tan previsible que casi podríamos recitarlos de memoria: levantarse temprano, antes andar ahora nadar unos largos en la piscina, escribir unas páginas, conversar y aprender con amistades de todas las edades y disfrutar de la naturaleza y del entorno.
Lejos de ser un signo de monotonía, la rutina es un espacio de cultivo. Como dijo Gustave Flaubert: «Sé regular y ordenado en tu vida para ser vehemente y original en tu obra».
La rutina nos da la estructura sobre la que construimos. La piscina, por ejemplo, no es solo ejercicio: es una forma de meditación en movimiento. El agua obliga a un diálogo interior. Al nadar, uno se encuentra con su respiración, sus pensamientos, y el ritmo cadencioso calma la mente y abre espacio a la creatividad. He resuelto más problemas en el silencio líquido de una piscina que en muchas tormentas de ideas.
Luego está la escritura diaria. No siempre se escribe bien, algunos casi nunca lo hacemos, pero siempre se entrena la mirada. La costumbre de sentarse ante la página vacía enseña humildad: hay días fecundos y otros baldíos, pero la rutina hace el trabajo. La gran escritora Joan Didion, a la que pronto dedicaremos un post, apuntó: «Escribo para saber lo que pienso».
Por último, las conversaciones con vecinos y amigos, de aquí y de allá, de niños a abuelos. Algunos ven en ellas una distracción; para mí son parte esencial de la rutina. Son laboratorios de ideas, espacios donde uno se expone a lo que no sabe. Nada reemplaza una buena charla, con risas o con silencios compartidos, para sentir que la vida tiene textura.
La rutina no es prisión. Es un andamiaje. Gracias a ella podemos explorar lo incierto sin miedo de perdernos. O como decía Séneca: «La vida sin un plan es errar al azar».
Así, cada día que parece igual es, en el fondo, diferente. Porque somos diferentes después de cada brazada, de cada frase escrita, de cada conversación. Y esa es la magia de la rutina bien elegida: nos mejora. Añade a la rutina diaria un poco de lectura, otra dosis de aprendizaje y un montón de amor. Así será más feliz.
"Nada sucede dos veces ni va a suceder, por eso sin experiencia nacemos, sin rutina moriremos. En esta escuela del mundo ni siendo malos alumnos repetiremos un año, un invierno, un verano..." Wislawa Szymborska pic.twitter.com/cHuqW7AKPW
Nos ha gustado mucho una empresa de juguetes que se llama EurekaKids. La hemos descubierto en el CC Artea de Leioa, gracias a su muy profesional gerente. Además nos agradó el Klub de Abuelos Molones que han dinamizado dando el protagonismo que merecen a las abuelas y abuelos, que somo grandes compradores de juguetes.
EurekaKidses una empresa especializada en el desarrollo, comercialización y distribución de juguetes educativos y pedagógicos de alta calidad, así como en artículos de decoración infantil. Fundada en 2002 en Girona, España, por Erik Mayol, la compañía nació con el objetivo de ofrecer productos que fomenten la imaginación de los niños y promuevan valores como la amistad y el respeto por el medio ambiente.
Desde sus inicios, EurekaKidsha experimentado un crecimiento notable. Para 2018, contaba con más de 200 puntos de venta en 23 países y registraba ventas anuales cercanas a los 40 millones de euros. Su expansión internacional ha sido significativa, estableciendo presencia en mercados de Europa, América Latina y Asia. En 2020, la empresa anunció planes para abrir 25 tiendas en China, consolidando así su estrategia de crecimiento en el mercado asiático.
La filosofía de Eurekakids se centra en ofrecer juguetes dirigidos a niños de 0 a 12 años que no solo entretienen, sino que también contribuyen al desarrollo de habilidades y destrezas, fomentando el aprendizaje a través del juego. Además, la empresa pone énfasis en la sostenibilidad y la seguridad de sus productos, reflejando su compromiso con el bienestar infantil y el respeto al medio ambiente.
Actualmente, Eurekakids continúa ampliando su catálogo de productos y su presencia global, manteniéndose fiel a su misión de educar y divertir a las futuras generaciones mediante juguetes que combinan valor pedagógico, lúdico y estético.
EurekaKidses una empresa especializada en el desarrollo, comercialización y distribución de juguetes educativos y pedagógicos de alta calidad, así como en artículos de decoración infantil. Fundada en 2002 en Girona, España, por Erik Mayol, la compañía nació con el objetivo de ofrecer productos que fomenten la imaginación de los niños y promuevan valores como la amistad y el respeto por el medio ambiente.
Desde sus inicios, Eurekakids ha experimentado un crecimiento notable. Para 2018, contaba con más de 200 puntos de venta en 23 países y registraba ventas anuales cercanas a los 40 millones de euros. Su expansión internacional ha sido significativa, estableciendo presencia en mercados de Europa, América Latina y Asia. En 2020, la empresa anunció planes para abrir 25 tiendas en China, consolidando así su estrategia de crecimiento en el mercado asiático.
La filosofía de Eurekakids se centra en ofrecer juguetes dirigidos a niños de 0 a 12 años que no solo entretienen, sino que también contribuyen al desarrollo de habilidades y destrezas, fomentando el aprendizaje a través del juego. Además, la empresa pone énfasis en la sostenibilidad y la seguridad de sus productos, reflejando su compromiso con el bienestar infantil y el respeto al medio ambiente.
Actualmente, EurekaKids continúa ampliando su catálogo de productos y su presencia global, manteniéndose fiel a su misión de educar y divertir a las futuras generaciones mediante juguetes que combinan valor pedagógico, lúdico y estético.
Foto de hace años, siempre con nietos y mirando al futuro
Gracias a quienes habéis recordado este 72º cumpleaños,...
Sólo los niños y los locos celebran que cumplen años. Pero, al llegar a esta edad, hay que ser agradecido y optimista. Porque ya se sabe, como apuntó Wilson Mizner, que los primeros 100 años son los más duros. Pero también es cierto que hemos llegado a una edad en la que vas comprendiendo que te estás haciendo viejo, porque cuando las velas cuestan más que la tarta. Pase lo que pase, aún creemos fervientemente que lo mejor está por venir.
Cuanto más enaltezcamos y festejemos la vida, más encontraremos en ella motivos para celebrar y agradecer. Por tanto, las felicitaciones de tu pareja, de nietos, hijos, parientes, amistades y colegas son claves. No importa tanto si el mensaje o el abrazo llegó a primera o última hora, o incluso después o antes. Lo que se valora es que recuerden la fecha o, que en cualquier momento, te hagan llegar su aprecio.
El mejor regalo que puedes darle a alguien es tu tiempo, porque cuando le das tu tiempo le das una porción de tu vida que nunca volverá. El contacto humano, el mensaje que por tantas vías acaba llegando, mejor en vídeo o con voz, ese es el regalo perfecto que necesitamos en esos hitos que marcan la trayectoria de nuestra vida. Todo ello sin menospreciar, en absoluto, otros excelentes regalos, materiales o más etéreos, como un recuerdo compartido, unas palabras acertadas,...
Siempre lo óptimo es tiempo y atención: El mejor regalo es simplemente estar presente. Una llamada telefónica sentida, una visita o una tarde compartida pueden ser invaluables. Ya lo hemos dicho y escrito aquí desde hace décadas: Hay muchos tipos de regalos: los mejores vienen en forma de personas.
Los abuelos vistos por sus nietas y nietos de pocos años.
¡Un abuelo es el hombre más inteligente del planeta Tierra! Él me enseña muchas cosas buenas, pero no le veo lo suficiente como para conseguir ser tan inteligente como él.
Los abuelos son una señora y un señor a los que le gustan mucho los niños pequeños .
Los abuelos son gente que no tienen mucho que hacer; solo están ocupados cuando nosotros los vamos a visitar o cuando vienen ellos.
Los abuelos son tan viejecitos que no deben correr.
Los abuelos son personas con las que es divertido salir de compras.
Cuando salimos a pasear con los abuelos, ellos se detienen para enseñarnos cosas bonitas... como hojas de diferentes formas, una mariposa de muchos colores o la casa del lobo.
Los abuelos no nos dicen "¡date prisa!" como los padres.
Por lo general, las abuelas son unas señoras bien gordas, pero así y todo, se agachan para atarnos los zapatos.
Los abuelos son unos señores que para leer necesitan gafas, siempre las pierden y cuando me he quedado a dormir en su casa con ellos usan unas ropas muy cómicas.
Algunos abuelos tienen papás; ¡esos si son bien viejitos! La mamá de mi abuelita se puede quitar las encías y los dientes... ¡a la vez!
Los abuelos nos responden preguntas como: "¿Por qué Dios no está casado?" o "¿Por qué es que los perros persiguen a los gatos ?"
A los abuelos no les importa contarnos el mismo cuento varias veces y les encanta leernos historias.
Todo el mundo debe tener unos abuelos. Son las únicas personas grandes que siempre están contentas de estar con nosotros.
Los abuelos saben que antes dormir podemos comer "algún dulce", les encanta rezar con nosotros y nos besan y nunca nos regañan aunque nos hayamos portado mal.
Mi abuela vive en el aeropuerto; cuando la necesitamos, vamos allá y la buscamos; y cuando queremos que regrese a su casa la volvemos a llevar.
Mis abuelos son de lo mejor; nos dejan correr, saltar en la cama y si mis papás nos quieren regañar, ellos los regañan a ellos.
Mis abuelos son personas mayores, muy divertidos y muy pacientes; pero me parece que mi papá quiere que sean también sus abuelos porque los abrazan mucho. Voy a decirle que se busque los suyos.
Aupar (otros posts)es un bello verbo y una excelente metáfora educativa. Aupar es elevar y cambiar la perspectiva, mirar y pasear juntos en una sola dirección. Es una acción que cansa, pero que descansa también. Dos seres humanos se funden y actúan como uno solo. A veces, guía el adulto; otras veces, es el bebé quien apunta un camino.
Aupar es dar seguridad y recibir cariño, aprender juntos entre parientes que se quieren, que se comunican con gestos, caminando juntos, salvando dificultades y hallando siempre una senda de avance. Aupar es un verbo de memoria no recíproca; nadie recuerda haber sido aupado, así que conviene registrar bien el tiempo en el que aupamos a los demás.
A todas las personas les gusta ser aupados, en la infancia al menos. A algunos siempre nos ha gustado aupar. Todo bebé descubre en sus padres o en sus abuelos los primeros exoesqueletos, pero no mecánicos sino humanos. Son los mejores.
"No sé cómo puedo ser visto por el mundo, pero en mi opinión, me he comportado como un niño que juega al borde del mar, y que se divierte buscando de vez en cuando una piedra más pulida y una concha más bonita de lo normal, mientras que el gran océano de la verdad se exponía ante mí completamente desconocido."
Esta era la opinión que Isaac Newton tenía de sí mismo al fin de su vida. Fue muy respetado, y ningún hombre ha recibido tantos honores y respeto, salvo quizá Einstein. Heredó de sus predecesores, como él bien dice "si he visto más lejos que los otros hombres es porque me he aupado a hombros de gigantes".
Recogemos en El Correo del 4-4-24 este artículo de Julia Fernández: Cómo activar tu mitocondria con pequeños gestos para vivir más y con más salud. Las mitocondrias, orgánulos presentes en casi todas las células eucariotas, desempeñan un papel fundamental en la producción de energía celular a través de la respiración celular. Además de su función energética, las mitocondrias están implicadas en una variedad de procesos celulares, incluida la regulación del metabolismo, la apoptosis y la señalización celular
Para cuidar las mitocondrias, la receta es siempre la misma: alimentación sana, ejercicio físico, dormir bien,... Pero hay diferentes caminos para conseguirlo. El artículo, entrevistando a Antonio Valenzuela, sugiere cinco gestos para cuidar las mitocondrias:
'Snacks' de movimiento: Mantenerse saludable incluye actividad física, «que no ejercicio». Es decir, para que tus mitocondrias vayan como la seda y tú también no hace falta que te conviertas en un atleta. «Se trata de mantenerse activo a lo largo de la jornada. Es más importante eso que hacer deporte una hora y pasar el resto del día sentado». El experto propone que sustituyamos los 'snacks' de comida que nos ponemos en los ratos de ocio (aceitunas, patatas, gominolas...) por lo que llama «snacks de movimiento: levántate cada hora, haz unos saltos, o unas sentadillas o bici estática... ¡Con un minuto es suficiente!».
Come como tu bisabuelo. La comida ultraprocesada no es el combustible que necesita nuestro cuerpo. Es la gasolina que alimenta el incendio que devora nuestra salud. «Hay que comer como nuestros abuelos... o mejor dicho, como nuestros bisabuelos: comida real, de calidad y evitando sobrealimentarnos porque esto satura las mitocondrias». Según su planteamiento, hay que ingerir de todo: verduras, pescado, carnes, frutos secos... «Y beber agua, al menos dos litros al día. Uno de los primeros síntomas de que estamos deshidratados es el cansancio». Otro asunto que tenemos que poner en práctica es el ayuno intermitente (post reciente). Se trataría de pasar al menos 12 horas sin probar bocado y lo ideal sería que lo hiciéramos en nuestro descanso nocturno. «Nuestra genética está programada para ello», señala. «Podemos retrasar un poco el desayuno para conseguirlo». Durante el ayuno, el cuerpo experimenta cetosis y cambia su fuente de combustible de glucógeno almacenado a ácidos grasos.
No descuides el magnesio, Una dieta equilibrada debería proporcionarnos todo lo que necesitamos, pero hay un nutriente que tenemos que cuidar: debemos mantener nuestros niveles de magnesio adecuados.
– ¿Con suplementos?
– O tomando alimentos ricos en él. Aunque para eso hay que asegurarse que son de calidad y muchas veces no son fáciles de conseguir porque la agricultura intensiva y el suelo empobrecido influyen negativamente.
Esta molécula está presente en «verduras de hoja verde como las espinacas, el kale, las acelgas, el brócoli...», el cacao puro, frutas «como aguacates, frambuesas, plátanos...», frutos secos y alimentos del mar. Por cierto, ojo con el estrés, que es un vampiro del magnesio.
Baños de sol... y de frío. Pasar horas bajo el sol no es buena idea, pero darse pequeños baños diarios les encantan a nuestras mitocondrias. «No se trata de exponerse a él a las tres de la tarde en agosto», advierte, pero sí pasar unos minutos al amanecer o al atardecer. «Y podemos hacerlo desde casa, con la ventana abierta, eso sí, no detrás del cristal».
También conviene darse baños de frío. «Nuestras mitocondrias elevan nuestro metabolismo y producen calor». Para estimularlas, hay que huir «del sedentarismo térmico en el que afortunadamente vivimos». No se trata de apagar la calefacción y pasar frío durante horas, «basta con, por ejemplo, salir a la calle y esperar un poco a sentirlo antes de ponerse el abrigo».
Respirar bien. Lo hacemos de continuo, pero le prestamos poca atención. Es hora de empezar a respirar bien: «Por la nariz y no por la boca porque la oxigenación es mayor y más completa». También conviene hacerlo de forma «profunda y usando el diafragma». «Según un estudio de la Universidad de Stanford, con tan sólo cinco minutos al día de práctica de esta técnica ya se obtienen beneficios para la salud», señala en el libro, donde despliega toda su teoría,
El proceso de envejecimiento es un fenómeno complejo influenciado por una variedad de factores, entre ellos, el estado de las mitocondrias, las estructuras intracelulares responsables de la producción de energía. Las mitocondrias desempeñan un papel importante en la supervivencia y muerte de las células. Por lo tanto, comprender y promover una función mitocondrial óptima es esencial para mantener una vida más saludable y longeva.
No sólo son las “centrales eléctricas” de nuestras células, sino también guardianes de nuestra salud y longevidad.
Aquí tienes una lista de alimentos que pueden ayudar a mantener y mejorar la función mitocondrial:
Antioxidantes, con arándanos y otras bayas.
Vitaminas B, con carne de res (de pasto):o de caza: Prueba la carne de búfalo o de caza.
Azufre, como el brócoli, la coliflor, la col rizada y el repollo. Grasas saludables, como aguacates, aceite de oliva virgen extra.
Magnesio, en espinacas, almendras o aguacates.
Las mitocondrias son una flipada!! Míralas aquí de parranda, marcadas de amarillo en una célula en cultivo. Vídeo de @MAG2ARTpic.twitter.com/qqMoe00458