El año 2020 marca el 75º aniversario de las Naciones Unidas y el 30º aniversario del Día Internacional de las Personas de Edad. Este año también ha aparecido en escena la COVID-19 con su conmoción mundial. Teniendo en cuenta los mayores riesgos a los que se enfrentan las personas mayores durante el brote de pandemias como COVID-19, las políticas y las intervenciones deben estar dirigidas a crear conciencia sobre sus necesidades especiales. También es importante reconocer las contribuciones de los mismos a su propia salud y las múltiples funciones que desempeñan en las fases de preparación y respuesta a las pandemias actuales y futuras.
Este año también ha sido reconocido como el "Año de la enfermera y la partera". El Día Internacional de las Personas Mayores 2020 destacará el papel del personal sanitario en la contribución a la salud de las personas mayores, con un reconocimiento especial de la profesión de enfermería y un enfoque principal en el papel de las mujeres, que están relativamente infravaloradas y, en la mayoría de los casos, compensadas inadecuadamente.
La celebración de 2020 también promoverá laDecenio del Envejecimiento Saludable (2020-2030) y ayudará a reunir a expertos de las Naciones Unidas, la sociedad civil, el gobierno y los profesionales de la salud para debatir los cinco objetivos estratégicos de la Estrategia global y el plan de acción sobre el envejecimiento y la salud, al tiempo que repasan los avances y desafíos a lo largo del camino. La estrategia global está bien integrada en los Objetivos de Desarrollo Sostenible ( ODS ), mientras que los problemas del envejecimiento tocan los17 objetivos, especialmente el Objetivo 3 que tiene como reto "garantizar una vida sana y promover el bienestar de todos en todas las edades". Como afirmó Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la OMS, “actuar sobre la estrategia es un medio para que los países implementen la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible y garanticen que todos los seres humanos, independientemente de su edad, tengan la oportunidad de cumplir con sus potencial en dignidad e igualdad”.
La temática de este año pretende:
Informar a los participantes sobre los objetivos estratégicos en el Decenio del Envejecimiento Saludable.
Sensibilizar sobre las necesidades especiales de salud de las personas mayores y sus contribuciones a su propia salud y al funcionamiento de las sociedades en las que viven.
Aumentar la conciencia y la apreciación del papel del personal sanitario en el mantenimiento y la mejora de la salud de las personas mayores, con especial atención a la profesión de enfermería.
Presentar propuestas para reducir las disparidades de salud entre las personas mayores en los países desarrollados y en vías de desarrollo, de manera que "nadie se quede atrás".
Aumentar la comprensión del impacto de la COVID-19 en las personas mayores y su impacto en las políticas, la planificación y las actitudes del cuidado de la salud.
Con motivo del Día Internacional de las Personas Mayores, hemos entrevistado a Santiago Larburu, el nuevo Presidente de EuskoFederpen. Médico cirujano jubilado, ha dado el salto de la salud al ámbito social. Su gran trayectoria y amplia visión nos permite hablar sobre el envejecimiento activo, los objetivos de Naciones Unidas, el trabajo realizado por Euskadi Lagunkoia, el impacto del COVID19 y de la situación actual de una manera objetiva y seria.
Como uno de los integrantes de esta Tercera Comisión, o Comisión de Imagen Social, del Consejo de Personas Mayores de Bizkaia, me siento agradecido y feliz de haber participado en este mensaje, tras muchas horas de deliberación y trabajo. Entre otras propuestas, yo mismo sugerí algunos lemas: "La vejez es el futuro... y ha venido para quedarse". Otra formulación sería "El futuro nos necesita, a las personas mayores... y a todos los seres humanos".
La Comisión de Imagen Social, del Consejo de
Personas Mayores de Bizkaia, hace partícipe
al conjunto del Consejo y Comunidad del
siguiente MENSAJE, que sintetiza uno de los
procesos de trabajo y reflexión mantenidos
recientemente por la Comisión.
El día uno de Octubre fue designado en
1990 por la Asamblea General de las
Naciones Unidas como el Día
Internacional de las Personas Mayores
en reconocimiento a su importante
contribución al progreso de la sociedad.
Queremos llamar la atención sobre este
colectivo -las personas mayores- discriminado en muchas ocasiones,
considerado homogéneo, dependiente y
consumista de recursos públicos
y MANIFESTAR que una sociedad
cohesionada en torno a valores de
respeto a los derechos y libertades de las
personas y solidaria con las más
vulnerables sin distinción de edad,
integrará de forma efectiva a las
personas mayores, reconociendo su
individualidad, sus distintas capacidades
y experiencias para seguir participando y
contribuyendo de forma activa en un
proyecto social que dignifique al ser
humano en todas las etapas de su vida.
Como otros años, esta fecha del 1 de octubre no puede pasar desapercibida. Recogemos este artículo, recién publicado, desde el Consejo de Personas Mayores de Bizkaia donde he tenido el honor de participar durante algunos años. Hemos de cuidar esta fecha, aunque ahora estemos volcados en otros temas como la movilidad sostenible en AUVE, lo intergeneracional en InTertulia o el mundo blogger de GetxoBlog.
Reproducimos en artículo publicado hoy por DEIA: Un día que no anochece, de Manuel Merino, Presidente del Consejo de Personas Mayores de Bizkaia
El 1 de octubre es el Día Internacional de las Personas Mayores,
declarado por la ONU en 1990.
Y, al igual que los precedentes, los días
subsiguientes van a continuar siendo de
las personas mayores, creo, por lo que
apunto a continuación. Un día que no
anochece porque…
Continuará a la luz, cómo personas
mayores de nuestra comunidad, aitites y
amamas, siguen siendo apoyo familiar
imprescindible. Prestan ayuda y dedican
tiempo, esfuerzo, cariño para dar cobertura a necesidades de su familia descendiente, hasta ser claves en su organización y conciliación familiar. Resulta
incuantificable. También aportan de su
pensión. Estima el Barómetro MayoresUDP que al menos cuatro de cada diez
personas mayores prestan además ayuda económica a su familia.
Continuará a la luz, cómo mayores
–mujeres y hombres– siguen dando de
su tiempo a través de organizaciones de
voluntariado, poniendo conocimientos y
habilidades, capacidades y actitud de
servicio y dedicación, para apoyar el
desarrollo personal e inserción social de
otras personas y familias, a las que la
vida ha colocado en el lado malo de la
brecha económica y social. Según el
Libro Blanco del Tercer Sector de Euskadi, el 21,8% del voluntariado, una de
cada cinco son personas mayores de 65
años.
Continuará a la luz, cómo mayores –hombres y mujeres– se agrupan en asociaciones promoviendo iniciativas que
cohesionan la comunidad, que suponen
mejorar la vida de los mayores, espacios
de encuentro donde intercomunicar,
transferir conocimientos, ejercitar habilidades y potencialidades, como forma a
su vez de desarrollarlas y compartirlas. El tejido asociativo de mayores en
Bizkaia, tiene estructuras diferenciadas
en función de los objetivos que pretenden o los territorios en que se incardinan, pero, en su conjunto, el número de
personas mayores que participan en
asociaciones de mayores en Bizkaia es
netamente superior a las 50.000.
Continuará a la luz, cómo personas
mayores –mujeres y hombres– lideran y
participan en procesos de transformación de sus comunidades, pueblos y ciudades, intentando y hasta consiguiendo
que estas resulten más amigables y
accesibles, incidiendo decisivamente y
proponiendo planes de actuación para
la mejora de servicios y recursos, de la
convivencia vecinal y de las políticas
municipales. En treinta municipios de
Bizkaia –cifra en crecimiento– se está
llevando a cabo el programa Bizkaia
para todas las edades/ Lagunkoia integrado en cada municipio por grupos de
trabajo de personas mayores.
Continuará a la luz, cómo hay mayores
–hombres y mujeres– que se implican en
y con las instituciones públicas responsables de la acción social, para conocer,
asesorar, contrastar, proponer, demandar y pelear mejoras en las políticas
orientadas a las personas mayores de las
que son competentes en su ámbito territorial. (La Diputación Foral y un buen
número de ayuntamientos tienen –promovido por ellas– Consejos de Personas
Mayores en los que, con representantes
del tejido asociativo, exploran un modelo de gobernanza en aquello que se
refiere a la mejora de condiciones de
vida de los mayores).
Una imagen de hace dos años, con Manuel Merino arriba a la derecha.
No es todo. Pero todo ello es llevado a
cabo por mayores con una clara vocación de intergeneracionalidad, no con
visión endogámica sino con visión de
sociedad global que tiene en cuenta a
sus sectores más frágiles. Y todo ello también, debería desactivar
edadismos y estereotipos tan injustos y
estúpidos como recalcitrantemente referidos a los mayores: costo, población
pasiva, inactiva o a sus cosas consumidores de recursos... O simplemente
desactivar su invisibilización, interesada
pues –debe pensarse– lo invisible no
fatiga la vista.
Me referiré por fin a un sector, principalmente de mayores pero no solo, que,
estos sí, por su situación de fragilidad y
dependencia, precisan de cuidados adecuados, permanentes, progresivos y
suficientes a medida que su deterioro va
mermando capacidades y asfixiando su
desarrollo vital. Ello nos pone ante el
reto de aflorar nuestro orden de valores
como sociedad humana. Y ello pone a
Instituciones ante el reto de articular
sistemas y recursos que protejan la vida
y dignidad de las personas frágiles y respondan a sus necesidades. La Diputación Foral presenta en estos días las
líneas de un muy estudiado y sólido plan
de cuidados en el que se compromete
“hacia un nuevo modelo de empoderamiento de los cuidados de larga duración”.
Lo dicho: este día no anochece. Otros artículos de hoy, como el de Aitor Urrutia,...
Día Internacional de las Personas de Edad
1 de octubre
El Día Internacional de las Personas de Edad de 2016 está dedicado a concienciar contra la discriminación de las personas mayores, llamando la atención sobre los estereotipos negativos y las ideas falsas acerca del envejecimiento y desafiando esos estereotipos e ideas.
La discriminación por envejecimiento y en ocasiones el abandono y maltrato de las personas mayores es una actitud frecuente y perjudicial que se basa en el supuesto de que es una norma social y, por tanto, aceptable. Esta marginación es una realidad en la mayor parte de las sociedades, de una forma u otra, y se materializa en las actitudes de los individuos, las prácticas institucionales y normativas, y la representación mediática. Todas ellas devalúan y excluyen a las personas mayores. En 2014, los Gobiernos adoptaron una resolución en el Consejo Económico y Social que reconoció que la marginación por envejecimiento es «la razón común, la justificación y la fuerza motriz de la discriminación de las personas de edad».
¿Te has jubilado y no has decidido todavía en qué puedes seguir colaborando? Algo parecido me sucedió hace dos años y medio. He recorrido diversas opciones, me he incorporado incluso a varias Juntas y estas son mis recomendaciones.
En primer lugar acércate al Centro Social más próximo de tu barrio o municipio. Inscríbete y entérate de sus propuestas. Si te parecen poco interesantes para tu caso por cualquier motivo (edad, temática,...), ofrécete para dinamizar esas nuevas posibilidades. En algunos municipios, como Getxo, existen redes de entidades de voluntariado como Sarekide Getxo.
En segundo lugar, infórmate en la Asociación Territorial que te corresponda: Nagusiaken Bizkaia, Agijupensen Gipuzkoa y Las Cuatro Torres en Araba. También puedes informarte en Euskofederpen, la Federación Vasca que componen estas tres agrupaciones provinciales de la CAPV. Recientemente desde Nagusiak.orghemos publicado esta recomendable Guía de Mayores Online.
También debe destacarse en Euskadi Nagusilan, que reúne el voluntariado de la CAPV para acompañar a las personas mayores en situación de soledad no deseada, con iniciativas como Hilo de Plata. Además promueve el envejecimiento activo mediante el compromiso solidario, cubriendo necesidades de apoyo social y afectivo. Entre otras, debe citarse Hartu Emanak, Asociación para el Aprendizaje Permanente y la Participación Social de las Personas Mayores en Bizkaia.
Para conocer las ONGs de Euskadi, existe Sareen Sare, que reúne el Tercer Sector Social de Euskadi. Integra organizaciones de iniciativa ciudadana y sin ánimo de lucro, que impulsan el interés general y la defensa de los derechos de todas las personas, con especial atención a aquellas que están en situación de mayor vulnerabilidad.
La base social de las organizaciones del Tercer Sector Social de Euskadi está compuesta por voluntariado mayoritariamente, por personas y grupos afectados por distintas condiciones de exclusión, discapacidad, dependencia o desprotección, por personas asociadas y profesionales remuneradas.
Este tercer sector se distingue del sector público (primer sector) y del sector mercantil-lucrativo (segundo sector). Los datos del Libro Blanco del Tercer Sector Social en Euskadi dan cuenta de la dimensión del Tercer Sector Social vasco: 3.500 entidades con sede y actividad en la Comunidad Autónoma del País Vasco, que agrupan 125.000 personas voluntarias y 36.000 personas empleadas. Representan el 2,2% del PIB de la CAPV.
Si específicamente te interesan las ONG+D (con D de Desarrollo), consulta con la Coordinadora de ONGDs de Euskadi. Ofrece un listado muy elaborado por provincias, sectores (educactivo, salud, investigación, comercio justo,...) y continentes que seguro puede guiarte en la elección de dónde puedes colaborar mejor.
Centrándonos en Bizkaia, Boluntaapuesta por el trabajo en red y favorecemos la creación de espacios y redes de colaboración y aprendizaje entre las organizaciones, generando sinergias y estrategias compartidas, poniendo en relación experiencias, construyendo una identidad de sector, haciendo de bolunta un proyecto del sector. Sita en al inicio de la c/ Ronda, s/n, 48005 Bilbao.
En ese mismo lugar, en la planta 1ª, BBK Sasoiko es una innovadora propuesta social destinada a la activación de las personas mayores, pero con intencionalidad intergeneracional. Nacida a mediados de 2019, está desplegándose en campos diversos de gran interés. En este momento, tras uno de los numerosos talleres de formación, por ejemplo estamos ampliando personas que quieran colaborar en un blog colectivo titulado "Despertar a la escritura", al cual invitamos a quien quiera sumarse.
1. Sección socio-educativo: En primer lugar recomendamos aquellas que mejor conocemos y con las que hemos coincidido en algún momento como la FUNDACIÓN ITAKA ESCOLAPIOS, la educación como la mejor manera de transformar el mundo y preparar un mañana mejor; la propia SECOT, Seniors que ofrecen asesoramiento empresarial para Pymes, emprendedores y autónomos; ALBOAN, por una ciudadanía comprometida con un desarrollo humano sostenible y accesible a todas las personas en condiciones de igualdad; UNICEF, búsqueda del compromiso de todos los sectores sociales que puedan contribuir a la defensa de la infancia; BAKUVA, Asociación por la integración social de niños y niñas del barrio de Bilbao la Vieja; GIZAKIA, Una person, un futuro, que se focalizada en personas con serias dificultades vitales, que fomenta su integración social a través de una intervención integral; FUNDACIÓN EDEX, organización sin fines de lucro, independiente y profesional, comprometida con la acción socioeducativa; FUNDACIÓN ETORKINTZA, para personas que se encuentran en situación de riesgo, con problemas de adicción, salud mental y exclusión social; ACCIÓN FAMILIAR EUSKADI / AFAE, su misión es ayudar, formar y atender a las familias, priorizando las situaciones y colectivos más vulnerables y/o desfavorecidos; BIDEGINTZA, servicios de atención, apoyo integral y de intervención socioeducativa con menores, jóvenes y sus familias; BIDESARI, muchas cosas pequeñas, en muchos lugares pequeños, hechos por muchas gente pequeña, pueden transformar al mundo,...
2. Ayuda humanitaria: CÁRITAS Bizkaia, atención a las personas en situación o riesgo de exclusión de Bizkaia; CRUZ ROJA, hombres y mujeres que quieren sentirse más cerca de quienes más les necesitan; Naciones Unidas ONU, trabaja para lograr la cooperación internacional para solucionar problemas globales y servir de centro que armonice las acciones de las naciones; BANCO DE ALIMENTOS DE BIZKAIA (BAB), entidad abierta, que pretende ser un centro de solidaridad; FUNDACIÓN VICENTE FERRER, ONG de desarrollo comprometida con el proceso de transformación de las zonas más pobres; FUNDACIÓN ALAINE, focalizada en los niños y mujeres, intentando reducir la tasa de mortalidad infantil, mejorar la salud materna, reducir el nivel de desnutrición y mejorar la educación; MANOS UNIDAS, la realidad de los países en vías de desarrollo, la financiación y apoyo a los proyectos en África, América, Asia y Oceanía; OXFAM INTERMÓN, acción, información y opinión para construir entre todos un mundo más justo, solidario y en paz; TIERRA DE HOMBRES, proyectos de cooperación en África, América Latina, Asia y la antigua Europa del Este,...
3. Asociaciones de Salud: ONCE, ; MÉDICOS SIN FRONTERAS, ayuda a poblaciones en situación precaria y a víctimas de catástrofes de origen natural o humano; MÉDICOS DEL MUNDO, promueve el desarrollo humano mediante la defensa del derecho a la salud y a una vida digna; FEKOOR, federación con las 19 principales asociaciones de personas con discapacidad física y/u orgánica de Bizkaia; DYA, punto de encuentro entre voluntarios que ponen su tiempo al servicio de los demás; FUNDACIÓN ANESVAD, para la defensa y promoción de la Salud de las poblaciones más vulnerables; ASPACE BIZKAIA, Asociación de ayuda a personas con parálisis cerebral; ULERTUZ, Asociación de familias, amigos y amigas de niños y niñas sordas de Bizkaia; ASOCIACIÓN PROSORDOS GREGORIO YBARRA, Rehabilitación logopédica, estimulación temprana y cursos de Lengua de Signos; ENTZUN GURE NAHIA, Asociación para que las personas con discapacidad intelectual participen de forma activa en la sociedad; ATECE BIZKAIA, Asociación de Daño Cerebral adquirido ante las distintas necesidades que se les presentan en el día a día, tras el alta hospitalaria y como consecuencia de la escasez de recursos socio sanitarios públicos; COMISIÓN CIUDADANA ANTI-SIDA DE BIZKAIA, Asociación de personas sensibilizadas ante los problemas asociados al VIH/sida; FUNDACIÓN DE ESCLEROSIS MÚLTIPLE, sumar esfuerzos y dotar de recursos a las tres asociaciones de Esclerosis Múltiple del País Vasco; ASOCIACIÓN PARKINSON BIZKAIA, Promueve la mejora de la calidad de vida de la persona afectada de Parkinson, de su familia y de su entorno; ASOCIACIÓN ESPAÑOLA CONTRA EL CÁNCER EN BIZKAIA, tratando de liderar el esfuerzo de la sociedad para disminuir el impacto causado el cáncer; ASOCIACIÓN DE ALZHEIMER DE BIZKAIA, Asociación que busca la convivencia con la enfermedad de Alzheimer; ASOCIACIÓN SÍNDROME X FRÁGIL DEL PAÍS VASCO, punto de encuentro de personas que padecen y quieren saber más sobre el síndrome X Frágil; FUTUBIDE, Asociación que gestiona la tutela de personas con discapacidad,...
4. Naturaleza y animales: ECOLOGISTAS EN ACCIÓN, confederación de más de 300 grupos ecologistas distribuidos por pueblos y ciudades que ofrecen diferentes propuestas de voluntariado; FUNDACIÓN LURGAIA, Fundación que trata de favorecer la conservación y la gestión del patrimonio natural; SOS BILBAO, Asociación Protectora de Animales SOS Bilbao; FAADA, Asociación que facilita información sobre protectoras de animales y centros de acogida,...
Aunque figuran en los enlaces del hipertexto en azul, enumeramos con sus enlaces las principales organizaciones en las que estamos colaborando, por orden de incorporación: Grupo Vasco del Club de Roma (ya estábamos, pero ahora en la Junta), Nagusiak Bizkaia por invitación directa al jubilarnos (en la nueva Junta), 5 de Octubre de Docentes Jubilados(en la Junta), creador del equipo docente de Claret Eneapara familias eslavas, Comisión de I+D+i del Obispado de Bilbao y equipo de comunicación de Cáritas Bizkaia, (por cierto, los únicos que organizan cursos de voluntariado extensos y rigurosos), primer miembro del Grupo Tractor de BBK Sasoiko(en la pandemia hemos utilizado la webSasoikotarrak), secretario de comunicación de la nueva Junta de Euskofederpen,...
Continuará,... porque las propuestas son muy numerosas. También sintetizaremos en otro post nuestro periplo en estos 30 meses hasta nuestra doble jubilación.
Cada día, no importa el mes ni el año, repasamos qué nos evoca esa mañana. Una persona que amamos, una causa por la que luchamos o todo aquello que da sentido a nuestras vidas y nos hace felices como individuos, familias, amistades, sociedades o parte de esa inmensa humanidad.
Os recomendaros preparar vuestro propio listado para repasar y repensar lo que es esencial para conformar vuestro presente y para alegrar cada amanecer. Sigue nuestra lista por días.
Isabel Larrea, la única bisabuela que conocimos y recordamos. Realmente sólo Isabel Larrea (nuestro séptimo apellido) es nuestra bisabuela real, con su segundo esposo Pedro Aldasoro, con quien se casó cuando ambos eran viudos. Vivieron en Ubidea (Bizkaia). Siempre llamamos bisabuelo a Pedro, pero nuestro bisabuelo real - a quien no conocimos- fue Juan Antonio Etxebarria (nuestro tercer apellido). Se trata de una foto reciente de una imagen antigua...
El “Día de los Bisabuelos” (Great Grandparents Day) se celebra internacionalmente cada cuatro años, el 29 de febrero. Es un día conmemorativo dedicado reconocer la labor de los bisabuelos dentro de la familia. Un homenaje a esos hombres y mujeres que tanto legado de descendencia nos han dado.
Antiguamente era muy raro que alguien llegase a ser bisabuelo, pero con las mejoras en la medicina y la mayor esperanza de vida, se ven más familias de cuatro generaciones. Recientemente nació Sergio en Salamanca, un niño con sus ocho bisabuelos vivos.
Se eligió esta fecha (29 de febrero) porque un bisabuelo es como tener “un abuelo más”, tal como ocurre con un día de más en los años bisiestos. Aunque nuestros bisabuelos vivieron en una época muy diferente a la nuestra están aquí con nosotros, merecen toda nuestro reconocimiento, respeto y atención.
El 26 de julio se celebra Día de los Abuelos es un día conmemorativo dedicado a los abuelos dentro de la familia, que complementa al 1 de mayo Día de la Madre y al 19 de marzo Día del Padre. Esta jornada se celebra solo en algunos países, con diferencias en la denominación, motivación y fecha. En los países de cultura cristiana se ha elegido el 26 de julio, por ser el día en el que la liturgia católica conmemora a san Joaquín y a santa Ana, padres de la Virgen María y, por tanto, abuelos de Jesús.
En nuestro office, comedor de diario, este cuadro de madera preside la mesa. Representa el vívido recuerdo que mantenemos mi hermano mayor y yo de los bisabuelos Pedro Aldasoro e Isabel Larrea, junto al sutondo (horno bajo de la cocina de Ubide).
El avance en edad de vida es evidente. Mis hermanos y yo solamente conocimos una bisabuela (Isabel) y dos abuelos (Ezequiel y Leonor). Nuestros hijos han conocido tres abuelos (Juan, Manuel y Esperanza Parte) y dos bisabuelos (Orencio y Esperanza Ibarreche). Nuestros tres primeros nietos conocen a sus cuatro abuelos, además de varios bisabuelos y alguna tatarabuela.
Con muchísima suerte, dentro de cuatro celebraciones más del Día Mundial de los Bisabuelos, allá por 2036 quizá alcancemos la gloria de ser bisabuelos, tras la licenciatura de la paternidad que conseguimos por primera vez en 1983 y el doctorado de la "abuelidad" logrado con el primer nieto unos días de esta fecha en 2010.
El Dr. Diego Bernardini estuvoel 4 de octubre, a las 18:00, en la Sala Areilza I del Colegio de Médicos de Bizkaia. C/ Lersundi, 9-6ª pl. 48009 Bilbao. Sinopsis de su conferencia:
Transitar esta nueva etapa de la vida sin anclarse en la edad biológica y aprovechando las vivencias de las décadas pasadas es sin duda el gran desafío.
Diego Bernardininació en Buenos Aires, Argentina, y es médico de Familia. Especializado en personas mayores, se formó en Medicina Familiar, Geriatría, Salud Pública, Rehabilitación y Educación Médica en USA (American Board of family Physician), Inglaterra (University College of London) y Suiza (World Health Organization). Es máster en Gerontología y doctor en Medicina y Geriatría por la Universidad de Salamanca, España. Es conferenciante internacional y divulgador en salud y bienestar de personas adultas y personas mayores. Por ello la necesidad de una visión de 360 grados, integral e innovadora. Una visión nueva parala segunda mitad de la vida.
¿Qué te gustaría ser de mayor?
Ocho ideas de Diego Bernardini para llegar mejor a los +50, "la nueva longevidad":
Planificar la longevidad: En todo el mundo, la longevidad se extiende, con los avances tecnológicos y de salud. Muchos llegan a jubilarse cerca de los 65 para darse cuenta que tienen en promedio 25 años más de vida. Hay que empezar a hacer pedagogía sobre este tema para llegar mejor preparados.
Prepararnos desde jóvenes: Algo que le diría a los jóvenes es que sepan que seguramente vayan a vivir mucho tiempo, y va a haber muchos cambios y transiciones. Y la calidad de vida que tengan en el último cuarto de su vida depende de cómo actúen hoy, tanto en conductas saludables a nivel físico como mental.
Aprender de otros adultos mayores: La longevidad es un fenómeno real, que ya se vive hoy en día, no estamos hablando del futuro. Hoy las personas mayores que vemos, nos ayudan a redefinir el concepto de envejecimiento.
Aceptar las etapas de la vida y encontrarles un propósito: Una vida larga esta plagada de transiciones. En el siglo XX salíamos de la educación, íbamos a trabajar y terminábamos en la jubilación. Hoy la vida puede llegar a tener muchas más transiciones, y la jubilación, específicamente, es algo para lo que no nos preparan. Hay que llenar esos años de vida, con un propósito, algún sueño postergado por los hijos, por la familia, etc.
Prepararse para el cambio de vida: A menudo las personas próximas a jubilarse me dicen “esto debería haberlo sabido 10 años antes”. La realidad es que si no te preparas, puedes perder seguridad financiera, vínculos emocionales y estimulo cognitivo.
Pensar formas de combatir la soledad y el deterioro cognitivo: Hay estudios que demuestran el trabajo es el gran ordenador de la vida en sociedad, y cuando se dan estas transiciones bruscas, empieza un proceso de deterioro cognitivo y una enorme sensación de soledad. Esto es peor en los hombres, a quienes el trabajo les impacta más en la vida cotidiana. Pero eso es posible de combatir y de cambiar, hay que mantener el ecosistema social y los vínculos afectivos, incluso desarrollando nuevos espacios de convivencia.
La sociedad no se prepara para la longevidad: Hay una frase de Aldrin, el astronauta que llegó a la luna, que dijo “nos preparan para ir, pero no para regresar”. Con la vejez, la jubilación y la longevidad, pasa lo mismo. Y ahí puede llegar la enfermedad, la angustia.
La clave: encontrar un propósito: Además del ejercicio físico, que es muy importante para llegar bien a la longevidad, la trascendencia y religiosidad influyen. No solamente religión, sino de una visión trascendente de nuestra existencia. Uno tiene que empezar a pensar en el legado que dejará, para mantenerse ocupado y encontrar la felicidad.
A las siete de la mañana, en miles de cocinas, alguien disuelve una pastilla en una cucharada de yogur, comprueba que la persona a la que cuida ha desayunado y llama al trabajo para avisar de que llegará tarde. Nadie ha escrito un tratado sobre esa escena. Y sin embargo en ella se decide más moral cotidiana que en muchos de los dilemas con tranvías y desconocidos que llenan los manuales de filosofía.
Durante siglos, la ética occidental se ocupó de preguntar qué es justo, qué es lícito, qué obliga a todos por igual. Son preguntas necesarias. Pero dejaron en la penumbra otra, más doméstica, más de intrahistoria y más persistente: cómo responder a alguien concreto que depende de mí, y cómo hacerlo bien. Esa segunda pregunta es el origen de la llamada ética del cuidado, una corriente que nació en un laboratorio de psicología, creció en la filosofía feminista y hoy discute con la economía, la política social y la educación.
Dos niños de once años y un farmacéutico. La historia empieza en Harvard. Carol Gilligan, nacida en Nueva York en 1936, trabajaba como colaboradora de Lawrence Kohlberg, el psicólogo que había construido la teoría del desarrollo moral más influyente de su tiempo. Kohlberg proponía una escalera de seis estadios que iba de la obediencia por miedo al castigo hasta los principios universales de justicia, y la medía con dilemas hipotéticos. El más célebre es el Dilema de Heinz, un hombre cuya esposa va a morir si no consigue un medicamento que el farmacéutico vende a un precio imposible. ¿Debe Heinz robarlo?
Gilligan observó algo que los resultados de Kohlberg resumían de forma incómoda: las niñas solían quedarse en estadios inferiores a los de los niños, y por extensión las mujeres adultas parecían moralmente menos maduras. En su libro de 1982, In a Different Voice, contrapuso a dos niños de once años, a los que llamó Jake y Amy. Jake resolvía el dilema como un problema de lógica: la vida vale más que la propiedad, luego Heinz debe robar. Amy dudaba. Se preguntaba si no habría otro camino, si Heinz podría hablar con el farmacéutico, qué sería de su esposa si él acababa en la cárcel. Para el esquema de Kohlberg, Amy razonaba peor. Para Gilligan, Amy razonaba otra cosa: no buscaba la regla aplicable, sino la respuesta que mantuviera intacta la relación entre las personas implicadas.
La tesis de fondo era doble. Primero, que la escala de Kohlberg, construida con muestras casi exclusivamente masculinas, tomaba una forma de pensar moral por la única posible. Segundo, que junto a la ética de la justicia, centrada en derechos, reglas e imparcialidad, existe una ética del cuidado, centrada en la atención, la responsabilidad hacia vínculos concretos y la respuesta a la necesidad del otro. Gilligan llegó a esta idea, además, escuchando a mujeres reales que debían decidir si interrumpían un embarazo: en sus relatos, la decisión moral no se parecía a una deducción, sino a una negociación entre responsabilidades que no cabían en un silogismo.
De la psicología a la filosofía. Una buena intuición necesita una teoría que la sostenga, y esa tarea la emprendieron otras pensadoras. Nel Noddings publicó en 1984 Caring, donde describió la relación de cuidado como un encuentro entre quien cuida y quien es cuidado, en el que la atención receptiva a las necesidades del otro vale más que cualquier principio abstracto. Sara Ruddick, en Maternal Thinking (1989), mostró que el trabajo de criar a un hijo, con su exigencia de proteger, favorecer el crecimiento y educar para la vida social, genera un modo de pensar con sus propias virtudes y sus propios dilemas. No se trataba de sentimentalismo: se trataba de reconocer que ciertas prácticas producen conocimiento moral.
El paso decisivo hacia la política llegó con Joan Tronto. En Moral Boundaries (1993) sostuvo que el cuidado no es una cualidad femenina del carácter, sino una práctica humana que sostiene el mundo, y la descompuso en fases: advertir que alguien necesita algo, asumir la responsabilidad de atenderlo, realizar el trabajo concreto y comprobar cómo responde quien lo recibe. A cada fase le corresponde una virtud: atención, responsabilidad, competencia y capacidad de respuesta. La pregunta de Tronto era incómoda para toda teoría moral: si el cuidado es tan central, ¿por qué ha ocupado un lugar tan marginal en el pensamiento moral y político? Su respuesta es que se asoció a lo privado, a lo femenino y a lo poco prestigioso, y que esa asociación lo vació de poder. En Caring Democracy (2013) añadió una quinta cualidad, el cuidado con otros: la capacidad de una sociedad de repartir con justicia las responsabilidades de cuidado entre todos sus miembros.
Virginia Held, en The Ethics of Care (2006), llevó el argumento aún más lejos y propuso que el cuidado puede servir de base para entender la sociedad mejor que el contrato entre individuos libres e iguales. Pensemos en una criatura recién nacida: nadie firmó nada con quien la sostiene, y sin embargo no hay relación más moral. Eva Feder Kittay, en Love's Labor (1999), añadió una observación que desmonta el mito liberal del individuo autosuficiente: todos hemos sido dependientes, casi todos volveremos a serlo, y quien cuida a un dependiente queda a su vez en una situación de vulnerabilidad que la sociedad debe reconocer y proteger. La independencia, concluye, no es la condición natural del ser humano, sino una fase de la vida que alguien sostuvo antes y sostendrá después.
Una cuestión de horas, no solo de ideas. Podría parecer que todo esto vive en el reino de las ideas, pero tiene una traducción contable. Según el informe de la Organización Internacional del Trabajo de 2018 sobre el trabajo y el empleo en el sector del cuidado, cada día se dedican en el mundo alrededor de 16.400 millones de horas a cuidados no remunerados, el equivalente a unos 2.000 millones de personas trabajando ocho horas diarias sin cobrar. Las mujeres asumen en torno al 76 % de ese tiempo, es decir, más de tres veces lo que aportan los hombres, y la OIT calculó que 606 millones de mujeres en edad de trabajar declaraban no poder emplearse por tener a su cargo a niños o a personas mayores. Son datos que conviene leer despacio: una parte considerable de la riqueza real de las sociedades se produce fuera del mercado y fuera de las estadísticas del PIB, y recae de forma desigual.
En España conocemos bien esta tensión. La Ley 39/2006, de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las Personas en Situación de Dependencia, quiso convertir el cuidado en un derecho subjetivo, y su aplicación posterior, con listas de espera y desigualdades territoriales, muestra lo difícil que resulta llevar una idea moral al terreno de la gestión pública. Economistas feministas como Amaia Pérez Orozco han propuesto, desde esa constatación, cambiar el centro de la mirada económica y preguntar no cuánto produce una sociedad, sino cómo sostiene la vida de quienes la forman. Y en la filosofía moral española, la razón cordial de Adela Cortina o los trabajos de Victoria Camps sobre las virtudes públicas dialogan, cada una a su manera, con la idea de que una ética sin empatía y sin vínculos es una ética mutilada.
Las objeciones, que las hay. Una buena corriente de pensamiento se reconoce por las críticas serias que recibe. La ética del cuidado ha recibido varias. La primera es metodológica: los estudios de Gilligan se apoyaron en muestras reducidas, y trabajos posteriores han discutido que existan diferencias de género sistemáticas en el razonamiento moral, o han señalado que desaparecen en buena medida cuando se controla el nivel educativo. Gilligan, de hecho, ha insistido en que la voz del cuidado no pertenece por naturaleza a las mujeres, y que en trabajos más recientes la ha presentado como una ética humana que el patriarcado tiende a reprimir en todos.
La segunda objeción es política, y de dentro del feminismo: asociar el cuidado a lo femenino puede reforzar justamente los estereotipos que se querían combatir, y exaltar una virtud que en la práctica es, para muchas mujeres, una carga impuesta. Quien enaltece el sacrificio sin tocar el reparto del trabajo corre el riesgo de romantizar la falta de poder. La tercera es filosófica: si el cuidado se limita al círculo de quienes están cerca, como pareció defender Noddings, ¿qué ocurre con los lejanos, con los niños que mueren de hambre a miles de kilómetros? Tronto, Held y otras pensadoras han respondido ampliando el alcance del cuidado a las instituciones y a las relaciones globales. Y la cuarta apunta al paternalismo: quien cuida puede confundir sus necesidades con las de la persona cuidada, y en ese caso el cuidado se convierte en control. Por eso las teóricas insisten en que cuidar incluye escuchar la voluntad de quien recibe el cuidado, no solo interpretarla.
Ninguna de estas objeciones destruye la propuesta; la obligan a madurar. Y es probable que la respuesta más sensata no sea elegir entre justicia y cuidado, sino aceptar que se necesitan mutuamente. Un cuidado sin justicia se vuelve arbitrario, doméstico y desigual; una justicia sin cuidado se vuelve fría, incapaz de percibir a la persona que hay detrás del expediente.
Lo que la escuela podría aprender. Si la ética del cuidado tiene algo que decir a la educación, es que el aprendizaje moral no se transmite solo mediante dilemas y normas, sino mediante la experiencia de ser cuidado y de cuidar. Los colegios suelen enseñar derechos, deberes y convivencia, pero rara vez tratan la atención, la responsabilidad concreta o la competencia para cuidar como saberes dignos de evaluación. Un aula donde alguien aprende a acompañar a un compañero que se ha quedado atrás, o donde los mayores y los pequeños comparten tareas, enseña más sobre ética que una unidad didáctica sobre valores. Y una sociedad envejecida como la nuestra necesitará, cada vez más, ciudadanos que sepan hacer esto sin que les hayan obligado a aprenderlo a golpes de necesidad.
Una conclusión, y un compromiso. Volvamos a la cocina de las siete de la mañana. Lo que allí ocurre no es una anécdota privada: es la infraestructura invisible sobre la que descansan las escuelas, los hospitales, las empresas y los parlamentos. Una sociedad que no sabe valorarla ni repartirla con justicia está construyendo sobre arena, por brillantes que sean sus principios. La ética del cuidado no pide que dejemos de pensar en reglas y derechos, sino que añadamos a la pregunta de qué es justo esta otra: ¿quién está cuidando de quién, a qué coste y con qué reconocimiento?
Pero una idea que no se traduce en hábitos se queda en elegancia. Por eso propongo un compromiso a diez años, con tres pistas que pueden recorrerse a la vez. En lectura, el objetivo de los dos primeros años es leer con calma tres obras fundamentales, por ejemplo a Gilligan, a Tronto y a Kittay, y escribir una reseña breve de cada una; se evalúa con un cuaderno propio y con una conversación sobre lo leído con alguien de otra generación. En escritura y activismo, entre el tercer y el quinto año, el objetivo es participar en una iniciativa local, desde una asociación vecinal hasta una mesa de cuidados municipal, para pedir un servicio concreto, como centros de día, apoyo a cuidadores o permisos de cuidado igualitarios, y medir el avance con un indicador sencillo, como el número de propuestas presentadas y el de respuestas obtenidas. En voluntariado, desde el primer año, el objetivo es dedicar un par de horas semanales al acompañamiento de personas mayores solas o de niños con dificultades de aprendizaje, y evaluarlo cada año con un balance de horas, de vínculos sostenidos y de lo aprendido. Al final de la década, la prueba más fiable no será cuántos libros hemos leído, sino cuántas personas se sienten un poco menos solas por nuestra culpa.
Dos niños de once años, un farmacéutico y un medicamento que no se puede pagar. Con ese dilema, Carol Gilligan mostró que la psicología moral había confundido un modo de pensar con la única posible: Jake buscaba la regla; Amy, la forma de no romper nada. https://t.co/FOrvyTelX1 De ahí nació la ética del cuidado, que hoy habla de dependencia, de trabajo invisible (16.400 millones de horas al día, según la OIT) y de lo que nos debemos unos a otros. Un recorrido de Gilligan a Tronto, con sus críticas incluidas, y una propuesta a diez años para pasar de la idea a la práctica. 👉
Hamaika urteko bi haur, farmazialari bat eta ordaindu ezin den botika bat. Dilema horrekin, Carol Gilligan-ek erakutsi zuen psikologia moralak pentsatzeko modu bat posible den bakarra balitz bezala hartzen zuela: Jakek araua bilatzen zuen; Amyk, ezer ez hausteko modua. Hortik sortu zen zaintzaren etika, eta gaur mendekotasunaz, lan ikusezinaz (egunean 16.400 milioi ordu ordaindu gabe, LANEren arabera) eta elkarri zor diogunaz mintzo da. Gilligan-etik Trontora bidaia, kritikak barne, eta hamar urteko proposamena ideia praktika bihurtzeko. 👉
Two eleven-year-olds, a pharmacist and a drug nobody can afford. With that dilemma, Carol Gilligan showed that moral psychology had mistaken one way of thinking for the only one: Jake looked for the rule; Amy, for a way not to break anything. That is where the ethics of care began. Today it speaks about dependency, invisible work (16.4 billion unpaid hours a day, per the ILO) and what we owe each other. A tour from Gilligan to Tronto, critics included, plus a ten-year plan to turn the idea into practice. 👉
Deux enfants de onze ans, un pharmacien et un médicament hors de prix. Avec ce dilemme, Carol Gilligan a montré que la psychologie morale avait pris une façon de penser pour la seule possible : Jake cherchait la règle, Amy le moyen de ne rien briser. Ainsi est née l'éthique du care, qui parle aujourd'hui de dépendance, de travail invisible (16,4 milliards d'heures non rémunérées par jour, selon l'OIT) et de ce que nous nous devons les uns aux autres. De Gilligan à Tronto, critiques comprises, avec un plan sur dix ans pour passer de l'idée à la pratique. 👉