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Otra Escuela es posible, con Tonucci en Euskadi

Hoy, tras una agradable y fructífera reunión con Neli Zaitegi e Isabel Galende (foto), recogemos de Isabel un documental reciente, inspirador y refrescante grabado en Euskadi. Ha sido en Zizurkil y Abaltzisketa con dos de las Eskola Txikiak (Escuelas Rurales Vascas), grabación que presentamos al inicio sobre Otra escuela es posible, con Francesco Tonucci (ver en otros posts nuestros) y la mirada de los niños. 

¿Cuándo fue la última vez que un niño decidió algo importante en tu ciudad o en tu escuela? Francesco Tonucci (Fano, Italia, 1940), pedagogo e investigador del Consiglio Nazionale delle Ricerche de Roma, lleva décadas formulando esa pregunta, y también dibujándola con el seudónimo de Frato, en viñetas de humor tierno y afilado. 

Su tesis es sencilla de enunciar y difícil de practicar: los niños no son futuros ciudadanos, son ciudadanos de pleno derecho desde hoy. De ahí nació en 1991 el proyecto «La ciudad de los niños», en su Fano natal, con alcaldes dispuestos a escuchar a los consejos infantiles y a cambiar aceras, plazas y rutas escolares según sus propuestas. De ahí también su insistencia en que la escuela deje de ser un lugar donde se transmite y se evalúa, para ser un lugar donde se investiga, se pregunta y se juega con el conocimiento.

Hemos observado, en tantos años de aulas y conversaciones con maestros, que lo más difícil no es la pedagogía, sino renunciar a la comodidad de la rutina: la lección magistral, el libro de texto único, los deberes interminables. Tonucci propone lo contrario: tiempo, autonomía, entornos seguros para ir solos al colegio y un currículo que parta de la curiosidad real del alumnado. Nada de utopías abstractas: se trata de decisiones pequeñas, de centros, municipales y cotidianas.

"Si la escuela no cambia la vida de los niños que acoge, la escuela no sirve para nada", afirma Francesco Tonucci.Y aquí, en Euskal Herria, donde tanto debemos a la educación, conviene preguntarse qué parte de esa mirada ya practicamos y cuál nos falta. Recomendamos leer a Tonucci, empezando por Con ojos de niño, y buscar sus viñetas de Frato. Después, dejar el libro y salir a la calle con alguien de ocho años. Veremos nuestro barrio con otros ojos. ¿Lo probamos?

Llamada a la acción: Leer a Tonucci este trimestre y compartir una propuesta con el centro escolar o el ayuntamiento. Objetivos: a 2 años, una ruta escolar segura y autónoma en un barrio; a 5, un consejo infantil con voz real en decisiones municipales; a 10, que la participación infantil sea norma y no excepción. Evaluación: cada año, número de propuestas infantiles adoptadas, niños que van solos al colegio y encuesta de bienestar al alumnado. ---> Sigue una imagen de Carmen y yo con Tonucci en 2015. 

Con Francesco Tonucci, Carmen de la Sen y Mikel Agirregabiria. Foto realizada por la organización de #ICOT2015

Tomás Mazón reescribe la primera vuelta al mundo de Elcano

Hoy, jueves 23 de octubre de 2026 (que alcanzamos 24 millones de visitas esta madrugada), hemos tenido Carmen y yo el privilegio de pasar toda la mañana y comer con Tomás Mazón Serrano, un ingeniero amigo de Aitor (con quien estuvo en Sudáfrica trabajando) apasionado por la historia y cuyos libros que recuperan la primera vuelta al mundo y cambian nuestra visión del planeta y de la historia de la humanidad. Su emocionante web, rutaelcano.com, escrita y diseñada por él  mismo debiera ser objeto de estudio obligatorio en la educación.

Tomás Mazón nació en Alicante en 1975, reside en Villanueva de la Serena (Badajoz) y ejerce como ingeniero técnico de obras públicas. No es historiador universitario de oficio, y esa condición de diletante entusiasta da a su trabajo un aire excepcional: el de quien se acerca y navega entre los archivos con método científico y curiosidad de aficionado, en el mejor sentido de la palabra, hasta superar la visión previa de la historia más gloriosa pero peor contada de navegantes vascos como Elcano (de Getaria) y Urdaneta (de Ordizia). 

Su vocación empezó en la red, con rutaelcano.com, una web sobre la primera circunnavegación donde él mismo elabora los mapas. Sus editores la presentan como referencia con más de millón y medio de visitas, una cifra que conviene tomar como dato de la editorial. El reconocimiento llegó pronto. En 2020 recibió el XI Premio Magallanes-Elcano, del Círculo de Artesanos de Sanlúcar de Barrameda, y en 2022 el Premios Casa Asia 2022 en la categoría de Cultura y Sociedad. El jurado de este último destacó su labor de investigación y divulgación para dar a conocer la expedición de Magallanes y Elcano a un público no especializado, con una visión nueva basada en fuentes originales. 

A ello suma más de 59 conferencias hasta hoy en foros académicos y extraacadémicos. Ayer tarde dictó una ponencia en la Sociedad Bilbaína y aprovechando esa oportunidad hoy le hemos acompañado en su visita a Portugalete (Bizkaia), último de los lugares de Elcano que tenía pendiente de realizar. En el vídeo inicial nos explicó el motivo que se relaciona con su tercer libro. Tras la primera vuelta al mundo de Juan Sebastián Elcano, la siguiente expedición que se organizó fue la Expedición de fray García Jofre de Loaysa (también conocida como la Segunda Armada de la Especiería). 

A comienzos de 1525, el propio Juan Sebastián Elcano (nombrado piloto mayor y segundo al mando de la flota) reclutó hombres, reunió provisiones y armó cuatro de las naves en la villa vizcaína de Portugalete. Esta flotilla inicial partió de las aguas de la ría de Portugalete con rumbo a La Coruña, donde se unió al resto de la gran expedición  para iniciar el viaje definitivo hacia las islas Molucas. En este histórico viaje desde el puerto vasco también se enroló un jovencísimo Andrés de Urdaneta, quien se convertiría en uno de los cosmógrafos más importantes de la historia. Alcanzó fama universal por descubrir y documentar la ruta a través del océano Pacífico desde Filipinas hasta Acapulco, conocida como Ruta de Urdaneta o tornaviaje. 

Tres libros, absolutamente recomendables porque son tres modos de mirar una hazaña. Su primer libro, Elcano. Viaje a la historia, apareció en 2020 y fue reeditado en versión ampliada en 2022, con Ediciones Encuentro. Es el relato de conjunto de la expedición que Magallanes concibió y Elcano remató.

Los dos siguientes miran hacia los márgenes. Espinosa. El último capitán de la vuelta al mundo (Encuentro, 2022) reconstruye la vida de quien quedó al mando de la nao Trinidad en Tidore mientras Elcano mandaba la Victoria, y regresó a España en 1527. Según la reseña de la Revista de Historia Naval, el libro se cierra con catorce transcripciones documentales que aportan datos nuevos sobre su vida. Un lector lo describe como una biografía levantada a partir de actas notariales, registros administrativos, pleitos y cartas de petición de socorro, es decir, de papeles y no de epopeya.

El tercero, La vuelta al mundo maldita (Edaf, 2024), cuenta la expedición de García Jofre de Loaysa. Comenzó en 1525 y no terminó hasta 1536 para quienes lograron volver: apenas doce de sus 450 integrantes. Es una cifra que da el propio autor, y otras fuentes sobre esta empresa manejan números algo distintos, lo que ya habla de lo difícil que es reconstruirla. Elcano murió en medio del Pacífico durante ese viaje, de modo que el segundo libro y el tercero se tocan: Espinosa y Loaysa son las dos caras de lo que ocurrió después de la gloria. 

El conocimiento como travesía. Lo más sugerente de Mazón no es solo lo que cuenta, sino cómo llega hasta ahí. Para el libro sobre Loaysa visitó nueve archivos históricos solo en 2023. Es la versión terrestre del oficio de navegante. Se parte con una hipótesis, se corrige el rumbo con cada folio hallado y se vuelve con menos certezas y algo más de verdad. Nadie recibe el conocimiento como un mapa terminado. Se hace con documentos, con paciencia y con la disposición a que un papel desmienta la leyenda cómoda.

Hay en ello una lección discreta para quienes enseñamos y aprendemos. Desconfiar de la versión heroica no significa despreciarla, sino contrastarla. Las fuentes originales no destruyen la hazaña, la vuelven humana: devuelven nombres, miedos, pleitos y súplicas a quienes la protagonizaron. Y quizá por eso Mazón ha elegido mirar a los segundos capitanes, a los que quedaron atrás y a los que el relato oficial dejó sin foco. Queda una pregunta abierta. ¿Cuántas historias de nuestro propio entorno esperan, sin leer, en un archivo municipal, parroquial o familiar? 

Una propuesta de acción a diez años: Propongo un plan en tres escalones, con objetivos medibles. A 2 años, leer los tres libros de Mazón y escribir una reseña de cada uno, publicada en un blog, una revista local o una biblioteca. La evaluación es sencilla: tres reseñas publicadas y, al menos, una conversación pública sobre ellas, en un club de lectura, por ejemplo. A 5 años, pasar de leer a participar: colaborar como voluntario en la transcripción de documentos históricos de un archivo o una asociación cultural cercana, con la meta de veinte documentos transcritos y revisados por un archivero o historiador que valide la calidad. A 10 años, llevar la experiencia a un aula, una biblioteca o un grupo vecinal mediante un taller anual de fuentes primarias, en el que cada grupo reconstruya la biografía olvidada de alguien de su localidad con al menos tres documentos originales. Se evaluaría contando biografías publicadas y participantes, y con una pequeña rúbrica de pensamiento crítico: ¿distingue el grupo entre hecho, interpretación y leyenda? Si al cabo de una década hay veinte vidas recuperadas del olvido, el viaje habrá merecido la pena.

Tomás Mazón en Portugalete

Álbum de imágenes y vídeos. Otros posts sobre este autor.

49º aniversario de boda de Carmen y Mikel

Hoy, 26 de agosto de 2026, celebramos las bodas de cedro o de circón. Son 49 años desde que nos casamos, y más de 53 años juntos. Nos conocimos en otro verano, a mediados de agosto de 1973. Ella tenía entonces 18 años y yo, 20. Nos casamos este mismo día de 1977. Suman exactamente 17.897 días de amor y felicidad. 

Dicen que el mejor regalo que unos padres pueden hacer a sus hijos, aparte de la educación, es seguir unidos después de muchos años. Suponemos que también es el mejor don que unos abuelos pueden legar a sus nietos. Esto lo hemos cumplido como padres y abuelos. 

Hace años solíamos comer una paella todos juntos en un restaurante cercano. Hoy estamos en continentes distintos respecto a nuestros familiares más cercanos, hijos y nietos, pero pronto -pasado el verano- nos reuniremos todos. 

Se adjunta una imagen del día, con los primeros regalos sorpresa que hemos recibido de unos buenos amigos. Arriba una canción creada para la fecha por Aitor con ayuda de la IA (APP Suno AI). 

Entradas previas de nuestro aniversario en los años
2009, 2010, 2011, 2012, 2013, 2014, 2015, 2016, 2017, 2020, 2022, 2023, 2024, 2025,...

73 años tratando de vivir, aprender, compartir y amar

Family Agirregabiria: Carmen, Leire, Mikel y Aitor TOP ¿1989?
Foto de hace 37 años, ya con hijos y mirando al futuro
Gracias a quienes habéis recordado este 73º cumpleaños,...

Cumplir 73 años invita, más que a celebrar, a pensar. No en el sentido solemne de quien se siente obligado a justificar su trayectoria, sino en el de quien reconoce que la vida, vista con la distancia que da el tiempo, se parece más a un cuaderno de campo que a una autobiografía ordenada. Hoy, al mirar atrás, descubro que mis pasos —a veces firmes, a veces vacilantes— han estado guiados por una convicción persistente: la educación, la ciencia, la filosofía y la sociología no son disciplinas aisladas, sino formas complementarias de comprender y mejorar el mundo.

He vivido estos 26.663 días entre dos Viernes Santo (el de 1953 y de 2026) como un aspirante a aprendiz constante. La docencia me enseñó que el aula es un laboratorio de humanidad, un espacio donde las ideas se ensayan, se discuten y, con suerte, se transforman. Cada estudiante que he encontrado ha sido una pregunta nueva, una invitación a revisar mis certezas. Quizá por eso nunca he sentido la tentación de convertirme en un profesor que dicta verdades; siempre me he sentido más cómodo como acompañante intelectual, como quien abre puertas y señala caminos sin imponer destinos.

La escritura, por su parte, ha sido mi modo de ordenar el pensamiento. No escribo para dejar un legado, sino para comprender mejor aquello que me inquieta: la aceleración tecnológica, los cambios culturales, las tensiones entre tradición y modernidad, la fragilidad de los vínculos humanos. A veces me pregunto si mis textos han logrado acompañar a otros en sus propias búsquedas. Me basta con saber que, al menos, han sido honestos con mis dudas y mis esperanzas.

A los 73 años, descubro que la sociología me ha enseñado a mirar lo colectivo sin perder de vista lo singular. La filosofía, a preguntar sin prisa. La literatura, a escuchar los matices de la experiencia humana. Y la educación, a confiar en que cada generación trae consigo una forma inédita de interpretar el mundo. Esa confianza es, quizá, mi mayor celebración: seguir creyendo que el futuro merece ser pensado con rigor, pero también con ternura.

No puedo negar que el paso del tiempo deja su huella. Sin embargo, lejos de sentirlo como un límite, lo vivo como una ampliación del horizonte. La edad me ha regalado una perspectiva que no tenía a los treinta ni a los cincuenta: la capacidad de aceptar la complejidad sin necesidad de resolverla del todo. Hoy sé que la vida intelectual no consiste en acumular respuestas, sino en cultivar preguntas que nos mantengan despiertos.

Este cumpleaños no es un cierre, sino un umbral. Me gustaría seguir escribiendo, enseñando, conversando, aprendiendo. Me gustaría seguir participando en debates que incomoden y en proyectos que ilusionen. Me gustaría, sobre todo, seguir siendo parte de una comunidad que cree en el valor del pensamiento crítico y en la fuerza transformadora de la educación.

Si algo he aprendido en estas siete décadas largas es que la vida se sostiene en los vínculos: los que construimos con quienes nos rodean, los que tejemos con las ideas y los que mantenemos con nosotros mismos. Hoy celebro esos vínculos. Celebro el privilegio de haber vivido rodeado de personas curiosas, generosas y exigentes, especialmente Carmen (53 años juntos), nuestros hijos, nietos, sobrinas, ahijadas y ahijados. Celebro la oportunidad de seguir aportando, aunque sea modestamente, a un mundo que necesita más reflexión y menos estridencia.

Julen jugando con su primer periódico... en papel TOP
A mis 73 años y por todas ellas y ellos, sigo creyendo que pensar es un acto de esperanza. Y hoy, más que nunca, quiero seguir practicándolo. Aún hay tiempo para libros sin leer, ideas sin madurar, lectores sin encontrar. Quiero seguir escribiendo. Quiero seguir aprendiendo. Quiero seguir creyendo —con Spinoza (posts), con Arendt (posts), con todos los pensadores que han acompañado estas páginas— que el conocimiento es el camino más corto hacia la solidaridad, y que la ignorancia es siempre el origen del miedo.
 

Hijos mediados: Entre la responsabilidad y la invisibilidad

Resumen: Este post analiza la psicología de los "hijos mediados", destacando su excepcional adaptabilidad y capacidad negociadora frente al riesgo de invisibilidad afectiva en el núcleo familiar. Apoyándose en el pensamiento aristotélico sobre la virtud y la dialéctica de Hegel, se propone transformar esta posición intermedia en un observatorio privilegiado de la complejidad humana. El reto educativo consiste en validar su identidad intrínseca para que este "sándwich existencial" se convierta en un motor de creatividad y equilibrio personal.

Carmen y yo somos hermanos medianos o  sándwich en nuestras respectivas familias, ni primogénitos ni benjamines. Y ahora tenemos un nieto en esa misma situación de intermedio entre tres hijos de nuestra hija. La psicología familiar ha estudiado durante décadas cómo el orden de nacimiento influye en la personalidad y el desarrollo de los hijos e hijas. Entre primogénitos que acaparan la novedad y benjamines que reciben las últimas dosis de permisividad parental, los hijos mediados ocupan un territorio peculiar: son quienes experimentan tanto la pérdida del trono como la llegada de nuevos aspirantes. Esta posición intermedia, lejos de ser neutra, moldea personalidades con características distintivas que conviene comprender. Veamos los p ros y contras de serlo.

El arte de la adaptabilidad.  Los hijos mediados desarrollan una capacidad excepcional para adaptarse a circunstancias cambiantes. Han experimentado la vida como benjamines brevemente, como hermanos mayores después, y finalmente como mediadores entre generaciones dentro de su propia fratría. Esta multiplicidad de roles les enseña flexibilidad cognitiva y emocional. Aprenden a leer el ambiente familiar, a negociar espacios y a encontrar su lugar sin tener garantizado ni el prestigio del pionero ni la protección del último.

Esta adaptabilidad se traduce frecuentemente en habilidades sociales superiores. Los mediados suelen ser excelentes negociadores, pacificadores naturales y personas con alta inteligencia emocional. Su posición les obliga a desarrollar estrategias relacionales sofisticadas: no pueden recurrir a la autoridad del mayor ni al encanto del pequeño, así que construyen su identidad desde la diplomacia y la creatividad.

La paradoja de la invisibilidad.  Sin embargo, esta misma posición intermedia conlleva riesgos significativos. El síndrome del hijo mediado, estudiado extensamente en psicología evolutiva, describe cómo estos niños pueden experimentar sentimientos de invisibilidad o falta de atención parental. Los padres, naturalmente sobrecargados, dedican energía considerable al primogénito por ser su primera experiencia y al benjamín por ser el último y más vulnerable. El mediado queda en una zona de menor intensidad afectiva, no por falta de amor, sino por economía emocional involuntaria.

Esta relativa invisibilidad puede generar inseguridad, necesidad de aprobación externa o tendencia a minimizar las propias necesidades. Algunos hijos mediados desarrollan una independencia prematura, no siempre saludable, al internalizar que deben resolver sus asuntos sin molestar demasiado. Otros buscan destacar mediante estrategias compensatorias: rebelión, logros académicos extraordinarios o construcción de identidades muy diferenciadas del resto de hermanos.

La construcción de una identidad propia.  El desafío principal del hijo mediado es construir una identidad que no esté definida por contraste u omisión. Los padres conscientes pueden transformar esta posición en ventaja cultivando intencionalmente el reconocimiento individual de cada hijo. Esto implica tiempo exclusivo, celebración de logros específicos y validación de emociones particulares. Los mediados necesitan escuchar que son valiosos no por su posición en el orden fraternal, sino por quiénes son intrínsecamente.

Para los propios hijos mediados, entender su posición puede ser liberador. Reconocer que ciertas dinámicas familiares responden a patrones estructurales, no a deficiencias personales, permite reescribir narrativas internas limitantes. La posición intermedia, lejos de ser una condena, puede ser el origen de una personalidad equilibrada, empática y con notable capacidad para tender puentes.

En síntesis:  Ser hijo mediado es vivir en el intermedio, ese espacio liminal que toda filosofía reconoce como lugar de transformación. Como en el pensamiento aristotélico sobre la virtud como término medio, o en la dialéctica hegeliana donde la síntesis emerge de la tensión, los hijos mediados encarnan la posibilidad de trascender dicotomías. Su desafío educativo y existencial consiste en convertir una posición aparentemente desventajosa en un observatorio privilegiado desde el cual comprender la complejidad humana. Con acompañamiento familiar consciente y autoconocimiento, esa posición intermedia puede ser no un vacío, sino un centro creativo desde donde construir una vida auténtica y plena.

48º aniversario de boda de Carmen y Mikel

Hoy, 26 de agosto de 2025, 
Carmen y yo cumplimos las bodas de feldespato (
este mineral se elige para resaltar la resiliencia). Son 48 años desde que nos casamos, y más de 52 años juntos. Nos conocimos en otro verano, a mediados de agosto de 1973. Ella tenía entonces 18 años y yo, 20. Nos casamos este mismo día de 1977. Suman exactamente 17.532 días de amor y felicidad. 

Dicen que el mejor regalo que unos padres pueden hacer a sus hijos, aparte de la educación, es seguir unidos después de muchos años. Suponemos que también es el mejor don que unos abuelos pueden legar a sus nietos. Esto lo hemos cumplido como padres y abuelos. 

Hace años solíamos comer una paella todos juntos. Hoy estamos en continentes distintos respecto a nuestros familiares más cercanos, hijos y nietos, pero pronto -pasado el verano- nos reuniremos todos. 
48º aniversario de boda de Carmen y Mikel
Entradas de nuestro aniversario en anteriores  años 2009, 2010, 2011, 2012, 2013,2014, 2015, 2016, 2017, 2020, 2022, 2023, 2024,... Casi coincidmos Carmen (1955) y yo (1953), apenas separados por dos meses, con la pareja formada por y Jill (1951) y Joe (1942) Biden.

Algo de lo que hemos aprendido en 2024

No ha sido nada habitual en este blog que algunas personas aún leen, pero -será porque nos hacemos mayores- en esta fin de años haremos alguna selección de lo vivido. Primero haremos un resumen de memoria, enlazando con posts que hagan referencia a lo citado.

- Hemos logrado lo que nos propusimos, aunque no encuentre el momento en el que lo explicitamos, nuestra promesa y compromiso de publicar un post diario con lo vivido, lo aprendido o lo amado en cada uno de los 365 días de 2024. Es el espíritu blogger que forma parte de nuestro personal Ikigai. 
- En este periódico-blog que diariamente escribimos este año han sido frecuentes noticias sobre Inteligencia Artificial (AI), libros, ajedrez, viajes, salud, matemáticas, ciencia, física (cuántica, sobre todo), historia de distintas asociaciones,… 
- Toda la familia y amistades van creciendo, al menos en edad, y nuestros nietos en tamaño y aspiraciones. Verlos crecer, acompañarlos en sus tareas, sentir sus demandas y apreciar sus esfuerzos es la mayor felicidad.
- Ha sido un año marcado por un viaje especial, a Estados Unidos, doce años después del anterior que fue en 2012. Interesante y que ha condicionado el calendario del verano.
- Ha habido otros viajes, a La Manga que redescubrimos o a Hortigüela, y hemos recibido muy queridas visitas viajeras que también han sido memorables.
- Hemos cerrado algunos proyectos tras años de recorrido como GetxoBlog (tras 16 años) o InTertulia (con 4 años). Era preciso para no dejarlos acabar sin un evento de cierre. También el tema AUVE queda para la historia pasada.
- Hemos puesto en barbecho la atención a la temática de longevidad y esperanza de vida, tras algunos conferencias en enero y febrero de este 2024, y una reunión con la Alcaldesa de Getxo. 
- Parece, con todo lo anterior, que nuestra cabecera que va de longevidad a motor, ha quedado poco contribuida (apenas enriquecida) siendo autocríticos. 
- Puede ser que nuestra vida, pronto Carmen también será septuagenaria, se va retirando de la vida pública,... y recogiéndose en la esfera más familiar.
- Estamos tratando de alentar una iniciativa, con la etiqueta provisional de QuantHumanity, reuniendo personas y experiencia de varios grupos de voluntariado.
- Hemos entendido, una vez más pero cada vez con más claridad, que lo importante, lo que nos hace ser humanos, es lo que damos, lo que amamos, lo que ayudamos a aprender, lo que aportamos, lo que legamos,...

Aniversario de 47 años de matrimonio de Carmen y Mikel

Panorámica de Carmen y Mikel en NYC (foto de Aitor)
Aniversario que hemos disfrutado en NYC,… 
Celebrando en NYC 47 años de matrimonio de Carmen y Mikel
Visitando la Estatua de la Libertad iluminando el mundo,...
Celebrando en NYC 47 años de matrimonio de Carmen y Mikel
       Con la isla de Manhattan al fondo,... 
Celebrando en el Museo Guggenheim de NYC 47 años de matrimonio de Carmen y Mikel
Días de excursiones,… 
Celebrando en NYC 47 años de matrimonio de Carmen y Mikel
Visitando museos como el MoMA, Solomon Guggenheim, MET,... de NYC
Celebrando en NYC 47 años de matrimonio de Carmen y Mikel
Este año lo hemos celebrado en una visita a Aitor en NYC. 
Desde casi lo más alto del centro del mundo o algo parecido,…
A completar cuando dispongamos de un PC. 
Son ya 51 años desde que nos conocimos y fuimos novios Carmen y Mikel.
Se han cumplido 47 años de matrimonio desde el 26-8-77.
Parece que este aniversario se denomina "Bodas de Amatista".
Suman exactamente 17.168 días de amor y felicidad.
Entradas de nuestro aniversario en 2009, 2010, 2011, 2012, 2013,2014, 2015, 2016, 2017, 2020, 2022, 2023,...
Celebrando en NYC 47 años de matrimonio de Carmen y Mikel
 Álbum de fotos de la celebración.  Buscar en Flickr

Gratitud por los 26.000 días de vida

Hay que ser agradecidos cuando hoy hemos llegado a determinada edad, 71 años, 3 meses y 7 días, o un total de 26.000 días vividos desde aquel viernes 3 de abril de 1953,... Hoy, domingo 9-6-24, con jornada de elecciones europeas, ha sido un día feliz con Carmen, en Alicante, con hijos y nietos lejos, pero con Ainhoa de invitada desde hace unos días (que nos ha dedicado un libro), con comida entre amigos, tarde con risas infantiles y un anochecer inolvidable (que comenzó con esta visión desde las tumbonas grabada en time-lapse).

Cada día procuramos despertarnos y dormirnos con sentimientos y emociones de gratitud, esos recuerdos del corazón que nos hacen apreciar todo lo que nos ha dado la vida con nuestro esfuerzo. Con razón indicó Cicerón: "La gratitud no sólo es la más grande de las virtudes, sino que engendra todas las demás".
  Tengo demasiados defectos para ser perfecto,...
Tengo demasiados defectos para ser perfecto,... Pero tengo demasiadas bendiciones para ser desagradecido. Trataremos de celebrar todos los siguientes milenios de días vividos. 

Post anterior con 25.000 días de vida del 13 de septiembre de 2021.
En este post contamos muchas otras cifras, que han aumentado en mil.
 

Inconsciencia cromática

Inconsciencia cromática
Puede parecer una mera casualidad, pero la anécdota nos ha despertado sorpresa inicial y un descubrimiento de cómo funciona nuestro inconsciente. Usamos diversos churros acuáticos para la piscina, de los más variados colores (verdes, rosas, lilas, blancos,...). Una vez regresada la familia y tras regalar algunos churros, Carmen y yo llevamos algunas semanas usando estos dos.

Ayer un viejo amigo ucraniano, cuya amplia familia conocemos hace décadas, nos ha agradecido la elección acertada de colores. De pronto lo hemos entendido, pero en absoluto había sido una decisión consciente. 

Repasando luego colores de nuestra elección aquí en Alicante, descubrimos que las toallas que usamos diariamente son también azul y amarillo. Y otros elementos en  el colgador repiten la misma combinación de los colores de la bandera de Ucrania. Por cierto, en estos dos colores Carmen elige el amarillo y el azul queda para mí. 
Incosciencia cromática
Parece que nuestras ideas se manifiestan en nuestras acciones más triviales. ¿Causalidad o casualidad?